Es un buen momento para dar la bienvenida al año nuevo desde Querido Bloc. Ya era hora, por otro lado. Este blog, que ha vivido épocas mejores, está siendo la víctima directa de esta frenética arrancada de año, que más que arrancar está despegando. Y que conste que también utilizo este símil en homenaje a mi amiga Mireia, que por fin tiene en el bolsillo su licencia de piloto comercial. Mención de obligado cumplimiento. ¡Felicidades!
Me fui de vacaciones de Navidad con la promesa de un proyecto en estado embrionario que poco a poco va tomando forma. Para las pocas personas que saben de su existencia, este proyecto se llama "Fregao Número Uno", porque también hay un "Fregao Número Dos" que ya tiene cara y ojos y ya está en marcha. Pero yo no he venido aquí a hablar de mi libro, aunque sí de libros de otros. Porque "Series, Libros y Rock and Roll" es lo que reza la cabecera de este blog.
Debéis saber que Papá Noel tuvo a bien regalarme un ebook. Aunque yo era de las que renegaban, una nunca ha de dar la espalda a las nuevas tecnologías. Es absurdo. Hay que rendirse a la evidencia de la practicidad y del ahorro de espacio. Y no hablo solamente del espacio dentro de mi bolso, sino también en el interior de mi humilde morada. Mientras no me traslado a la mansión en Beverly Hills, veo cómo mis estanterías se me quedan pequeñas.
Así que me voy a postrar ante el ebook y voy a rendirle pleitesía: El Club Dumas de Pérez Reverte y Festín de Cuervos, de George R.R. Martin han sido los elegidos para inaugurarlo, aunque no he dejado de lado del todo el papel... Los Reyes Magos le hicieron a mi novio un regalo un poco Homer (es decir, un regalo que también desea quien lo regala): la biografía de Slash, ex-guitarrista de Guns and Roses, y es prácticamente imposible resistir la tentación de leerlo cuando cae en tus manos en momentos robados.
Poder leer el cuarto volumen de Canción de Hielo y Fuego, sin tener que esperar a la edición de bolsillo como pretendía, me lleva a hablar de las ganas que tengo de ver Juego de Tronos en formato serie de televisión. No tengo miedo a que metan la pata porque me puede la curiosidad y, porque no nos engañemos, no soy de esos fanáticos de las novelas de Martin que se pueden horrorizar por los posibles patinazos. Tranquilos: lo sería si se tratase de las novelas de la saga Forastera de Diana Gabaldon, no quedo inmune al fanatismo ciego (o talifanismo). Este es sin duda el estreno que espero con más ganas. Aunque para no faltar a la verdad, debo decir: es el único estreno que espero con ganas.
El resto, me dan más o menos igual. Reconozco que estoy algo desconectada y que gracias a mis compañeras de The TV Slayers y a los coleguitas twitteros me voy enterando de lo que viene y de lo que se va, en cuanto a series de televisión. En estas Navidades he aprovechado para limpiar mi disco duro de episodios pendientes, y también he podido dedicarme a esas temporadas pasadas o actuales acumuladas en pesadas carpetas. Ha sido el caso de la tercera temporada de Californication y 30 Rock. La primera, no nos engañemos: la empecé a ver porque en la cuarta temporada saldrá Tommy Lee (batería de Mötley Crüe, para el lector profano en la materia).
Pero también tuvo mucho que ver en mi decisión Antara Adachi quien, a través de Twitter y con argumentos de peso, me animó a darle una oportunidad. Aunque al principio no me entusiasmó es de ley que algún día le rinda el homenaje que merece a la segunda temporada de la serie: por el personaje de Lew Ashby y por el alto componente musical que tiene. Tendré que dedicarle un post. Algún día. En cuanto a 30 Rock, es una de mis comedias fijas, como The Office, y ambas las consumo en premeditados maratones durante las vacaciones de verano o de Navidad. Contenta con los diez primeros episodios de la quinta temporada que he visto de Tina Fey y los suyos, me despido de ellos hasta el próximo periodo vacacional.
También he recuperado Mujeres Desesperadas desde su quinta temporada y he empezado la segunda de Men of a Certain Age. Pero tengo que aprender a seleccionar. Me doy cuenta de que aún habiendo soltado lastres (si no os lo creéis, echad un vistazo al post anterior), sigo viendo demasiadas series que ni fu ni fa. Y esos Señores de Cierta Viejunez son un claro ejemplo. Pero, ¿sabéis qué? Que me da pena descartar series. Malos hábitos adquiridos de los que habrá que salir algún día... Estoy en ello.
Y me queda el Rock and Roll... ¿Qué me depara este 2011? Pues sin duda, va a ser un año en el que la música va a cobrar protagonismo, no sólo en mi día a día, donde ya es el elemento principal, sino en otros ámbitos y "fregaos" varios. Los Reyes Magos siempre se acuerdan de que me gusta ir a conciertos, y este año han dicho que ellos me invitan a ver My Chemical Romance el 5 de marzo y a Black Label Society el 19. ¡Por cierto, Zakk Wylde también aparece en esta cuarta temporada de Californication! ¿Veis?... Todo está conectado. El Rock and Roll es omnipresente.
