lunes, 19 de julio de 2010

The Wire: 1a temporada (Alerta, Spoilers)

Decía en mi anterior entrada que confiaba en que el rescate de una vieja conocida alegrase un poco esta época de visionado de series que, desde el romance con The Vampire Diaries, está siendo un poco sosa. La elegida no era la más indicada para este fin, sobre todo teniendo en cuenta mi relación tormentosa con ella... pero los impulsos son así.

Esta, que para muchos es La Serie con mayúsculas, se me ha resistido durante los últimos meses. Tras cuatro intentos no fructíferos, volví a tener “antojo de The Wire”, le dí una cuarta o quinta oportunidad (ver para creer) y logré no sólo pasar del maldito capítulo 7 sino acabar la primera temporada.

Antes de seguir con mi opinión, un veredicto precipitado: me ha gustado. ¿Creo que es “La Serie”? De momento no. ¿Me ha gustado tanto como The Shield? De momento, tampoco. Pero en esto de las series cada vez lo tengo más claro: es depende de cómo te coja el cuerpo. Y mi cuerpo ahora está receptivo a The Wire.

La sensación de lentitud que tuve desde un principio no ha cambiado. Ya no me parece insufriblemente lenta, pero sí carente de acción. Supongo que todo es acostumbrarse al ritmo de la serie y valorar otro tipo de cosas, como algunos diálogos, situaciones y personajes. El otro día, una amiga me comentó: “es como una película muuuuuy larga”, y creo que tiene razón aunque yo iría más allá: es como un libro, como una novela muuuuuy larga.

Es como una novela por ejemplo en la manera en la que te presenta a sus personajes. Todos tienen una identidad completa y compleja, con nombres, apellidos, apodos, presente, pasado y futuro. De todos vamos a ir conociendo poco a poco el cómo y por qué han llegado a dónde están. Si al principio puede parecer un poco complicado acordarse de todos y relacionar caras con nombres, a lo largo de los 13 capítulos de la temporada acabas conociéndoles como si de tus vecinos se tratase.

Y como ocurre con tus vecinos, a algunos les tendrás más simpatía y a otros menos. Y en The Wire ocurre como en la mayoría de series de este tipo: que a veces te encuentras simpatizando con personajes que están “al otro lado de la ley” y ponen tu ética y tu moralidad a prueba. Incluso llegas a admirar la perfecta organización codificada que tienen en el bando criminal, con sus bípers, sus códigos numéricos y una serie de protocolos que dejan en pelotas al bando policial.

Al menos, durante los primeros episodios. Gracias a lo complicado que el bando de los narcos se lo pone al equipo policial, personajes que en un primer momento pueden pasar desapercibidos o incluso parecer que sobran, se hacen con un puesto importante, ascendiendo en la escala de las simpatías e incluso de la admiración. Es el caso de Lester Freamon y Prez, encargados de descifrar los códigos numéricos de los bípers, por ejemplo.

Pero no son los únicos, porque si Freamon y Prez descifran unos códigos es porque previamente alguien se encargó de idearlos, y aquí retomo lo admirable de la organización empresarial que Stringer Bell y Avon Barksdale tienen entre manos.

Todos los personajes tienen sus claroscuros, todos los personajes disfrutan de unos minutos de gloria a lo largo de la temporada. Todos tienen la oportunidad de demostrarte quiénes son y qué saben hacer, y tú vas a decidir con quiénes te llevarías mejor y a quién no podrías soportar si se diese el caso. Y a falta de buenas dosis de acción, estos personajes demostrarán lo que son a través de buenos diálogos y de situaciones a veces con un punto cómico que a mí particularmente me han parecido deliciosas, aunque absurdas.

Por ejemplo, The Wire logró captar mi atención, arrancarme una sonrisa y un sentido “¡Hombressss...!”, en esa escena en la que Herc intenta mover una mesa de un lado de la oficina a otro, atravesando una puerta. Para ello, solicita la ayuda de sus compañeros, y también la del Teniente Daniels. La situación ocurre bajo la jocosa mirada de Freamon, quien mastica una sonrisa al darse cuenta, como nosotros, que están empujando la mesa en direcciones opuestas, con lo que la mesa nunca se mueve del sitio. Es una escena algo estúpida y que no viene a cuento, de acuerdo, pero me pareció una manera fantástica de abrir un episodio en una serie tan dura como esta.

Porque The Wire es una serie dura, y es una serie violenta. Y ya no nos hemos de asustar a estas alturas de la película. Aceptamos la violencia como un mal necesario en las series y películas policiacas, e incluso estamos acostumbrados a un poco de brutalidad policial. En The Wire se nos muestra sin complejos y de la misma manera que vemos lo que la banda de Barksdale le ha hecho a Brandon, el amigo de Omar, también vemos cómo todos los policías que pisan la calle, hacen uso de la fuerza bruta indiscriminada contra sospechosos y convictos.

También vemos dureza en la manera en la que se nos muestra a los drogadictos como Bubbles. Vivimos su adicción desde primera fila, vemos prácticamente lo que le acontece día a día. Podemos casi olerle. The Wire suda realismo, y puede compararse en su costumbrismo con una serie tan opuesta a ella como es Friday Night Lights: porque nos enseña desde el almuerzo que los niños a cargo de Wallace se llevan al cole, hasta cómo monta McNulty los muebles de Ikea para el dormitorio de sus hijos.

Justamente cuando me he hecho a la idea de que esta serie policiaca estaba más cerca de Los Soprano que de The Shield, en lo que a ritmo y a costumbrismo se refiere, ha sido cuando he empezado a encontrarle la gracia. Agradecí la acción temporal que se vivió posteriormente al balazo que recibió Kima Greggs, pero he aprendido a no esperar grandes persecuciones, carreras, patadas a puertas, y ese tipo de cosas que tanto abundaban en The Shield, por seguir con la comparación.

