Los Pilares de la Tierra es una novela histórica de Ken Follet que cayó en mis manos hace un montón de años. Si la memoria no me falla fue en el año 2000, y recuerdo además que era verano. No recuerdo mucho más del libro, y la sensación que me ha acompañado durante todos estos años es de que no me gustó. Como prueba está que no he leído nada más del autor desde entonces.
Pero no por eso iba a darle la espalda a la adaptación de la cadena Starz. Una serie de argumento histórico, que incluía en su reparto a Ian McShane, bien merecía una oportunidad. Aunque finalmente el personaje de McShane no haya sido ni de lejos mi favorito, hay que comprender que no hace demasiado que pude disfrutar de su magistral actuación en Deadwood y su aparición en Los Pilares representaba un aliciente.
La mini-serie de 8 episodios se estrenó el pasado 23 de julio y ha sido cita obligada desde entonces. Ha sido una grata sorpresa y no descarto volver a leer la novela, ahora con un punto de vista diferente, unos diez años más tarde, y sin poder evitar tener la cara de los actores como referencia cuando lea sobre los personajes.
Como no recuerdo casi nada sobre ellos, no recuerdo sus descripciones. He oído comentarios al respecto, de gente quejándose porque no habían sido muy cuidadosos al buscar a los actores que los encarnasen. Por eso me da miedo que adapten al cine o a la televisión mis libros favoritos. En este caso, gracias a mi falta de memoria, no he padecido.
A través de estos personajes vemos los tumultuosos cambios políticos de la Inglaterra del siglo XII, la aparición de la arquitectura Gótica, y cómo no, el poder arrollador de la Iglesia Católica. Traiciones, luchas por el poder, batallas con espadas, hachas... y romanticismo, por supuesto.
En la serie, además de Ian McShane, con otro personaje malvado y retorcido entre sus manos, tenemos también otras caras conocidas, como la de Donald Sutherland o Rufus Sewell, quien interpreta a Tom El Constructor. Sarah Parish (Blackpool), Hayley Altwell en el papel de Aliena... y un buen montón más, casi todos ellos actores y actrices británicos.
La música es otro punto positivo de esta adaptación. Al contrario de lo que me pasó con Haven, cuyas piezas de piano acompañando algunas escenas me parecían desquiciadoras, en Los Pilares de la Tierra me ha parecido que las músicas estaban ahí para decorar cada momento con la intensidad, tensión o calma que se requería.
Tensión e intensidad, además de una trama nada simple que incluye a multitud de personajes son las bazas con las que juega esta serie. Quizá con un final algo deslucido, yo esperaba algo más radical, algo más duro e impactante. Pero he de reconocer que es un final coherente con la idea de 'continuidad' que nos van transmitiendo a lo largo de los episodios. La suerte que tienen los que no han leído la novela, o los que como yo son unos completos desmemoriados, es que no se pierden ninguna sorpresa: alianzas y traiciones, amores y asesinatos, incluso alguna que otra pseudo-resurrección... ingredientes que hacen Los Pilares de la Tierra una serie, sobre todo, emocionante.
Y otro punto a favor, muy importante, es la ambientación, los decorados, los vestuarios... que me han parecido muy bien cuidados y han superado la prueba de mi ojo crítico "busca-patinazos-históricos" (cualquier día veremos a alguien sacar un móvil en una serie o película presuntamente histórica).
Este verano no ha sido pobre en cuanto a nuevas series: Rubicon, Rizzoli & Isles, The Gates, Haven, Memphis Beat, Sherlock, Hot in Cleveland... que yo haya visto, y seguro que me dejo alguna... La cuestión es que, para mí, The Pillars of the Earth se lleva el premio, junto con Sherlock, a la mejor novedad de este verano 2010.