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viernes, 11 de febrero de 2011

Texas Forever

Ponerme a escribir sobre Friday Night Lights nunca me ha resultado fácil. Recomendar Friday Night Lights sale solo, pero me cuesta encontrar argumentos sólidos... Friday Night Lights es de esas series que no se ven sino que se viven y se sienten. Y si Friday Night Lights no te toca el corazón, tendrás que abandonarla.

Mi primera experiencia con la serie, cuando vi el piloto, no fue positiva. No me entró por los ojos y la dejé a un lado. Un año más tarde, me apeteció, y me pareció estar viendo un piloto totalmente diferente. Creo que esto es la prueba más clara de que Friday Night Lights y tu estado de ánimo van a ir de la mano, desde que te animas a verla hasta que le dices adiós... probablemente, con lágrimas en los ojos.

Aunque yo hubiese preferido que cerrasen la serie al final de la cuarta temporada, no negaré que el episodio final me ha emocionado como sólo Friday Night Lights es capaz de hacer. No suelo llorar viendo la tele, pero esta serie ha sido una terapia maravillosa de desahogo lagrimal. ¿Sabéis cuando te pegas el gran llanto y además lo haces por algo que ni te va ni te viene?

¡No recordaba haber vertido tantas lágrimas desde el final de The West Wing! ¡Qué manera de llorar! Qué emocionante es esta serie... Ha sabido tocarme la fibra a todos los niveles, incluso enseñándome partidos de un deporte que ni entiendo ni conozco y del cual no he visto un partido real en mi vida. ¡Valiente tontería! ¡Pero... qué a gusto te quedas después!

A PARTIR DE ESTE PUNTO, ENCONTRARÁS SPOILERS DE LA QUINTA TEMPORADA

Mis quejas en cuanto a la quinta temporada no son demasiado originales: echaba de menos a los chicos de siempre, a los que aparecieron en la primera temporada y nos acompañaron tiempo después. No he sabido apreciar a los nuevos chavales, no me han llegado al corazón, no soportaba a Cafferty ni me gustaba Vincent, y aunque Jess y Becky sí que se ganaron mis simpatías, nunca pudieron estar a la altura de Tyra, o incluso de Lyla Garrity... Claro ejemplo del “otro vendrá que bueno te hará”.

La historia de la joven inadaptada a la que Tami Taylor quiere ayudar, la que vive en una casa de acogida... ¿veis?... ni me acuerdo del nombre... podría haber dado mucho más de sí, como también podría haber dado mucho más de sí la relación romántica de Julie con su profesor. ¿Será que no soy la única que no le veía futuro a nada que no fuese rescatar a las “viejas glorias”?

Las comparaciones son odiosas y lo que es peor: no tengo argumentos, me estoy dejando llevar sólo por los sentimientos y las simpatías personales. Pero, ¿cabía esperar otra cosa de una serie como FNL? Los argumentos sobran cuando estás ante algo que te toca la fibra de esta manera.

Y mis fibras se alegraron lo indecible cuando, poco a poco, “mis chicos” fueron regresando a Dillon. Quizá la escena más sorprendente fue cuando, al abrirse aquella puerta, no vemos al noviete-profesor de Julie, sino al mismísimo Matt Saracen.

Julie, Saracen, Tim Riggins, Tyra... incluso esa fantástica conversación entre Landry y Saracen en la season finale... ¡Cuántas emociones nos tenían reservadas! ¡Y pasear a Tim Riggins con un bebé en brazos no ayuda a guardar las formas, señores, no ayuda!...

Aunque, en mi opinión, nada comparable a la emoción que me provoca el matrimonio Taylor. Y por eso, me los he dejado para el final.

Son el incuestionable motor de la serie. El eje central, los verdaderos protagonistas... Sólo tengo elogios para esta pareja que están por encima del vaivén de nuevos y antiguos personajes. Mientras tengamos a los Taylor, tendremos Friday Night Lights. No recuerdo haber visto una pareja con tanta química en una serie de televisión. Me parece el matrimonio mejor conseguido y el más creíble.

