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jueves, 7 de enero de 2010

Misfits: Hueles a fish&chips, pero me gustas



ENTRADA LIBRE DE SPOILERS

Desde el repeluco provocado por Psychoville no había caído en mis manos ninguna otra serie británica. ¿O debería decir no-americana? Sea como sea, y siguiendo la estela de buenas impresiones que dejó Misfits a su paso, he decidido darle una oportunidad. Y si ya la premisa me resultaba interesante, y presentía que me iba a gustar, no esperaba que la serie me dejase tan encantada y satisfecha.

Mucho se ha dicho ya sobre la serie por toda la blogosfera. Y es que Misfits ha dado mucho de qué hablar. No me extraña: es una serie irreverente y sinvergüenza, una serie inglesa 100% donde los protagonistas no tienen por qué ser muñecos cándidos que se asoman a la pantalla con sonrisas blancas y resplandecientes, y ojos azules como el cielo.


Porque no lo necesita. Tiene más que suficiente con una historia original y divertida, unos diálogos ácidos e ingeniosos y unos personajes a los que es inevitable no coger cariño, por muy inadaptados que sean. Cinco gamberros, cinco delincuentes juveniles que coinciden cuando han de cumplir sus servicios a la comunidad por delitos menores. El primer día una tormenta les sorprende y son alcanzados por un rayo que les otorgará ciertas habilidades.

En medio de la confusión, se produce un asesinato. La acción está sobre la mesa. Y poco más se puede decir al respecto porque, si se entra a hablar de los detalles, corres el riesgo de destripar la serie entera y el factor sorpresa es fundamental cuando te dispones a disfrutar de ella.


Aunque sí se puede decir que estas habilidades no son queridas, ni se pueden utilizar al antojo de los que las poseen, sino que más bien son una carga. Coge a cualquier personaje con habilidades especiales de una serie americana y dale un toque cutre, una capa de aceite en el que fríen el fish and chips... y tendrás una pequeña parte de lo que Misfits te quiere contar.

Porque la serie va más allá de mostrarnos cómo los personajes lidian con sus recién adquiridas e incontrolables habilidades, sino que trata de cómo se relacionan entre ellos, principalmente. Es difícil etiquetarla, pero yo diría que Misfits es una comedia, no juvenil pero sí con gente joven, con mucha acción, mucho descaro y unos personajes cinco estrellas con los que se pasa un rato tremendamente divertido.


Es una serie de seis episodios, de entre 40 y 45 minutos cada uno, perfecta para dedicarle un fin de semana. Yo llego tarde y, aunque fue la sensación del mes de diciembre, yo la he pillado en enero; pero si queda por ahí algún despistado, o alguien a quien no le dio tiempo de verla antes, que no espere más. Además, ya se ha confirmado que tendrá segunda temporada. Vale muchísimo la pena.