Mostrando entradas con la etiqueta conciertos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta conciertos. Mostrar todas las entradas

domingo, 1 de enero de 2012

El Concierto más Especial de 2011

Un poco a contrarreloj, o quizá ya fuera de tiempo, cierro el repaso a lo mejor del año: Series, Libros y ahora, Música. Y en especial a la música en directo. No ha sido un año muy prolífico en conciertos. A saber:

He visto a My Chemical Romance, a los Black Label Society de Mr. Zakk Wylde, a Megadeth y a Slayer en la misma noche; a Sons of Meteora, a Bustin' Out y a '77 rodeada de amigos; a The Damned Things; a Avenged Sevenfold en Madrid, y también en Madrid a Slash, The Darkness, Sober, Iron Maiden y Twisted Sister, entre otros, en el Sonisphere Festival, y vi a Bon Jovi en el Estadi Olímpic... quién me lo iba a decir.

Pero, dentro de este año no demasiado espléndido, al menos en cuanto a cantidad, no tengo ninguna duda en hacerme con un favorito. El mejor concierto al que he tenido el gusto de asistir en este año que hemos dejado atrás es el que ofreció la banda Buckcherry el 16 de junio en la Sala Bikini de Barcelona. Los motivos: muchísimos, algunos difíciles de explicar. Pero sí que algo escribí sobre la experiencia... aquí. Música, maestro.




¡¡Que tengamos un Rockero y Metálico 2012 lleno de buena música en vivo!!

jueves, 8 de septiembre de 2011

Verano de 2011: MÚSICA


Lo más importante me lo he dejado para el final. Este ha sido un verano protagonizado fundamentalmente por tres bandas. Estas tres bandas han sonado incesantemente en casa, en el coche, en mis auriculares... incluso para el coche de alquiler que pillamos en Mallorca sólo nos llevamos CDs de estos tres grupos. Cuando no se tiene "canción del verano", suele tenerse "grupos del verano".

Los tres conviven en una lista de reproducción en mi mp3 llamada "Niños" (risas), básicamente porque tienen en común que no son puretas. Hablo de BVB, BMFV y A7X (que estos últimos ya son fijos y están en nómina hace tiempo). Si no has entendido nada, es que tienes más de 30 o es que no te interesa el asunto. O ambas cosas.




BFMV = Bullet For My Valentine


A7X = Avenged Sevenfold



Pero además de dedicar este post a los más reproducidos del verano, quiero escribir aquí sobre la música en directo, que al fin y al cabo, es el objetivo de todo fan: ver a sus artistas en vivo, que para eso hemos venido. Han sido pocos, pero a todo no se puede llegar...

JUNIO

Dos shows pequeños y uno grande. El primero, decepcionante: hablo de The Damned Things. El sonido de Razzmatazz 2 esa tarde fue pésimo, no sé qué dirán los entendidos, pero peor de lo habitual. La ausencia de Scott Ian fue como un jarro de agua fría para los allí congregados. Aunque confiábamos en que esas canciones tan chulas salvarían el bolo, yo por mi parte me quedé bastante igual.

Recuerdo especial: Ninguno.

Sería quizá porque mi cabeza ya estaba en la Sala Bikini bailando al ritmo de Buckcherry. Si a The Damned Things los vi el día 14, el jueves 16 era el GRAN DÍA. Lo conté en Apartamento666, para quien guste. Echando la vista atrás, pondría este concierto de Buckcherry entre los tres mejores de este verano, junto a Slash y a Iron Maiden en el Sonisphere.



Recuerdo especial: A montones. No sólo por la cantidad de conocidos con los que coincidimos y el ambiente festivo en general, sino por bailar y desgañitarme cantando con los temas de una de mis bandas favoritas a la que sólo he podido ver dos veces en directo y la primera de ellas en un show muy cortito dentro del Festival Kobetasonik en 2009. También me hizo especial gracia escuchar la canción Everything en vivo, una de mis preferidas.

Y para cerrar el mes, fuimos el 24 de junio para Madrid para ver a los anteriormente mencionados Avenged Sevenfold (lo contamos aquí a cuatro manos Dani y yo). Siempre tendemos a comparar, y a mi las comparaciones me despistan. Cuando salí de allí, salí pensando que me había gustado más el de Madrid que el que vi en octubre en Barcelona, por la duración, y por el espectáculo. Pero ahora que ha pasado más tiempo, me doy cuenta de que en lo personal guardo mucho mejor recuerdo del de Barcelona. A saber: más cerca del escenario, en pista, mejor sonido y el factor "primera vez". Como no tengo por qué elegir, me quedo con los dos. Me los perdí en aquel fatídico Metalway de 2008 y ya les tenía ganas, así que me doy por satisfecha por haber visto a la banda dos veces en menos de un año.


Recuerdo especial: A Little Piece of Heaven. No la tocaron en Barcelona y me encantó escucharla en directo.

