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martes, 5 de junio de 2012

Personajes y personajillos

Esta semana he abandonado otra serie, últimamente tengo la mano muy suelta. Le ha tocado a Touch. Quizá a estas alturas, muchos de mis compañeros bloggeros y/o seriéfilos ya la tengan más que olvidada, pero yo iba muy despacito con ella. No era prioritaria y, tras cinco episodios de sentir que no pasaba nada y de aburrirme, decidí darle puerta. Pero el hecho de que no pasase nada y de que Keifer Sutherland dé cada día más repeluco no ha sido todo... también tiene mucho que ver el personaje del niño protagonista.

A lo mejor es que es cierto que los niños en las series de televisión casi siempre son repelentes y sobran. A lo mejor es que, simplemente, a este personaje no hay por dónde cogerlo. Este niño autista es uno de los personajes más inverosímiles que he visto en la tele recientemente. O más que el personaje en sí, lo que me ha parecido más inverosímil es la manera en la que los adultos se hacen cargo de él. Sí, sí, sé que es una serie. Sé que es ficción. Lo sé. Pero hay que darle a la ficción una base en la que sustentarse, que no estamos hablando de Juego de Tronos, ni de True Blood.

¿Me estás queriendo decir, señor guionista, que a ese niño lo tienen sin vigilancia 24 horas, simplemente bajo la supervisión de su amantísimo padre? Desde el primer episodio se nos muestra al niño encaramado a una torre de telefonía. También lo vemos cruzar avenidas muy transitadas sin mirar, trepar por escaleras de incendios y caminar solo por una ciudad como Nueva York. Y tampoco se deja cortar el pelo. Pero da lo mismo, porque le crece lo justo y necesario y en la dirección adecuada para ir siempre monísimo y graciosísimo. Pues vale.

Hablaba de True Blood y me ha venido a la cabeza el personaje de Elena Gilbert en The Vampire Diaries. Ni a una ni a la otra les podemos pedir sentido común, por razones obvias, pero si hay una cosa que siempre me he preguntado cuando disfruto de las aventuras de Sookie y de Elena es: ¿No se ha planteado nunca irse a vivir a otro pueblo? También me pregunto qué clase de pensiones de orfandad pagarán por ahí, para que puedan vivir sin ingresos... Pero pasemos a otra cosa, porque no podemos pedirle sentido común a The Vampire Diaries ni a True Blood. ¡Eso jamás!

Otro personaje inverosímil es el de Jorge García en Alcatraz. Nuestro viejo amigo 'Hurley' es un gran tipo. Es un tipo enorme, no descubro nada nuevo. En Alcatraz ofrece sus servicios de asesoramiento a la detective que ha de investigar el caso de los presos desaparecidos, en calidad de erudito en la materia. Hasta aquí, bien. Pero en el momento en el que vemos al entrañable Hugo Reyes intentando correr detrás de un sospechoso, o bien subirse o bajarse de un coche deprisa porque se le escapa el malo, aquí ya empiezan a ir las cosas mal, simplemente porque no puede, porque tiene los movimientos tan limitados que cuando ha conseguido bajarse del coche, el criminal ya está en otra ciudad.

Y quiero aclarar que no estoy de broma, ni me estoy cachondeando ni nada parecido, solo me quejo de que no es viable poner a una persona tan obesa interpretando a alguien que hace trabajo policial a pie de calle, porque no es creíble (y hace sufrir un poco).

Hay muchos más ejemplos de personajes inverosímiles o poco creíbles. Me viene a la cabeza por ejemplo el hecho de que a la joven Emily Thorne / Amanda Clarke de Revenge le haya dado tiempo, teniendo en cuenta su juventud, a aprender artes marciales a lo Kill Bill, dominar el japonés, y sobre todo, establecer una red de contactos que ni el mismo Tony Soprano en sus mejores días, en la que todos le deben favores.  ¿He dicho Tony Soprano? ¡Que ni el KGB! ¡Los deja en bragas!

También son jóvenes 'muy vividos' los muchachitos y muchachitas de Gossip Girl, que en su primera temporada, y aún en el instituto, se decían: '¿Te acuerdas de aquello que hicimos en Saint Tropez aquel verano...?'. Y lo que hicieron fue una cosa muy escandalosa y muy fueeeerrrrrteeeee... con 12 años, si te paras a echar cuentas.