Y si tengo que quedarme con una escena, con un momento de esta quinta temporada, me quedo con la frase: “¿Me llevarás a Philadelphia?” de Eric, frente a Santa Claus en ese centro comercial. Es recordarlo y emocionarme. Aunque no es el único momento, por supuesto...

Nos regalaron a Buddy Garrity retirando el cartel donde leemos el slogan por excelencia del vestuario de los Panthers, nos regalaron a los hermanos Riggins brindando con ese “Texas Forever”... y por último, el Coach Taylor nos dejó con las ganas de oirle terminar su “Clear Eyes Full Hearts Can’t Lose” contagiándonos con su cotizada sonrisa, en mi caso, mezclada con un torrente desbocado de lágrimas.

En fin, se acabó Friday Night Lights. La archivaremos, pasaremos página, esperaremos una edición de esas guapas en DVD para tenerla para siempre en nuestra estantería... Y nos sentiremos afortunados, por lo menos yo así me siento, de habernos podido emocionar tanto con la historia de estos personajes que tan lejos nos quedan, cuyas costumbres, creencias y maneras de vivir tan poco tienen que ver con las nuestras, pero que tan cercanos hemos sentido.

CLEAR EYES, FULL HEARTS, CAN'T LOSE!

miércoles, 13 de enero de 2010

Friday Night Lights: S03e12 - Underdogs


SI NO HAS VISTO LA 3a TEMPORADA DE FRIDAY NIGHT LIGHTS COMPLETA, NO SIGAS LEYENDO PORQUE ESTA ENTRADA CONTIENE SPOILERS

El final perfecto para la casi perfecta 3a temporada de Friday Night Lights hubiese sido, para mí, este espectacular y emocionante S03e12: Underdogs.

Los Panthers llegan a la final del State tras un duro y apasionante partido bajo la lluvia que trae además consecuencias desagradables para el nuevo QB1 J.D. McCoy y su familia y, como Dillon no sería nada sin los Taylor, también para Eric y Tami.

Pero las consecuencias para los Taylor en realidad quedan para la season finale, mientras que las consecuencias directas nos llevan a la final que los Dillon Panthers no podrán ganar, pero que les hace campeones a ojos del Coach y del espectador.


"Un partido del que se hablará durante años", una derrota épica, una segunda parte que he visto tres veces, sin entender demasiado este deporte, pero disfrutando maravillada con su pasión y espectacularidad. Esto es Friday Night Lights y lo importante no son los partidos, sino quienes los juegan. Me parece interesante en este punto echar la vista atrás hacia la 1a temporada, cuando todos los chicos soñaban con la NFL, con ser estrellas y ganarse la vida a lo grande gracias al football.

¿Quién de ellos está cerca de conseguirlo? Pues de los de la "primera generación" sólo Smash Williams, que ya desapareció de la serie. Porque Friday Night Lights es un drama, no una serie bonita y happy teen, más bien es un dramón, y esto nos quedó perfectamente claro en el episodio piloto, al quedar paralítico Jason Street, quien era la gran promesa y quien también ha empezado una nueva vida lejos de Texas.


Precioso el recuerdo que nos evoca Riggins al despedirse de su amigo "6" en New Jersey con aquel "Texas forever" del piloto, y preciosa la manera en la que en este capítulo 12 de la 3a temporada se vuelve al piloto de nuevo, cuando Tyra escribe en su carta para ingresar en la Universidad que el accidente de Street marcó un punto de inflexión en su vida y un cambio de actitud total sobre su futuro.

Con esta 3a temporada la sensación de pérdida que me ha quedado es apabullante. Se avecinan grandes cambios, eso es innegable. Seguramente nos esperan grandes sorpresas, se abren nuevos caminos ante los protagonistas. La mayoría de las decisiones están todavía por tomar.

