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viernes, 30 de diciembre de 2011

Mis Series Especiales de 2011

No hago rankings ni listas, ni siquiera puntúo. Pero sí que quiero tener un recuerdo especial para las series que me han dejado un buen sabor de boca en este año que mañana termina. De algunas ya he hablado largo y tendido, de otras, de manera más breve en época de pilotos… y hay algunas que han terminado siendo gratas sorpresas que nunca imaginé.

Descartes, fracasos, y otros chascos quedan fuera de esta entrada que promete ser caótica pero llena de buenas historias. ¡¡Y sin spoilers!!



Y ya que he mencionado las buenas historias, es de ley que empiece con un recuerdo para Juego de Tronos. Una de las novelas más alucinantes que me han caído en las manos en los últimos tiempos. Fueron diez semanas que pasaron a la velocidad del rayo gracias a esta joya de serie.

Una serie que me maravilló, que en general me dejó contenta con el elenco de actores y actrices, y de la que me quedo con las buenas impresiones, las escenas que me emocionaron y con la satisfacción de que en pocos meses tendremos a nuestra disposición la segunda temporada (y el quinto libro). Los “peros” los podéis recordar en esta entrada.



Otra serie sobre la que he leído muchos “peros”, aunque no estoy de acuerdo, es Person of Interest. Ha sido para mí una grata sorpresa, porque cada caso es diferente y todos interesantes, porque Caviezel y Emerson lo hacen más que bien y porque, a diferencia de otras de caso por episodio como puede ser The Mentalist, ésta le presta atención a la historia personal de los implicados, que corre en paralelo a algunos de los casos más jugosos.



Todo lo contrario a un “procedimental” ha sido Homeland. La gran revelación de la temporada. Un thriller psicológico que bebe de la fuente de los atentados del 11-S de una manera impecable. Incluso se permite el lujo de manipular al espectador, de hacer que se cuestione su ética y, supongo que en el caso del espectador norteamericano, también sus lealtades.

Lo que más me ha gustado de Homeland es que te hace pensar. La investigación nos proporciona constantemente información, que parece ser que nos va a dar respuestas, pero que lo único que hace es generar más dudas. El espectador es libre de tener sus teorías y de escoger a quién creer, con una maravillosa sensación de “no te puedes fiar de nadie”. Y lo mejor es que al final, llegamos a una conclusión. Es decir, juegan con la audiencia, pero no la maltratan.

Esta primera temporada ha sido redonda. Sólo espero que alguna plataforma española anuncie ya su emisión, aunque sea de pago, porque estoy deseando que mi familia y muchos amigos que no ven la tele en versión original la puedan disfrutar también.



Esto mismo me ocurre con Boss: tengo ganas de que más personas de mi círculo la vean, para hablar de ella, para ver qué efecto les causa. A mí me ha recordado a Los Soprano. No puedo ser muy específica porque este post es sin spoilers, pero el hecho de que un grupo de gente tenga que rendir cuentas, a veces poniendo en bandeja su integridad física, a un solo hombre muy poderoso y muy “cabrón”, me ha recordado mucho a Tony Soprano y a su gente.

La actuación de Kelsey Grammer me ha parecido soberbia, y os lo cuenta una que no ha visto Frasier. Ahí lo dejo. Sin duda, 8 capítulos sensacionales y una historia de corrupción política de las que a mí me gustan.



Corrupción política, la ciudad de Chicago, un protagonista carismático… Por supuesto que The Chicago Code tenía que tener su espacio aquí. Una cancelación injusta, en mi opinión. Una serie que podría haber dado muchísimo de sí, que podría haber dejado grandiosos momentos… pero que se fue al garete. Torres más altas han caído.



Volviendo a la actualidad, otra por la que sólo sentí curiosidad pero que al final también me ha sorprendido ha sido Once Upon a Time. Lo mejor de la serie ha sido la sensación de familiaridad con todo lo que estaba viendo, lo entretenido que es ir identificando a cada miembro de la comunidad de Storybrooke con un personaje de cuentos. Nada me resulta extraño, porque todo está conectado a mis recuerdos.