Bien, bromas aparte, todo esto es ficción, y no es más que puro entretenimiento. Supongo que si los personajes principales de nuestras series favoritas se acercasen un poquito más a la realidad, serían muchísimo más aburridos y las historias en las que participan no nos atraparían con la misma intensidad. Para ver realismo, tenemos las noticias y los documentales. Pero sí que, de vez en cuando, hay personajes que chirrían tanto que no te dejan más salidas que reirte de ellos o ignorarlos para siempre.

viernes, 27 de mayo de 2011

Exámenes Finales 2011 (2a parte) - Raising Hope, The Vampire Diaries, The Good Wife

¡Para no ser devota de las comedias, veo unas cuantas! Aunque, sinceramente, no tengo muchos argumentos para defender Raising Hope, ni tampoco creo que sean necesarios, al ser una de esas comedias facilonas sin la que podríamos vivir perfectamente y olvidaríamos en dos días. El principal aliciente que he tenido para verla es la misma Hope, ese bebé tan lindo, que pone esas carillas... es que es difícil resistirse. Además, está la Plimpton, que es garantía de éxito, y Maw Maw, la abuela con demencia senil, tan tierna y a la vez disparatada.

Pero aunque la serie no sea para tirar cohetes, el capítulo final de temporada me gustó especialmente. Ese flashback que nos hace retroceder 5 años, con Jimmy convertido en un... ¿gótico?... en fin, a saber; con Sabrina secretamente enamorada de Jimmy, sin saber que era Jimmy... También supimos por ejemplo por qué a la del diente negro se le puso el diente negro y otras curiosidades que hicieron de este final de temporada algo bastante especial para una serie, en principio, poco especial.

Para series especiales ya tenemos The Vampire Diaries. No dejan de sorprenderme. Cuando parece que la segunda temporada está decayendo un poco, se inventan una raza híbrida, nuevos lazos familiares entre nuevos personajes, y sobre todo, muertes y más muertes. Porque en The Vampire Diaries no puedes encariñarte demasiado con nadie, ya lo aprendimos en la primera temporada. Y hablando de personajes, destacar a Caroline, que ha brillado con luz propia, y ha estado maravillosa, todo lo contrario que Bonnie, la bruja que cada día sobra más.

¿Ha sido esta temporada igual o mejor que la primera? Juraría que no, pero las circunstancias (maratón trepidante) tampoco han sido las mismas. Y me temo que me equivoqué: The Vampire Diaries, como muchas otras, es una serie para ver de manera glotona y compulsiva.

Además, le recrimino que haya perdido un poco el aire de "culebrón" que percibí en la anterior temporada y he de decir también que no me gustó la season finale. Realmente, me reí bastante y no creo que esa fuese precisamente la intención. Del mismo modo que llorar con The Office no es lo normal, reirse a carcajada limpia con The Vampire Diaries tampoco lo ha de ser, sobre todo si lo haces por culpa de unas interpretaciones que dan vergüenza ajena. No, nadie ha dicho nunca que Ian Somerhalder sea un actor excepcional, pero es que en este final de temporada ha sacado a pasear a todas sus muecas, tics y demás aspavientos. La risa.

Pero este hecho, al que ya estamos acostumbrados, no fue lo único que me falló. La principal razón es que no creo que haya nada que destacar, nada digno de recordar. Con el bagaje que nos han dado 40 y tantos episodios, no nos pretenderán emocionar con unos besitos de nada y cuatro palabras dulces. ¡Esperamos mucho más de Damon Salvatore! Yo por lo menos espero que arranque corazones y desgarre yugulares, que para eso hemos venido.

¡Qué tiempos aquellos!: Aquí están los dos macro posts que escribí sobre la primera temporada de The Vampire Diaries, hace más o menos un año - Primera Parte y Segunda Parte.

