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jueves, 31 de enero de 2013

Tormenta de Espadas: la relectura (sin Spoilers)


Faltan dos meses para el estreno de la tercera temporada de la serie Juego de Tronos. Será el 31 de marzo en Estados Unidos y a través de la cadena HBO. Me propuse volver a leer Tormenta de Espadas antes de esa fecha, y misión cumplida. 

Meses atrás hice también relectura de Choque de Reyes, aunque lo que he disfrutado con este tercero no tiene ni punto de comparación. Una amiga me dijo que si existe un libro que merezca ser releído, es Tormenta de Espadas, "El Libro", dijo ella. He leído y escuchado repetidas veces eso de "El Libro", con sus pertinentes mayúsculas para enfatizar, y seguro que todos lo merecen... sin duda Tormenta de Espadas sí. 

En cualquier revista, periódico o página web en los que se hagan reseñas literarias podréis ver cómo se cantan las excelencias de este pedazo de historia dentro de la saga de George R.R. Martin, así que no me voy a entretener en resumir el argumento y dar mi punto de vista de lo que ocurre, porque además, no quiero que esto tenga spoilers. Pero no me voy a quedar sin comentar lo enriquecedora que ha resultado esta segunda lectura, sobre todo viniendo de haber leído ya Danza de Dragones

Echar la vista atrás en la historia me ha hecho recordar momentos olvidados y sobre todo, captar detalles y 'pistas' que en una primera lectura se me pasaron por alto. Por ejemplo: atanasia es una hierba, y hasta aquí puedo leer. 

Otra de las ventajas que tiene releer un libro formado por tantas tramas, y tan complejas, es que ya sabes hacia dónde te diriges, y el 'stress' de la primera vez desaparece para dejar paso a "la sonrisa de La Gioconda", vamos a llamarlo así. Es esa expresión de autocomplacencia que enseña tu cara cuando conoces el destino (al menos en parte) de muchos de los personajes que ves desfilar ante ti, ¡sobre todo en el caso de Tormenta!, una novela que si tuviese que llevar un subtítulo por obligación este sería sin duda: hasta el apuntador. ¡Y hasta aquí puedo leer...! (otra vez). 

Y no solo eso: al saber el destino que les aguarda, por lo menos en los dos próximos libros, puedes saltarte esos capítulos protagonizados por aquellos que te aburren, que te caen mal... y ese tipo de trampitas sin importancia, como hacer un poco de lectura en diagonal. Os iba a poner un par de ejemplos, pero los he tenido que borrar porque hubiese caído en el spoiler... vamos, lo normal cuando hablamos de Canción de Hielo y Fuego

Con o sin trampas: daros el capricho. Aparcad durante uno o dos meses esas lecturas pendientes y esas novedades de moda que todos vuestros amigos estén leyendo y volved a leer Tormenta de Espadas, sobre todo, si ya habéis terminado Danza de Dragones. No os arrepentirés.

Nota: 5 / 5

jueves, 14 de junio de 2012

Juego de Tronos (2a temporada): 'Fuck the King'


 CUIDADO: ¡¡HAY SPOILERS!!

Ya han pasado varios días desde el final de temporada de Game of Thrones. El tiempo justo para empezar a echarla de menos y para empezar a plantearse la relectura de otro de los volúmenes de Canción de Hielo y Fuego, justo después de devorar Danza de Dragones, claro.

Ahora, en frío, es cuando llega el momento en el que me pregunto si la temporada me ha gustado... La respuesta es sí, pero menos que la primera. No han faltado los grandes diálogos, las interpretaciones magistrales y los escenarios y paisajes que dejan sin aliento. Tanta magnificencia pasa factura, y los costes contribuyen a que las temporadas sean más cortas de lo que sería deseable y a que se profundice más en unas tramas que en otras, a riesgo de que las elegidas no sean tus favoritas. Mala suerte.

Seguir una serie que es adaptación literaria tiene su parte buena y su parte mala, que son dos caras de la misma moneda: tienes una visión de la historia más amplia y un conocimiento más profundo de sus personajes, y precisamente por esto corres el riesgo de llevarte más de una decepción. Es inevitable que en algunos momentos, se tuerza el morro, se resople o incluso se maldiga. En esos momentos en los que te invade la duda y padeces una pequeña crisis de fe, solo tienes que pensar que George R.R. Martin está totalmente implicado en el proyecto y cerrar el pico o repetir el mantra 'por algo lo harán... por algo lo harán...'.