Ligera, divertida, bastante blanquita, pero con ese punto aterrador que tienen todos los cuentos de hadas: el miedo a que “los malos” se salgan con la suya. A destacar también el buen trabajo de Jennifer Morrison, de la que nunca fui fan mientras estuvo ayudando al Doctor House y que en cambio aquí me convence mucho en su papel de Emma.



Tengo que hacer parada y fonda ahora o luego se me olvidará. Quiero hacer mención especial a tres programas de televisión, a dos pseudo-realities y a un documental. Los faranduleros Married to Rock y Alaska & Mario y la serie de documentales maravillosa y excepcional que está siendo Metal Evolution, de VH1. Los dos primeros, por las risas y los buenos momentos frikis, y el tercero, porque me emociona, me cuenta cosas que me interesan y hace que me sienta orgullosa de ser quien soy.



Este año he disfrutado también de muchas comedias: la inolvidable y fabulosa Arrested Development y otra que me ha servido para curar la herida que me dejó Michael Scott (Steve Carell) con su marcha de The Office. Me refiero a la gran Parks & Recreation.



Y me sirven estas comedias para enlazar con las series de My Dear Old England… porque otra gran serie del año, otra gran serie que se ha instalado para siempre en mi corazón es Miranda. La gran Miranda. Grande en todos los aspectos. Una Bridget Jones pasada de vueltas, con una facilidad pasmosa para ponerse en ridículo, que hará que te rías con ella y de ella.

Qué tendrán estas grandes series británicas para alojarse de esta manera en mi memoria y en mi corazón. Por supuesto, están la fabulosa Doctor Who, la exquisita The Hour (con un trasfondo histórico que me tuvo relamiéndome todo el rato), mi más reciente descubrimiento: Mistresses, el regreso de mi querida Absolutely Fabulous… y junto a todas ellas, la soberbia Downton Abbey.



Puedo afirmar sin miedo a arrepentirme que las dos temporadas de Downton Abbey han sido de lo más emocionante y conmovedor que he visto en mi vida. Todos y cada uno de sus personajes forman ya parte de esa familia imaginaria que los consumidores compulsivos de tele albergamos de manera involuntaria. Mi favorita, sin duda: la abuela, la gran Maggie Smith, en su papel de Lady Violet, un personaje “favorito” que probablemente no sería nada sin todos los que le acompañan en esa fabulosa mansión llena de secretos, intrigas, dramas, amor y muerte.



Y para terminar, algo más cercano, algo de mi tierra: Polseres Vermelles. Esta sí que ha sido la gran sorpresa. Alguien que está perdiendo toda tolerancia por las series de hospitales, se atreve con una serie sobre niños enfermos. ¿Con qué resultado? Con el enamoramiento hasta las trancas. Con el corazón roto y a la vez contento. Pero como escribí hace poco sobre ella aquí, lo voy a ir dejando.

Sí, claro que han habido muchas más… Supernatural, Californication, Nurse Jackie, The Good Wife, The Big Bang Theory o The Vampire Diaries. Pero todo tiene su momento, y no me apetece por esta vez incluir a ninguna de ellas en este post de las más “especiales” del año. La vida es así, no la he inventado yo…

¡¡Feliz Año Nuevo!!

martes, 30 de agosto de 2011

Verano de 2011: SERIES - La Cara

Los tres meses de verano han dado para mucho en cuestión de series. Tanto, que me parece demasiado incluirlo todo en un único post. Así que daré primero las buenas noticias y en una próxima entrega… las malas.

LO MEJOR DEL VERANO: Miranda

Miranda ha sido mi serie favorita del verano. Y eso que ha sido el verano en el que me atreví con Parks and Recreation y The Big Bang Theory, con las que me lo pasé genial y me reí como loca. Pero es que Miranda se ha ganado el honor de permanecer indefinidamente en mi disco duro externo. Y esto, para alguien que lo borra todo y lo tira todo, es mucho decir.

Reconozco que lo primero que pensé cuando la vi fue: "qué tía más fea y más penosa". Y es que su torpeza en ocasiones te hará pasar vergüenza ajena, ya que tiene una facilidad asombrosa para ponerse en ridículo, ya sea con sus comentarios fuera de lugar o con sus irrefrenables impulsos de ponerse a cantar dondequiera que esté. Por cierto, algo que también me da vergüenza ajena de la serie es el numerito musical en cada final de episodio. Es el único "pero" que le saco. Pero como esto tiene fácil solución (avanzar al siguiente capítulo velozmente), no afecta negativamente a mi sensación general.

