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viernes, 5 de noviembre de 2010

Octubre


Recordaré el mes pasado por muchas cosas, sobre todo por los grandes eventos. Tan intenso ha sido, que merecía un post. Un post en este blog que rara vez ha sido un 'diario' y muchas veces ha sido un reflejo de horas delante de la tele. Aunque también ha tenido momentos oscuros, Octubre ha sido un mes de buenas noticias, ilusiones y posibles proyectos que aún están por definirse.

The TV Slayers va asociado a risas y diversión, pero también a muchas otras cosas. No creáis ni por un momento que es sólo un podcast. Es un grupo de amigas, una hermandad, un clan... ¿Una secta? Eso dicen algunos. Nuestros correos no se limitan a la preparación de los guiones, si fuese así, no tendríamos tantos, y aunque la romántica del aquelarre es otra, y parece que la sensiblería no entra en mi campo, tengo que decir que estas chicas se han convertido en piezas clave de mi vida cotidiana.

Nuestra amistad ha cumplido un año. El pasado 18 de octubre hizo un año de la publicación de aquel S01E01: 'Hannah Montana Tiene Huevos'. ¡Y quién nos iba a decir que una chorrada tan grande iba a dar tanto de sí! Aunque nuestra historia no empezó ese día, sino el 24 de septiembre de 2009, día en que Lorena contactó con nosotras y no le costó demasiado ponernos en marcha. De hecho, Lorena me dijo un día una frase que perfectamente podríamos llevar como estandarte: 'Prefiero teneros como amigas que como compañeras de podcast'. Y es que The TV Slayers 'és més que un club'.


El último fin de semana de octubre tuvo lugar la tercera de nuestras reuniones al completo, y tuvo lugar en las JPod 2010, en Barcelona. Espacio para desvirtualizar a muchos, conocer a unos cuantos y reencontrarse con otros pocos. Por miedo a dejarme a alguien, no nombraré a ninguno, y a todos os digo que fue un placer. A pesar de los nervios y la vergüenza (disfraz, entrada, hablar en público...), fue súper divertido hacer nuestro podcast en directo, y una grata sorpresa que hubiese tanta gente dispuesta a dejarse caer por nuestra sala para hacernos compañía y reir un rato con (o de) nosotras. ¡¡Y Lorena se llevó el premio a Mejor Podcaster Femenina!!

El nuestro es un podcast de series, y aunque este post pretende salirse de lo que vienen siendo horas delante de la tele, no puedo negar que las series de televisión son una de mis aficiones principales, y es de ley recordar que en la noche del 13 de octubre acabé de ver una de las series que más me ha costado seguir, sino la que más. Y hablo de The Wire. La que para muchos es 'la serie', con mayúsculas, a mi me costó varios intentos, porque al principio se me hizo pesada y aburrida. Me costó arrancar. Si todos los episodios de The Wire fuesen como los finales de temporada de The Wire, me hubiese gustado mucho más. Ya, y si The Wire tuviese dos ruedas, sería una bicicleta. Pero ya escribí sobre ella en este post.

Retomando el hilo de encuentros y reencuentros, fueron ocho los años que pasaron antes de volverme a encontrar con alguien que tuvo un papel muy importante en mi pasado y en mi "crecimiento personal y profesional" (por decirlo de alguna manera). Hablo del que para mí fue mi primer jefe. Hubieron otros, pero de ninguno de ellos aprendí tanto. Hace cosa de un mes, comiendo con mi amiga Mireia, hablábamos de él. Le dije: 'si algún día me lo encontrase, le diría que aprendí mucho con él, que en multitud de ocasiones me he acordado de él y que yo en esa empresa hice la mili'. Pues el pasado 15 de octubre, en uno de esos encuentros donde menos te lo esperas, pude decírselo. No dejé pasar la oportunidad y me alegro por ello. Me hizo muchísima ilusión volver a hablar con él después de tantos años, y creo que a él también le hizo ilusión encontrarse conmigo.



