miércoles, 29 de abril de 2009

In Treatment - Temporada 2, Semana 3 (1a Parte)

Esta primera parte de la semana, hemos podido ver algunos fragmentos de lo que sería la vida de Paul. A mí esto me parece estupendo, es más, estoy súper a favor de una serie paralela, spinoff o lo que sea titulado por ejemplo: 'Paul Weston, ¿A qué dedica el tiempo libre...?'. Pero de momento, lo vemos interactuando con sus pacientes, pese a ser él el protagonista absoluto de In Treatment.

El lunes, Mia espera aterida de frío a Paul en la calle. Paul llega tarde, y no se sabe de dónde viene, ¿quizás de Maryland? No se nos dice. Ella está enfadada, está enfadada aparentemente por su falta de puntualidad, pero posteriormente se ve que no es sólo por eso... Mia está celosa: ha recibido la declaración de Laura (paciente de la primera temporada) en cuanto al caso de Alex. Aunque los papeles no van destinados a ella, ella se extralimita y entra en un terreno que no le corresponde, ya que la curiosidad por saber más sobre Paul, de quien aparentemente está enamorada (de una manera poco sana, según yo lo veo), puede más que su profesionalidad. Estoy segura de que Mia sería fan de esa hipotética serie sobre la vida de Paul que inventé hace un momento.

Paul le echa en cara lo que le dijo la semana pasada: 'You owe me a child', pero Mia le resta importancia. Como siempre, van tirando del hilo: ¿por qué Mia se siente tan sola? ¿Por qué Mia cree que la gente la expulsa de su lado? Como era de esperar, al final del hilo está la madeja del trauma infantil. Yo creo que, además de esto, influye mucho el que Mia no soporte hacerse mayor. Esta semana ha sido la que menos me ha gustado de las tres sesiones de Mia que llevamos desde que comenzó esta temporada. No me ha gustado su actitud, la manera en la que intenta hacer enfadar a Paul, tratándole de forma despectiva.

Cuando se marcha, se ¿olvida? la documentación con la declaración de Laura en la oficina de Paul, quien la recoge. La incógnita que se presenta es: ¿leerá Paul esta declaración, le podrá la curiosidad? Esta pregunta queda en el aire junto a la de: ¿de dónde venía Paul un lunes a las 7 de la mañana?



La sesión de Oliver con sus padres el miércoles comienza con una escena, de nuevo, que pertenece a la esfera privada de Paul: él está hablando con su hijo pequeño, Max, a través del ordenador. Esta situación nos sitúa en la faceta familiar de Paul, sobre lo cual hablará con Oliver durante un rato. Oliver sigue estando en medio del fuego cruzado que mantienen sus padres, quienes, tan ocupados en discutir y en solucionar sus propios asuntos, se olvidan de informar a su hijo de qué está pasando en su familia. Aparece un tema que desconocíamos: los padres de Oliver querían adoptar un bebé justo antes del divorcio, y nadie informó a Oliver de que esa idea ha sido deshechada. Oliver, volviendo a su conversación sobre cómo es Paul como padre, no se siente seguro con sus progenitores, le cuesta conciliar el sueño cuando está con ellos, en cambio, se queda dormido en la consulta de Paul. Oliver cree que Paul debe de ser un buen padre y muestra esta seguridad quedándose dormido en su casa.

Las sesiones del niño Oliver con su familia no me resultan demasiado interesantes, pero sigo pensando que Gabriel Byrne salva cualquier episodio con su excelente actuación.

2 comentarios:

Nahum dijo...

El personaje de Mia es perverso, eh. La forma de sacar el tema de Laura descoloca tanto a Paul... Estoy contigo: gracias a un actor como Byrne es posible comunicar tanto con solo un par de miradas de estupor.

De Oliver, me dan pereza los padres. La relación con el niño (contando con las referencias a la propia familia de Paul) me parece que está muy bien trabajada. El juego de cartas, la tortuga, la adopción. Van excavando en la verdad dando rodeos...

Van Hessa dijo...

Es más perverso de lo que en un principio parecía, sí. Byrne es muy grande.