Y por último, la reverencia obligada ante la majestuosa The Good Wife. Aunque no soy de las que se rasgan las vestiduras cantando sus excelencias en Twitter, comparto todo lo bueno que de ella se dice. The Good Wife es fina, elegante, discreta, y así es como creo que han de ser sus elogios. Su sobriedad invita a la contención, al susurro en oído ajeno recomendando que no deben perderse esta serie que gusta por igual a madres, hijas y abuelas.

Y es que, chicos, a vosotros también os gustará mucho The Good Wife, pero no es ningún secreto que las mujeres podemos sacarle más jugo, sentir más empatía (¡vosotros no podéis sentir lo mismo que nosotras viendo cómo Alicia le para los pies a su suegra!) y emocionarnos más con mucho de lo que esta serie cuenta e incluso, con lo que deja de contar y sólo insinúa. Sutil, sobria, elegante, maravillosa... y con una tercera temporada que promete.

lunes, 5 de julio de 2010

Series en Verano de 2010. Primera parte.

Y yo me pregunto: ¿por qué no pusieron a Tito y a Piraña delante para que saliesen en la foto?

Tras el maratón con The Vampire Diaries no he vuelto a encontrar una serie que me enganche con tanta contundencia. Quizá la quinta temporada de Doctor Who es la única que está consiguiendo captar mi atención de forma parecida a aquella, pero sabía que era una apuesta segura, así que no tiene mérito.

Hice una lista de propósitos veraniegos y la hice pública en el último programa de la temporada de The TV Slayers. Como curiosidad: The Vampire Diaries era una serie que “vería si me quedaba tiempo y sin ser prioritaria” y fue la primera en caer, con sorprendente resultado. La cuarta temporada de 30 Rock no estaba ni en la lista, y también está cayendo, sin prisa pero sin pausa, en esos ratos en los que no tienes tiempo para algo de 40 minutos.

Acabar Deadwood fue otro de mis propósitos, algo que no está siendo como esperaba: si la primera temporada me pareció excepcional, las dos que le siguen, sin llegar a decepcionarme, no me han parecido tan buenas como la primera. No sé si es debido a que hay más trama política, a la llegada de nuevos personajes que restan minutos a los viejos o qué. Pero las excelentes sensaciones que me dio la primera, no se han vuelto a repetir.

Y algo similar, y bastante sorprendente, me está pasando con The Tudors. He pasado a ser fan de este drama histórico, a no tener demasiado interés en ella. Vi el primer episodio y ahí me quedé. Me cuesta mucho encontrar el momento propicio para ponerme con los siguientes y despedirme para siempre de la serie de Enrique VIII.

Están siendo unas semanas de muchos desencantos y desencuentros protagonizados por oportunidades a series pendientes o a nuevas series. Las dos primeras a las que le di un tiento fueron Chuck y Burn Notice. Tanto de la primera como de la segunda vi unos cuatro capítulos y ninguna de las dos me parecieron merecedoras de más. Chuck me parece una serie “chorra” y no tengo nada más que decir, y Burn Notice es a mis ojos algo parecido a “Corrupción en Miami”, pero actualizada, con unos personajes que no me caen simpáticos.

Le llegó también el turno a Warehouse 13, otra de esas series veraniegas del cable, de la que vi su primer episodio doble cuando se estrenó, cayendo irremediablemente en los brazos de Morfeo. Y en esta segunda oportunidad no me dormí, pero agarré el libro y me puse a leer. No me gusta tampoco. Mi pareja la sigue viendo y yo estoy adelantando con mis lecturas una cosa bárbara. ¡Que tampoco está mal!

Termino la oleada de fracasos con Memphis Beat. A esta no pensaba darle una oportunidad, pero leí el post que le dedicó Noa en su blog y me animé. El primer episodio no me gustó nada, y gran parte de culpa la tiene su actor principal: Jason Lee. En Twitter comparé su actuación con la visión de un accidente de tráfico: es tan horrible que no puedes apartar la vista de él. Vi el segundo episodio porque salía Juliette Lewis y es una tía a la que me gusta ver, y me sirvió para confirmar que la serie no me gusta.

Pero no todo ha sido malo: el piloto de Rubicon ha sido un buen descubrimiento que ha pasado la prueba con Notable, y The Gates se queda en el aprobado justito pero no voy a hacerle el feo de dejarla aparcada, por lo menos de momento.

