viernes, 11 de febrero de 2011

Texas Forever

Ponerme a escribir sobre Friday Night Lights nunca me ha resultado fácil. Recomendar Friday Night Lights sale solo, pero me cuesta encontrar argumentos sólidos... Friday Night Lights es de esas series que no se ven sino que se viven y se sienten. Y si Friday Night Lights no te toca el corazón, tendrás que abandonarla.

Mi primera experiencia con la serie, cuando vi el piloto, no fue positiva. No me entró por los ojos y la dejé a un lado. Un año más tarde, me apeteció, y me pareció estar viendo un piloto totalmente diferente. Creo que esto es la prueba más clara de que Friday Night Lights y tu estado de ánimo van a ir de la mano, desde que te animas a verla hasta que le dices adiós... probablemente, con lágrimas en los ojos.

Aunque yo hubiese preferido que cerrasen la serie al final de la cuarta temporada, no negaré que el episodio final me ha emocionado como sólo Friday Night Lights es capaz de hacer. No suelo llorar viendo la tele, pero esta serie ha sido una terapia maravillosa de desahogo lagrimal. ¿Sabéis cuando te pegas el gran llanto y además lo haces por algo que ni te va ni te viene?

¡No recordaba haber vertido tantas lágrimas desde el final de The West Wing! ¡Qué manera de llorar! Qué emocionante es esta serie... Ha sabido tocarme la fibra a todos los niveles, incluso enseñándome partidos de un deporte que ni entiendo ni conozco y del cual no he visto un partido real en mi vida. ¡Valiente tontería! ¡Pero... qué a gusto te quedas después!

A PARTIR DE ESTE PUNTO, ENCONTRARÁS SPOILERS DE LA QUINTA TEMPORADA

Mis quejas en cuanto a la quinta temporada no son demasiado originales: echaba de menos a los chicos de siempre, a los que aparecieron en la primera temporada y nos acompañaron tiempo después. No he sabido apreciar a los nuevos chavales, no me han llegado al corazón, no soportaba a Cafferty ni me gustaba Vincent, y aunque Jess y Becky sí que se ganaron mis simpatías, nunca pudieron estar a la altura de Tyra, o incluso de Lyla Garrity... Claro ejemplo del “otro vendrá que bueno te hará”.

La historia de la joven inadaptada a la que Tami Taylor quiere ayudar, la que vive en una casa de acogida... ¿veis?... ni me acuerdo del nombre... podría haber dado mucho más de sí, como también podría haber dado mucho más de sí la relación romántica de Julie con su profesor. ¿Será que no soy la única que no le veía futuro a nada que no fuese rescatar a las “viejas glorias”?

Las comparaciones son odiosas y lo que es peor: no tengo argumentos, me estoy dejando llevar sólo por los sentimientos y las simpatías personales. Pero, ¿cabía esperar otra cosa de una serie como FNL? Los argumentos sobran cuando estás ante algo que te toca la fibra de esta manera.

Y mis fibras se alegraron lo indecible cuando, poco a poco, “mis chicos” fueron regresando a Dillon. Quizá la escena más sorprendente fue cuando, al abrirse aquella puerta, no vemos al noviete-profesor de Julie, sino al mismísimo Matt Saracen.

Julie, Saracen, Tim Riggins, Tyra... incluso esa fantástica conversación entre Landry y Saracen en la season finale... ¡Cuántas emociones nos tenían reservadas! ¡Y pasear a Tim Riggins con un bebé en brazos no ayuda a guardar las formas, señores, no ayuda!...

Aunque, en mi opinión, nada comparable a la emoción que me provoca el matrimonio Taylor. Y por eso, me los he dejado para el final.

Son el incuestionable motor de la serie. El eje central, los verdaderos protagonistas... Sólo tengo elogios para esta pareja que están por encima del vaivén de nuevos y antiguos personajes. Mientras tengamos a los Taylor, tendremos Friday Night Lights. No recuerdo haber visto una pareja con tanta química en una serie de televisión. Me parece el matrimonio mejor conseguido y el más creíble.

Y si tengo que quedarme con una escena, con un momento de esta quinta temporada, me quedo con la frase: “¿Me llevarás a Philadelphia?” de Eric, frente a Santa Claus en ese centro comercial. Es recordarlo y emocionarme. Aunque no es el único momento, por supuesto...

Nos regalaron a Buddy Garrity retirando el cartel donde leemos el slogan por excelencia del vestuario de los Panthers, nos regalaron a los hermanos Riggins brindando con ese “Texas Forever”... y por último, el Coach Taylor nos dejó con las ganas de oirle terminar su “Clear Eyes Full Hearts Can’t Lose” contagiándonos con su cotizada sonrisa, en mi caso, mezclada con un torrente desbocado de lágrimas.

En fin, se acabó Friday Night Lights. La archivaremos, pasaremos página, esperaremos una edición de esas guapas en DVD para tenerla para siempre en nuestra estantería... Y nos sentiremos afortunados, por lo menos yo así me siento, de habernos podido emocionar tanto con la historia de estos personajes que tan lejos nos quedan, cuyas costumbres, creencias y maneras de vivir tan poco tienen que ver con las nuestras, pero que tan cercanos hemos sentido.

CLEAR EYES, FULL HEARTS, CAN'T LOSE!

6 comentarios:

Nahum dijo...

Totalmente de acuerdo: la quinta temporada ha sido flojita en muchas de sus tramas (peor que lo de Eppyck ha sido lo del nuevo personaje tan desaprovechado, ese Hastings...).

Sin embargo, los últimos capítulos han sido brillantes y el último, como dices, emocionante como pocos. Un happy end nada forzado, que incluso te deja sensaciones tristes. Se les echará de menos.

satrian dijo...

Sí ha sido casi tan emocionante como el de El Ala Oeste de la Casa Blanca, muchos momentos durante la final te hacen saltar la lagrimilla, esta serie es de las que no se olvidan.
Clear Eyes, Full Hearts, Can´t Lose!!!

Noa dijo...

Es un hecho, Friday Night Lights no sólo se ve, es una serie que se vive y se siente como pocas.
Muy de acuerdo en lo que comentas de la 5ªT, eché de menos a demasiada gente, no conecté demasiado con "los nuevos", y fue ver de nuevo a Saracen, a Riggins, y ya al final al resto y empezar a aplaudir de nuevo, con el corazón en la boca.
Qué final, qué seriaza, qué de todo... La fiesta el lagrimón, nena ;)
Clear Eyes, Full Hearts, Can´t Lose!!!

Yorch dijo...

Acabo de darme cuenta que hemos titulado y acabado la entrada de la misma manera O_O

Me quedo con lo que dices de que "es de esas series que no se ven sino que se viven y se sienten"

Saludos!

buffymak dijo...

FNL se queda con nosotros por siempre.
Texas Forever

alberto dijo...

Gran post. Tienes toda la razón, no se ve sino que se siente.

A mis los nuevos personajes me gustan, pero fue ver a Mat, Tim y compañía y encogérseme el corazón. A mí si me hubiera gustado ver a Lyla, ver que ha sido de ella, pero que se le va a hacer.

Sin duda una seria para el recuerdo y por favor que salga en dvd y con extras, yo pagaré lo que sea.

Texas forever.