Ese viernes 15 de octubre fue un día de emociones fuertes: cuando volví al despacho, contenta por ese encuentro, sonriendo y feliz, vi en un link de la revista Popular1 en Twitter que Duff McKagan se subió al escenario con Axl Rose a tocar, entre otras, esa joya que es el You Could Be Mine. Los que llevamos 15 años (o más, me fallan los cálculos) esperando una reunión de Guns N' Roses nos hemos acostumbrado a conformarnos con migajas. Y ese momento del que el mundo entero del Rock se hizo repercusión con una ilusión y una emoción brutal no fue precisamente una migaja, fue un rayito de esperanza y un chute de adrenalina.

A mi esa adrenalina me vino muy bien porque ese fin de semana fue de infarto. Cuando te visita gente de fuera, sabes que no vas a parar en casa. Así que la recarga de pilas del viernes 15 me vino fenomenal para aguantar durante un fin de semana en el que la tele y el descanso brillaron por su ausencia. Fin de semana movido, preludio de la semana que siempre recordaré por ser la semana del concierto de Avenged Sevenfold y Guns N' Roses. El primero de ellos, el miércoles 20 de octubre en el Sant Jordi Club, y el segundo el sábado 23 en el Pavelló Olímpic de Badalona.



No soy buena escribiendo crónicas, no es lo mío. Voy a un concierto, me entrego y enloquezco, y luego me cuesta recordar hasta el orden de las canciones. Pero sí puedo destacar alguna cosa de los dos grandes shows que tuve la suerte de ver este mes: del de Avenged Sevenfold diré que me sorprendieron gratamente las aptitudes vocales de M. Shadows en vivo, además del sonido potente y compacto de la banda en general; como punto negativo, la duración del concierto, y como bonus extra: el desvirtualizar a Gorka (calamar en Twitter) y el disfrutar de la compañía de Eva (evika en Twitter). Quien diga que el Twitter no mola, miente o no ha tenido la suerte de encontrar a gente tan guay como la que yo he encontrado.

Del show de Guns N' Roses, decir también que fue una grata sorpresa en varios aspectos. Primero, la puntualidad. Si en el resto de la gira, Mr. Axl Rose estuvo haciendo padecer al público con retrasos que en ocasiones alcanzaron las 2 horas, en Barcelona apareció en escena a las 22.15h (una hora y cuarto después de que se despidiese el telonero, Mr. Sebastian Bach). Bach nos regaló un show lleno de antiguos temas de Skid Row que me transportaron de golpe a 1995 (año en que los vi en lo que entonces llamábamos Sala Zeleste), y no cantó en directo tan mal como yo recordaba.


Axl Rose por su parte está más en forma de lo que yo esperaba, y la banda que le acompaña interpretó a la perfección su papel. Incluso en momentos, DJ Ashba le robó protagonismo a Rose, saltando por las gradas más cercanas al escenario e interactuando con el público. Es difícil destacar un sólo momento de ese concierto, ya que cuando estás escuchando en vivo temas que han sido banda sonora en los últimos 20 años de tu vida, todo te parece espectacular. Pero quizá yo me quede con el subidón de adrenalina sin parangón que sentí cuando empezó el Welcome to the Jungle, con la locura bailonga de Nightrain, y con la emotividad de Don't Cry. Pedacitos de la historia reciente del Rock y piezas imprescindibles para los headbangers de mi generación.

Entre salidas, entradas, visitas, familia, amigos, conciertos, etc... la sensación que me deja Octubre es que ha sido un mes de 90 días, pero al mismo tiempo, ha pasado volando. El balance es positivo y las buenas vibraciones recogidas, a pesar del cansancio, me vienen fenomenal para encarar un Noviembre que no ha empezado con buen pie. Pero eso ya no corresponde a este post.

lunes, 25 de octubre de 2010

The Wire: Misión cumplida (Sin Spoilers)


El pasado 13 de octubre terminé por fin con una de las series que más difíciles se me han hecho: The Wire. Muchos fueron los intentos infructuosos de pasar de la mitad de su primera temporada, pero finalmente este verano lo conseguí y aunque a un ritmo pausado, como el que tiene la serie de por sí, terminé de ver las cinco temporadas, quedándome al final una sensación bastante satisfactoria.