En cuanto a la primera, su trama conspiratoria, y sus personajes inteligentes me atraen mucho, y en cuanto a la segunda, es una mezcla algo bizarra entre Mujeres Desesperadas y el túnel del terror, con una trama intrigante de esas en las que tú lo sabes todo y el policía de turno tiene que descubrir lo que tú ya sabes. Creo que la ABC me pondrá las cosas fáciles y la cancelará pronto, así que no me quitará demasiado tiempo.

Dejo para otra entrega los estrenos de nuevas temporadas como Entourage o Hung, a las que todavía no he podido hincarle el diente, y mi opinión sobre esta polémica tercera temporada de True Blood, además de lo que pueda surgir...

lunes, 21 de junio de 2010

TVD: Segunda parte de la 1a temporada

El ritmo in crescendo de The Vampire Diaries tiene su momento cumbre en el último episodio de esta primera temporada: Founder's Day. Un cliffhanger de los que dejan huella nos dice adiós hasta septiembre y yo me despido de esta semana tan intensa de hormonas alborotadas y mordiscos sangrientos. The Vampire Diaries: ¡qué gran experiencia!

Si hablar de la primera parte de la temporada sin spoilers fue muy difícil, hacerlo sobre esta segunda mitad es prácticamente imposible, y muchas de las cosas que me apetece comentar se quedarían en el tintero. Así que si no has visto la primera temporada de TVD, lee mi anterior post, ponte con ello y luego ¡pásate por aquí a leer y a comentar!. Avisados estáis:

ESTE POST CONTIENE SPOILERS

Como ya comenté en la entrada anterior, uno de los signos más característicos de TVD es la gran cantidad de cosas que nos explican en un sólo episodio. Por ejemplo: ese vampiro pizzero acosador que además estaba relacionado con Anna y que le hace la vida imposible a Elena, nos regala con su actuación de stalker una excursión en coche de Damon y Peloliso que da mucho de sí.

En un sólo episodio puedes ver un accidente de coche, un rescate digno de caballero andante, un road trip, una pelea, una borrachera absurda, y finalmente, cómo Damon le arranca el corazón del pecho a Bree (Gina Torres) mientras ella aún está de pie y hablando. ¡Un capítulo redondo!

Siguen las salvajadas y sigue el trato peculiar que la serie da a sus personajes, sobre todo a los secundarios: hoy estás, mañana no, hoy no eres más que una excusa y mañana serás la clave para el desarrollo de la trama. Así que si obvié en mi anterior entrada a personajes como Logan, el reportero más dicharachero de Mystic Falls, o a Kelly, cougar y madre de Matt, a quien tenemos que agradecer una escena de las super-hot, es totalmente comprensible, porque su importancia es relativa y su popularidad varía según el momento.

Logan es el ex de Jenna, la tía de Elena y Jeremy. Porque, aunque Jenna está en el grupúsculo de los adultos insignificantes de la serie, es muy guapa y tiene que tener novietes a discreción. Tenemos a su ex: Logan, con el que tendrá un acercamiento, antes de que se transforme en vampiro; tenemos a Alaric, con quien se enrollará y a través del cual descubrirá que Isobel sigue con vida (más o menos), y tenemos a John Gilbert, el hermano de su cuñado, con el que tuvo algo en el pasado. ¿Quién dijo culebrón? Yo.

El momento en el que Jenna y Alaric ponen en común en el porche el nombre de Isobel, yo me vi venir una escena "Yo soy tu padre" entre Alaric y Elena, aunque luego la historia resultó más complicada todavía. Pero no adelantemos acontecimientos.

Jenna también le hace ojitos a Damon Somerhalder y comenta a sus espaldas cuán hot es, sin saber que él se está enterando de todo y haciendo muecas sin parar (vídeo aquí). Jenna es un personaje bastante vacío, aunque conozca algún secreto sobre Elena, que en la segunda parte de la temporada no ganará para sorpresas y disgustos.

Uno de los momentos más "oy oy oy..." es cuando Stefan le dice a Elena: "you're adopted". Le cuenta también más detalles sobre el accidente de sus padres, donde él estuvo. Porque él lo sabe todo, y aquí nada es casualidad.