Muchos de los cambios que se han visto en esta segunda temporada con respecto a Choque de Reyes, sobre todo en lo que afecta a la relación entre personajes, han tenido una explicación más que lógica. Me ha parecido por ejemplo muy lógico el cambio de colocación para Shae, trabajando directamente con Sansa, y sobre todo me ha parecido genial y muy acertada la relación entre Tywin Lannister y Arya Stark, que no existe en la novela. Ha dado grandes momentos y unos diálogos muy buenos, que no han sido los únicos buenos ratos que nos ha hecho pasar la pequeña Stark... no olvidemos sus encuentros con Jaqen H'ghar, otro fantástico personaje. 

En cambio, los grandes perjudicados en esta segunda temporada de la serie han sido Daenerys Targaryen y Jon Nieve. Con respecto a la primera, no me ha gustado nada la manera en que su travesía por el desierto y su estancia en Qarth han sido adaptadas. No me ha gustado cómo nos han contado su paso por la Casa de los Eternos, y tampoco me ha gustado el secuestro de los dragones, básicamente porque me encanta verlos en pantalla y esto nos ha privado de muchos minutos de esas pequeñas bestias tan adorables.

Y en lo referente a Snow, confieso que esta primera parte de sus aventuras en tierras más allá del Muro no me interesaban demasiado ni en las dos ocasiones en que he leído el libro, así que no he prestado excesiva atención en su aparición en la serie. Me ha gustado la elección de Rose Leslie, vista en Downton Abbey, para el papel de Ygritte, y por supuesto me encantó oir el 'You know nothing, Jon Snow', como a todo el mundo. Nada más que añadir.

Del resto de tramas, destaco en positivo la de Theon Greyjoy y su ataque a Invernalia, aunque a juzgar por lo que iba leyendo en redes sociales y escuchando de mis amigos, la parte de la presunta muerte de los pequeños Stark no representó un golpe de efecto tan fuerte como lo hizo para los que en su momento leímos la novela. A mí me pareció que estuvo correcto sin más, pero entiendo que en mi caso el factor sorpresa se perdía y no es lo mismo. Y para terminar con Theon: da muchísima más rabia en la serie que en las novelas, así que ahí creo que lo han bordado.

Punto positivo también para la escena del parto de Melissandre, cuando en presencia de Davos da a luz a esa sombra que acabará con la vida de Renly. Y magistrales los hermanos Tyrell, tanto en la resolución al final como en ese triángulo amoroso, viciado y ambicioso que propone Margaery al pequeño de los Baratheon, y sus ardientes deseos de ser, no una reina, sino La Reina. Súper a favor de la elección de Natalie Dormer para el papel, ya que le viene como anillo al dedo.

Si bien todas estas tramas han estado suficientemente bien llevadas y han cumplido con las expectativas que pudiese tener, la que no ha brillado lo que debía, pero que tampoco ha sido desdeñable, ha sido la de Robb Stark, su madre, Brienne y Jamie. Aquí, una parte de lo que vemos en Tormenta de Espadas asoma la nariz, lo justo para que todos los frentes avancen y nos situemos ante la que se nos avecina. Impresionante por cierto la figura de Gwendoline Christie, actriz de 1.91m que interpreta a Brienne de Tarth y que deja a todos los que la rodean como liliputienses, incluído a mi amado Nikolaj Coster-Waldau, quien no ha tenido demasiados minutos esta temporada, pero que en la siguiente... me froto las patitas.

El escenario y el personaje protagonistas absolutos de esta temporada han sido Desembarco del Rey y Tyrion Lannister, el favorito de tantos. Su ratio de frases ingeniosas por capítulo ha sido elevadísimo, y Peter Dinklage está haciendo el papel de su vida. Yo aún lo recuerdo por su paso por Nip Tuck, en aquel papel tan marciano como marciana era la serie en su conjunto... Pero está claro que todo lo que hayamos visto del actor hasta la fecha quedará olvidado gracias a su paso por Juego de Tronos.

