martes, 13 de noviembre de 2012

Just Nashville


Lo reconozco: no solo me sorprende, sino que además me parece muy triste que, de todos los estrenos de esta temporada, he salvado solamente este culebrón de la ABC protagonizado por Connie Britton y por Hayden Panettiere... leedme con atención: ¡¡Hayden Panettiere!! Pero... what is wrong with me?

La primera impresión es muy importante, y la que me llevé cuando vi un sneak peek del piloto (en el avión, viajando de Los Angeles a San Francisco) fue de 'esto me interesa, aquí hay tomate'. El hecho de tratar sobre dos divas de la canción (de la que sea) peleando, una por mantener su estatus de reina y la otra por hacerse con la corona, prometía.

Pasada la primera impresión y visto el piloto, llegaron las dudas. La primera duda fue '¿piensan canturrear tanto en cada episodio?, ¿podré soportarlo?'. No soy una entendida en música Country, ni soy amiga de los musicales, por norma general. Sorprendentemente, y aunque yo eliminaría de raíz toda cantinela, los momentos musicales de Nashville no me molestan en exceso. Y hablando de sorpresas, no doy crédito a que la trama que más me esté interesando de la serie es la que tiene que ver con la cheerleader más famosa de la historia de la televisión.

Hayden Panettiere interpreta a Juliette Barnes, una joven estrella que reúne todos los clichés de la joven estrella: soberbia, caprichosa, irrespetuosa y sin escrúpulos. Quiere ser la más grande y ocupar el trono en el que hasta ahora se ha sentado Rayna James (Connie Britton), que además tiene en contra la crisis de la industria y muchísimos problemas familiares. Para empezar, Juliette quiere arrebatarle a su guitarrista, no solo en el sentido musical, sino también en el sentimental, ya que Rayna tuvo su historia con Deacon y donde hubieron llamas quedan brasas... bueno, lo de siempre.

La cuestión es que el componente culebronesco de Nashville, pese a ser un poco 'lo de siempre', me entusiasma. No solo hablamos de amores imposibles de recuperar, o de conquistas inapropiadas y amantes secretos, sino también de tramas políticas corruptas que afectan a la familia de una de las protagonistas, y problemas de drogadicción que afectan a la familia de la otra. Nashville se compone de, a bote pronto, unas cinco tramas entretejidas que tienen que ver con Rayna y con Juliette. Y de propina, una trama que no interesa y que cruzo los dedos para que sea erradicada de una vez por todas, aunque sé que mis plegarias no serán atendidas...

Hablo por supuesto de un 'pegote' que hay por ahí en medio y que no puedo soportar. Una trama absurda que no viene a cuento (o por lo menos, no por ahora) que tiene como protagonistas a dos jovencitos lerdos que quieren triunfar en la música, que van a grabar una maqueta y que son chico y chica... ¿y eso qué quiere decir? Exactamente: la puñetera tensión sexual no resuelta, aderezada con el consabido cuento chino 'me gustas pero tengo novio'. Vamos, que son de lo más estomagantes y ni me acuerdo de cómo se llaman (ni voy a molestarme en buscarlo).

Así pues, mi relación con Nashville tampoco está siendo un camino de rosas, y tuve una crisis de fe en el tercer episodio. Me resultó tremendamente cansino y aburrido. Ahora no lo recuerdo con exactitud, pero puede ser que los niñatos que acabo de mencionar tuviesen más presencia en este episodio que en otros y ellos sean los culpables. No lo recuerdo. Pero sí recuerdo que me planteé abandonar la serie. ¿Quién me convenció para que no lo hiciese? Exacto: la Panettiere. ¿Es muy grave, doctor?

Sea como sea, la única serie nueva que he salvado de la quema esta temporada ha sido esta: un culebrón ambientado en Nashville, protagonizado por dos estrellas de la música Country y en el que además hay una trama que no me entra ni con calzador y que deseo que desaparezca.

En mi opinión, la temporada ha traído unas novedades bastante lamentables. Para seguir con esa costumbre, un poco suicida, de hacer una cata de pilotos, intenté verlos todos o casi todos, y no guardo buenos recuerdos. Ni siquiera Arrow, una de las pocas que superó la prueba del segundo episodio, se salvó de la quema, a pesar del rocoso y cincelado abdomen de su protagonista. Mejor así: la benevolencia solo trae una lista interminable de episodios por ver y falta tiempo para ocuparse de todos.

martes, 30 de octubre de 2012

El segundo reino (Rebecca Gablé)


Inglaterra, año 1064. Caedmon es el joven hijo, de aproximadamente 14 años, de un terrateniente inglés y de una dama normanda. Un fatídico día, durante una de las múltiples incursiones de piratas daneses a las costas inglesas, recibe una herida que le deja cojo. Debido a esta lesión, su futuro es incierto, pero su padre pronto encuentra una salida para él: enviarlo como traductor de Harold Godwinson, un noble inglés que viaja para reunirse con el rey Guillermo de Normandía en nombre del monarca inglés, Eduardo el Confesor.