Como en los culebrones más auténticos, los lazos familiares serán un enredo que roza lo fantástico: aquellos que considerabas tuyos no lo son, y el último en llegar será el hombre-Coca Cola, es decir, "la chispa de la vida". Reconozco que yo no me vi venir que John Gilbert fuese el padre biológico de Elena, y luego cuando me cuentan que fue él quien puso a Isobel en contacto con Damon por recomendación de Katherine, entonces ya me vuelvo loca.

La historia de Isobel es de lo más culebronesca: embarazada a los 16, deja a su hija al cuidado de una familia que no puede tener hijos... y reaparece convertida en una auténtica psicópata. Ha desconectado su humanidad, y no siente ni padece, ni siquiera por su hija. El entramado de relaciones que este personaje se trae entre manos es digno de estudio, y el encuentro que tiene con Damon en el episodio que lleva su nombre, muy llamativo (vídeo aquí, odio a Youtube).

Isobel es la ex mujer de Alaric, quien llega a Mystic Falls presuntamente como nuevo profesor de historia, pero que en realidad va a vengarse de Damon porque convirtió a su esposa en vampiro. Posteriormente, Alaric y Damon serán comunmente conocidos como el dúo dinámico.

Alaric tiene un anillo, atención. En esta serie todo es sobre la bisutería, así que no hay que pasar por alto ni anillos horteras, ni relojes de bolsillo ni nada parecido, seguro que tienen un valor intrínseco alucinante. Y John Gilbert tiene otro. Así que vemos a Damon asesinarlos a los dos de una manera maravillosa, para que luego ambos se pongan en pie como si nada.

John Gilbert es David Anders, actor que siempre recordaré por ser Sark en Alias, y aparece en los últimos episodios de la primera temporada de TVD. Además del momento en el que Damon le parte el cuello y lo tira desde una azotea, tiene otro gran momento de dolor en el último episodio, cuando "la que no es Elena" le corta los dedos de cuajo para librarlo del anillo que le protege.

Me encantó esa escena, y es que Gilbert no se hace querer, precisamente, sobre todo en el momento en que le clava una estaca en el corazón a la pobre Anna, mientras pretende reducir a cenizas a Damon y a unos cuantos vampiros más.

Damon Somergrijander sigue soltando perlas siempre que tiene ocasión y es el rey de la mueca, en esos momentos cómicos en los que se hace el chulito. Pero sobretodo, sabe moverse muy bien en la línea de lo que es ternura y lo que es psicopatía pura. En cuestión de minutos le vemos obligar a Elena a beber de su muñeca, sujetándola como rehén y acto seguido, besarle en el pelo con dulzura extrema. Ternura y dulzura falsa: es un psicópata y un pervertido.



Aunque durante toda la temporada ha hecho gala de su crueldad, en los últimos episodios he contemplado horrorizada cómo se acercaba a la redención. Como todo triste que se precie, su hermano Stefan vive unos momentos de debilidad en los que se pasa al lado oscuro, y nos enteramos de cómo fue la transformación de los Salvatore y por qué se llevan tan mal.

Lo peligroso llega cuando Stefan está en peligro y Damon empieza a mostrar signos de bondad provocados por el amor fraternal. No queremos un vampiro emo, queremos un vampiro cruel. Veremos qué pasa en la segunda temporada.

En los últimos episodios he percibido algo así como dos pequeñas tramas: la de los hombres y la de los niños. En el lado de los hombres tenemos a Damon, Alaric y John Gilbert. En el lado de los niños tenemos a los amigos de Elena y Stefan, a Jeremy, las fiestas, los consursos de Miss Mystic Falls, las carrozas y vestidos horteras y los rollitos de primavera.

Pero al final, ambas corrientes convergen y todo importa. Por ejemplo Bonnie, quien desapareció durante varios capítulos, permite indirectamente que Gilbert mate a unos cuantos vampiros y luego ayuda a Stefan a rescatar a su hermano de las llamas. Hasta el hijo estúpido del Alcalde esconde uno de los secretos más sorprendentes de la historia y que nos abre un montón de posibilidades para la próxima temporada.