No ha sido Tyrion el único que ha brillado en Desembarco del Rey. Tanto Bronn, como Cersei, como Varys nos han dado buenos momentos y han mantenido grandes diálogos, pero personalmente me quedo con el Perro, un personaje por el que siempre he sentido debilidad. Me gusta su extraña relación con Sansa, me interesan mucho sus miedos y traumas, y me entusiasmó ese gran 'Fuck the King' en el súper capítulo Blackwater.

De nuevo un capítulo épico que abría la puerta a un final de temporada más tranquilo, igual que sucedió en la primera temporada, con la decapitación de Ned Stark en el penúltimo episodio. Un capítulo en el que vemos la fragilidad de un Reino dirigido por gobernantes incapaces que viven tan lejos y tan desconectados de su pueblo. Un pueblo, unos sirvientes, un ejército, cuya lealtad es también cada vez más frágil, sobre todo en un momento en el que tantos dicen ser el Rey, que una ya pierde la cuenta.

En resumen: sí, me ha gustado. A pesar de todos los 'peros' que suelen aparecer cuando se trata de una adaptación literaria. Hay que aprender a sentarse y disfrutar de la función, sobre todo si tiene una pinta tan espectacular y unos actores y actrices que saben hacer tan bien su trabajo. La cuenta atrás para la tercera temporada ya comenzó. Estamos de celebración: falta un día menos para el estreno de la tercera temporada de Juego de Tronos.

viernes, 30 de diciembre de 2011

Mis Series Especiales de 2011

No hago rankings ni listas, ni siquiera puntúo. Pero sí que quiero tener un recuerdo especial para las series que me han dejado un buen sabor de boca en este año que mañana termina. De algunas ya he hablado largo y tendido, de otras, de manera más breve en época de pilotos… y hay algunas que han terminado siendo gratas sorpresas que nunca imaginé.

Descartes, fracasos, y otros chascos quedan fuera de esta entrada que promete ser caótica pero llena de buenas historias. ¡¡Y sin spoilers!!



Y ya que he mencionado las buenas historias, es de ley que empiece con un recuerdo para Juego de Tronos. Una de las novelas más alucinantes que me han caído en las manos en los últimos tiempos. Fueron diez semanas que pasaron a la velocidad del rayo gracias a esta joya de serie.

Una serie que me maravilló, que en general me dejó contenta con el elenco de actores y actrices, y de la que me quedo con las buenas impresiones, las escenas que me emocionaron y con la satisfacción de que en pocos meses tendremos a nuestra disposición la segunda temporada (y el quinto libro). Los “peros” los podéis recordar en esta entrada.



Otra serie sobre la que he leído muchos “peros”, aunque no estoy de acuerdo, es Person of Interest. Ha sido para mí una grata sorpresa, porque cada caso es diferente y todos interesantes, porque Caviezel y Emerson lo hacen más que bien y porque, a diferencia de otras de caso por episodio como puede ser The Mentalist, ésta le presta atención a la historia personal de los implicados, que corre en paralelo a algunos de los casos más jugosos.



Todo lo contrario a un “procedimental” ha sido Homeland. La gran revelación de la temporada. Un thriller psicológico que bebe de la fuente de los atentados del 11-S de una manera impecable. Incluso se permite el lujo de manipular al espectador, de hacer que se cuestione su ética y, supongo que en el caso del espectador norteamericano, también sus lealtades.

Lo que más me ha gustado de Homeland es que te hace pensar. La investigación nos proporciona constantemente información, que parece ser que nos va a dar respuestas, pero que lo único que hace es generar más dudas. El espectador es libre de tener sus teorías y de escoger a quién creer, con una maravillosa sensación de “no te puedes fiar de nadie”. Y lo mejor es que al final, llegamos a una conclusión. Es decir, juegan con la audiencia, pero no la maltratan.

Esta primera temporada ha sido redonda. Sólo espero que alguna plataforma española anuncie ya su emisión, aunque sea de pago, porque estoy deseando que mi familia y muchos amigos que no ven la tele en versión original la puedan disfrutar también.