Caedmon se establece en la corte normanda, donde se forma en la lucha y asimila la cultura y las costumbres, aunque sin dejar de sentirse inglés; allí encuentra grandes amigos, enemigos potenciales, y el amor. Pero sobre todo, entra a formar parte de la vida de Guillermo, el monarca al que primero se le conoció como El Bastardo (si se atrevían a decirlo en su presencia) y después como El Conquistador.

Cuando el rey Eduardo muere sin descendencia y Harold Godwinson, apoyado por muchos nobles ingleses, usurpa el trono prometido a Guillermo, Caedmon se ve atrapado en el bando normando, dispuesto a invadir Inglaterra. Tras la conocida batalla de Hastings, en la que Harold muere, Guillermo se hace con la corona inglesa, llevándose consigo a un gran número de normandos de confianza que intentarán imponer allí su lengua y su cultura.

El joven Caedmon, debido a su origen medio inglés y medio normando, se convierte en mediador entre invasores e invadidos, y llega a ser una de las personas más cercanas al rey, con el que mantiene una curiosa relación de amor-odio. A medida que la historia avanza, personajes ficticios y figuras históricas van entrando en contacto con el protagonista, que vive una vida de lo más emocionante, no solo en lo que afecta a la política, sino también a las relaciones personales, con gran peso en la historia. Al final de la lectura, da la sensación de que conocemos perfectamente a Caedmon y a su familia, a los que hemos visto luchar, sufrir, amar, disfrutar… y en definitiva, convertirse en adultos.

El segundo reino es una novela histórica que nos habla de la conquista de Inglaterra por parte de Guillermo de Normandía desde el punto de vista y las vivencias de un personaje ficticio: Caedmon de Helmsby. Cronológicamente, la narración abarca desde los años previos a la conquista, hasta la muerte del monarca, es decir, más de 20 años de apasionante historia.

Un gran descubrimiento. Recomendable para los amantes del género, sobre todo si sentís debilidad por la historia de Inglaterra, como yo. También recomendable para los que disfrutáis con una buena novela de aventuras y experiencias, en este caso las de un chaval que se convierte en hombre en un ambiente hostil y en una época convulsa.

Y si os gusta y queréis más, Rebecca Gablé también ha escrito La isla de los malditos que, aunque no es la segunda parte propiamente dicha, sí que podría considerarse una continuación, tanto en hechos históricos como en personajes que aparecen en ella y descienden de los que encontramos en El segundo reino.

viernes, 19 de octubre de 2012

Las horas oscuras (Juan Francisco Ferrándiz)

Esta es una novela histórica que esconde mucho más de lo que a primera vista puede parecer. Además de retratar muy bien la Irlanda del siglo X, en los últimos años previos a la llegada del primer milenio, con la amenaza del Apocalipsis planeando sobre toda la Cristiandad, Las horas oscuras es también una historia épica, con algo de romanticismo y unas gotas de fantasía.

Brian de Liébana es un joven monje hispano que pertenece a una orden secreta que se encarga de poner a salvo el saber documentado, atesorado a lo largo de los siglos. Con el fin de conservar todas estas obras en una biblioteca segura, se traslada al monasterio de San Columbano en Irlanda, para reconstruirlo tras su destrucción a manos de un ataque vikingo, que acabó también con la vida del anterior abad, Patrick O'Brien.

Cuando llega a destino, Brian no tarda en crearse enemistades entre los lugareños, especialmente con el propio rey de la zona, al interceder por una joven maltratada y considerada prostituta por todos, de nombre Dana. Al ponerla bajo su protección, tiene que aprender a vivir con la amenaza de las represalias del monarca y sus hombres, y además, enfrentarse a los sentimientos que le despierta la joven y que por su condición religiosa, ha de controlar.

Pronto llegan a San Columbano los hermanos de Brian para colaborar en la reconstrucción y mantenimiento del lugar. Los misterios y los secretos que hallan bajo esas piedras, unidos a una serie de crímenes sin explicación, contribuyen a crear un ambiente de tensión entre los monjes y el pueblo ignorante, que vive asustado por la llegada inminente del nuevo milenio.

Con la llegada de los hermanos de Brian, los personajes aumentan en número, y con la presencia de los druidas del bosque, aparecen también las leyendas, la magia y la fantasía. Hay un par de personajes con poderes psíquicos que aportan el carácter sobrenatural a la novela: una es Brigh, la joven protegida de Dana y el otro es el villano más importante de la historia: Vlad Radú. De él sabemos que pertenece a otra orden secreta demoníaca que va tras uno de los libros que guardan Brian y sus hermanos, que tiene algún poder hipnótico y que infunde terror con su mera presencia.

En algún momento me ha recordado a El nombre de la Rosa de Umberto Eco, supongo que es inevitable, y no necesariamente ha de ser negativo si el resultado final es bueno. Y Las horas oscuras me ha parecido un buen libro: entretenido, bien narrado, con suspense, emoción, crímenes, luchas cuerpo a cuerpo, un poquito de romance y un poquito de fantasía.