Quizá mi temporada favorita, y esto parece contradictorio a juzgar por las veces que se me atragantó, fue la primera, seguida muy de cerca por la cuarta. Publiqué una entrada sobre la primera temporada, en la que comparé a la serie con una novela, por su lentitud y multitud de detalles. Precisamente esta lentitud es el principal fallo que le encuentro a la serie, y precisamente por eso me costó tanto avanzar. Todas las temporadas siguen un esquema parecido en ese aspecto: los primeros episodios avanzan con una calma en ocasiones enervante, para luego hacer un sprint en los finales de temporada, que invariablemente son emocionantes, trepidantes y muy muy adictivos.

La primera temporada se centra en el tráfico de drogas en las calles del distrito oeste de Baltimore, ciudad donde está ambientada la serie. Conocemos a los policías y a los traficantes, y todos seguirán presentes en las cuatro temporadas restantes, alternando su protagonismo con otros temas. Por ejemplo, la segunda temporada se centra en el puerto de la ciudad, el contrabando, los sindicatos; y la tercera, en luchas políticas por el control de la ciudad. Quizá estas sean las dos temporadas que menos me gustaron, aunque insisto en que tanto el final de la segunda, como el de la tercera temporada, me hicieron olvidar todo el aburrimiento puntual que había sentido en episodios anteriores.

La cuarta temporada fue para mi la más dura y la más emotiva. Se centra en la juventud de los bajos fondos de Baltimore. Conocemos a los descendientes de los traficantes de la primera temporada, que no han desaparecido de escena, pero que perdieron algo de protagonismo, sobre todo en la segunda temporada. Vemos cómo los chavales viven unas vidas duras, cómo pierden la inocencia en la calle, cómo se enfrentan a un futuro que parece que ya les ha sido asignado al nacer, por sus padres, por sus vecinos del barrio, por el resto de sus amigos... Es muy interesante ver cómo los profesores, trabajadores sociales y algunos policías, luchan de manera altruista por darles a estos chavales la oportunidad de un futuro mejor. La cuarta temporada es además característica por cómo el personaje principal de la serie: Jimmy McNulty desaparece de escena casi por completo, y es también la temporada en la que decidí que mi personaje favorito de la serie era el policía Ellis Carver, en dura pugna con Lester Freamon y el mismo McNulty.

La última temporada es la temporada de la prensa, y quizá porque yo ya sabía a lo que me enfrentaba o quizá porque ya estaba pensada así, rezuma sensación de final por los cuatro costados. Sentí que se cerraban muchas cosas y que al mismo tiempo, se dejaban abiertos muchos frentes, porque así es la vida... y la vida continúa para los personajes, aunque nosotros ya no sigamos como testigos. Me gustó el final, y me gustó precisamente porque te deja con esa sensación de: 'la vida sigue igual' tan real. The Wire es, en definitiva, una de las series que más me ha transmitido realismo, aunque nunca haya puesto los pies en Baltimore, ni haya vendido drogas en una esquina. Pero me los he creído, a todos y cada uno de sus personajes.

Así que si alguien está leyendo esto y se encuentra como yo estuve, dudando a principios de la primera temporada, un poco aburrido quizá, y a punto de abandonarla, ¡no lo hagáis! Llegad al final de la temporada y haceros a la idea de que The Wire es así, pausada, llena de detalles, de silencios y de estatismo en sus primeros tramos de temporada y rápida, emocionante y agitada cuando se acercan al final. Sus personajes están tan bien trabajados y desarollados que a veces te da la sensación que estás viendo 'la vida de...', y supongo que para conseguir que sintamos eso necesitan tomarse su tiempo y contarnos con total tranquilidad de dónde vienen, hacia dónde van, y qué han encontrado por el camino.



