jueves 9 de febrero de 2012

Grandes Esperanzas: Punto de partida del 'Año Dickens'

Esta semana, el día 7 de febrero, se cumplieron 200 años del nacimiento de Charles Dickens. De manera totalmente fortuita, me pilló leyendo Grandes Esperanzas. Hace un tiempo que me propuse incluir en mis lecturas, alguna que otra novela clásica de autores como Dumas, Walter Scott, Emily Bronte o Jane Austen. Con más o menos éxito lo he ido llevando a cabo y el verano pasado le di la primera oportunidad a Dickens, con Oliver Twist. A pesar de no estar acostumbrada ni a su estilo ni a la manera de narrar el maltrato infantil, supongo que con la naturalidad que le dio la época en la que le tocó vivir, la novela me gustó y la predisposición a mantener un segundo asalto con el escritor estaba ahí.

Una cosa llevó a la otra y, a pocos capítulos de terminar Grandes Esperanzas, se me ocurrió una idea: ¿Qué tal celebrar, a mi manera, el bicentenario del nacimiento del autor? Así que me he propuesto dedicar este año a explorar y a conocer la obra de Charles Dickens. Para que no sea monótono y pesado, no leeré todas sus novelas del tirón, sino que las iré intercalando según sople el viento… De la misma manera, si hay alguien que quiera acompañarme en la iniciativa, será un placer que nos pongamos de acuerdo en cuál será la próxima y cuándo empezamos, y mantener pequeños clubs de lectura. Ya sabéis cómo encontrarme.


Para cerrar este mini post haciendo honor a la novela que me ha llevado a poner en marcha esta idea, comentar por encima que Grandes Esperanzas me ha parecido una historia simplemente preciosa. Una historia sobre la indefensión de un niño que se convierte en un hombre en manos del azar y de los caprichos de los demás. Leo en webs de literatura que tiene mucho de autobiográfica. Sin duda, encierra una crítica férrea contra las convenciones de la sociedad de la época, sobre todo contra la aparente perfección de las clases altas y contra las injusticias que encierran las marcadas diferencias sociales.

Me ha parecido una preciosa historia de amistad y de amor fraternal en la que sus personajes principales son ante todo, peculiares: los hay muy bondadosos o muy despreciables, dementes o extremadamente racionales, fríos y calculadores, cariñosos, egoístas, crueles… y todos con personalidades tan marcadas que sientes que lo sabes todo sobre ellos.

Y para ir estableciendo algo parecido a una comparativa, diré que Grandes Esperanzas me ha gustado más que Oliver Twist. A ver qué tal resulta con el siguiente… Próximamente.

viernes 27 de enero de 2012

Mistresses: Mujeres y amigas


Mistresses es una serie que se estrenó en 2008 y que acabó en 2010. Siguiendo las recomendaciones de Pigonna y Antara Adachi, me animé a verla hace poco y me alegro muchísimo, porque me ha parecido maravillosa, sin más. Es una serie británica, de la cadena BBC y es una serie de mujeres. Pero en absoluto es una serie típica y tópica de mujeres centrada en la guerra de sexos y en el feminismo mal entendido. Afortunadamente.

Mistresses es, ante todo, una serie basada en la amistad entre cuatro mujeres que llevan vidas muy diferentes pero que comparten denominador común: cometen muchos errores. ¿Y qué hay más humano que errar? Nuestras cuatro protagonistas son amigas, son humanas y son reales. Olvidad Sexo en Nueva York y olvidad cualquier otra serie norteamericana con protagonistas que tienen como principal objetivo en la vida estar siempre perfectas. Mistresses es una serie sobre mujeres de carne y hueso, que trabajan, que tienen familia, responsabilidades y poco tiempo que perder.

¿Es una serie sobre mujeres y para mujeres? No necesariamente. Si eres hombre, también podrás disfrutar de este drama en el que la amistad es el eje central y en el que los hombres no son tomados como objetivo a destruir, ni como objeto de escarnio, como hemos visto en otras series “presuntamente” feministas. En Mistresses los hombres tienen el papel de compañeros, de víctimas o de cómplices, de causa o de consecuencia de las decisiones buenas o malas que toman los cuatro personajes principales. Pero en cualquier caso, de nuevo, los hombres de esta serie son “reales”.


Obviamente que si eres mujer sabrás apreciar más sus experiencias, sus conversaciones, sus problemas… y seguramente te mostrarás más comprensiva con sus errores, aunque yo confieso que más de una vez durante su visionado le grité al televisor, al ver que alguna de ellas se dirigía irremediablemente al desastre por culpa de una decisión mal tomada. Pero la vida está hecha de malas decisiones y las cuatro vidas que retrata Mistresses no iban a ser una excepción.