¿Es recomendable tocar tantos palos diferentes en una misma novela? Si el resultado es bueno, por qué no. Y en Las horas oscuras el resultado es bastante bueno, a pesar de dos factores: el primero, que para mi gusto hay demasiados personajes muy parecidos entre sí, que protagonizan situaciones que se antojan repetitivas, y el segundo, que cuando nos estamos acercando a la recta final, se produce una bajada de ritmo muy inoportuna. La historia pierde brío y, en lugar de 'calentarte' para la llegada de la resolución del misterio y la conclusión de la historia, sucede todo lo contrario y se vuelve un tanto tediosa justo cuando más expectación y emoción tendría que provocar.

Afortunadamente, la historia tiene un buen desenlace y la sensación que te queda al final es buena. Si os gusta la novela histórica y de aventuras, os lo recomiendo.

viernes, 14 de septiembre de 2012

Happy Endings: Mi comedia veraniega

Hoy han empezado a bajar un poquito las temperaturas en Barcelona. Este verano, al que el adjetivo 'intenso' (para lo bueno y para lo malo) se le queda corto, está llegando a su fin. Y hoy precisamente me he acordado de Happy Endings, la comedia que me ha acompañado durante esta época del año.

Necesito capítulos de 20 minutos: para los desayunos de fin de semana, para ese ratito que pasa desde que termino de comer hasta que me voy al gimnasio, y para minimomentos en general, en los que no hay tiempo para el resto de series de episodios más largos. Esta fue la primera razón por la que me acerqué a Happy Endings, reconozco que con reticencias, debido a su tufillo a Friends. De hecho, no esconden las similitudes, y en uno de los episodios hasta nos dicen qué personaje de Friends serían cada uno de ellos... ¡y resulta divertido, incluso para una no-fan de Friends!


Su premisa tampoco me resultó demasiado atractiva al principio: Alex deja plantado a Dave en el altar y el resto de la pandilla decide no tomar partido. Pero lo que no esperaba es que en el resto del grupo hubiesen personajes tan interesantes y sobre todo, tan rematadamente divertidos. No hay ni uno que me caiga antipático, ¡y eso es un gran qué! Los seis tienen sus pequeñas peculiaridades y sus grandes rarezas. Mis favoritos, sin duda, Brad y Max, el primero por sus arrebatos afeminados e histriónicos y por su apasionada relación con su esposa Jane, y el segundo porque es excesivo y alocado desde que se levanta hasta que se acuesta (excepto, claro está, durante su hibernación).

Happy Endings me ha sorprendido y me ha gustado mucho porque no es una comedia blanda, sino que es muy loca, algo irreverente y con un puntito de mala leche más que agradable. Para los que andamos en la treintena es muy fácil sentirse identificados con los personajes y además, os resultarán familiares sus referencias a la cultura popular. Recuerdo que el primer episodio no me estaba convenciendo demasiado, hasta que vi a Penny subida en la cinta de correr del gimnasio, arengándose y jaleándose, pero al mismo tiempo machacándose e insultándose. Ese momento hizo que la serie se ganase la oportunidad del segundo capítulo, lo más importante para tomar la decisión de si seguir con ella o no.

Y seguí y me tragué las dos temporadas emitidas hasta la fecha. Reconozco que no sabía absolutamente nada sobre el orden cambiado de los episodios de la primera temporada, así que los vi desordenados hasta que me enteré, cuando me faltaban unos 3 ó 4 para terminar. Y aunque este no fue impedimento para disfrutar, os voy a copiar aquí el orden correcto, para los que se animen ahora con ella:

1×01, 1×05, 1×09, 1×08, 1×12, 1×07, 1×04, 1×11, 1×10, 1×02, 1×03, 1×13, 1×06

Dicen que la segunda temporada es muy superior, que es incluso más divertida... pero yo no lo noté, quizá porque vi la serie como un todo, sin hacer pausas entre temporadas. Si buscais una sitcom sin pretensiones, divertida, que no os haga pensar demasiado y que os haga reir bastante, Happy Endings puede ser una buena opción.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Out (Natsuo Kirino)


Out es una novela de intriga de la escritora japonesa Natsuo Kirino. Esta ha sido mi primera vez con un autor japonés, y uno de mis pocos encuentros con un género que no acostumbro a frecuentar, el de la novela negra. Por eso, supongo, la historia no me ha entusiasmado.

Las cuatro protagonistas de Out: Yayoi, Masako, Kuniko y Yoshie trabajan juntas en el turno de noche en una fábrica de comida preparada. Las cuatro llevan vidas tristes y complicadas, con graves problemas económicos y familiares. Una de ellas, Yayoi, sufre los malos tratos de su marido, al que un fatídico día asesina en el recibidor de su casa mientras sus hijos pequeños duermen.

La primera persona a la que acude buscando auxilio es su compañera y amiga Masako, quien la ayuda a deshacerse del cuerpo. Para ello, cuenta con Yoshie y con Kuniko, sus otras dos compañeras. Ninguna de ellas está preparada para descuartizar un cadáver y deshacerse de los restos, pero lo hacen, movidas por amistad o por un interés económico. Esto desemboca irremediablemente en una espiral de problemas en la que participarán tanto la policía como los yakuza.