JULIO

El fin de semana del 15 de julio tuvo lugar el Festival Sonisphere en Getafe, Madrid. Aquí tenéis la crónica del primer día, y aquí la del segundo. Yo no vi todas las bandas, ya que fui "a tiro hecho". Mis principales atracciones eran Slash, The Darkness, y Iron Maiden. Vi alguno que otro, pero sin la misma intención, atención, ni devoción.


Recuerdo especial: cuando Slash tocó Civil War. Me emocioné cuando escuché las primeras notas. No lo pude remediar y se me caían los lagrimones a lo loco. Ostras, qué vergüenza. Y lo bien que me lo pasé, con varias cervecitas de más, en el show de Iron Maiden. Ver a Iron Maiden en directo siempre te recuerda por qué amas el Heavy Metal.

Y contra todo pronóstico, el 27 de julio me planté en el Estadi Olímpic a ver a Bon Jovi, a los que no sigo la pista desde hace muchos años ya. Pero sabía que iban a ofrecer un buen montón de clásicos, y además, me salió gratis. Así que para allá que fui y no me arrepiento, aunque critiqué lo incriticable y les maldecí en algún que otro momento, como cuando Jon Bon Jovi se puso a cantar Bed of Roses en castellano, que a mi me pareció la garrulada padre.

Recuerdo especial: el inicio de You Give Love a Bad Name que fue como si me explotase el corazón; el torrente de recuerdos que me asaltaban con muchísimos de esos clásicos, y la sonrisa que se te dibuja en la cara inevitablemente cada vez que ves a Jon Bon Jovi y a Richie Sambora compartir micro.


No ha sido un mal verano. Podría haber sido el verano del Graspop. Nos faltó el canto de un duro. Pero al final no lo fue. En cuanto a calidad, a diversión y a sentimientos de los buenos, ¡no ha estado nada mal!

martes, 28 de junio de 2011

Avenged Sevenfold en Madrid

La decisión final de ir a Madrid el 24 de junio a ver el show de Avenged Sevenfold fue fruto de un cúmulo de circunstancias. La verdad es que fue curioso y un poco rocambolesco, cómo al final, nos dio por ahí.

Hacer planes sirve de poco, sobre todo esos planes que se hacen con meses de antelación y sin comprometerse a nada. Azkena, Graspop, Sonisphere... el concierto de Disturbed con Sevendust. Disturbed no, Sevendust sí. Sevendust con Avenged. Sevendust no... En fin, que aburrirnos, no nos hemos aburrido.

Al final, se decide que será Sonisphere en julio y escapada a Madrid en junio con un grupo de amigos para ver a Avenged Sevenfold (y Sevendust, aunque cancelaron cuando faltaba poco para el show). Dani, Valentina, Noa, Eva y Jose, más una servidora y consorte. Los siete magníficos. De esos siete, dos se cayeron del cartel, y Noa y Eva se quedaron en tierra.

Como siempre que te desplazas para ver a un grupo, no todo se reduce al concierto, sobre todo si lo haces con amigos. Pero para saber qué tal estuvo el show, os recomiendo que leáis la crónica que humildemente y a cuatro manos, hemos escrito Dani (Freakscity) y yo para compartir la experiencia.

Si tuviese que comparar este con aquel del pasado mes de octubre en Barcelona, diría que gana el concierto de Madrid. En Barcelona estuvimos en pista, más cerca del escenario, la acústica del local era mucho mejor, y era la primera vez. En esta ocasión, el espectáculo de luces, pirotecnia y escenario fue más completo y un espectáculo añadido, la banda estuvo más comunicativa con el público y la duración del show más larga que la vez anterior, con lo que el setlist fue más satisfactorio.

[Aquí tenéis la crónica del concierto a cuatro manos.]




Viernes, 24 de junio. El paso de los californianos Avenged Sevenfold por tierras madrileñas tuvo mucho de destacable, y para algunos, también de memorable. La primera cuestión a destacar es la devoción de sus fans, que no dudaron en acampar un par de noches antes del concierto a las puertas de Vistalegre, para poder disfrutar de su banda favorita desde la primera fila.

La cola para acceder al lugar era ridículamente larga y retorcida, las entradas de pista estaban agotadas (que conste, eso sí, que ya fuera por las medidas de seguridad o porque la gente no tenía problema con estar apretada, desde la grada no parecía que el suelo estuviera a su máxima capacidad) y la grada prácticamente estaba completa: un gran ambiente para recibir a un grupo que sin duda demostró que puede tener un estupendo directo.

El público que esperaba paciente, o impaciente, a las puertas del recinto era fundamentalmente joven. Sangre nueva, la promesa de que un tanto por ciento de esos chavales darán longevidad al Metal. Porque, aunque muchos lo pongan en duda, Avenged Sevenfold son una banda de Metal… y si no, que se lo pregunten a M. Shadows, el vocalista, cuya camiseta de Pantera fue toda una declaración de principios. Cuánta admiración hacia Phil Anselmo se adivina por sus gestos… Y esto no es una crítica, sino todo lo contrario. Todos tenemos nuestros ídolos.