Aunque el último episodio es importate porque pasan muchas cosas y se nos sitúa a los personajes de caras a la próxima temporada, no es para mí un final ideal. Por eso, tras ver el S03e13: Tomorrow Blues, volví a ver este maravilloso Underdogs y su emocionante secuencia final protagonizada por Tim Riggins que, sin palabras, nos dice tanto...

lunes, 11 de enero de 2010

Friday Night Lights: Regreso a Dillon


ESTA ENTRADA CONTIENE SPOILERS DE LA 2a TEMPORADA

Después de mucho tiempo mareando la perdiz, por falta de tiempo o por tener otras prioridades, por fin encontré un hueco para retomar Friday Night Lights, y desde ese momento, los episodios han ido cayendo uno tras otro casi sin darme cuenta, de manera que la 2a temporada me duró solamente dos o tres días.

Para mí, Friday Night Lights es un culebrón de alto nivel. Y lo de "culebrón" no tiene connotaciones negativas: Friday Night Lights es una serie sobre vidas cruzadas espectacular, y con unos personajes muy complejos de personalidades e historias familiares perfectamente construidas.

La segunda temporada comenzó allí donde se quedó la primera, algo que no ha ocurrido al comienzo de la tercera. Cuando la primera temporada terminó, vimos como el Coach Taylor había dejado a los Panthers para trabajar en el football universitario. En la TMU las cosas no le iban mal, pero tanto en su casa como en Dillon, notaban su ausencia.


Los problemas familiares, así como el mal resultado que está dando el nuevo entrenador McGreggor, precipitan el regreso de Taylor al equipo de los Panthers, orquestado por Buddy Garrity. Su misión es reconstruir un equipo maltrecho y minado por las peleas internas, sobretodo entre Smash Williams, el nuevo capitán, y Matt Saracen.

Ver sufrir a Saracen en Friday Night Lights no es nuevo para nadie: si tiene suerte en el amor, le sobrevendrá alguna desgracia familiar y, si las cosas en casa mejoran, no tardará en torcerse algo más. Pero no sólo Saracen tendrá problemas, sino que Williams verá cómo sus sueños de ingresar en una buena universidad se escaparán de la manera más injusta posible.

Si un personaje ha destacado en esta segunda temporada, este ha sido Tim Riggins. No sólo por su situación personal, y los tumbos que dará al quedarse sin un sitio donde vivir por una temporada, sino por el papel que tiene de impedir a Jason Street que se someta a una operación suicida con la intención de volver a caminar. El viaje a Mexico traerá consecuencias, y Riggins será expulsado del equipo durante un tiempo. En cuanto a Street, sigue con su lucha personal, con la búsqueda de sí mismo... volviendo a entrenar, dejándolo de nuevo, vendiendo coches para Garrity y, finalmente, con una sorpresa milagrosa al final de la temporada, al haber dejado embarazada (presuntamente) a una camarera que fue rollo de una noche.

Quizás ha sido Street el personaje que ha perdido más protagonismo en favor de Riggins, pero no ha sido el único afectado: Lyla Garrity se ha visto envuelta en una trama que, a mi modo de ver, ha sido de lo más absurda. De acuerdo que el modo en el que estos personajes entienden la religión me es muy lejano, pero es que la historia en sí tampoco era importante para la trama y, sin esos minutos desperdiciados en la devoción de Garrity, nos hubiésemos quedado igualmente con el quid de la cuestión:

Tim Riggins persigue a Lyla Garrity, pero ella sabe que él no es buen chico; ella se queda con el buen chico, pero el buen chico es demasiado bueno y no le da lo que le da Riggins. Porque beata lo será, pero tonta no.


Volviendo a la familia Taylor, veremos también una evolución en el personaje de Julie. Y siento decirlo, pero a mí me ha parecido que ha dado un giro a peor, volviéndose mucho más insoportable que en la primera temporada, donde pasaba por una niña dulce y simpática. Ahora es una mocosa celosa e impertinente que no comprende la situación que se vive en su familia con la llegada de su nueva hermana, Gracie Bell.

Los Taylor son el núcleo de la serie, todo gira alrededor de Tami y Eric, en menor o mayor medida. Cuando los veo me pregunto cómo pueden abarcarlo todo, aunque por supuesto, y aunque Friday Night Lights quiere ser un retrato realista, casi costumbrista, esto es una serie. Son los salvadores, los consejeros, los amigos y prácticamente los responsables, de todo el pueblo. Pero además de los Taylor, hay un personaje adulto que en esta segunda temporada ha tenido un protagonismo innegable y es Buddy Garrity. El padre de Lyla, el que fuera cacique del pueblo, una de las personas más influentes y poderosas de Dillon, ha caído en desgracia por su divorcio y la intención de su ex mujer de volverse a casar.