Se trata de una novela sórdida, triste y en ocasiones, bastante gore. Una novela cuya lectura no es agradable por lo que cuenta pero que tiene la facilidad de provocarte el deseo de saber qué ocurre a continuación. Las vidas corrientes de las protagonistas, llevadas a situaciones límite, despiertan en ocasiones empatía, a veces lástima y a menudo repulsión e impotencia. Desafortunadamente, el final me resultó bastante decepcionante, como si la autora hubiese tenido prisa por acabar de cualquier manera después de uno de los episodios más brutales (en el sentido negativo de la palabra) de todo el libro.

No es una novela que recomiende a los que no sean fans del género, pero en cambio sí que os digo que si la empezáis, sentiréis la necesidad de llegar al final para ver cómo termina todo.


lunes, 6 de agosto de 2012

Upstairs Downstairs: 2a temporada



Otra de las series de este verano, a la que dediqué unos días a finales de julio, fue Upstairs Downstairs, que en esta segunda temporada ha vuelto a maravillarme con su deliciosa mezcla entre culebrón elegante y serie histórica. El período retratado ha sido el de los meses anteriores al estallido de la Segunda Guerra Mundial, y la BBC nunca decepciona a la hora de contarnos la historia de su país.

Para mí siempre será A Dalt i A Baix, que es el título que llevaba cuando se emitía en TV3. Eran los años 80 y recuerdo que mi madre seguía la serie y yo, de vez en cuando. Son esos recuerdos borrosos de la infancia, que están ahí, que tienen sabor, olor, pero a veces no necesariamente imagen.

Ahora, más de 20 años después, A Dalt i A Baix se ha convertido en Upstairs Downstairs y sigue teniendo un olor característico, relajante, como de lavanda. Y un sabor delicioso a té con pastitas. Upstairs Downstairs, en esta segunda etapa de su vida, que espero que no se limite a las dos temporadas que lleva emitidas, sigue siendo una serie bonita, pausada, llena de hechos y curiosidades históricas, y con unos personajes adorables.

La serie se centra en la familia Holland, formada por Sir Hallam y Lady Agnes, que en esta segunda temporada son ya padres de dos hijos. Conviven con más miembros de la familia, como es el caso de Blanche, la tía de Hallam, una mujer extremadamente interesante (e interpretada por la River Song de Doctor Who)  que trabaja en el British Museum, que ejerce una labor encomiable rescatando a niños judíos de Berlín y que traerá el escándalo a la casa por sus tendencias sexuales. Aunque el verdadero escándalo y los verdaderos problemas llegan de la mano de Persephone, la hermana de Agnes, que al principio de la temporada se encuentra en Berlín, manteniendo una aventura con un hombre casado del partido Nazi.

En el piso de abajo tenemos al ya conocido servicio, al que se les unirá Beryl, una nueva niñera que traerá aires nuevos a la casa y sobre todo, mejoras en las condiciones laborales. Tras el ingreso en un sanatorio de Rose Buck, el ama de llaves (interpretada por la actriz que ya aparecía en la vieja etapa de la serie, en el papel de doncella), el señor Pritchard lleva la batuta entre el servicio, aunque sus divertidos choques con la cocinera y con el secretario de Lady Maud (la difunta madre de Sir Hallam), son un continuo a lo largo de la serie.

A los personajes fijos se les unen algunos personajes históricos, como por ejemplo, el Duque de Kent, que ya apareció también en la primera temporada, y la familia Kennedy, que en esta segunda tienen presencia en un episodio en el que el mismísimo JFK vive un momento bastante tierno y al mismo tiempo cómico con la cocinera del 165 de Eaton Place, Mrs. Thackeray.

Tengo ganas de rescatar la etapa antigua de la serie, y verla entera, pero sé que será difícil encontrar el momento de hacer algo así. Por el momento, me contento con disfrutar de esta nueva etapa, con una primera temporada ambientada a mediados de los años 30 y la segunda, a mediados de los 40, por supuesto en Londres. 

Te recomiendo Upstairs Downstairs totalmente convencida, aunque de entrada no te interesen estos dramas costumbristas. Seguro que las pequeñas tramas, que se cruzan y se enredan entre su amplio abanico de personajes, contienen algún tema que te llame la atención, y el conjunto es simplemente perfecto.

miércoles, 1 de agosto de 2012

Hit and Miss: La sorpresa (Sin Spoilers)


Otra de las series que he visto del tirón en julio, además de Episodes, ha sido Hit & Miss, una grata sorpresa. La estoy recomendando a muchos conocidos con la siguiente introducción: 'Es una serie sobre una transexual que trabaja como asesina a sueldo'. Así, es fácil despertar la curiosidad de cualquiera.

Pero Hit & Miss no es sólo eso. Esta es, mejor dicho, la carta de presentación de su protagonista, Mia, interpretada por una soberbia Chloe Sevigny de la que nunca he seguido la trayectoria pero a la que de ahora en adelante prometo prestar más atención. Su papel es difícil, y sobre todo, es agradecido.

Mia trabaja eliminando a personas a cambio de dinero. Es una asesina profesional a la que al parecer se le da muy bien su trabajo. Con el dinero que está reuniendo planea someterse a una operación de cambio de sexo para finalizar así con su transformación. Pero sus planes se verán truncados cuando recibe la comunicación de que su ex pareja, una mujer y madre de cuatro hijos, ha muerto, dejándola a ella como tutora legal de los chicos, en especial, de su hijo Ryan, del que no conocía su existencia.