Echamos de menos a Sevendust, quienes cancelaron esta parte de su gira europea de manera repentina, y aproximadamente a las diez y cuarto, Avenged Sevenfold aparecían en escena. El sonido empezó no del todo bien calibrado, con la voz de Shadows algo por debajo de lo que debía pero, teniendo en cuenta que un recinto como Vistalegre es bueno para todo y para nada (plaza de toros, estadio de baloncesto y sala de conciertos son cosas muy diferentes y la acústica, en gran parte debido a la arquitectura y materiales del techo, no es la mejor posible, por decirlo de algún modo), al final todo terminó encajando para que el sonido fuera más que aceptable y consiguiera pasar desapercibido ante un grupo que lo dio todo durante más de hora y media, interactuó con el público y nos dejo una colección de canciones excelente.

Arrancaron con Nightmare, por supuesto, y le siguieron Critical Acclaim, Welcome to the Family, Almost Easy, y después empezaron un paseo por el más allá con Buried Alive, So Far Away, Afterlife, God Hates Us y A Little Piece of Heaven, tema clásico del grupo que no todos los públicos tienen el gusto de disfrutar, a pesar de lo participativo de la canción. Después tuvimos la gran Bat Country, que siempre anima al público, antes de los bises. Para el primero tocaron Unholy Confessions (momento de mayor abuso del tema del circle pit, al que la muchachada se dedicó con ganas) y en el segundo Save Me.

Quizá aquí esté otra de nuestras principales quejas, ya que Save Me es un gran tema, realmente bueno, pero no es uno con el que terminar un concierto: es largo, con muchos cambios de ritmo y no mucha capacidad de levantar el ánimo del personal. Puede que lo más inteligente hubiera sido cambiar los bises de orden y terminar con el ánimo del respetable en todo lo alto.

A pesar de esto, el público no dejó de corear ni una sola canción, conocían las letras de la primera a la última. Y es que, si antes hablábamos de lo que fue destacable y de lo que fue memorable, la interactuación del público con la banda y viceversa, fue memorable. Avenged Sevenfold no se caracterizan por ser demasiado cálidos con la audiencia en sus directos, a excepción de Shadows que lleva habitualmente sobre sus hombros el peso de la performance, pero en esta ocasión, algo cambió. El resto de miembros (Synyster Gates, Johnny Christ, Zacky Vengeance y el recién llegado Arin Ilejay a las baquetas) tampoco se quedaron impasibles y montones de púas de guitarra llovieron para deleite de las primeras filas. 
Indudablemente, quedarse frío ante un público como el que tuvieron en Madrid es imposible.

Fue gran concierto de los chicos de Orange County, con muy buenos momentos. Para los que los vimos en octubre en Barcelona, y dispuestos a comparar, gana la cita madrileña. Nos dejaron un buen sabor de boca y se nos hizo corto, lo cual siempre es una buena señal, sobre todo cuando el concierto sobre pasa la hora y media de duración. No os los perdáis si tenéis la oportunidad. Gran setlist, mucha actitud, y una muy variada audiencia entusiasta. Una gran fiesta.

Por: Dani y Vanessa.
Foto: Fuente.

[Y aquí un vídeo del show (no es nuestro).]

martes, 3 de mayo de 2011

Bon Jovi: La iniciación

Dedicado a Patricia Hortas. La vida siempre nos da una de cal y una de arena, mi querida amiga.

30 de abril de 1993.
Bon Jovi presenta su disco Keep the Faith en el Palau Sant Jordi de Barcelona. Dos jovencitas de 13 y 14 años, acompañadas por sus madres, se asan al sol desde primera hora de la tarde. ¿Para qué? Para nada, porque verán el concierto desde la grada. Pero la inexperiencia y la impaciencia son muy poderosas.

Mi historia con el grupo de New Jersey se remonta a varios años atrás. Corría 1987 cuando llegó a mis manos el single, en vinilo, de You Give Love a Bad Name (mi padre se lo regaló años después a un amigo, qué simpático). Con tan sólo 8 años, disfrutaba haciendo headbanging con una larguísima y lisa melena castaña que fue cortada, como era tradición, un par de años después, tras hacer la Comunión.

Por aquel entonces, unos suecos muy rubios y con el cabello muy cardado, habían cedido los derechos de uno de sus temas a un partido político español: Alianza Popular. Se trataba de The Final Countdown, el himno de Europe, otro de los grupos que pusieron la banda sonora a esos años de mi infancia.

Pero entre Europe y Bon Jovi siempre lo tuve claro, aun sin tener necesidad de elegir. Y con esa edad, estaba convencida de que algún día Jon Bon Jovi sería mi novio. Él me lanzaba miradas cómplices desde los pósters de la Super Pop. Parecía que estábamos de acuerdo.