Miranda tiene 30 y pocos años, es poco agraciada y su corpulencia hace que sus "amigas" le llamen por el apodo Queen Kong. Aunque dice que se lo pasa bien viviendo sola en su apartamento, disfrazando a las verduras de personas y hablando con objetos inanimados, en realidad está loca por encontrar el amor. En concreto, quiere que Gary, el chef de su pub habitual, se fije en ella. Regenta una tienda de artículos de broma con su amiga Stevie, y tiene una madre asfixiante que quiere que su hija se case a toda costa, tanto si hay amor de por medio como si no.

Es una deliciosa aunque muy sencilla comedia británica que me ha hecho llorar de la risa y retorcerme con dolor de barriga en el sofá, con unos personajes adorables, empezando por la propia Miranda y siguiendo con Gary, que es un auténtico bombón, aunque el resto del elenco no se queda atrás. 12 episodios que volaron en una tarde y un desayuno. Con alegría recibo la noticia de que la tercera temporada de la serie está confirmada. Yo no puedo hacer más que recomendarla con tanto fervor como con el que Noa y Noe me la recomendaron a mi.

I DO IT MY WAY… y encima, acierto

En junio le dije adiós a una de las que para mi ha sido de las mejores del año: Juego de Tronos, la cual volví a ver por segunda vez en versión doblada al castellano; y bajé de la estantería a Hawaii 5.0., donde la dejé, en espera a que la climatología acompañase al espíritu de la serie.

Cuando me pongo a hablar o a escribir sobre la siguiente serie, siempre dudo: ¿Incluyo a Mujeres Desesperadas en la categoría de comedia o la trato como lo que oficialmente es? Cuando se proponen ser chorras, lo son más que nadie. Pero no hay que negar que la carga dramática y de intriga de la séptima temporada también ha sido importante. ¿Cuántas veces han estado estas señoras en peligro mortal por tener vecinos psicópatas? ¿No se han planteado en ningún momento cambiarse de ciudad, de estado o incluso de país? A destacar de esta séptima temporada, como siempre a Lynette Scavo que es mi predilecta y a destacar pero para mal a las hijas de Gabrielle Solís a las que no puedo ni soportar. Asco de niñas.

En agosto me subí por fin a la TARDIS. De nuevo, muy contenta por haber tomado en su día la decisión de acumular episodios y verlos como a mi me gusta ver Doctor Who: sin descanso. Al volver de mi semana de vacaciones en Palma de Mallorca, y antes de irme a visitar a la familia a Olot, le dediqué dos tardes a este fantástico grupito formado por The Doctah, Amy, Rory y River Song. Un primer tramo de temporada delicioso, con un séptimo episodio lleno de emociones fuertes y, como es habitual, una serie que pone tu mente a funcionar a mil por hora con sus intrigas y rompecabezas, y que luego no decepciona en sus resoluciones... no como otras (¿he oído a alguien susurrar "Lost"? A lo mejor he sido yo...).


REGRESOS y OPORTUNIDADES VERANIEGAS: Los Éxitos

Empiezo con dos series americanas, ambas etiquetadas como Ciencia Ficción: Falling Skies y Alphas. Ninguna de las dos me ha decepcionado, y ninguna de las dos ha tenido un efecto tan grande en mi como para que vaya por ahí escribiendo largo y tendido sobre ellas. Si tuviese que elegir entre las dos, no obstante, me quedaría con Falling Skies, con un final de temporada que deja las cosas más que bien para el año que viene. Me alegro de que vuelva y ahí estaremos para recibirla.

Y a este lado del Atlántico, una joya: The Hour. Es normal que comparemos series, aunque sea para que nos ayuden a la hora de recomendar o desaconsejar... Y a The Hour se la ha comparado con Mad Men y con Rubicon. En ambos casos, estoy de acuerdo. Pero, y no sé si se trata del poder de la novedad, creo que la británica sale ganando. ¿Será porque agradezco que su temporada haya sido tan corta o porque de lo que se ha hablado en estos seis episodios me era muy familiar? El trasfondo de Historia Contemporánea que se ganó mi corazón en el segundo episodio.