Irremediablemente, Mia se encariñará de ellos y les ayudará a hacer frente a todos sus problemas que no son pocos ni son leves. Entre tanto, tiene que mantener su trabajo, cumplir con sus misiones y, además, conocerá a un chico con el que iniciará una relación. Como podéis imaginar, la relación no andará escasa de altibajos y de momentos de alta tensión, sobre todo cuando tiene que descubrir su secreto.

Ninguno de los seis episodios de los que se compone esta primera temporada carece de intensidad, y la historia engancha desde el primer momento, llegando a su punto álgido en un trepidante capítulo final, con cliffhanger incluído. ¡Y menudo cliffhanger! De los que hacen historia... y con Ryan y Mia como absolutos protagonistas. El trabajo de los actores y actrices jóvenes que acompañan a Sevigny, así como del resto de secundarios es también fantástico.

En Hit & Miss las escenas de sexo abundan, y los desnudos frontales con primeros planos del pene postizo tampoco son escasos. También son frecuentes las escenas violentas y como es fácil de suponer, las muertes. Así que si tenéis chiquitajos por casa, esperad a que estén dormidos para disfrutar a tope de esta serie británica tan brillante y original de la que, al parecer, tendremos segunda temporada.

lunes, 30 de julio de 2012

Danza de Dragones. (¡¡Sin Spoilers!!)



Quiero que este post sea sin spoilers, porque si quiero recomendar su lectura, no me puedo dedicar a destriparlo. Los que ya lo han leído, ya tienen su opinión, y el conocer mis teorías, miedos y alegrías, no les harán cambiarla. Así que me veo frente a la hoja (virtual) en blanco, y me doy cuenta de que no voy a poder decir el nombre de ningún personaje porque con Canción de Hielo y Fuego en esta página estás, ¿pero en la siguiente…?

Han sido tres semanas entregada en cuerpo y alma al quinto volumen de la saga. Y al terminar, entro en internet, busco opiniones y cuál no es mi sorpresa al ver que hay muchos detractores de Danza de Dragones, más de lo que esperaba. Y hacen que me sienta aún más afortunada. Algunas de estas opiniones contrarias coinciden en que se trata de una continuación de Festín de Cuervos (porque lo es), que es aburrido y que sobra mucha paja. Incluso una amiga que lo leyó antes que yo, se sorprendió ante mi entusiasmo y me dijo que ella no lo pone ni de lejos a la altura de los tres primeros.

Pues yo sí. Yo lo he disfrutado al nivel que disfruté aquella maravilla adictiva y enloquecedora que fue Tormenta de Espadas. Me ha parecido que está totalmente a la altura y sobre todo destaco que está lleno de sorpresas, algo muy de agradecer llegados a este punto de la historia, en el que sería fácil caer en la monotonía que da el conocer bastante a casi todos los personajes principales.

A Danza de Dragones vuelven los personajes olvidados en Festín de Cuervos, pero no con exclusividad, ya que a partir de cierto punto, estos se unen a los que tuvieron todo el protagonismo en el cuarto volumen, y se nos explica lo que les ocurre, aunque sea de manera breve. Para mí, uno de los grandes aciertos de la novela, ya que resulta hasta emocionante leer según qué nombres en la cabecera de los capítulos que llegan a partir de la intersección, y como no soy de mirar el índice antes de empezar, el factor sorpresa hizo su magia.

Pero independientemente de quién aparezca, de quién viva o muera, la historia siempre gira entorno a conseguir el poder, desde el punto de vista de los que siguen jugando al juego de tronos y también de los que se ven arrastrados por la ambición, por el amor o por la mera casualidad. Un juego de tronos que en este volumen está curiosamente representado por el juego del sitrang, una especie de ajedrez en el que los contrincantes se juegan el trono, sirviéndose de castillos, soldados e incluso de dragones.

Niños, ancianos, nobles, guerreros, reyes y plebeyos… el abanico de personajes es tan abrumador como al principio, aunque ahora ya estemos acostumbrados y sepamos detectar a nuestros favoritos, a los que creemos más importantes. Pero si ya has llegado hasta aquí, o quizá no es necesario que tan lejos, ya sabrás que es peligroso encariñarse con cualquier personaje. Las muertes sorprendentes siguen siendo protagonistas en Danza de Dragones. Muertes que a una le pueden arruinar un desayuno, sin ir más lejos. Y quien habla de muertes, habla de apariciones inesperadas, relaciones chocantes, y tramas enteras que cuando llegan a término, te dejan con cara de idiota, ni más ni menos.

En la novela no faltan el sexo y la violencia, y en ocasiones, llegan de la mano. Los personajes más salvajes, despiadados y crueles, conviven con las historias de devoto amor fraternal y de lealtad sincera. Con facilidad pasmosa, Martin consigue que sintamos lástima por personajes a los que anteriormente odiábamos a muerte y que estemos deseando que se salven de las garras de ese nuevo villano, que supera en maldad al que creíamos insuperable.

También se nos da la oportunidad de ampliar horizontes: de conocer otras tierras, imaginar escenarios impresionantes y sobre todo, de descubrir otras culturas, religiones, incluso costumbres gastronómicas, en ocasiones muy sorprendentes.