Y este amor platónico perduró, con sus altibajos y con su etapa de indiferencia, interrumpida por el lanzamiento de Blaze of Glory, disco en solitario que Jon Bon Jovi sacó en 1990, para la banda sonora de la película de Emilio Estévez “Arma Joven” (Young Guns).

Algo estaba a punto de ocurrir, y de hecho ocurrió: Jon Bon Jovi dijo adiós al pelo largo y el mundo dijo hola, de forma masiva, al Keep the Faith. No sé cómo ese CD ha sobrevivido. El libreto de su interior está en buen estado, pero al tacto se nota perfectamente su desgaste.

Además, aproveché para volver a comprar toda la discografía anterior en CD, ya que algunas cosas las tenía en cassette, otras en vinilo y otras ni las tenía. Los escuché todos una y otra vez, aprendí inglés traduciendo sus letras, memoricé todos los vídeo clips, vi el vídeo de gira Access All Areas más veces de lo que puede ser considerado saludable... Además, me di el gusto de contagiar a amigos, conocidos y familiares. Como si evangelizase con la Palabra del Señor. Eran mi banda favorita y adoraba todas y cada una de sus canciones.

Me es imposible recordar cuáles eran mis temas preferidos, porque seguro que estos iban variando, depende del momento. Pero sí que recuerdo que siempre he tenido debilidad por el disco New Jersey, el azul, el de 1988. Y no recuerdo ya por qué.

Lo que sí recuerdo es que mis labores de investigación sobre quién era ese otro músico que aparecía con ellos en el escenario en un determinado momento, o sobre quién era ese otro que posaba con ellos en una determinada foto, me convirtieron en una exploradora, espeleóloga y casi arqueóloga, que nunca tenía suficiente y que tenía más necesidad de bandas de Rock que de comida, de amigos o de lo que fuese.

Aquel 30 de abril de 1993 asistí a mi primer concierto grande de Rock, de los muchos que siguieron. Hace poco se cumplieron 18 años. Le precedieron otros menos importantes, en fiestas de pueblo y con bandas más modestas, y también un concierto del que hay gente que piensa que me avergüenzo y no es así: las amigas de mi padre me llevaron a La Monumental a ver a Mecano.

Pero obviamente, ninguno de esos grupos significaron nunca nada en mi vida, mientras que Bon Jovi fue la primera banda a la que me dediqué en cuerpo y alma. Fueron mi rito de iniciación.

Por eso, a pesar de todo, siempre les recordaré con cariño. Aunque posteriormente careciesen de la fuerza que yo buscaba, y aunque la actitud que encontré en otros grupos fuese mucho más atractiva que la que ellos hubiesen tenido nunca.

Así pues, voluntaria o involuntariamente, Bon Jovi quedaron en el fondo del cajón, cediéndoles el puesto a Mötley Crüe, Skid Row, Guns n’ Roses, Aerosmith y otros grupos que fueron llegando para quedarse.

Todos ellos llegaron además en una época de cambios convulsos y profundos que implicaban, no sólo la explosión de mi adolescencia, sino la desaparición de la vida tal y como yo la conocía. La separación de mis padres redibujó mi geografía, no sólo emocional sino también física, por culpa del cambio de residencia, desde Barcelona a un pueblo del interior de Girona. En este contexto, encontré refugio en el Rock, descubrí lo que era el Heavy Metal, y mis células lo asimilaron como si de oxígeno se tratase.

Pero Bon Jovi no desapareció del todo en esta vorágine de descubrimientos, de cambios de vestuario, de peinados, y de una manera determinada de vivir y entender la vida... En 1995 todavía los vi una vez más en el Estadi Olímpic, en un gran concierto junto a Ugly Kid Joe, Pretenders y Van Halen. Guardo buenos recuerdos de ese día, del que me llevé además una nueva adquisición a casa (nueva para mi): Van Halen. Los grupos por descubrir no se acababan nunca y eso, para una adolescente hambrienta de novedades y experiencias, era maravilloso.

Bon Jovi reaparecieron en mi vida a principios del nuevo siglo, pero yo ya no me compraba sus discos, ni buscaba sus vídeo clips en la tele, ni compraba revistas porque ellos apareciesen en portada. Aún así, no pude perderme un concierto al aire libre en Les Fonts de Montjuïc, que fue espectacular, y otro show en el Sant Jordi que merecería capítulo aparte, ya que tuve la oportunidad de disfrutar de algunos temas desde el escenario y de estrechar la mano de aquel que tenía que ser mi novio y no lo fue.

Fue una experiencia loca, divertida y que nunca olvidaré, que sirvió como broche de oro a mi relación con una banda que para mi han dejado de existir. Jon Bon Jovi, Richie Sambora, Alec John Such, David Bryan y Tico Torres me abrieron las puertas del Paraíso, y por eso, les he rendido este pequeño homenaje.