El punto de partida de las cuatro protagonistas en el primer capítulo de la serie no puede ser más interesante. Para empezar, tenemos a Trudi: madre de dos hijas que ha perdido a su marido en los atentados del 11-S; han pasado 6 años ya, pero ella aún no lo ha superado. También está Katie, una psiquiatra que está viviendo una relación bastante autodestructiva con un paciente; le da vida la actriz Sarah Parish, a quien yo siempre recordaré por haberse ligado a David Tennant en Blackpool. Otra cara conocida para seriéfilos: la de Orla Brady, actualmente trabajando como madre de Peter en Fringe, y que en Mistresses en Siobhan, una abogada felizmente casada que no consigue quedarse embarazada por más que ella y su marido Hari lo intentan. Finalmente, la alocada, divertida, organizadora de eventos y coqueta Jess, a quien da vida Shelley Conn, la protagonista de Terra Nova.

Por cierto, y como curiosidad, añadir que en la primera temporada de Mistresses aparece Anna Torv haciendo un papel que poco o nada tiene que ver con su personaje de Olivia Dunham en Fringe. A mi personalmente me ha gustado e incluso me ha sorprendido. Y también aparece otra actriz a la que yo adoro por ser una de las "fabulosas" de la serie Absolutely Fabulous: Joanna Lumley, que en la tercera temporada hace de madre de Katie.


En la serie, las cuatro amigas protagonistas se mueven por la vida como haríamos cualquiera de nosotras: haciéndolo lo mejor posible, luchando por ser felices y por hacer felices a los que nos rodean, y apoyándose entre ellas a lo largo del camino. Quizá lo mejor de los episodios son las reuniones frecuentes que mantienen, en las que se cuentan sus secretos, intercambian consejos, y en las que puedes ver que lo que les mueve es fundamentalmente el cariño y la preocupación que sienten las unas por las otras.

Es una serie corta, con 8 episodios en las dos primeras temporadas y tan solo 4 en la última, y es muy dinámica porque continuamente les suceden cosas, y los personajes van cambiando, gracias o por culpa de las experiencias que les tocan vivir. En definitiva: Mistresses es una pequeña joya que no por ser pequeña brilla con menos intensidad.

miércoles 25 de enero de 2012

Metal Evolution (s01e05-06): Década de contrastes


Seguimos en los 80, pero esta vez abandonamos Inglaterra y la New Wave of British Heavy Metal y nos vamos a California para comprobar cómo nace, crece, se reproduce (mucho) y finalmente, muere, el Glam Metal. Pocos han sobrevivido de aquella gran fiesta de “glitter”, maquillaje, melenas cardadas, mallas, colores brillantes y toda la parafernalia visual que llegó al Rock en el mejor momento: el nacimiento de la MTV. ¿Causa o consecuencia? Ambas opciones parecen correctas. (...)


(...) Otros músicos, que nada tuvieron que ver con este movimiento, pero que estuvieron allí para vivirlo desde la primera fila, fueron personajes como Tom Araya de Slayer o Dave Mustaine de Megadeth, que también revivirán sus experiencias en este capítulo y protagonizarán además la otra cara de la moneda de los 80 en la costa californiana: el Thrash Metal. En este sexto capítulo, Dunn se traslada al norte del estado, a la Bahía de San Francisco, para buscar las raíces de uno de los géneros más populares y apasionados del Metal.

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lunes 23 de enero de 2012

El Temor de un Hombre Sabio (Patrick Rothfuss)

*Encontraréis la versión en Català de esta reseña en la sección de Cultura de Puntvallès.

El Temor de un Hombre Sabio, la segunda novela de Patrick Rothfuss, tiene aproximadamente 1200 páginas y, una vez que la has terminado, te da pena que no tenga 1200 más. Su lectura es tan emocionante que provoca ansiedad y esa sensación contradictoria que muchos habréis tenido: por una parte no quieres dejarlo porque necesitas saber qué pasa a continuación, pero al mismo tiempo, te da pena que se termine tan pronto, y un poquito de vergüenza por no haberte sabido controlar… hay que decirlo todo.

En la fantástica secuela de El Nombre del Viento, Kvothe sigue narrando la historia de su vida para Cronista, el escribano del rey. Tal y como prometió, ha de hacerlo en tres días, y en El Temor de un Hombre Sabio, entramos en el segundo. Esta continuidad sin saltos nos proporciona, al instante, una sensación de familiaridad con la historia y nos permite entrar en ella sin perder ni un minuto en presentaciones ni introducciones innecesarias. De una manera sorprendentemente ágil y natural, seguimos descubriendo cómo el niño se convierte en hombre, en héroe y en leyenda. Una narración fascinante que nos habla también de la búsqueda vital de Kvothe, que es el motor de su historia: dar caza y aniquilar a los Chandrian, el mítico grupo de criaturas malignas que destruyeron su infancia.