Me fui de vacaciones de Navidad con la promesa de un proyecto en estado embrionario que poco a poco va tomando forma. Para las pocas personas que saben de su existencia, este proyecto se llama "Fregao Número Uno", porque también hay un "Fregao Número Dos" que ya tiene cara y ojos y ya está en marcha. Pero yo no he venido aquí a hablar de mi libro, aunque sí de libros de otros. Porque "Series, Libros y Rock and Roll" es lo que reza la cabecera de este blog.
Debéis saber que Papá Noel tuvo a bien regalarme un ebook. Aunque yo era de las que renegaban, una nunca ha de dar la espalda a las nuevas tecnologías. Es absurdo. Hay que rendirse a la evidencia de la practicidad y del ahorro de espacio. Y no hablo solamente del espacio dentro de mi bolso, sino también en el interior de mi humilde morada. Mientras no me traslado a la mansión en Beverly Hills, veo cómo mis estanterías se me quedan pequeñas.
Así que me voy a postrar ante el ebook y voy a rendirle pleitesía: El Club Dumas de Pérez Reverte y Festín de Cuervos, de George R.R. Martin han sido los elegidos para inaugurarlo, aunque no he dejado de lado del todo el papel... Los Reyes Magos le hicieron a mi novio un regalo un poco Homer (es decir, un regalo que también desea quien lo regala): la biografía de Slash, ex-guitarrista de Guns and Roses, y es prácticamente imposible resistir la tentación de leerlo cuando cae en tus manos en momentos robados.
Poder leer el cuarto volumen de Canción de Hielo y Fuego, sin tener que esperar a la edición de bolsillo como pretendía, me lleva a hablar de las ganas que tengo de ver Juego de Tronos en formato serie de televisión. No tengo miedo a que metan la pata porque me puede la curiosidad y, porque no nos engañemos, no soy de esos fanáticos de las novelas de Martin que se pueden horrorizar por los posibles patinazos. Tranquilos: lo sería si se tratase de las novelas de la saga Forastera de Diana Gabaldon, no quedo inmune al fanatismo ciego (o talifanismo). Este es sin duda el estreno que espero con más ganas. Aunque para no faltar a la verdad, debo decir: es el único estreno que espero con ganas.
El resto, me dan más o menos igual. Reconozco que estoy algo desconectada y que gracias a mis compañeras de The TV Slayers y a los coleguitas twitteros me voy enterando de lo que viene y de lo que se va, en cuanto a series de televisión. En estas Navidades he aprovechado para limpiar mi disco duro de episodios pendientes, y también he podido dedicarme a esas temporadas pasadas o actuales acumuladas en pesadas carpetas. Ha sido el caso de la tercera temporada de Californication y 30 Rock. La primera, no nos engañemos: la empecé a ver porque en la cuarta temporada saldrá Tommy Lee (batería de Mötley Crüe, para el lector profano en la materia).
Pero también tuvo mucho que ver en mi decisión Antara Adachi quien, a través de Twitter y con argumentos de peso, me animó a darle una oportunidad. Aunque al principio no me entusiasmó es de ley que algún día le rinda el homenaje que merece a la segunda temporada de la serie: por el personaje de Lew Ashby y por el alto componente musical que tiene. Tendré que dedicarle un post. Algún día. En cuanto a 30 Rock, es una de mis comedias fijas, como The Office, y ambas las consumo en premeditados maratones durante las vacaciones de verano o de Navidad. Contenta con los diez primeros episodios de la quinta temporada que he visto de Tina Fey y los suyos, me despido de ellos hasta el próximo periodo vacacional.
También he recuperado Mujeres Desesperadas desde su quinta temporada y he empezado la segunda de Men of a Certain Age. Pero tengo que aprender a seleccionar. Me doy cuenta de que aún habiendo soltado lastres (si no os lo creéis, echad un vistazo al post anterior), sigo viendo demasiadas series que ni fu ni fa. Y esos Señores de Cierta Viejunez son un claro ejemplo. Pero, ¿sabéis qué? Que me da pena descartar series. Malos hábitos adquiridos de los que habrá que salir algún día... Estoy en ello.
Y me queda el Rock and Roll... ¿Qué me depara este 2011? Pues sin duda, va a ser un año en el que la música va a cobrar protagonismo, no sólo en mi día a día, donde ya es el elemento principal, sino en otros ámbitos y "fregaos" varios. Los Reyes Magos siempre se acuerdan de que me gusta ir a conciertos, y este año han dicho que ellos me invitan a ver My Chemical Romance el 5 de marzo y a Black Label Society el 19. ¡Por cierto, Zakk Wylde también aparece en esta cuarta temporada de Californication! ¿Veis?... Todo está conectado. El Rock and Roll es omnipresente.