Pero para sorpresas... el cliffhanger final. Un cliffhanger que, para no faltar al espíritu de la serie, describiré como SALVAJE.

sábado, 19 de junio de 2010

TVD: Primera parte de la 1a temporada

Más que un post, creo que necesito un blog entero para hablar de mi última obsesión. Cuando vi el piloto, la puse a caldo, y no me retracto de nada de lo que dije, sino que añado un "y a pesar de ello, ¡me gusta!". También podría explicar las razones que me llevaron a darle una segunda oportunidad, como si me estuviese justificando, pero no... sólo diré un nombre: Pere (o Crítico en Serie, si os gusta más el rollo 2.0).

*Por si os apetece escuchar algo de lo que tiene que decir al respecto, al final del debate de este episodio del podcast La Caja de Spoilers, Pere habla sobre TVD.

Esta entrada no contiene spoilers, así que hayas visto o no la serie, estás invitado a visitar este pequeño pueblo de Virginia llamado Mystic Falls.

No quería empezar esta nueva aventura vampírico-adolescente de malas maneras, así que empecé viendo el piloto por segunda vez. La cutre-niebla seguía allí (pero debo decir que dejan de abusar de ella bastante pronto), los actores y actrices súper afectados y bastante limitados allí seguían, y todo lo que un día nos explicó Anne Rice en sus novelas obviado e incluso violado.

Pero esto es el siglo XXI, y aunque el mismo Damon "Somerhalder" Salvatore se llegue a escandalizar de lo que está leyendo en Crepúsculo, y recuerde con nostalgia a una Anne Rice que sí que sabía de qué iba el tema, hay que rendirse a la evidencia de que los vampiros ya no son lo que eran. Los vampiros de este culebrón enorme y maravilloso, también conocido como The Vampire Diaries, van al instituto, lavan coches a pleno sol, e incluso juegan a fútbol americano.

En TVD todo está centrado en la bisutería: anillos con propiedades mágicas, relojes de bolsillo que son un GPS de vampiros, y otros artefactos misteriosos con pinta de joya antigua que tienen unas propiedades extraordinarias. Y la kryptonita de los vampiros de TVD es la verbena, una hierba que les intoxica y debilita.

Stefan Salvatore, el hermano bueno de Damon, regresa a su pueblo de origen, Mystic Falls, un fatídico día y descubre que Elena es la viva imagen de su antiguo amor, Katherine, quien cautivó a los hermanos Salvatore. Katherine "a mí me daban dos" Pierce. Entonces, "decide quedarse y conocerla, aún conociendo los riesgos", como se empeña en contarnos en cada inicio de capítulo.

Porque si algo tiene la CW es que se pone muy cansina en lo que a "Previously on"'s se refiere. Otro tic característico de las series de esta cadena, es la música de fondo mientras los protagonistas mantienen conversaciones presuntamente profundas. Al principio, extraña un poco, pero muy pronto acabas por acostumbrarte, y hasta gusta ese ambiente de vídeo clip. Y hablando de vídeo clips...


En TVD tenemos también chicos estupendos sin camiseta. Otro rasgo característico de CW. No había visto tanto destape gratuito desde que a Sabrina se le salió un pecho en Nochevieja. Pero, ¿quién soy yo para juzgar?

¿Y quién es nadie para juzgar si yo soy el público objetivo de este tipo de series? Tenía que decirlo. The Vampire Diaries es adictiva: 22 episodios en una semana. The Vampire Diaries me ha divertido tantísimo, que... "I'm seventeen again". Especial mención a Noechan, con quien he visto y comentado esta serie paso a paso. Sin ella no hubiese sido tan divertido. En cada episodio ocurren multitud de cosas, no te dan descanso, es muy salvaje, y es una serie ideal para acabar diciendo, con los ojos muy abiertos "oi oi oi oi oi...". Pero sigo con los destapes gratuitos:

Escena de conversación muy trascendental entre los hermanos Salvatore en el tercer o cuarto episodio. Damon aparece con el torso desnudo y Stefan con una camiseta interior; fiesta de Halloween del instituto, a la que Elena acude disfrazada de enfermera cachonda (lo que me quedaba por ver): el hijo del Alcalde va vestido de... ¿emperador romano?... bueno, la cuestión es que va semi desnudo.