La adrenalina y la tensión que no te dan este tipo de escenas, la podemos encontrar en la continua impotencia al ver que a este equipo de policías los logros se les escurren entre los dedos sin dar frutos, y que cuando más cerca están de resolver algo, Stringer Bell, Dee o cualquiera de ellos, les hacen un buen corte de mangas.

Pero a pesar de esta tensión, a esta primera temporada de The Wire le ha faltado pasión. Será por eso que no seguí la ley de la “temporada + 1” y que comenzaré la segunda temporada en algún momento de esta semana, sin prisa, pero sin pausa... como el discurrir de sus episodios.

10 comentarios:

Natalia815 dijo...

Reconozco que The Wire es una serie que esta bien hecha, pero nunca ha llegado a engancharme y eso que he visto 3 temporadas.

Para mi gusto es demasiado lenta y había momentos que llegaba a aburrirme.

En definitiva, The Wire no es para mi. No sé si algún año de estos, veré las temporadas que me faltan...

ALX dijo...

Para mi The Shield es la serie opuesta a The Wire en cuanto a tono. Ambas magníficas y a la vez completamente opuestas.

Como has descrito, en The Wire te vas enamorando de los personajes por los diálogos y por las situaciones.

Su estructura similar a la de una de esas novelas en las que hasta la página 80 no te enteras de nada, la hace un poco difícil al principio, pero en cuanto comienzas a cuadrar todas las piezas, termina por enganchar.

De la segunda temporada, podrías esperar entrar más rápido en la trama, por eso de ya conocer a los personajes, pero al igual que la primera, tardarás unos tres o cuatro capítulos en comenzar a comprender el porqué de tanto personaje.

satrian dijo...

No es una serie de acción, ni de grandes investigaciones, generalmente todo se resuelve de una manera poco ortodoxa, sí, es una denuncia de la burocracia y de la sociedad increible, que golpea a todos los estamentos, y una visión de la impotencia de unos "héroes" que son derrotados por un gobierno que los relega una y otra vez a un segundo plano, y les impide avanzar.

Dani dijo...

Creo que aunque brillante, la primera temporada no es la que consigue que te abandones a la serie. Ya que estás receptiva, sigue viéndola, no pares ahora y a ver qué tal. En la segunda te van a dar un buen giro así que a ver qué tal.

Noa dijo...

No me lo creo, he tenido que salir del blog y volver a entrar... ¡si, eres tú! jajaja ;)

¿Qué te voy a contar yo?, ¡si me pasó lo miso! A mi me enganchó a la 3ª, y de qué manera... Por el capítulo 7º u 8º ya no la pude dejar. Y hoy por hoy, sigo echando mucho de menos a muchos de sus personajes, en especial ya sabes (me hago pesada, lo sé...), a mi Omar Little, para mi lo más grande de The Wire, y mi Bubbles! Pero es que si te pones a nombrar no paras, ese Stringer Bell tan magníficamente magnífico, ese McNulty tan... indescriptible.
Es incomparable con The Shield, tienen una velocidad y unas formas muy opuestas. A ti te pasa como a mi, vimos primero al gran Vic y cia, y es difícil superar eso, y aunque hubiera sido al revés, yo también me quedo con la otra, pero The Wire me dejó huella. Te engancha poco a poco, te deja embelesada, a mi no me dejaba hacer nada más, no podía perderme ni un sólo diálogo. Es una serie para ver totalmente de frente y atenta completamente. No olvidas a ni uno sólo de sus personajes jamás. A pocas series les he dedicado más de una entrada en el blog en su maratoniano visionado, con esta es que me palpitaba todo.

Y eso... Omar! que grande eres! ;)

Mary-chan dijo...

No dudo que sea una peazo serie, pero a mi el primer capítulo ya me aburrió, así que le dije adiós y hasta nunca, que no soy yo de dar segundas oportunidades. Ya puede ser la madre de las series, que si me aburre, no veo ni un capítulo más. De hecho hay series de las que hablan maravillas, que no me han llegado a enganchar.

vertigo dijo...

A mí me costó mucho meterme en ella pero aún así la terminé y apesar de que no me fascinó, sí que me quedé con la sensación de que estaba viendo algo muy bueno, de gran calidad.
La segunda te costará más yo creo, a mí me fue así.
Ahora estoy esperando el momento de ponerme con la tercera pero no veo ni hueco ni tiempo!

Saludos!

Vanessa dijo...

Pues al final va a parecer que The Wire tiene más detractores que partidarios... O quizá no detractores, pero sí gente que no es tan fan como yo esperaba. Seguiremos investigando ;)

Tokky dijo...

Entiendo las series como fuente de entretenimiento in The Wire hay capitulos que me aburrian o me mandaban con morfeo de cabeza.

Estara tecnicamente impecable, realista, radiografia de Baltimore y lo q quieran pero no se puede tardar 12h de tiempo real en resolver un caso. y tienen las narices de resolverlo de manera charramanguera.

La acabe xq acabo todo lo q empiezo pero me costo lo suyo. La HBO y yo no acabamos de ser amigos.

Showtime rules!!!!!!!

Vanessa dijo...

La verdad es que no es una serie "entretenida" o mejor dicho "divertida". Pero tiene puntos muy buenos, personajes interesantes y cuando consigues meterte en la trama, vale la pena. Pero claro, esa es mi opinión, y una opinión de no-fan que le está dando ya la 5a oportunidad o así. :)