Esto mismo me ocurre con Boss: tengo ganas de que más personas de mi círculo la vean, para hablar de ella, para ver qué efecto les causa. A mí me ha recordado a Los Soprano. No puedo ser muy específica porque este post es sin spoilers, pero el hecho de que un grupo de gente tenga que rendir cuentas, a veces poniendo en bandeja su integridad física, a un solo hombre muy poderoso y muy “cabrón”, me ha recordado mucho a Tony Soprano y a su gente.

La actuación de Kelsey Grammer me ha parecido soberbia, y os lo cuenta una que no ha visto Frasier. Ahí lo dejo. Sin duda, 8 capítulos sensacionales y una historia de corrupción política de las que a mí me gustan.



Corrupción política, la ciudad de Chicago, un protagonista carismático… Por supuesto que The Chicago Code tenía que tener su espacio aquí. Una cancelación injusta, en mi opinión. Una serie que podría haber dado muchísimo de sí, que podría haber dejado grandiosos momentos… pero que se fue al garete. Torres más altas han caído.



Volviendo a la actualidad, otra por la que sólo sentí curiosidad pero que al final también me ha sorprendido ha sido Once Upon a Time. Lo mejor de la serie ha sido la sensación de familiaridad con todo lo que estaba viendo, lo entretenido que es ir identificando a cada miembro de la comunidad de Storybrooke con un personaje de cuentos. Nada me resulta extraño, porque todo está conectado a mis recuerdos.

Ligera, divertida, bastante blanquita, pero con ese punto aterrador que tienen todos los cuentos de hadas: el miedo a que “los malos” se salgan con la suya. A destacar también el buen trabajo de Jennifer Morrison, de la que nunca fui fan mientras estuvo ayudando al Doctor House y que en cambio aquí me convence mucho en su papel de Emma.



Tengo que hacer parada y fonda ahora o luego se me olvidará. Quiero hacer mención especial a tres programas de televisión, a dos pseudo-realities y a un documental. Los faranduleros Married to Rock y Alaska & Mario y la serie de documentales maravillosa y excepcional que está siendo Metal Evolution, de VH1. Los dos primeros, por las risas y los buenos momentos frikis, y el tercero, porque me emociona, me cuenta cosas que me interesan y hace que me sienta orgullosa de ser quien soy.



Este año he disfrutado también de muchas comedias: la inolvidable y fabulosa Arrested Development y otra que me ha servido para curar la herida que me dejó Michael Scott (Steve Carell) con su marcha de The Office. Me refiero a la gran Parks & Recreation.



Y me sirven estas comedias para enlazar con las series de My Dear Old England… porque otra gran serie del año, otra gran serie que se ha instalado para siempre en mi corazón es Miranda. La gran Miranda. Grande en todos los aspectos. Una Bridget Jones pasada de vueltas, con una facilidad pasmosa para ponerse en ridículo, que hará que te rías con ella y de ella.

Qué tendrán estas grandes series británicas para alojarse de esta manera en mi memoria y en mi corazón. Por supuesto, están la fabulosa Doctor Who, la exquisita The Hour (con un trasfondo histórico que me tuvo relamiéndome todo el rato), mi más reciente descubrimiento: Mistresses, el regreso de mi querida Absolutely Fabulous… y junto a todas ellas, la soberbia Downton Abbey.



Puedo afirmar sin miedo a arrepentirme que las dos temporadas de Downton Abbey han sido de lo más emocionante y conmovedor que he visto en mi vida. Todos y cada uno de sus personajes forman ya parte de esa familia imaginaria que los consumidores compulsivos de tele albergamos de manera involuntaria. Mi favorita, sin duda: la abuela, la gran Maggie Smith, en su papel de Lady Violet, un personaje “favorito” que probablemente no sería nada sin todos los que le acompañan en esa fabulosa mansión llena de secretos, intrigas, dramas, amor y muerte.



Y para terminar, algo más cercano, algo de mi tierra: Polseres Vermelles. Esta sí que ha sido la gran sorpresa. Alguien que está perdiendo toda tolerancia por las series de hospitales, se atreve con una serie sobre niños enfermos. ¿Con qué resultado? Con el enamoramiento hasta las trancas. Con el corazón roto y a la vez contento. Pero como escribí hace poco sobre ella aquí, lo voy a ir dejando.