Pero el recopetín fue el día en el que Elena se lleva Stefan a un lavado de coches que han improvisado los estudiantes en el parking del instituto: con un fondo de cuerpos jóvenes esculturales de ambos sexos, mojándose y enjabonándose, un señor mayor con alzehimer le hace a Elena una de las declaraciones más importantes de la serie. Quiero una casa con vistas a CW ya.

Aunque a Pere le moleste, no puedo evitar comparar The Vampire Diaries con Gossip Girl. Pero prometo que lo hago sólo por la estética de las jóvenes extremadamente delgadas (¡lo que deben de ahorrar en catering!) y los chicos musculaditos, amén de los alisados estilo japonés (Elena pronto pasó a ser conocida como Peloliso).

Y la otra serie a la que me recuerda es Angel, porque uno de los protagonistas, Stefan, es el típico vampiro que rechaza la sangre humana, que vive atormentado por su condición de vampiro y que se enamora perdidamente de una mortal. Lo que conocemos comúnmente como un triste, y volviendo a Anne Rice, lo que en parte era el personaje de Louis. Durante esta primera parte de temporada, Stefan y Elena se dirán mil veces "te quiero pero lo nuestro es imposible".

Como Stefan es tan aburrido, mejor os cuento sobre su hermano: Damon Salvatore, también conocido como Somergrijander o Grijalder, a secas. Somergrijander es Boone, de Lost, con la misma mirada torcida de perturbado, la misma cara de muñeco diabólico cuando sonríe y las mismas orejas horribles.

Pero en TVD, Somergrijander hace un papelón de psicópata despiadado que lo convierte en absolutamente irresistible. Desde su primera aparición, Damon deja claro que él va a llevar el peso de la serie y que él va a ser el personaje interesante, cachondo y... psicópata. Porque es un asesino psicópata despiadado y sin alma, de la cabeza a los pies.

Hay muchos grandes momentos en los primeros episodios de la serie, curiosos, divertidos... como el que tiene lugar al inicio del capítulo número 3: Friday Night Bites. Ver esta serie representada por los actores que trabajan en ella es grande, pero verla representada por Crítico en Serie, en una terraza de Rambla de Catalunya una tarde de viernes de primavera, es... Es Friday Afternoon Bites, sin duda.

Os dejo esta captura, ya que insertar el vídeo ha sido misión imposible. Aquí está el link a Youtube

Los vampiros de The Vampire Diaries llevan el "glamour" hasta el extremo, pueden hipnotizarte para que hagas, pienses o recuerdes cualquier cosa. Damon es un máster del control mental y lo usa para conseguir lo que quiere cuando quiere.

Tampoco se corta un pelo a la hora de matar. Aunque en algún momento ponga cara de bueno, o suelte un discursito que pueda hacerte pensar que ha entrado en razón, al cabo de 0.2 te estará rompiendo el cuello, chupando la sangre o arrancando el corazón sin pensárselo. Sus crímenes siempre son ultra-rápidos y a la vez elegantes. ¡Artista! Su sentido del humor, que le lleva a estar bromeando continuamente con fina ironía, también ayuda a que el personaje destaque por encima de Stefan el Triste, Peloliso, la bruja Bonnie y el resto de la pandilla.

En TVD encontramos todos los estereotipos en cuanto a personajes que pueden coexistir en este tipo de series: el ex novio de la protagonista, que sigue colado por ella; el chico misterioso recién llegado, el hermano pequeño descarriado, los adultos responsables que esconden secretos y no pintan nada, y la cougar del pueblo.

Bonnie es la mejor amiga de la prota. Aparece y desaparece como el Guadiana. Es una bruja que desciende de una estirpe de brujas super poderosas y ella y su abuela tendrán un papel bastante importante. Damon tiene una misión y las necesitará para llevarla a cabo. El inesperado desenlace dará lugar a nuevas tramas y a la aparición de nuevos personajes, algunos de ellos, ya vistos en flashbacks (bastante lamentables estéticamente hablando) que nos muestran el pasado remoto de los Salvatore.