Mi veredicto final es que no comparto el fanatismo de muchos, ni considero The Wire como 'la serie'. Pero al mismo tiempo, me llevo la sensación de haber visto una 'buena serie' y algo importante. Y cuando acabas de ver una serie y la primera idea que te viene a la cabeza es: 'La quiero volver a ver desde el principio, sabiendo lo que sé', no es para nada mala señal.

lunes, 19 de julio de 2010

The Wire: 1a temporada (Alerta, Spoilers)

Decía en mi anterior entrada que confiaba en que el rescate de una vieja conocida alegrase un poco esta época de visionado de series que, desde el romance con The Vampire Diaries, está siendo un poco sosa. La elegida no era la más indicada para este fin, sobre todo teniendo en cuenta mi relación tormentosa con ella... pero los impulsos son así.

Esta, que para muchos es La Serie con mayúsculas, se me ha resistido durante los últimos meses. Tras cuatro intentos no fructíferos, volví a tener “antojo de The Wire”, le dí una cuarta o quinta oportunidad (ver para creer) y logré no sólo pasar del maldito capítulo 7 sino acabar la primera temporada.

Antes de seguir con mi opinión, un veredicto precipitado: me ha gustado. ¿Creo que es “La Serie”? De momento no. ¿Me ha gustado tanto como The Shield? De momento, tampoco. Pero en esto de las series cada vez lo tengo más claro: es depende de cómo te coja el cuerpo. Y mi cuerpo ahora está receptivo a The Wire.

La sensación de lentitud que tuve desde un principio no ha cambiado. Ya no me parece insufriblemente lenta, pero sí carente de acción. Supongo que todo es acostumbrarse al ritmo de la serie y valorar otro tipo de cosas, como algunos diálogos, situaciones y personajes. El otro día, una amiga me comentó: “es como una película muuuuuy larga”, y creo que tiene razón aunque yo iría más allá: es como un libro, como una novela muuuuuy larga.

Es como una novela por ejemplo en la manera en la que te presenta a sus personajes. Todos tienen una identidad completa y compleja, con nombres, apellidos, apodos, presente, pasado y futuro. De todos vamos a ir conociendo poco a poco el cómo y por qué han llegado a dónde están. Si al principio puede parecer un poco complicado acordarse de todos y relacionar caras con nombres, a lo largo de los 13 capítulos de la temporada acabas conociéndoles como si de tus vecinos se tratase.

Y como ocurre con tus vecinos, a algunos les tendrás más simpatía y a otros menos. Y en The Wire ocurre como en la mayoría de series de este tipo: que a veces te encuentras simpatizando con personajes que están “al otro lado de la ley” y ponen tu ética y tu moralidad a prueba. Incluso llegas a admirar la perfecta organización codificada que tienen en el bando criminal, con sus bípers, sus códigos numéricos y una serie de protocolos que dejan en pelotas al bando policial.

Al menos, durante los primeros episodios. Gracias a lo complicado que el bando de los narcos se lo pone al equipo policial, personajes que en un primer momento pueden pasar desapercibidos o incluso parecer que sobran, se hacen con un puesto importante, ascendiendo en la escala de las simpatías e incluso de la admiración. Es el caso de Lester Freamon y Prez, encargados de descifrar los códigos numéricos de los bípers, por ejemplo.

Pero no son los únicos, porque si Freamon y Prez descifran unos códigos es porque previamente alguien se encargó de idearlos, y aquí retomo lo admirable de la organización empresarial que Stringer Bell y Avon Barksdale tienen entre manos.

Todos los personajes tienen sus claroscuros, todos los personajes disfrutan de unos minutos de gloria a lo largo de la temporada. Todos tienen la oportunidad de demostrarte quiénes son y qué saben hacer, y tú vas a decidir con quiénes te llevarías mejor y a quién no podrías soportar si se diese el caso. Y a falta de buenas dosis de acción, estos personajes demostrarán lo que son a través de buenos diálogos y de situaciones a veces con un punto cómico que a mí particularmente me han parecido deliciosas, aunque absurdas.

