El verano sigue avanzando, y antes de que nos demos cuenta, habrá terminado. Nos queda el mes de agosto, que se caracteriza porque muchos de nosotros saldremos de viaje y el ritmo de visionado bajará un poco, seguramente.
Si en
la primera parte del verano las dos series que centraron mis días fueron
The Shield y Entourage, con sendos
maratones y sobre las que ya hablé largo y tendido, llega el momento de hablar de lo que está representando esta
segunda etapa estival en lo que a series se refiere.
Una vez dejamos atrás
esa joya llamada The Shield, nos vimos empujados a darle una oportunidad a
The Wire. Para mí, que ya había visto
el piloto nada menos que tres veces, representaba todo un reto. En el momento en que estoy escribiendo esta entrada, hemos visto
los tres primeros capítulos y a mí sigue sin convencerme.
Me parece muy lenta y aburrida, de momento.
Comuniqué
vía Twitter mis primeras impresiones y, al decir que la estaba viendo doblada, me vi metida en
un debate sobre la versión original que realmente no me llevó a ningún sitio. Obviamente,
valoro las opiniones de todos los compañeros, y yo soy la primera que prefiere la versión original a la doblada. Pero, tal y como he comentado repetidamente, hay series para ver en solitario y
series para ver en compañía, y mi pareja prefiere con diferencia, la versión doblada.
Como considero que una relación de pareja consiste en ceder muchas veces, y otras veces en que cedan por tí, y como
no me va la vida en ello, sinceramente, no he intentado siquiera imponer mi voluntad ni insistir en que la serie se vea en versión original. Es más, fue él quien propuso ver The Wire. Quien elige, elige con todas las consecuencias.

Una serie que
me encantaría seguir en versión original pero que, por las mismas razones la veo en versión doblada, es
Bones. Hemos empezado
la primera temporada y, tras
8 episodios, puedo decir que sí, que
me gusta mucho. Siendo una procedimental, hay que centrarse en
los personajes. Y los personajes me parecen excelentes. Por el momento,
Temperance Brennan se ha ganado mi cariño y simpatía.
Ese rollo suyo de ir tanto por libre, de no dejarse llevar por la corriente ni amoldarse a lo establecido, es lo que más me gusta del personaje, amén de su súper inteligencia. Su partenaire en la serie,
Seeley Booth, también me gusta mucho, pero no tanto como la protagonista femenina.
A parte de estas
dos series que estamos viendo a destiempo y en forma de maratón, sigo disfrutando de
Nurse Jackie, que no me ha dejado de gustar en uno solo de los siete capítulos que he visto hasta la fecha, y de
Hung. Hung va a ser, para mí
la gran serie del verano, la gran revelación. Estoy disfrutando de cada minuto de esta serie y me fastidia que sólo tenga media hora a la semana de
Ray Drecker y Tanya Skagle.
Mientras espero
acumular capítulos de la sexta temporada de Entourage y de la quinta de Weeds, ya tengo la vista puesta en el futuro. Y, aunque me propuse dedicarle tiempo a
la segunda temporada de Las Chicas Gilmore, y aunque voy viendo la segunda de
Mad Men muy poquito a poquito (hasta que me acabe por cansar), ya tengo la vista puesta en el futuro.
El futuro me dice que veré
Friday Night Lights, en solitario y en versión original. Vi el piloto hace meses y ahora me apetece seguir (en su momento no tenía ganas). Y tengo muchas ganas de hincarle el diente a
Orgullo y Prejuicio, la mini serie de la BBC, ahora que estoy con la novela. Pero una cosa son los planes y otra muy diferente lo que luego llegará a ser.