[Aquí, el vídeo clip de la primera canción de Bon Jovi que escuché]

lunes, 21 de marzo de 2011

El show de Black Label Society


Movida sobre todo por la curiosidad de ver a Zakk Wylde en vivo al menos una vez en la vida, le pedí a los Reyes Magos la entrada para el concierto de Black Label Society de este sábado, 19 de marzo. Como el año pasado fui muy buena, sus Majestades oyeron mi petición y pude marcar como “visto” a la mole rubia en mi lista mental de pendientes.

La Sala 1 del Razzmatazz no estaba llena. De hecho, el concierto debía celebrarse en la Sala 2 y fue trasladado pocos días antes a la mayor, por el buen ritmo que llevaba la venta. Sobre el escenario, una pared de Marshalls servían de atrezzo y un gran telón con el logo de la banda nos daba la bienvenida.

El hecho de poder disfrutar del concierto en buena compañía lo hicieron mucho menos aburrido de lo que en realidad fue. No soy una gran fan de Black Label Society, me gustan sus discos, pero no al completo. Me explico: hay algunos temas que me gustan mucho pero, en cambio, hay otros que no son más que relleno para mi gusto.

Con esto como precedente, es normal que en un concierto de hora y cuarto, más o menos, encontrase muchísimas canciones que no me decían nada en especial y echase de menos otros temas que podría considerar como favoritos. Nunca llueve a gusto de todos y en esta ocasión, no llovieron muchas canciones de mi agrado, sobre todo porque la banda estaba aquí para presentar su trabajo, Order of the Black, y eso es lo que hicieron.

La presencia en escena de Zakk Wylde es imponente. Además, tuvimos la oportunidad de poder verle llegar a la sala y marcharse, y es un gigante. No es sólo un tío alto, sino que, como está tan gordo, es una auténtica mole rubia de larga melena y barba también larga. Cuentan que se paseó por los alrededores del Razzmatazz en algún momento del día con una máscara que le cubría toda la cara... como si su soberbia figura pudiese pasar desapercibida.

No obstante, sobre el escenario no escatimó en sonrisas, tanto la banda como él interactuaron bastante con el público, aunque hay que decir que no desde el principio, sino que necesitaron "calentamiento", y que entre los miembros del grupo intercambiaron bastantes abrazos, algo que me hizo pensar automáticamente en la serie Sons of Anarchy.


Aunque me pareció un show bastante aburrido, a pesar de la buena compañía, la cerveza y el buen ambiente en general, he de reconocer que temía que Wylde nos regalase varios solos de guitarra de larga duración entre canción y canción y, aunque alguno cayó, no fue exagerado. El sonido, por cierto, no fue demasiado bueno. En ocasiones, se oía una pelota compacta de ruido que hacía que tuvieses que esforzarte un poco en reconocer esos temas que no tenías tan escuchados.

Momento emotivo el de la interpretación de In this River con el protagonista de la noche sentado al teclado y una gran imagen de su amigo Dimebag Darrell (el guitarrista de Pantera, que fue brutalmente asesinado en el escenario durante uno de sus conciertos) a sus espaldas.

Conclusión: Misión cumplida. He visto a Zakk Wylde en directo. Y aunque ahora debería añadir: “y dudo que repita”, no lo diré, porque Black Label Society forman parte del cartel del Graspop, festival de verano en Bélgica, al que este año me gustaría mucho asistir.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Octubre


Recordaré el mes pasado por muchas cosas, sobre todo por los grandes eventos. Tan intenso ha sido, que merecía un post. Un post en este blog que rara vez ha sido un 'diario' y muchas veces ha sido un reflejo de horas delante de la tele. Aunque también ha tenido momentos oscuros, Octubre ha sido un mes de buenas noticias, ilusiones y posibles proyectos que aún están por definirse.

The TV Slayers va asociado a risas y diversión, pero también a muchas otras cosas. No creáis ni por un momento que es sólo un podcast. Es un grupo de amigas, una hermandad, un clan... ¿Una secta? Eso dicen algunos. Nuestros correos no se limitan a la preparación de los guiones, si fuese así, no tendríamos tantos, y aunque la romántica del aquelarre es otra, y parece que la sensiblería no entra en mi campo, tengo que decir que estas chicas se han convertido en piezas clave de mi vida cotidiana.

Nuestra amistad ha cumplido un año. El pasado 18 de octubre hizo un año de la publicación de aquel S01E01: 'Hannah Montana Tiene Huevos'. ¡Y quién nos iba a decir que una chorrada tan grande iba a dar tanto de sí! Aunque nuestra historia no empezó ese día, sino el 24 de septiembre de 2009, día en que Lorena contactó con nosotras y no le costó demasiado ponernos en marcha. De hecho, Lorena me dijo un día una frase que perfectamente podríamos llevar como estandarte: 'Prefiero teneros como amigas que como compañeras de podcast'. Y es que The TV Slayers 'és més que un club'.