De nuevo, el carismático protagonista brilla y enamora, y te cautiva con su talento, su inteligencia y su afilada lengua. Estamos contemplando la iniciación de un mago que nada tiene que ver con el niño mago más conocido el mundo: Harry Potter. La historia de Kvothe es totalmente diferente y original.

En este “día dos” se profundiza más en otros personajes, como es el caso de Denna, esa misteriosa joven por la que Kvothe siente un afecto tan especial. Pero no es la única: todos y cada uno de los secundarios que aparecen en esta novela son sólidos y bien construidos, con personalidades fascinantes y con su propia historia y su interesante pasado. Además, tenemos la oportunidad de conocer mucho más sobre otras tierras, civilizaciones y culturas, pertenecientes a este universo ficticio y lleno de detalles que Rothfuss ha creado para nosotros.

La historia tiene un ritmo excelente de principio a fin, con una cohesión impecable entre la primera y la segunda novela. En El Temor de un Hombre Sabio tenemos más amor, más acción y más escenarios, ya que gran parte de la historia se centra en un viaje lleno de aventuras. La sensación final es que han pasado muchas cosas desde que comenzaste a leer, y realmente, es así.

Patrick Rothfuss ha mejorado la fórmula que tantos éxitos le proporcionó con El Nombre del Viento, con su estilo directo, cercano y en ningún momento aburrido. Así que si os gustó la primera novela, El Temor de un Hombre Sabio os maravillará.

Y para los que aún no hayan tenido el placer de entrar en la fabulosa historia de Kvothe: tanto si sois amantes de la literatura fantástica como si no, a todos los que sepáis disfrutar de una buena narración, os recomiendo que no perdáis ni un día más.

lunes 16 de enero de 2012

Boss: Ganas de más

*También escribí sobre la serie Boss para la sección de Cultura del portal Puntvalles.com (en Català).

A mediados de diciembre acabó la primera temporada, de 8 capítulos, de esta nueva serie: Boss que aunque pertenece a la cadena Starz (la de Spartacus), muchos podrían pensar que proviene de la factoría HBO. No es de extrañar, por ese aire de "calidad" explícito, y porque además, está dirigida por un ex miembro de la famosa cadena que afirma no hacer televisión (It’s not TV, it’s HBO). O eso he leído por ahí...

También he leído por ahí que ha habido cierta polémica. No puedo dar más datos, porque no he querido saber más. Imagino que la polémica está en que a un grupo de gente les gusta la serie y que a otro grupo no les gusta. (¡Me aburro!). Personalmente, las dos cosas en las que voluntaria o involuntariamente más me fijo cuando veo una serie son en la historia que me cuenta y en cómo interpretan sus papeles los actores que en ella trabajan. Conclusión: parámetros la mar de subjetivos, de ahí que no me interese saber sobre esa presunta polémica.

Filosofías aparte, y volviendo a Boss y a los actores que en ella trabajan, ya comenté en una entrada anterior que, sin haber visto Frasier y por lo tanto, sin poder comparar (que siempre ayuda), me declaro fascinada por el trabajo de Kelsey Grammer. Creo que hace una excelente interepretación del alcalde Tom Kane y ha ganado el Globo de Oro como Mejor Actor. La serie también ha sido nominada como Mejor Serie Dramática, pero finalmente (y merecidamente) se lo ha llevado Homeland. Así pues, si bien las audiencias no han sido espectaculares (o eso he leído por ahí), este premio y esta nominación ayudan a pintar un futuro agradable, aunque al parecer, la serie ya tenía prevista una segunda temporada antes de que terminase la primera, incluso. Para mí: buenas noticias.


Porque me he quedado con ganas de más tras estos ocho capítulos. Me ha gustado la historia de este hombre poderoso, un político corrupto, cínico, sin escrúpulos y con un secreto: una enfermedad degenerativa del sistema nervioso que no tardará en consumirlo e incapacitarlo. Pero antes, el alcalde Kane tiene mucho trabajo por hacer. Encabeza la mafia instalada en el poder político, y su sombra alargada llega a todas partes. Una mafia, en el fondo, con la misma base que aquella de los años 30 que nos enseñó el cine, pero con las nuevas reglas propias de nuestros días: las impuestas por los medios de comunicación, fundamentalmente.

Se ha dicho que esta serie recuerda a Damages, a Boardwalk Empire, a The Wire, y también a Los Soprano. A mí me hace pensar sobre todo en esta última y no sólo porque el despotismo y absolutismo de Kane me recuerda a Tony Soprano, sino también por los conflictos y viejas deudas familiares, y por el papel fundamental del círculo de confianza más cercano al protagonista, con sus traiciones y manipulaciones implícitas.

Una serie adulta, cruda, un poco violenta y con bastante sexo. Y una historia de corrupción política de las que a mí me gustan. Ojalá este tipo de historias sólo las tuviésemos que ver en la ficción, ¿verdad?