Prueba de que la serie me ha encantado es que la he seguido semana a semana, como otras más típicas del verano como White Collar o True Blood.

True Blood merece un punto y aparte porque esta temporada está mucho más encendida que la anterior, mucho más bizarra y mucho más absurda. Una locura de casi 60 minutos de duración, que a mi se me pasan en un suspiro. Incluso los personajes más inverosímiles, es decir, los hermanos Merlotte, están teniendo sus momentos de interés. Y no puedo cerrar el párrafo sin acordarme de la gran Antonia Gavilán de Logroño, que me hace reír con frenesí, casi casi como Miranda (bueno no, pero a su manera, ya me entendéis los que veáis la serie).

Y por último, otras dos fijas de cada verano: Entourage y Weeds, que han ido cayendo en grupos de dos o tres episodios por tanda. Ambas están en un momento excelente, y cada vez cuesta más armarse de paciencia y esperar esas dos o tres semanas entre sesión y sesión. Pero vale la pena.

viernes, 16 de julio de 2010

Series en Verano de 2010. Segunda parte

Acabé la quinta temporada de Doctor Who. Los capítulos fueron pasando bastante de prisa, aunque no con el afán compulsivo con el que vi las temporadas de David Tennant. No ha sido mi temporada favorita, pese a la mano de Moffat, de la que aún se habla y supongo que se seguirá hablando. Ha sido una temporada excelente, y sorprendente, muy cuidada en los detalles, con muchos giros, vueltas, tirabuzones... ¡¡Y con una companion maravillosa: Amy Pond!!

Para los amantes de los juegos temporales, para aquellos que no tienen claro si el futuro está escrito o si se puede cambiar... Es una temporada que te hace pensar y que te pone la imaginación, como es habitual, a tropecientas revoluciones por minuto. Y aunque Matt Smith me hizo gracia en seguida y me ha gustado mucho su interpretación, mi Doctor favorito (de los tres que conozco) sigue siendo David Tennant.

Acabé también con la cuarta temporada de 30 Rock. Impresionante. Nunca me acuerdo de lo mucho que me hace reir esta serie hasta que no estoy metida en faena. El momento en el que Jack trata a Jon Bon Jovi como basura, el personaje del británico Wesley Snipes, el capítulo de las madres, y el corte de mangas buenrollista de Kenneth, son de los mejores momentos y episodios que recuerdo.

Ha llegado el momento de hablar de True Blood, tras haber visto ya cuatro episodios de esta nueva temporada. No voy a decir que es la serie del verano, no voy a decir que es mi serie favorita, pero me está entreteniendo. Cada semana la veo con bastante puntualidad y esa hora que en la segunda temporada se me hacía eterna, ahora pasa en un suspiro. Buena señal de que ocurren cosas y que el bizarrismo de Alan Ball tiene captada mi morbosa atención.

No descarto un post completo dedicado a esta tercera temporada, ya que los momentos impactantes abundan, y los nuevos personajes que van apareciendo no me han dejado indiferente. Por el momento, destacar la escena "retorcida" entre Bill y Lorena, y la manera en la que nos engaña Alan Ball, mostrándonos escenas eróticas de todo tipo que al final resultan no ser lo que parecen.

Ha vuelto también Hung y, al contrario de lo que estoy haciendo con Entourage, he visto ya los dos primeros episodios. Entourage merece más consideración por mi parte, consideración que se la otorgo en forma de paciencia, de acumular episodios, para luego disfrutar de un buen maratón. Pero Hung no merece tanto cariño y esta segunda temporada ha vuelto, a mis ojos, peor de lo que se fue la primera. Está en la cuerda floja.

La franja de 20 y tantos minutos que hasta ahora ha estado llenando 30 Rock, tiene dos candidatas: Arrested Development y The IT Crowd, unos regalos de Noechan que todavía no he desenvuelto. Y otra comedia de breve duración que sí he probado y que además he aprobado es Hot in Cleveland. Leo en Twitter que no tiene buenas críticas. A mí me ha hecho reir mucho en sus dos primeros capítulos, así que continuaré mientras la serie se comporte y hasta donde me lo permita la cadena.