El último fin de semana de octubre tuvo lugar la tercera de nuestras reuniones al completo, y tuvo lugar en las JPod 2010, en Barcelona. Espacio para desvirtualizar a muchos, conocer a unos cuantos y reencontrarse con otros pocos. Por miedo a dejarme a alguien, no nombraré a ninguno, y a todos os digo que fue un placer. A pesar de los nervios y la vergüenza (disfraz, entrada, hablar en público...), fue súper divertido hacer nuestro podcast en directo, y una grata sorpresa que hubiese tanta gente dispuesta a dejarse caer por nuestra sala para hacernos compañía y reir un rato con (o de) nosotras. ¡¡Y Lorena se llevó el premio a Mejor Podcaster Femenina!!

El nuestro es un podcast de series, y aunque este post pretende salirse de lo que vienen siendo horas delante de la tele, no puedo negar que las series de televisión son una de mis aficiones principales, y es de ley recordar que en la noche del 13 de octubre acabé de ver una de las series que más me ha costado seguir, sino la que más. Y hablo de The Wire. La que para muchos es 'la serie', con mayúsculas, a mi me costó varios intentos, porque al principio se me hizo pesada y aburrida. Me costó arrancar. Si todos los episodios de The Wire fuesen como los finales de temporada de The Wire, me hubiese gustado mucho más. Ya, y si The Wire tuviese dos ruedas, sería una bicicleta. Pero ya escribí sobre ella en este post.

Retomando el hilo de encuentros y reencuentros, fueron ocho los años que pasaron antes de volverme a encontrar con alguien que tuvo un papel muy importante en mi pasado y en mi "crecimiento personal y profesional" (por decirlo de alguna manera). Hablo del que para mí fue mi primer jefe. Hubieron otros, pero de ninguno de ellos aprendí tanto. Hace cosa de un mes, comiendo con mi amiga Mireia, hablábamos de él. Le dije: 'si algún día me lo encontrase, le diría que aprendí mucho con él, que en multitud de ocasiones me he acordado de él y que yo en esa empresa hice la mili'. Pues el pasado 15 de octubre, en uno de esos encuentros donde menos te lo esperas, pude decírselo. No dejé pasar la oportunidad y me alegro por ello. Me hizo muchísima ilusión volver a hablar con él después de tantos años, y creo que a él también le hizo ilusión encontrarse conmigo.



Ese viernes 15 de octubre fue un día de emociones fuertes: cuando volví al despacho, contenta por ese encuentro, sonriendo y feliz, vi en un link de la revista Popular1 en Twitter que Duff McKagan se subió al escenario con Axl Rose a tocar, entre otras, esa joya que es el You Could Be Mine. Los que llevamos 15 años (o más, me fallan los cálculos) esperando una reunión de Guns N' Roses nos hemos acostumbrado a conformarnos con migajas. Y ese momento del que el mundo entero del Rock se hizo repercusión con una ilusión y una emoción brutal no fue precisamente una migaja, fue un rayito de esperanza y un chute de adrenalina.

A mi esa adrenalina me vino muy bien porque ese fin de semana fue de infarto. Cuando te visita gente de fuera, sabes que no vas a parar en casa. Así que la recarga de pilas del viernes 15 me vino fenomenal para aguantar durante un fin de semana en el que la tele y el descanso brillaron por su ausencia. Fin de semana movido, preludio de la semana que siempre recordaré por ser la semana del concierto de Avenged Sevenfold y Guns N' Roses. El primero de ellos, el miércoles 20 de octubre en el Sant Jordi Club, y el segundo el sábado 23 en el Pavelló Olímpic de Badalona.



No soy buena escribiendo crónicas, no es lo mío. Voy a un concierto, me entrego y enloquezco, y luego me cuesta recordar hasta el orden de las canciones. Pero sí puedo destacar alguna cosa de los dos grandes shows que tuve la suerte de ver este mes: del de Avenged Sevenfold diré que me sorprendieron gratamente las aptitudes vocales de M. Shadows en vivo, además del sonido potente y compacto de la banda en general; como punto negativo, la duración del concierto, y como bonus extra: el desvirtualizar a Gorka (calamar en Twitter) y el disfrutar de la compañía de Eva (evika en Twitter). Quien diga que el Twitter no mola, miente o no ha tenido la suerte de encontrar a gente tan guay como la que yo he encontrado.

Del show de Guns N' Roses, decir también que fue una grata sorpresa en varios aspectos. Primero, la puntualidad. Si en el resto de la gira, Mr. Axl Rose estuvo haciendo padecer al público con retrasos que en ocasiones alcanzaron las 2 horas, en Barcelona apareció en escena a las 22.15h (una hora y cuarto después de que se despidiese el telonero, Mr. Sebastian Bach). Bach nos regaló un show lleno de antiguos temas de Skid Row que me transportaron de golpe a 1995 (año en que los vi en lo que entonces llamábamos Sala Zeleste), y no cantó en directo tan mal como yo recordaba.