Lo que menos me ha gustado de esta segunda temporada es cómo se ha tratado el caso de Landry y Tyra. Parecía que toda la temporada iba a girar entorno al caso de la muerte del violador que intenta atacar a Tyra. Pero en cuestión de muy poco tiempo el cadáver se descubre, el caso se cierra, Landry se entrega, y Landry queda en libertad de nuevo. Demasiado fácil para un caso de homicidio, y un desenlace demasiado precipitado para una trama que prometía mucho.

Y lo que más me gusta de Friday Night Lights es que puedes encontrar fácilmente alguien con quien identificarte, ya que la galería de personajes es muy amplia y tremendamente diversa. La tercera temporada ya la tengo en marcha y promete ser mucho mejor que la segunda, no sólo por cómo ha comenzado, las posibles tramas abiertas y los nuevos personajes que van asomando, sino porque ya me han dicho que se trata de la mejor temporada de la serie.

CLEAR EYES, FULL HEARTS, CAN'T LOSE!!

sábado, 9 de enero de 2010

Tapeo de series (13)

Empiezo este repaso de lo visto recientemente con Alice, de SyFy. Aunque visualmente no ha estado mal, no me ha parecido nada del otro mundo. No puedo decir que se haya hecho lenta porque, más bien al contrario: todo lo que ocurre se nos cuenta muy por encima, a "trompicones", sin darnos el gusto de paladear la historia.

Tampoco voy a decir que me ha resultado ni divertida ni entretenida, ni tampoco voy a decir que la historia me ha parecido bonita. Algunos tendrán como referencia el clásico de Lewis Carroll en papel y otros, como yo, tendremos más fresca en la memoria la versión que Walt Disney hizo para el cine. Y para mí, gana de calle la película de dibujos animados.

Vamos, que Alice me parece una mini serie totalmente prescindible, no la recomiendo y además, pronto estará aquí la versión de Tim Burton que, seguramente, será mucho más interesante.

Cambiando de tema, es asombrosa la pereza que últimamente me está dando ponerme con Fringe. Se me acumularon dos capítulos que quería ver antes del regreso de la serie, el 14 de enero, pero se me hacía cuesta arriba y cuando finalmente me puse, me costó mucho prestar atención a lo que estaba viendo. Con el capítulo número 9, Snakehead, fue duro resistirse a la tentación de darle al forward e ir a ver si al final del episodio pasaba algo interesante...

Afortunadamente, lo superé y vi el número 10, Grey Matters, centrado en Walter Bishop y de regreso a la trama central de la serie, que se agradece muchísimo. Un episodio que deja una puerta abierta a la segunda parte de la temporada, que espero que sea tan trepidante como fue la segunda parte de la primera temporada.

Y por fin he encontrado el momento justo para volver con Friday Night Lights y he de decir que la segunda temporada me ha durado un suspiro. Quizás la mayor perjudicada de esto haya sido Dollhouse, la gran y muy grata sorpresa de los últimos dos días de vacaciones de Navidad que dejamos atrás, y que en los últimos dos días he aparcado para dedicarme a la maravillosa gente de Dillon.

domingo, 4 de octubre de 2009

Full Hearts... El final de la 1a temporada de Friday Night Lights


Cuánto me alegro de haberle dado una segunda oportunidad. Qué buenos momentos. Se me amontonan en los dedos las cosas que decir... Empezando por las escenas de los partidos, que han sido súper emocionantes. Aún sin comprender ese juego (ahora ya un poquito más, lo reconozco), debido su espectacularidad, y gracias a lo bien montado que lo muestra la serie, es imposible no emocionarse con cada touchdown, con cada carrera y con cada placaje.