Por ejemplo, The Wire logró captar mi atención, arrancarme una sonrisa y un sentido “¡Hombressss...!”, en esa escena en la que Herc intenta mover una mesa de un lado de la oficina a otro, atravesando una puerta. Para ello, solicita la ayuda de sus compañeros, y también la del Teniente Daniels. La situación ocurre bajo la jocosa mirada de Freamon, quien mastica una sonrisa al darse cuenta, como nosotros, que están empujando la mesa en direcciones opuestas, con lo que la mesa nunca se mueve del sitio. Es una escena algo estúpida y que no viene a cuento, de acuerdo, pero me pareció una manera fantástica de abrir un episodio en una serie tan dura como esta.

Porque The Wire es una serie dura, y es una serie violenta. Y ya no nos hemos de asustar a estas alturas de la película. Aceptamos la violencia como un mal necesario en las series y películas policiacas, e incluso estamos acostumbrados a un poco de brutalidad policial. En The Wire se nos muestra sin complejos y de la misma manera que vemos lo que la banda de Barksdale le ha hecho a Brandon, el amigo de Omar, también vemos cómo todos los policías que pisan la calle, hacen uso de la fuerza bruta indiscriminada contra sospechosos y convictos.

También vemos dureza en la manera en la que se nos muestra a los drogadictos como Bubbles. Vivimos su adicción desde primera fila, vemos prácticamente lo que le acontece día a día. Podemos casi olerle. The Wire suda realismo, y puede compararse en su costumbrismo con una serie tan opuesta a ella como es Friday Night Lights: porque nos enseña desde el almuerzo que los niños a cargo de Wallace se llevan al cole, hasta cómo monta McNulty los muebles de Ikea para el dormitorio de sus hijos.

Justamente cuando me he hecho a la idea de que esta serie policiaca estaba más cerca de Los Soprano que de The Shield, en lo que a ritmo y a costumbrismo se refiere, ha sido cuando he empezado a encontrarle la gracia. Agradecí la acción temporal que se vivió posteriormente al balazo que recibió Kima Greggs, pero he aprendido a no esperar grandes persecuciones, carreras, patadas a puertas, y ese tipo de cosas que tanto abundaban en The Shield, por seguir con la comparación.

La adrenalina y la tensión que no te dan este tipo de escenas, la podemos encontrar en la continua impotencia al ver que a este equipo de policías los logros se les escurren entre los dedos sin dar frutos, y que cuando más cerca están de resolver algo, Stringer Bell, Dee o cualquiera de ellos, les hacen un buen corte de mangas.

Pero a pesar de esta tensión, a esta primera temporada de The Wire le ha faltado pasión. Será por eso que no seguí la ley de la “temporada + 1” y que comenzaré la segunda temporada en algún momento de esta semana, sin prisa, pero sin pausa... como el discurrir de sus episodios.

miércoles, 22 de julio de 2009

Mis series del verano - 3

El verano sigue avanzando, y antes de que nos demos cuenta, habrá terminado. Nos queda el mes de agosto, que se caracteriza porque muchos de nosotros saldremos de viaje y el ritmo de visionado bajará un poco, seguramente.

Si en la primera parte del verano las dos series que centraron mis días fueron The Shield y Entourage, con sendos maratones y sobre las que ya hablé largo y tendido, llega el momento de hablar de lo que está representando esta segunda etapa estival en lo que a series se refiere.

Una vez dejamos atrás esa joya llamada The Shield, nos vimos empujados a darle una oportunidad a The Wire. Para mí, que ya había visto el piloto nada menos que tres veces, representaba todo un reto. En el momento en que estoy escribiendo esta entrada, hemos visto los tres primeros capítulos y a mí sigue sin convencerme. Me parece muy lenta y aburrida, de momento.

Comuniqué vía Twitter mis primeras impresiones y, al decir que la estaba viendo doblada, me vi metida en un debate sobre la versión original que realmente no me llevó a ningún sitio. Obviamente, valoro las opiniones de todos los compañeros, y yo soy la primera que prefiere la versión original a la doblada. Pero, tal y como he comentado repetidamente, hay series para ver en solitario y series para ver en compañía, y mi pareja prefiere con diferencia, la versión doblada.