Sí, claro que han habido muchas más… Supernatural, Californication, Nurse Jackie, The Good Wife, The Big Bang Theory o The Vampire Diaries. Pero todo tiene su momento, y no me apetece por esta vez incluir a ninguna de ellas en este post de las más “especiales” del año. La vida es así, no la he inventado yo…

¡¡Feliz Año Nuevo!!

martes, 30 de agosto de 2011

Verano de 2011: SERIES - La Cara

Los tres meses de verano han dado para mucho en cuestión de series. Tanto, que me parece demasiado incluirlo todo en un único post. Así que daré primero las buenas noticias y en una próxima entrega… las malas.

LO MEJOR DEL VERANO: Miranda

Miranda ha sido mi serie favorita del verano. Y eso que ha sido el verano en el que me atreví con Parks and Recreation y The Big Bang Theory, con las que me lo pasé genial y me reí como loca. Pero es que Miranda se ha ganado el honor de permanecer indefinidamente en mi disco duro externo. Y esto, para alguien que lo borra todo y lo tira todo, es mucho decir.

Reconozco que lo primero que pensé cuando la vi fue: "qué tía más fea y más penosa". Y es que su torpeza en ocasiones te hará pasar vergüenza ajena, ya que tiene una facilidad asombrosa para ponerse en ridículo, ya sea con sus comentarios fuera de lugar o con sus irrefrenables impulsos de ponerse a cantar dondequiera que esté. Por cierto, algo que también me da vergüenza ajena de la serie es el numerito musical en cada final de episodio. Es el único "pero" que le saco. Pero como esto tiene fácil solución (avanzar al siguiente capítulo velozmente), no afecta negativamente a mi sensación general.

Miranda tiene 30 y pocos años, es poco agraciada y su corpulencia hace que sus "amigas" le llamen por el apodo Queen Kong. Aunque dice que se lo pasa bien viviendo sola en su apartamento, disfrazando a las verduras de personas y hablando con objetos inanimados, en realidad está loca por encontrar el amor. En concreto, quiere que Gary, el chef de su pub habitual, se fije en ella. Regenta una tienda de artículos de broma con su amiga Stevie, y tiene una madre asfixiante que quiere que su hija se case a toda costa, tanto si hay amor de por medio como si no.

Es una deliciosa aunque muy sencilla comedia británica que me ha hecho llorar de la risa y retorcerme con dolor de barriga en el sofá, con unos personajes adorables, empezando por la propia Miranda y siguiendo con Gary, que es un auténtico bombón, aunque el resto del elenco no se queda atrás. 12 episodios que volaron en una tarde y un desayuno. Con alegría recibo la noticia de que la tercera temporada de la serie está confirmada. Yo no puedo hacer más que recomendarla con tanto fervor como con el que Noa y Noe me la recomendaron a mi.

I DO IT MY WAY… y encima, acierto

En junio le dije adiós a una de las que para mi ha sido de las mejores del año: Juego de Tronos, la cual volví a ver por segunda vez en versión doblada al castellano; y bajé de la estantería a Hawaii 5.0., donde la dejé, en espera a que la climatología acompañase al espíritu de la serie.

Cuando me pongo a hablar o a escribir sobre la siguiente serie, siempre dudo: ¿Incluyo a Mujeres Desesperadas en la categoría de comedia o la trato como lo que oficialmente es? Cuando se proponen ser chorras, lo son más que nadie. Pero no hay que negar que la carga dramática y de intriga de la séptima temporada también ha sido importante. ¿Cuántas veces han estado estas señoras en peligro mortal por tener vecinos psicópatas? ¿No se han planteado en ningún momento cambiarse de ciudad, de estado o incluso de país? A destacar de esta séptima temporada, como siempre a Lynette Scavo que es mi predilecta y a destacar pero para mal a las hijas de Gabrielle Solís a las que no puedo ni soportar. Asco de niñas.

En agosto me subí por fin a la TARDIS. De nuevo, muy contenta por haber tomado en su día la decisión de acumular episodios y verlos como a mi me gusta ver Doctor Who: sin descanso. Al volver de mi semana de vacaciones en Palma de Mallorca, y antes de irme a visitar a la familia a Olot, le dediqué dos tardes a este fantástico grupito formado por The Doctah, Amy, Rory y River Song. Un primer tramo de temporada delicioso, con un séptimo episodio lleno de emociones fuertes y, como es habitual, una serie que pone tu mente a funcionar a mil por hora con sus intrigas y rompecabezas, y que luego no decepciona en sus resoluciones... no como otras (¿he oído a alguien susurrar "Lost"? A lo mejor he sido yo...).