Pero Friday Night Lights es ante todo una serie de personajes. Una serie coral de las de manual. Un buen puñado de personajes, con tramas independientes que se cruzan las unas con las otras. Unos personajes destacados por encima del resto: los líderes del equipo, sus novias, sus familias; el entrenador y su familia; el cacique del pueblo, también con problemas caseros... Una historia sobre vidas. Sin más.

Pero unas vidas en un contexto que a mí personalmente me es muy extraño y lejano. Un pequeño pueblo de Texas, Dillon, donde el fútbol es lo más importante. El fútbol es el futuro para muchos, y para otros, la única vía de escape a una vida triste y en ocasiones incluso miserable.

A PARTIR DE AQUÍ, SPOILERS SOBRE LA 1a TEMPORADA DE FRIDAY NIGHT LIGHTS

El entrenador Eric Taylor llega a Dillon con su mujer Tami y su hija Julie para hacerse cargo del equipo de fútbol del instituto, los Dillon Panthers. En el primer episodio, uno de los pilotos más completos y brutales que he visto (junto con el de The Shield y alguno más que ahora no se me ocurre), la figura del equipo, el quarterback: Jason Street, sufre una lesión que le dejará el silla de ruedas. Y esto es sólo el principio de la serie.

Este incidente llevará a Matt Saracen, el eterno segundón, a convertirse en la figura del equipo. El típico chico tímido cuya vida personal es un cúmulo de desgracias, elevado a la categoría de semi-dios por un pueblo entero. Matt será también el novio de Julie, la hija del entrenador. Y ahí una trama personal y familiar empezará a tejerse, con sus altibajos, sus momentos tiernos, sus momentos simpáticos, sus momentos de tensión, y que yo espero que continúe en las próximas temporadas.

Otra figura del equipo es Tim Riggins. Su familia también está rota, y su vida personal es un desastre. Aficionado a la bebida, novio de la chica "ligera" del pueblo: Tyra Colette. Para mí, Tyra es uno de los mejores personajes que tiene la serie. Es la Jessica de Supernatural, la novia de Sam, que si bien en la serie de los Winchester pasa desapercibida, aquí hace un papelón de los buenos. De los personajes femeninos, es mi preferida junto con la Sra. Taylor.

Tami Taylor, esposa del entrenador y consejera de los alumnos en el instituto. Su relación con Tyra es una historia muy bonita, en la que vemos a Tami dispuesta a ayudar, poniendo sus esperanzas en una chica que había dado su futuro por perdido por culpa de una madre disfuncional y una familia de mujeres perdedoras y desgraciadas.

Y podría seguir enumerando, y hablar de la relación de la madre de Tyra con Buddy Garrity, el cacique del pueblo, el hombre poderoso e infiel a su esposa. Es el padre de Lyla Garrity, animadora, novia del malogrado Jason Street, hasta que su relación se rompe después de varios problemas e infidelidades por ambos lados... Hipócrita, pija, consentida, beata... Un personaje que promete cambios de caras a la próxima temporada pero que de momento, a mí no me ha convencido. No le compro ni su cara, ni sus expresiones, ni sus actuaciones... nada de ese personaje me convence por el momento.

Pero en este tipo de series en la que la evolución de los personajes es lo que más peso tiene, una no se puede fiar de las apariencias. Hay casos perdidos, como el de Smash Williams, que empezó la serie resultándome bastante molesto y la ha terminado de la misma manera, o el ya nombrado caso de Lyla. Pero hay personajes, como el de Tim Riggins, que si bien al principio de temporada no me gustaban en absoluto, han acabado ganándose mi opinión favorable.

Y es que de Friday Night Lights se puede hablar y escribir largo y tendido, porque cada personaje, cada personalidad en ese pequeño pedazo de Dillon, Texas, tiene infinidad de cosas que contar. Yo destaco de la serie la calidad de las interpretaciones, porque te los crees a todos. En ocasiones parece que estás viendo un documental o un reality en lugar de una serie, y no sólo por la manera en la que está rodada, sino por el realismo que cada actor sabe dar a su personaje.

Después de un paréntesis, retomaré la serie en su segunda temporada. Mientras tanto...

CLEAR EYES, FULL HEARTS, CAN'T LOSE!!

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Friday Night Lights... Clear Eyes...

