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lunes, 26 de julio de 2010

Series en Verano de 2010: Tercera parte

Quien bien te quiere te hará llorar...

Eso dicen. En este caso, es una exageración, pero me sirve como pie para contar mi experiencia (traumática) con la serie Louie. Alguien querido, de hecho fue Thursnext, me la recomendó... Y no me ha hecho llorar, pero me ha parecido un horror de serie. De esas que te afectan al estómago. Y siento ser tan brusca, pero es que hay veces que no se puede maquillar lo visto. Nada. Horrorosa.

Sigo con (o mejor dicho, contra) Haven. Me puse con el segundo episodio más por curiosidad que por otra cosa. Y creo que lo que más me repele de la serie son sus dos protagonistas, la FBI rubia y el policía pseudo-guaperas. Además, el segundo capítulo me pareció una especie de repetición del primero, en parte porque alguien enfadado provoca algún acontecimiento negativo y fuera de lo común, y las personas a su alrededor, sospechosos de entrada, al final resultan ser las pobres víctimas que tanto le quieren. No os puedo dar más información porque no acabé de ver el episodio. Confirmado el descarte.

The Gates es otra que he descartado. Me puse con el tercer episodio sin muchas ganas, porque aunque el piloto no me pareció del todo mal, y el segundo tampoco fue tan horrible, los primeros minutos del tercero me hicieron preguntarme: "¿Qué narices estás haciendo perdiendo el tiempo con esto?". Penosa y lamentable.

Con vuestro permiso, me quito la cresta punki y me marcho a prados más verdes, en los que me siento más a gusto brincando sin sobresaltos, ni para bien ni para mal: es el prado de White Collar, que ha regresado con esta segunda temporada tal y como nos dejó con la primera. ¿Y cómo es eso? Pues no lo sé describir muy bien, ya que la serie es un "ni fu ni fa" en toda regla, pero que me gusta y me entretiene. Además, Matt Bomer es tan rematadamente guapo, que sólo con verlo alimenta.

Más de lo mismo estoy encontrando también en esta séptima temporada de Entourage. Vi el primer grupito de tres capítulos este fin de semana y he de decir que eché de menos a Ari Gold y a Lloyd. Para mí Gold es el auténtico interés de la serie, y me supo a poco. De momento, nada nuevo bajo el sol. Tenía muchas ganas y al final lo que sentí fue bastante indiferencia.

Y paso de la indiferencia a la experimentación para hablar de Pretty Little Liars. Tengo a las Slayers al completo enganchadas a este otro culebrón adolescente. Sólo falto yo y, tras haber visto el primer episodio, tengo algo de curiosidad por ver cómo sigue. Pero para no faltar a la verdad diré que tengo muy poca curiosidad. Vamos, que el piloto no me gustó. Que me pareció Sensación de Vivir (90210) meets Sé lo que hicisteis el último verano. Creo que no vamos a ser grandes amigas, pero aún tengo que ver un par de capítulos más para asegurarme... que tras la experiencia The Vampire Diaries, una ya no sabe lo que se va a encontrar.

lunes, 12 de julio de 2010

El piloto de Haven: Mi opinión personal e intransferible

En el piloto de la serie Haven conocemos un pueblo en el que pasan cosas sorprendentes, y a unas personas con habilidades o patologías extrañas. Esto puede parecer muy guay a primera vista, pero que al final queda muy deslucido porque todos los personajes parecen idiotas.

Vemos por ejemplo a uno que tiene súper fuerza y lanza a la gente disparada por ahí, y otra que controla la meteorología con sus estados de ánimo, causando tormentas, granizo, niebla súper espesa y tornados. Ambos están implicados en un asesinato. Pero bueno, ¡qué más da que haya un asesinato!, ¡qué más da que controlen la meteorología o tengan súper fuerza!, lo importante es que él la ama y tiene que darle felicidad y calma para que no cause más tormentas eléctricas cuando se enfade.

¿Perdona?

Vamos, que lo que puede parecer algo muy interesante y atractivo para el espectador, acaba enfocándose de una manera tan ñoña que parece que aquí lo único que importa es EL AMOR.

El “presunto” love interest de la protagonista es un policía al que vemos al inicio del episodio salvándola de despeñarse con el coche por un precipicio. La carretera se hunde, y esto también tiene su explicación, pero como se ve en los últimos minutos del episodio, me abstendré de comentar mis impresiones para evitar spoilers.

Este policía joven es un pseudo-guapete con cuerpazo al que le gusta vestir camisetitas ajustadas. Punto a favor. Su “habilidad” es que tiene una neuropatía que le impide sentir dolor físico (visto anteriormente en House, seguro que lo recordaréis). Así que cuando le disparan en un hombro, hace un rápido giro de cintura y sigue corriendo hacia adelante como el malo de Terminator 2. Esto mola porque es muy de súper héroe y puede tener su puntito palote.

En Haven podemos ver también al actor que hacía de noviete de la niña de Six Feet Under, al que tengo una antipatía visceral que va más allá de todo sentido común. Si de joven me parecía horripilante, ahora que se ha hecho mayor me da la sensación que trabaja aún mucho peor que entonces. Pero esto es muy subjetivo, al igual que es subjetivo el hecho de que la música que suena a lo largo de toda la serie, ese piano solemne e irritante típico de agunas películas de misterio, me saque de mis casillas y haga que me rechinen los dientes.

Hay dos personajes curiosos que me han parecido bastante interesantes, de esos que seguro que esconden algo. Hablo de los editores del periódico. Pero gracias a ellos, volvemos a vivir una escena en la que nos damos cuenta de que los personajes son tontos, o para ser justos: no han sido escritos con cariño.

Situación: una huérfana a la que estos dos personajes creepy pero guays le enseñan una foto antigua donde sale una mujer CLAVADA a ella. Podría ser la madre que nunca conoció, una tía o lo que sea. Pues ella aparta el recorte como si nada, sigue con su investigación y sus cosas y al final del episodio, cuando está a solas con el policía guapete-regular de cuerpo estupendo, saca la foto, se la enseña y le dice que siempre ha soñado que su madre cogería un autobús, rescataría a todos los huérfanos de los orfanatos y la iría a buscar.

Pero qué me estás contando...

Naturalmente, al final del capítulo nos damos cuenta de que ella no ha sido destinada a Maine por casualidad (¡¿ah sí?!, no me digas...) y que su jefe (que se parece a Michael Jackson: miedito) trama algo y habla con alguien por teléfono al respecto de la decisión que toma la FBI-rubia-de-caderas-anchas de quedarse en Haven un tiempecito investigando el tema de la mujer de la foto (que es ella con peluca).

Vamos, que a lo mejor veo el segundo, a ver si la cosa se anima, pero siempre desde la distancia... Mucho tienen que cambiar las cosas para que deje de pensar que los protagonistas tienen un comportamiento ñoño, tonto y absurdo, y que de misterio ahí no hay nada, porque te van a acabar intentando convencer de que IT’S ALL ABOUT LOVE.