Axl Rose por su parte está más en forma de lo que yo esperaba, y la banda que le acompaña interpretó a la perfección su papel. Incluso en momentos, DJ Ashba le robó protagonismo a Rose, saltando por las gradas más cercanas al escenario e interactuando con el público. Es difícil destacar un sólo momento de ese concierto, ya que cuando estás escuchando en vivo temas que han sido banda sonora en los últimos 20 años de tu vida, todo te parece espectacular. Pero quizá yo me quede con el subidón de adrenalina sin parangón que sentí cuando empezó el Welcome to the Jungle, con la locura bailonga de Nightrain, y con la emotividad de Don't Cry. Pedacitos de la historia reciente del Rock y piezas imprescindibles para los headbangers de mi generación.

Entre salidas, entradas, visitas, familia, amigos, conciertos, etc... la sensación que me deja Octubre es que ha sido un mes de 90 días, pero al mismo tiempo, ha pasado volando. El balance es positivo y las buenas vibraciones recogidas, a pesar del cansancio, me vienen fenomenal para encarar un Noviembre que no ha empezado con buen pie. Pero eso ya no corresponde a este post.

sábado, 26 de junio de 2010

Kiss: You want the best, you got the best (Barcelona, 24/06/10)


Muy lejos queda ya 1997 y mis recuerdos de la primera vez que vi a Kiss son muy confusos. Digamos que recuerdo vagamente un espectáculo de Rock and Roll bastante excéntrico y la interpretación del tema Guantanamera. Poco más. La cuestión es que no estaba muy segura de si realmente cantaron Guantanamera o si fueron alucinaciones mías. El pasado jueves, 24 de junio, repetí la experiencia y pude confirmar, entre otras cosas, que no lo imaginé.

KISS es uno de esos grupos a los que todo amante del Rock and Roll debería ir a ver una vez en la vida. Y si me apuras, cualquier persona que quiera ver un espectáculo sin igual, también. Luces, pantallas gigantes, pirotecnia, disfraces, maquillaje, rock and roll festivo y mucha, mucha diversión. Los clásicos de la banda invitan a la fiesta, una fiesta que comenzó nada menos que así:



Pero la fiesta ya era un hecho antes de que KISS pisasen el escenario. La cantidad de gente con la cara pintada emulando a la banda era impresionante. Y en ningún otro concierto he visto a tantas generaciones juntas para pasarlo bien. Abuelas con la cara pintada como Paul Stanley, niños con las pinturas de guerra y el peinado inconfundible de Gene Simmons, y auténticos profesionales del homenaje que llevaban todo el equipo, plataformas incluídas.

El Palau Sant Jordi no estaba hasta la bandera, pero estaba lo suficientemente lleno para que al levantar la vista hacia las gradas no se viesen demasiados huecos. En la pista, se podía bailar con tranquilidad a una distancia prudencial del escenario, aunque era inevitable el contacto físico con los que te rodeaban. Bailar, cantar y saltar sin descanso, con casi todos lo temas que tocaron esa noche.

Repasaron bastante a fondo su último disco Sonic Boom, pero por supuesto que no obviaron los clásicos de la banda, como este Love Gun que incluyo en el post por el simple hecho de ser mi tema favorito del cuarteto de Nueva York:


No faltaron los artificios que todos esperábamos y que no por eso dejaron de sorprendernos: en el solo de guitarra de Tommy Thayer, la guitarra se marchó "volando" una vez hubo terminado, y en el solo de bajo, no nos faltó ver a Simmons escupiendo sangre falsa bajo una terrorífica luz verde.

Gene Simmons fue elevado hasta el arco superior de la torre de luces y desde allí arriba nos tocó, y Paul Stanley se sirvió de la tirolina para acercarse al centro de la pista y cantarnos desde allí el I Was Made for Loving You. Lo dicho: un ESPECTÁCULO, con mayúsculas.


Y para terminar esta espectacular noche de fiesta: Rock and Roll All Night... and party everyday! Enterrados en confetti y con una pirotecnia que nos venía que ni pintada por ser el día de Sant Joan, dejamos marchar a esta legendaria banda de Rock que inició su carrera en 1972 y que sigue dando caña de una manera admirable.

miércoles, 2 de junio de 2010

La sonrisa de Mustaine

Barcelona, 1 de junio de 2010. Megadeth vuelve a visitarnos y servidora no falta a la cita. La primera vez que les vi en directo fue en el Doctor Music Festival de 1997. Desde entonces, han sido más de 7 veces... pero he perdido la cuenta y no estoy segura de si son 8 ó 9.