A George R.R. Martin es muy fácil amarlo por los buenos momentos que nos proporciona su arte, pero también es muy fácil odiarle, y no solo porque no le tiembla la mano a la hora de aniquilar a sus criaturas, sino porque sabe cómo hacer sufrir al lector, y cómo atraparlo para que no pueda dejar de leer y no tenga ganas de hacer otra cosa en sus ratos libres. Además, y esto no es ninguna novedad, te lo sirve todo tan bien presentado, que es muy fácil sentarse a devorar el menú, sin descanso y con deleite.

Resumiendo: Danza de Dragones me ha encantado. Me ha hecho pasar buenos ratos, malos ratos… y sobre todo me ha hecho vivir momentos muy intensos. Me vuelve loca cuando un libro consigue atraparte de esta manera, porque al fin y al cabo, es ‘a lo que hemos venido’. Y tras la re-lectura de Juego de Tronos y de Choque de Reyes que hice antes de empezar Danza, ya estoy deseando encontrar por ahí un hueco para leer de nuevo Tormenta de Espadas… Como toda obra excepcional, Canción de Hielo y Fuego es eterna.

viernes, 27 de julio de 2012

Episodes: 2a temporada


En materia de series, este verano está siendo menos prolífico que el anterior, porque estoy dedicando el tiempo a otras cosas. Pero creo que el hecho de que vea menos cantidad me está ayudando a saborearlas mejor. Es el caso de esta segunda temporada de Episodes, a la que dediqué los primeros días de julio. Si ya disfruté mucho con su primera temporada, esta segunda me ha gustado todavía más. 

ATENCIÓN A LOS SPOILERS A CONTINUACIÓN...

Beverly y Sean están del todo instalados en Los Ángeles. Tan instalados, que han tenido tiempo incluso de separarse, dando forma a esa idea, probablemente muy cierta, de que las parejas no duran nada cuando se ven expuestas a la vorágine del show business. Cada uno por su lado en el ámbito privado, pero juntos en el trabajo, viven irremediablemente situaciones incómodas que nos resultan la mar de cómicas. Y por favor, que nadie pierda de vista a su secretaria inútil... exasperante y graciosa al mismo tiempo.

La gran protagonista de la temporada es la endogamia sexual entre los miembros del equipo, que me trae a la cabeza aquella Melrose Place en la que todos se liaban con todos, algo que luego se hizo muy común y que hemos podido ver en un montón de series de televisión. 

Si Beverly creyó en la primera temporada de Sean estaba liado con Morning, hecho que provocó que ella se liase con Matt, el escritor británico tiene, ahora sí, una relación con la actriz de edad indeterminada. Y Beverly, por su parte, tiene un breve affaire con el hermano de Morning, Rob, interpretado por el fantástico James Purefoy, al que deseo que le den una serie guapa pronto y con mejor fortuna que aquella horrorosa The Philantropist.

Pero estas no son las únicas relaciones pseudoamorosas, o simplemente sexuales. Siguiendo con este círculo de todos con todas, también Matt LeBlanc vive un rollete sexual con Jamie, la esposa de Merc Lapidus, el ejecutivo de la cadena y por lo tanto, su jefe, quien al mismo tiempo está enrollado con su secretaria. El mayor topicazo de la historia, pero ahí lo tenemos, dando juego y resultando la mar de efectivo, creo que en parte gracias a Carol, uno de mis personajes favoritos de la serie, cuyos momentos de confidencias con Beverly, aliñados con unos porritos de marihuana, han sido también imprescindibles.

En Episodes se tocan todos estos tópicos sobre los que hemos oído hablar al respecto del mundillo del cine y la televisión: la pareja que no ha podido resistir unida ante tantas tentaciones; la secretaria que se lía con su jefe; la acosadora del actor de turno; el actor de turno que se acuesta con la esposa de su jefe; y la actriz bimbo que podría ser bisabuela, sometiéndose a intervenciones quirúrgicas que a veces no tienen buen resultado, como podemos comprobar con la propia Morning, a la que directamente, se le descuelga una prótesis de pómulo, dando lugar a un par de escenas de lo más grotesco, bizarro y al mismo tiempo, hilarante.

Pero sobre todo, yo me quedo con esa figura de la estrella de televisión, en este caso real: Matt LeBlanc, que ya no es el joven que fue, que ha envejecido, que ha engordado, y a cuyos oídos llegan estos comentarios y críticas crueles a propósito de su apariencia y del presunto fracaso de su carrera. 

LeBlanc tiene momentazos en esta segunda temporada y, aunque yo no soy precisamente fan de lo salido de la factoría Friends, he dejado de lado mis manías y prejuicios y le reconozco el mérito. Y de la misma manera que las conversaciones y confidencias entre Beverly y Carol me han gustado especialmente, el tira y afloja que tienen Matt y Sean, con el actor intentando que su compañero guionista le perdone, tampoco se quedan atrás.