Pero para nuevos personajes, destaca Alaric, un profesor que llega para sustituir a otro al que Damon quita de en medio con una rapidez increíble, ante los ojos atónitos del atontado de su hermano. Alaric sabe mucho más de lo que cuenta, ha llegado a Mystic Falls con un propósito y además, es muy guapo. Se abre la puerta de clase y entra un profe cañón. Conclusión: este tío será importante.

Tuve que intentar explicarle a alguien que no ve la serie quién es Alaric. Ahí me di cuenta de cuán grande y complicado es este culebrón. Y para mí culebrón no es despectivo. Cuando intenté explicar su origen, y lo que más tarde descubrimos de él, tuve que hacer referencia a un mínimo de tres personajes, relacionarlos con él y a la vez entre sí, remontarme un par de generaciones atrás y volver luego al presente haciendo mención a un secreto desvelado. Explicarlo sin spoilers es misión imposible. La serie avanza, la trama se complica y no dejan de aparecer nuevos personajes. TVD es de todo menos simple.

No puedo cerrar esta primera entrada sobre TVD sin retomar la idea de que esta serie juvenil es, ante todo, salvaje. Y cuando digo salvaje, digo que no escatima en escenas impactantes: si hay que mostrar sangre, o hundirle a alguien los ojos en la cara, se hace, y no se anda con rodeos a la hora de eliminar personajes que parecía que iban a tener bastante protagonismo en la historia. No es recomendable hacerse fan de nadie o de casi nadie en esta serie, porque corres el riesgo de quedarte sin favorito en lo que Damon tarda en desgarrar una carótida.

Aunque en la primera parte de la temporada pasan muchas cosas interesantes, la avalancha de what the fucks, personajes interesantes, y situaciones rocambolescas, tienen lugar a partir de la segunda mitad de temporada, o más concretamente, a partir del capítulo 11, sobre lo que ya escribiré en otro post.

CONTINUARÁ... oh, sí...

viernes, 11 de septiembre de 2009

The Vampire Diaries: Cuando los vampiros caminan al sol y van al instituto


He visto el piloto de The Vampire Diaries. Porque para comentar, hay que ver. Y digamos que este piloto no se merece una entrada de blog, pero yo se la voy a dar.

Hasta donde yo sé, la gracia de los vampiros es que son criaturas nocturnas. Está bien, la nueva modalidad vampírica, los vampiros del siglo XXI, caminan a plena luz del sol. Yo me adapto a todo. No he leído ni visto Crepúsculo, y por eso a lo mejor estoy un poco desfasada en este asunto. Soy ya muy mayor, por lo visto.

Los vampiros son criaturas románticas, además de nocturnas, atormentadas por su inmortalidad, y por su necesidad de sangre, que les lleva a matar... En The Vampire Diaries, la criatura atormentada es Stefan Salvatore, quien regresa a su pueblo natal, Mystic Falls, en Virginia. Allí encontrará a una hermosa joven, Elena, que es la viva imagen de un antiguo amor del siglo XIX: Katherine, y que recientemente ha vivido una tragedia que la ha convertido también una criatura triste y atormentada.

Si hasta aquí, no encontráis nada nuevo ni original, es porque no lo hay. A medio camino entre una serie para olvidar y un verdadero placer culpable, a The Vampire Diaries no la salva ni la posible gracia que te pueda hacer ver a Ian Somerhalder en otro papel diferente al de Boone en Lost.

Su interpretación es lamentable y sus ademanes afectados hacen que te duelan los ojos y te zumbe la cabeza. Somerhalder es Damon, el vampiro "malo", despiadado, inhumano... Contra el que su hermano Stefan tendrá que luchar para que no haga daño ni a Elena ni a ninguno de sus nuevos compis de instituto. Aunque ya va un poco tarde y aunque tenga mucha menos fuerza que él.

Luego hay por ahí un anillo feísimo que parece que es el secreto para que puedan campar a sus anchas a plena luz del día. Y unas voces en off que nos quieren demostrar que Stefan y Elena están tan conectados y tan predestinados al amor, que piensan lo mismo al mismo tiempo. Absolutamente terrorífico.

Christopher Lee: ¡¡Manifiéstate!!