Como considero que una relación de pareja consiste en ceder muchas veces, y otras veces en que cedan por tí, y como no me va la vida en ello, sinceramente, no he intentado siquiera imponer mi voluntad ni insistir en que la serie se vea en versión original. Es más, fue él quien propuso ver The Wire. Quien elige, elige con todas las consecuencias.

Una serie que me encantaría seguir en versión original pero que, por las mismas razones la veo en versión doblada, es Bones. Hemos empezado la primera temporada y, tras 8 episodios, puedo decir que sí, que me gusta mucho. Siendo una procedimental, hay que centrarse en los personajes. Y los personajes me parecen excelentes. Por el momento, Temperance Brennan se ha ganado mi cariño y simpatía.

Ese rollo suyo de ir tanto por libre, de no dejarse llevar por la corriente ni amoldarse a lo establecido, es lo que más me gusta del personaje, amén de su súper inteligencia. Su partenaire en la serie, Seeley Booth, también me gusta mucho, pero no tanto como la protagonista femenina.

A parte de estas dos series que estamos viendo a destiempo y en forma de maratón, sigo disfrutando de Nurse Jackie, que no me ha dejado de gustar en uno solo de los siete capítulos que he visto hasta la fecha, y de Hung. Hung va a ser, para mí la gran serie del verano, la gran revelación. Estoy disfrutando de cada minuto de esta serie y me fastidia que sólo tenga media hora a la semana de Ray Drecker y Tanya Skagle.

Mientras espero acumular capítulos de la sexta temporada de Entourage y de la quinta de Weeds, ya tengo la vista puesta en el futuro. Y, aunque me propuse dedicarle tiempo a la segunda temporada de Las Chicas Gilmore, y aunque voy viendo la segunda de Mad Men muy poquito a poquito (hasta que me acabe por cansar), ya tengo la vista puesta en el futuro.

El futuro me dice que veré Friday Night Lights, en solitario y en versión original. Vi el piloto hace meses y ahora me apetece seguir (en su momento no tenía ganas). Y tengo muchas ganas de hincarle el diente a Orgullo y Prejuicio, la mini serie de la BBC, ahora que estoy con la novela. Pero una cosa son los planes y otra muy diferente lo que luego llegará a ser.

jueves, 23 de octubre de 2008

Diario de... una convalecencia

Después de dos días y medio sin apenas salir de casa, he tenido tiempo de ver varios capítulos de series, como era de suponer, además de darle un empujón al libro 'Memnoch el Diablo', de Anne Rice el cual, por el momento, me está pareciendo muy flojo. Pero me voy a entretener con las series, ya que he podido empezar alguna, recuperar otra que había abandonado y dar segundas o terceras oportunidades.



Mad Men: Serie sobre hombres (y sus mujeres, convertidas en anexos: secretarias o esposas) que trabajan en el Manhattan de principios de los 60, concretamente en una agencia de publicidad. Había visto, antes de verano, tres o cuatro capítulos de la primera temporada y la había dejado aparcada. No me desagradaba la serie, y lo que más me gustaba y gusta de ésta es la ambientación, el vestuario, la recreación de las costumbres de esa época. Pero a la vez, pensaba que era la típica serie en la que nunca pasa nada. Afortunadamente, el otro día la recuperé y sí, pasan cosas. He visto hasta el 8º capítulo de la primera temporada y estoy a la espera de bajar los siguientes, en los cuales, por lo que veo en los títulos y por lo que se veía venir, meten el tema político de Nixon contra Kennedy, que para mí, es un motivo más para ver la serie.



30Rock: Una serie que la NBC que se ambienta y se desarrolla en los estudios de la NBC. Especial mención a que 'yo estuve ahí' (en la plaza, la entrada, los aledaños...) hace poco, así que doble ilusión. El nutrido grupo de frikis del que se compone la serie es, para mí, el principal aliciente. ¡¡Estoy enganchadísima!! Me sabe fatal estar viéndola sin esperar a mi novio... pero es que no puedo evitarlo. Es tener un sólo capítulo y necesitar ponérmelo. Además, si luego tengo que volver a verlos acompañada, no me importa. El personaje favorito de mi compañero es Tracy Jordan. Yo no puedo escoger sólo a uno: me quedo con Jack (el jefe), Liz Lemon y por supuesto, Kenneth, ¡qué gran personaje! Capítulos relativamente cortos pero que dejan un maravilloso sabor de boca.