Concluyendo, una temporada fantástica, sin ningún desperdicio, breve y muy divertida. Con un ratio mayor de carcajadas que la primera y llena de alicientes para aquellos que somos fans del cine y la televisión, sobre todo si nos interesan los asuntillos frívolos que se manejan entre bambalinas.

martes, 24 de julio de 2012

Año Dickens: Primer Ranking

Pronto hará un año que leí Oliver Twist, mi primer contacto con las obras de Charles Dickens. Meses más tarde, supe sobre el bicentenario de su nacimiento y decidí adentrarme en su universo y leer cuantas obras suyas pudiese. Hasta la fecha, han sido cinco las novelas del autor que he leído, y ya me encuentro en situación de hacer un pequeño ranking y comentario sobre ellas…

1. David Copperfield: Una joya, una auténtica maravilla. Mi novela favorita de Dickens de momento. Tan parecida a Grandes Esperanzas que, mientras leía la historia del pequeño Davy, temía acabar confundiéndolas. Pero en absoluto. David tiene su propio pequeño mundo y su gran personalidad.

Aunque coincide con el protagonista de Grandes Esperanzas en muchas actitudes, David es más gracioso que Pip, aunque igual de bondadoso. Como siempre ocurre en la obra de Dickens, esta no está exenta de desgracias, pero el aire vitalista y optimista tiene más presencia que por ejemplo, en Oliver Twist.

Además, David Copperfield tiene un elenco de personajes maravillosos que le hacen compañía, pero en ningún caso sombra: la adorable Pegotty, su gran amiga Agnes, la dulce Dora, Traddles y sobre todo, uno de los personajes de Dickens a los que tengo más cariño: la excéntrica tía Betsey.

Es la típica historia de la vida de alguien desde su infancia hasta la edad adulta, una especie de autobiografía con mucha moralina y moraleja al final, en la que los buenos recibirán su recompensa y los malos serán castigados porque son muy malos. Esto es lo único que se le puede echar en cara: la falta de matices en algún que otro personaje secundario, y la previsibilidad. Pero supongo que es algo a lo que te acostumbras, porque es una característica muy presente en todo lo que he leído de momento.

Como anécdota: descubrir gracias a este clásico de la literatura cuál es el origen del nombre de un grupo de rock clásico… Uriah Heep, el villano de la historia.


2. Grandes Esperanzas: En segundo puesto queda esta, de la que también vi la mini serie y escribí aquí sobre ella. Esto ayudó, como siempre, a poner cara y ojos a los personajes, y también a descubrir una adaptación más que digna de la novela, que siempre agrada.

De nuevo, encontramos a un niño cuyo destino se encuentra en las manos de los adultos que le rodean, entre los cuales habrá personas muy muy buenas, y personajes tremendamente malvados. La evolución del protagonista es como siempre deliciosa, adaptando no solo el comportamiento, sino lo más importante: su manera de expresarse.

La sensación que te queda cuando terminas de leer la historia de Pip, de la misma manera que cuando terminas la de David Copperfield, es que has visto crecer a ese niño y convertirse en adulto. Te da la impresión de que los conoces.

Aquí, la crítica social es mucho más feroz de lo normal.  Y el sentimentalismo moralizante tampoco le queda a la zaga. También se hace manifiesta la habilidad del autor para ligar diferentes historias entre sí, como ocurre en Historia de dos ciudades de una manera más clara.

En definitiva, otra historia preciosa, en la que la amistad y el amor fraternal son los grandes protagonistas y en las que sus personajes son muy peculiares y con personalidades tan marcadas, que sientes que lo sabes todo sobre ellos.


3. Oliver Twist: Una de las historias más crueles que recuerdo. Cuando terminé de leerla el veredicto no fue para nada positivo, ya que la crueldad con la que es tratado el pequeño protagonista me pareció horrible y gratuita.

Pero con el tiempo, el recuerdo mejoró y me entraron muchas ganas de seguir leyendo cosas del autor. Se repiten los mecanismos que he nombrado en los dos libros anteriores, aunque por aquel entonces yo no lo sabía porque este fue el primer libro de Charles Dickens que pasó por mis manos. Como he dicho antes, con el paso de las páginas, te vas acostumbrando.

La historia de las desventuras de Oliver también es parecida a la de David y Pip, aunque mucho más dura. Aquí, prácticamente todos los adultos que rodean al muchacho son seres malvados sin corazón. En ocasiones descorazonador, lo que realmente enamora del libro es el uso de las palabras, cómo te atrapan y te cautivan. Dickens era un mago.


4. Historia de dos ciudades: Aunque reconozco que el escritor teje de manera magistral una trama que tiene lugar entre dos ciudades tan distantes como París y Londres, he de decir que a mí este libro no me gustó. Se me hizo muy lento y muy pesado y, como he dicho antes, en ocasiones Dickens puede ser tremendamente previsible y esta novela no es para nada la excepción.

La historia se sitúa en plena Revolución Francesa, sin olvidar los acontecimientos previos a tal acontecimiento ni los años posteriores. Su narración es extremadamente detallada, también muy cruda, sobre todo cuando toca explicar los hechos que rodean a la época del Terror. Aquí no tenemos la historia de un infante que se convierte en adulto, luchando contra las adversidades. De hecho, los personajes quedan en un segundo plano, porque lo que importa es la historia y los convulsos y violentos sucesos que se produjeron.