Aunque por la red abunden fotos y vídeos mucho mejores que estos, me hacía ilusión que en este post estuviesen los míos.

Asistir a un concierto de Megadeth es como reencontrarte con un amigo de la infancia con el que no has perdido el contacto a lo largo de los años. Sabes con qué te vas a encontrar, sabes con quién vas a coincidir y sabes que no te van a decepcionar, a no ser que causas externas como un mal sonido de la sala o un timing apretado se interpongan.

Pero el show de anoche fue diferente por varios motivos. El primero de ellos: el regreso del bajista Dave Ellefson. Siendo honestos, yo soy de las que identifican Megadeth con Dave Mustaine, y no esperaba que me causase especial impresión ver de nuevo a Ellefson en escena. Pero me equivocaba: no salté de alegría, pero me hizo gracia verlo salir al escenario, acompañado por una espléndida ovación de parte del público... la misma que recibió en el momento de la despedida.

La segunda novedad: el set list. Tras los temas más recientes: Dialectic Chaos y This Day We Fight!, llegó mi canción favorita de la banda, In My Darkest Hour. Acto seguido, Dave Mustaine nos revela lo que muchos esperaban, que iban a tocar el álbum Rust in Peace íntegro, conmemorando el veinte aniversario de la publicación del disco.

Un alto en el camino para decir que, aunque soy consciente de que los fans valoran por lo general regalos así, a mí no me parece una decisión muy acertada. Muchas bandas se están apuntando a esta moda y no suelo alegrarme, prefiero un set list variado, currado y que sorprenda. A excepción del momento de ejecutar los bombazos más conocidos, ahí tuve un momento de poco interés... en el que aprovechamos para tomar algo, ir al baño y dar un par de vueltas por la sala, que estaba a tope, aunque afortunadamente no hacía ese calor asfixiante de otras ocasiones.

Tras ese paréntesis, cayeron de nuevo un par de temas nuevos: Headcrusher y The Right to Go Insane, y a continuación, los clasicazos que pusieron el broche de oro a una noche muy cañera y en especial, muy divertida, hablo de Sweating Bullets, Symphony Of Destruction, A Tout Le Monde, Trust y el Peace Sells.






Pero aún me dejo una cosa que hizo un poco diferente este concierto de Megadeth: ¡¡Dave Mustaine sonriente!! Diría incluso más: ¡¡Dave Mustaine risueño!! El pelirrojo olvidó por esta noche su cara de malas pulgas y nos mostró flamantes sonrisas y gestos simpáticos a lo largo de toda su actuación. La absoluta entrega del público le tocó en corazón y nos agradeció por activa y por pasiva que estuviésemos allí y que les respondiésemos de una manera tan cálida. A falta de costumbre, he de decir que Dave Mustaine me da miedo cuando se ríe.

Bromas a parte, fue una noche fantástica de Heavy Metal, con unos músicos profesionales que no te fallan, una noche para reencontrarse con varios amigos y multitud de conocidos... y con la sensación de que, a pesar de que las nuevas generaciones te abran los ojos ante la evidencia del paso de los años, y de que mi primer show en Razzmatazz (antes conocida como Zeleste) fuese hace 17 años, hay cosas que no cambian:

Cuando te metes en las primeras filas y chupas ampli, al día siguiente te pitan los oídos y te zumba la cabeza.

¡¡Y que siga siendo así por muchos años!!

viernes, 30 de abril de 2010

Iron Maiden: la visita más esperada





Después de la desilusión que representó para mi, primero el cambio de emplazamiento del Sonisphere y después el cartel que se confirmó para Getafe, todo lo que me quedaba era mirar hacia el norte: Suecia e Inglaterra se han convertido en los dos posibles destinos de vacaciones para este año, y todo por seguir... "La llamada del Metal".

Pero ayer, 29 de abril, saltó la noticia de que Iron Maiden cerrarán su gira europea en España, concretamente en Valencia. En cuestión de minutos se corrió la voz y Facebook y Twitter cumplieron su cometido a la perfección. El dispositivo estaba montado y funcionando.

Ahora quedan tres meses escasos para aventurarnos a adivinar quién será el telonero (hasta que se nos confirme), para ir viendo qué tal se les da la gira, cuál es el setlist escogido, para escuchar los nuevos temas... En resumen: casi tres meses obsesionados e histéricos, amenizados , ¡¡no me olvido!!, por Megadeth, el 1 de junio en Barcelona (entrada en el bolsillo, faltaría más).

Tras una experiencia negativa el pasado 2008, cuando por culpa del temporal nos quedamos sin el Festival Metalway de Zaragoza, que contaba con Iron Maiden como cabeza de cartel y con Avantasia, quienes para mí representaban un gran aliciente, confiaremos en que el tiempo y el azar lo permitan y que el próximo 21 de agosto Valencia se tiña de negro y se rinda ante la banda de heavy metal más grande de la historia.