REGRESOS y OPORTUNIDADES VERANIEGAS: Los Éxitos

Empiezo con dos series americanas, ambas etiquetadas como Ciencia Ficción: Falling Skies y Alphas. Ninguna de las dos me ha decepcionado, y ninguna de las dos ha tenido un efecto tan grande en mi como para que vaya por ahí escribiendo largo y tendido sobre ellas. Si tuviese que elegir entre las dos, no obstante, me quedaría con Falling Skies, con un final de temporada que deja las cosas más que bien para el año que viene. Me alegro de que vuelva y ahí estaremos para recibirla.

Y a este lado del Atlántico, una joya: The Hour. Es normal que comparemos series, aunque sea para que nos ayuden a la hora de recomendar o desaconsejar... Y a The Hour se la ha comparado con Mad Men y con Rubicon. En ambos casos, estoy de acuerdo. Pero, y no sé si se trata del poder de la novedad, creo que la británica sale ganando. ¿Será porque agradezco que su temporada haya sido tan corta o porque de lo que se ha hablado en estos seis episodios me era muy familiar? El trasfondo de Historia Contemporánea que se ganó mi corazón en el segundo episodio.

Prueba de que la serie me ha encantado es que la he seguido semana a semana, como otras más típicas del verano como White Collar o True Blood.

True Blood merece un punto y aparte porque esta temporada está mucho más encendida que la anterior, mucho más bizarra y mucho más absurda. Una locura de casi 60 minutos de duración, que a mi se me pasan en un suspiro. Incluso los personajes más inverosímiles, es decir, los hermanos Merlotte, están teniendo sus momentos de interés. Y no puedo cerrar el párrafo sin acordarme de la gran Antonia Gavilán de Logroño, que me hace reír con frenesí, casi casi como Miranda (bueno no, pero a su manera, ya me entendéis los que veáis la serie).

Y por último, otras dos fijas de cada verano: Entourage y Weeds, que han ido cayendo en grupos de dos o tres episodios por tanda. Ambas están en un momento excelente, y cada vez cuesta más armarse de paciencia y esperar esas dos o tres semanas entre sesión y sesión. Pero vale la pena.

miércoles, 22 de junio de 2011

Juego de Tronos... la serie.


Parece mentira lo rápido que han pasado estas diez semanas... Tanta anticipación tuvo su recompensa, pero la relación con la serie de televisión ha sido fugaz, sobre todo en comparación con lo que representó leer la novela: toda una experiencia. Tengo mucho que agradecer a esta serie de HBO, ya que gracias al anuncio de su producción, entré en el universo de Canción de Hielo y Fuego y me uní a la causa con devoción e incluso con fanatismo. Espero con impaciencia Danza de Dragones y me identifico y solidarizo con los que temen que el autor no pueda acabar su obra.

La locura de Aerys Targaryen me acecha...

A PARTIR DE AQUÍ, ESTE POST CONTIENE SPOILERS... ASÍ QUE SI NO HAS VISTO JUEGO DE TRONOS... ¡¿A QUÉ ESTÁS ESPERANDO?!



Como aquí cualquier cosa puede ser considerada spoiler por los más radicales, he preferido poner el aviso antes de empezar a comentar el detalle más ínfimo, ¡que la gente es muy sensible con este tema!

¿Queréis saber lo que es un spoiler de verdad? Cuando empecé a leer Juego de Tronos, no había llegado ni a la mitad del primer libro, un amigo me destripó sin miramiento alguno la muerte de Ned Stark. Esto es un spoiler, y no decir que el Lord Comandante Mormont le regala su espada a Jon Nieve. La diferencia es evidente y nunca nunca nunca se lo perdonaré. Jamás.

Dicho esto, ¿me ha gustado la serie? Muchísimo. Me ha maravillado. Tenía además gran curiosidad por saber cómo iban a recrear según qué emplazamientos, criaturas y por saber también qué apariencia le iban a dar a según qué personajes. En cuanto a este último punto, sólo dos discrepancias: Jon Nieve y Theon Greyjoy. En mi cabeza tenían otra pinta, pero claro está que esto nos pasará a todos con más de un personaje y más de dos.