5. Tiempos difíciles: No disfruté de la lectura de Historia de dos ciudades, pero tampoco me planteé abandonarlo. En el caso de Tiempos Difíciles, a punto estuve de no llegar a la mitad del libro, pero luego, por aquello de seguir con este ‘Año Dickens’, me armé de paciencia y me lo leí entero.

Esperaba otra cosa. Esperaba que la historia fuese algo parecido a Oliver Twist o a Grandes Esperanzas, o incluso a David Copperfield, pero teniendo en este caso a una niña como protagonista: Cecilia Jupe. Al final, nada de esto. Los protagonistas fueron otros y la historia no brilla, a mis ojos, como la de las dos primeras novelas que he nombrado en este ranking.

La historia que nos cuenta gira entorno a las diferencias entre la clase proletaria y la clase alta de un pequeño pueblo inglés. La crítica social está presente en toda la obra, pero sobre todo es al final del libro cuando se desata en un alegato a favor de las mejoras para la clase trabajadora. Lo que más me ha sobrado han sido esas reflexiones al margen del grueso de la historia de las que también hace gala en Historia de dos ciudades y que personalmente, me resultan bastante indigestas.

miércoles, 11 de julio de 2012

Flavia de los extraños talentos (Alan Bradley)

Lo que en primer lugar me llamó la atención de este libro, y lo que me animó a leerlo, fue su portada. ¿Os ha pasado alguna vez? A mí es la primera vez que me pasa, al menos, que yo recuerde. Tampoco es que sea un libro del estilo que yo acostumbro a leer, pero un impulso raro (y la portada) me animaron a hacerlo, y no me arrepiento en absoluto.

Flavia de los extraños talentos tiene un título completamente diferente en su versión original en inglés: The Sweetness at the Bottom of the Pie. Al parecer, esto de las traducciones locas no solo tiene lugar en el cine y la televisión. Sea como sea, el argumento, que no cambia, nos presenta a una niña de 11 años muy especial que, un fatídico día, descubre un cadáver en el jardín de su casa, una impresionante mansión victoriana donde convive con su padre, el ayudante de éste, y sus dos hermanas mayores, Daphne y Ophelia.

Su peculiar sentido del humor, negro y tétrico, la llevarán a entusiasmarse con este descubrimiento, y sus amplios conocimientos sobre química, junto a su inteligencia extraordinaria y una súper desarrollada intuición, la animarán a hacerse cargo de la investigación criminal, obviamente, de manera no oficial.

Se trata, pues, de una historia simple de ‘descubre quién es el asesino’, pero el hecho de que la encargada de descubrirlo sea una pequeña Sherlock, le añade interés a la novela. El caso en sí no es que sea muy rebuscado, y toda la trama policial es bastante simple, pero el humor mordaz y el carisma de Flavia de Luce le añaden un plus de originalidad.

Mucho más lista que la mayoría de los adultos que la rodean, apasionada por la química, con una memoria prodigiosa y con unas ansias locas de conocimiento, Flavia nos regala muchos momentos hilarantes, sobre todo cuando decide probar en sus hermanas algunos de los compuestos con los que experimenta en su laboratorio. Daphne y Ophelia son dos personajes a los que la pequeña Flavia intenta presentar como odiosos, pero a los que pronto se les toma simpatía, sobre todo a Daphne, la retraída hermana mediana, que siempre anda con la nariz metida en algún libro.

La madre de Flavia murió al poco tiempo de nacer ella, pero su recuerdo planea sobre toda la historia, convirtiéndose en un personaje más. Pero no esperéis ningún tipo de drama: el cinismo del que hace gala nuestra protagonista os demostrará que hasta la muerte más terrible, es llevadera cuando se procesa con una mente infantil y prodigiosa.


El resto de personajes de esta novela son el padre de las niñas: el coronel de Luce, un hombre misterioso y silencioso; su ayudante Dogger, que es prácticamente de la familia y que tiene una relación muy especial con Flavia, tierna, aunque de forma muy sutil… y otros habitantes y visitantes del pueblo que tendrán su parte en la investigación de este crimen, ya sea ayudando o molestando.

Punto y aparte merecen los oficiales de policía encargados de resolver el crimen, capitaneados por un paciente inspector, que comprobará sorprendido cómo una niña de 11 años es capaz de aventajarle en conocimientos y en deducción, y que al final, tendrá que reconocerle el mérito y hacer caso de sus indicaciones, con toda la dignidad de la que puede hacer acopio.

En definitiva, se trata de un libro absolutamente original y de lectura fácil. Una historia bastante adictiva, en la que la inteligencia y el humor, a veces muy negro, de su personaje principal son sus principales alicientes. Una novela sin mayores pretensiones que hacernos pasar un buen rato, que os recomiendo sobre todo si no sois grandes devotos de las novelas de ‘resolver crímenes o misterios’. En el caso de que sí lo seáis, os puede resultar algo demasiado ligero, ya que la investigación policial cede su parcela de protagonismo a la pequeña y avispada Flavia.

Para terminar, y en el caso de que Flavia os cautive hasta el punto de querer leer más sobre sus aventuras, avisaros de que encontraréis ya traducida La muerte no es un juego de niños, la segunda novela de esta saga escrita por el canadiense Alan Bradley.