Hace unos meses vi el piloto de Friday Night Lights. No me entusiasmó en absoluto. Leyendo lo que escribí entonces, está claro que me aburrió bastante y que sus personajes no me cautivaron en absoluto, pareciéndome demasiado estereotipados. Pero, afortunadamente, la serie hizo que algo de curiosidad se despertase en mí y que no descartase verla en un futurno no muy lejano.

Ha sido ahora, nueve meses más tarde, cuando he decidido darle una segunda oportunidad. Y me alegro de haberlo hecho. Me parece un delicioso retrato costumbrista de una sociedad totalmente desconocida para mí, que por sus peculiaridades me llena de curiosidad... Me alucina el ver cómo se paraliza un pueblo entero por un partido de football que no es ni siquiera de una categoría superior. Me fascina ver a la alcaldesa de Dillon dar consejos a jugadores y entrenador; me fascina ver cómo de serio es este deporte para una comunidad que, al parecer, no tiene otra cosa a la que agarrarse.

En cuanto a los personajes, sí son estereotipados, aunque algunos de ellos sí son efectivamente cautivadores (algunos). Hay uno de cada: el tipo duro, la promesa truncada, la chica ideal guapa y de buen corazón, el nerd del pueblo, el cacique... y el Entrenador. En tan sólo tres episodios, el Coach Taylor ya se ha ganado un lugar en mi lista de personajes interesantes. Confío en que nuestra relación evolucione y llegue a enamorarme de él, como de tantos otros personajes carismáticos que te tocan el corazón. Lo mismo digo sobre Matt Saracen, ese joven en la sombra que por una fatalidad del destino pasa a estar en un lugar a la vista de todos, bajo las potentes luces del campo de los Panthers de Dillon.

Pero me queda mucho por ver, y los fans de la serie llevan ya varias temporadas a sus espaldas. Las suficientes para decirme que no sé lo que me espera, que no me haga ideas preconcebidas de ningún personaje, que todavía me queda mucho por recorrer. Lo sé. Por el momento, tengo muchas ganas de ver cómo se desarrolla esta primera temporada y si la serie consigue engancharme del todo. De momento, tuve necesidad imperiosa de ver el segundo capítulo aún siendo hora de irse a dormir, y me sorprendí a mí misma pensando en llegar a casa y ver el tercer episodio. Esto es buena señal. Voy a por el cuarto capítulo ahora, y ya os contaré...

¿Rectificar es de sabios o es que realmente, aquel no era el momento?

miércoles, 22 de julio de 2009

Mis series del verano - 3

El verano sigue avanzando, y antes de que nos demos cuenta, habrá terminado. Nos queda el mes de agosto, que se caracteriza porque muchos de nosotros saldremos de viaje y el ritmo de visionado bajará un poco, seguramente.

Si en la primera parte del verano las dos series que centraron mis días fueron The Shield y Entourage, con sendos maratones y sobre las que ya hablé largo y tendido, llega el momento de hablar de lo que está representando esta segunda etapa estival en lo que a series se refiere.

Una vez dejamos atrás esa joya llamada The Shield, nos vimos empujados a darle una oportunidad a The Wire. Para mí, que ya había visto el piloto nada menos que tres veces, representaba todo un reto. En el momento en que estoy escribiendo esta entrada, hemos visto los tres primeros capítulos y a mí sigue sin convencerme. Me parece muy lenta y aburrida, de momento.

Comuniqué vía Twitter mis primeras impresiones y, al decir que la estaba viendo doblada, me vi metida en un debate sobre la versión original que realmente no me llevó a ningún sitio. Obviamente, valoro las opiniones de todos los compañeros, y yo soy la primera que prefiere la versión original a la doblada. Pero, tal y como he comentado repetidamente, hay series para ver en solitario y series para ver en compañía, y mi pareja prefiere con diferencia, la versión doblada.

Como considero que una relación de pareja consiste en ceder muchas veces, y otras veces en que cedan por tí, y como no me va la vida en ello, sinceramente, no he intentado siquiera imponer mi voluntad ni insistir en que la serie se vea en versión original. Es más, fue él quien propuso ver The Wire. Quien elige, elige con todas las consecuencias.