Sons of Anarchy: con esta serie de moteros he tenido una de cal y una de arena. El episodio piloto me dejó flipada, además de por la fantástica música, el ambiente que rodea al 'club' y el argumento que se perfila, siento que me voy a enamorar del personaje de la madre de 'Jax', el protagonista, interpretada por Katey Sagal. Es la típica madre 'moderna', guapa, fuerte y con mucho peso en las decisiones que se tomen en el club, y en el resto de la serie. O eso espero, o eso veo venir. La cara negativa de la experiencia me la proporcionó el petardo o petarda que se curró los subtítulos del segundo capítulo. No me preguntéis de dónde los cogimos, porque no lo voy a decir. Lo único que os diré, para que os hagáis a la idea es que estaba traducido todo de manera 'literal' es decir: coge palabra por palabra y tradúcela sin darle sentido a la frase, además dejando algunas cosas en inglés y las que no, en 'latino'. Un mareo que me estaba pillando, intentando enterarme entre lo que pillaba en inglés y lo que intentaba sacar de los subtítulos, que lo tuve que dejar. Me los tendré que volver a bajar, para poder seguir. Me puse de una mala leche... que ni os lo podéis imaginar. Tanta mala leche me entró que me puse con...



Anatomía de Grey: sí, sí. Patético y penoso, lo sé, el paradiga de la 'serie para niñas'. Cuando terminé la tercera temporada y vi los primeros capítulos de la cuarta dije que nunca más, santo Tomás. Y es que siempre lo mismo, siempre el ahora sí, ahora no. Pero como no tenía otra cosa, anoche me tragué nada menos que tres capítulos de la cuarta temporada de Anatomía de Grey. Como lo digo: penoso. Y encima ni Sloane ni Derek ni Karev salen desnudos. Qué bajón.

The Wire: ¿a la tercera va la vencida? Pues no, o sí. Si a la tercera tendría que haberme enganchado, pues no. Si a la tercera tendría que haberme terminado de convencer de que esa serie no está hecha para mí, pues sí. Aguanté más que en las otras dos ocasiones, y no me dormí, pero en este tercer intento tampoco aguanté el capítulo entero, a los 30 y pocos minutos lo quité. Descartada para siempre.

Héroes: ¿pero por qué me hacen esto? ¡Me están dejando en evidencia! Yo estaba convencida de que en esta tercera temporada se iban a superar, iban a recuperar la emoción de la primera temporada y que me iban a tener pegando saltos por el comedor, igual que en aquellas maravillosas semanas. Pero no. Se empeñan en 'infantilizar' la serie, se empeñan en no dejarme defenderla a capa y espada. Atención, Spoiler (seleccionar para ver):

¡Tanta ilusión que me hizo la reaparición de Adam Monroe! ¡¡¿Y ahora qué?!! Llega el viejuno Petrelli y se lo 'chupa' o 'aspira' o yo qué sé... Pero no hay derecho, para un personaje que me parece interesante, para un personaje en el que pongo mis esperanzas después de que Peter se haga más y más gilipollas cada día que pasa, y después de que Mohinder se convierta en un monstruo... ¡¡ahora van y me lo quitan!! No hay derecho. Vamos, además de que el capítulo me resultó aburrido y ni tan solo, el presunto 'gran momento' de Claire acabando con el señor de las marionetas, valió la pena.

Fin del Spoiler.

Tengo por ver varios capítulos de Prison Break, empezar The Company y un capítulo de Medium ya grabado. Medium es una serie que nunca me ha decepcionado. Sé lo que voy a ver, no espero grandes aventuras, y nunca me defrauda. Echo de menos al Fiscal Dévalos, pero como sigue saliendo en los créditos, sé que reaparecerá en breve, y el personaje de Angelica Houston me está pareciendo muy bueno, así que como siempre: contenta con Medium. Espero que no me decepcione también...