Contenta con la elección del resto, en general y a grandes rasgos. Pero no tan contenta con una de las cosas que se nos han dejado ver y que corresponden quizá a etapas más avanzadas de la historia. ¿Es eso un gesto de arrepentimiento en el rostro de Jaime Lannister? ¿Es eso la sombra de la duda en la expresión desafiante del gemelo de Cersei? Lo dudo mucho, pero así es. En la serie parece ser que le han echado la gota de suavizante antes de tiempo. Lo entiendo, pero no me gusta demasiado.


Por el contrario, hay otras licencias, como la confesión sobre el origen del Maestre Aemon, o la escenita entre Renly Baratheon y Ser Loras Tyrell, que encontré muy esclarecedoras y me gustó que "allanasen el camino" en este sentido, en lugar de esperar más y dar paso a insinuaciones y hechos velados, algo que en la novela puede resultar mucho más fácil de realizar que en la serie de televisión.

Y mi último "pero" va para algo relacionado con la iluminación de los decorados. Y eso que a mi no me gusta comentar este tipo de cosas porque soy consciente de que me faltan vocabulario y conocimientos, los que leéis este blog sabéis que huyo de este tipo de comentarios... Pero en esta ocasión, hablaré de lo que ven mis ojos: un cambio demasiado sutil de luz, de claridad, entre lo que vemos en Winterfell, por ejemplo, y las escenas que nos muestran Desembarco del Rey. Y en ningún momento me llegó la sensación de un sol abrasador en las escenas que nos muestran la travesía de los Dothraki, algo que en mi cabeza, tenía que ser muy exagerado y no lo fue.

Por lo demás, la serie me ha parecido simplemente maravillosa. La implicación en el proyecto del escritor es garantía de éxito y de que nada importante se les ha quedado en el tintero. La serie me ha emocionado desde el minuto uno, desde que reconoces a esos niños jugando en el patio de Invernalia, hasta ese glorioso momento del último episodio en el que vemos a los pequeños hijos dragón de Daenerys Targaryen, uno de los personajes más fascinantes de la saga, por su componente mágico y legendario.


Siguiendo con los personajes por los que siento preferencia en la novela, destacar a Sean Bean, impecable en su papel de Lord Eddard Stark y también, el gran acierto que me pareció encontrar a Aidan Gillen (Carcetti de The Wire) en el papel de un personaje tan fascinante como es "Meñique", Petyr Baelish, el cual, habiendo terminado Festín de Cuervos, aún no sé por dónde me va a salir y eso me encanta.

Pero, y aunque sé que los más populares son Tyrion y Nieve, mis personajes favoritos de la saga son Arya Stark y Jamie Lannister. La primera, encarnada muy bien por la pequeña Maisie Williams, de ojos enormes, cara de pilla, cuerpecillo de lagartija... parece hecha a medida para el papel; y el segundo, un perfecto Nikolaj Coster-Waldau que ha trabajado mucho en su acento desde aquella fantástica New Amsterdam, tan injustamente cancelada. Los villanos siempre logran cautivarme y, aunque a villana nadie le gana a Cersei, yo me quedo con el niño mayor de Tywin Lannister como predilecto.

Podría estar enumerando cosas que me han gustado, detalles que me han impresionado, escenas que me han emocionado y frases que he coreado a voz en grito con los personajes de la serie. Pero no acabaría nunca. Así que cierro alegrándome porque se haya llevado a cabo el proyecto, porque se haya hecho de una manera que no sólo no me ha defraudado sino que además, ha superado mis expectativas, y porque sé que la segunda temporada está confirmada.


Mientras, volveré a devorar estos diez episodios, esta vez del tirón y en versión doblada al castellano (y si TV3 me la pone en Català, también caerá), y pensando que, mientras Danza de Dragones llega y no llega, quizá podría dar un repasito a Juego de Tronos.

Choque de Reyes en formato serie estará aquí antes de que nos demos cuenta, porque aunque en Poniente las estaciones duran décadas, por estas tierras no pasa lo mismo... el tiempo vuela y, aunque acabemos de inaugurar el verano, no debemos olvidar que se acerca el invierno.