Una serie que me encantaría seguir en versión original pero que, por las mismas razones la veo en versión doblada, es Bones. Hemos empezado la primera temporada y, tras 8 episodios, puedo decir que sí, que me gusta mucho. Siendo una procedimental, hay que centrarse en los personajes. Y los personajes me parecen excelentes. Por el momento, Temperance Brennan se ha ganado mi cariño y simpatía.

Ese rollo suyo de ir tanto por libre, de no dejarse llevar por la corriente ni amoldarse a lo establecido, es lo que más me gusta del personaje, amén de su súper inteligencia. Su partenaire en la serie, Seeley Booth, también me gusta mucho, pero no tanto como la protagonista femenina.

A parte de estas dos series que estamos viendo a destiempo y en forma de maratón, sigo disfrutando de Nurse Jackie, que no me ha dejado de gustar en uno solo de los siete capítulos que he visto hasta la fecha, y de Hung. Hung va a ser, para mí la gran serie del verano, la gran revelación. Estoy disfrutando de cada minuto de esta serie y me fastidia que sólo tenga media hora a la semana de Ray Drecker y Tanya Skagle.

Mientras espero acumular capítulos de la sexta temporada de Entourage y de la quinta de Weeds, ya tengo la vista puesta en el futuro. Y, aunque me propuse dedicarle tiempo a la segunda temporada de Las Chicas Gilmore, y aunque voy viendo la segunda de Mad Men muy poquito a poquito (hasta que me acabe por cansar), ya tengo la vista puesta en el futuro.

El futuro me dice que veré Friday Night Lights, en solitario y en versión original. Vi el piloto hace meses y ahora me apetece seguir (en su momento no tenía ganas). Y tengo muchas ganas de hincarle el diente a Orgullo y Prejuicio, la mini serie de la BBC, ahora que estoy con la novela. Pero una cosa son los planes y otra muy diferente lo que luego llegará a ser.

domingo, 11 de enero de 2009

FNL: Primer contacto


Una de mis series de la lista negra era Friday Night Lights. Muy recomendada por varios compañeros blogueros, me vi casi en la obligación de tenerla en cuenta, ya que si tanto se hablaba de ella, pensé, había que darle una oportunidad. Esta tarde me he puesto el primer capítulo, y en versión original, para que un mal doblaje no me chafase esta primera impresión.

Los primeros minutos del episodio me han parecido insufribles. Aburridos e insoportables. Los personajes son muy esteriotipados: el chicho bueno y estrella del equipo, con su novia fija animadora; la groupie, que sale con el chico malo y rebelde, pero que tontea con los demás; el chico negro, graciosillo y que rapea, y el retraído, tímido y también buen tipo, al que se le da una oportunidad en los últimos momentos para que sustituya a la estrella del equipo y salve el partido. Algo que también me ha parecido de lo más curioso y que si se tratase de una serie española diría que 'cañí' ha sido la movida de los rezos: rezar en el entreno, rezar después del partido... Y todo el ambientillo tejano que se respira... también muy 'cañí', al american style.

Las dos cosas que más me han gustado, creo que es el formato ese tipo documental, que me ha parecido 'diferente' y atractivo, y por otra parte, el realismo en las imágenes de hospital en las que se atiende al chico lesionado. Un punto cómico que me ha tocado la fibra ha sido cuando la alcaldesa del pueblo le pregunta a uno de los protagonistas si le gustan Black Sabbath en su primera época. Por motivos obvios, me ha hecho gracia.

No es el tipo de serie que suelo seguir. No descarto que las relaciones que se establezcan entre los diversos personajes puedan llegar a ser muy interesantes, pero a primera vista me parece una serie adolescente de todas todas, quizás no tan de instituto, pero sí muy juvenil, con el añadido del fútbol americano que es un deporte que ni sigo ni comprendo. A lo mejor si sigo con la serie, esto último cambia, pero no creo que sea a corto plazo. No la voy a descartar, tampoco se convertirá en una serie prioritaria... pero sabré que está ahí si en algún momento no tengo qué ver y me pica la curiosidad.