Pero no todas son buenas noticias y buenas impresiones: la cuarta temporada de Boston Legal está acabando con mi paciencia. Los chistes cada vez me parecen más ridículos y facilones. La ironía fina ha dejado paso a algún que otro momento escatológico, y la avalancha de nuevos personajes sin potencia da la sensación de vacío de poder. Ni Denny Crane está en su mejor momento, así que en este punto no sé si puedo darla por abandonada, ya que hace muchas semanas que no la toco, y ni me apetece ponerme con ella.

Mientras, ya estoy a punto de terminar esta última temporada de The Tudors, que no ha sido ni de lejos la mejor y sobre la que me gustaría escribir largo y tendido en un futuro. Desde la explosión de The Vampire Diaries y el gran impacto de la quinta temporada de Doctor Who, ninguna serie me ha dado grandes alegrías. Puede que el rescate de una vieja conocida, así como el comienzo de nuevas amistades me alegren el verano, pero eso ya os lo contaré otro día.

lunes, 5 de julio de 2010

Series en Verano de 2010. Primera parte.

Y yo me pregunto: ¿por qué no pusieron a Tito y a Piraña delante para que saliesen en la foto?

Tras el maratón con The Vampire Diaries no he vuelto a encontrar una serie que me enganche con tanta contundencia. Quizá la quinta temporada de Doctor Who es la única que está consiguiendo captar mi atención de forma parecida a aquella, pero sabía que era una apuesta segura, así que no tiene mérito.

Hice una lista de propósitos veraniegos y la hice pública en el último programa de la temporada de The TV Slayers. Como curiosidad: The Vampire Diaries era una serie que “vería si me quedaba tiempo y sin ser prioritaria” y fue la primera en caer, con sorprendente resultado. La cuarta temporada de 30 Rock no estaba ni en la lista, y también está cayendo, sin prisa pero sin pausa, en esos ratos en los que no tienes tiempo para algo de 40 minutos.

Acabar Deadwood fue otro de mis propósitos, algo que no está siendo como esperaba: si la primera temporada me pareció excepcional, las dos que le siguen, sin llegar a decepcionarme, no me han parecido tan buenas como la primera. No sé si es debido a que hay más trama política, a la llegada de nuevos personajes que restan minutos a los viejos o qué. Pero las excelentes sensaciones que me dio la primera, no se han vuelto a repetir.

Y algo similar, y bastante sorprendente, me está pasando con The Tudors. He pasado a ser fan de este drama histórico, a no tener demasiado interés en ella. Vi el primer episodio y ahí me quedé. Me cuesta mucho encontrar el momento propicio para ponerme con los siguientes y despedirme para siempre de la serie de Enrique VIII.

Están siendo unas semanas de muchos desencantos y desencuentros protagonizados por oportunidades a series pendientes o a nuevas series. Las dos primeras a las que le di un tiento fueron Chuck y Burn Notice. Tanto de la primera como de la segunda vi unos cuatro capítulos y ninguna de las dos me parecieron merecedoras de más. Chuck me parece una serie “chorra” y no tengo nada más que decir, y Burn Notice es a mis ojos algo parecido a “Corrupción en Miami”, pero actualizada, con unos personajes que no me caen simpáticos.

Le llegó también el turno a Warehouse 13, otra de esas series veraniegas del cable, de la que vi su primer episodio doble cuando se estrenó, cayendo irremediablemente en los brazos de Morfeo. Y en esta segunda oportunidad no me dormí, pero agarré el libro y me puse a leer. No me gusta tampoco. Mi pareja la sigue viendo y yo estoy adelantando con mis lecturas una cosa bárbara. ¡Que tampoco está mal!

Termino la oleada de fracasos con Memphis Beat. A esta no pensaba darle una oportunidad, pero leí el post que le dedicó Noa en su blog y me animé. El primer episodio no me gustó nada, y gran parte de culpa la tiene su actor principal: Jason Lee. En Twitter comparé su actuación con la visión de un accidente de tráfico: es tan horrible que no puedes apartar la vista de él. Vi el segundo episodio porque salía Juliette Lewis y es una tía a la que me gusta ver, y me sirvió para confirmar que la serie no me gusta.

Pero no todo ha sido malo: el piloto de Rubicon ha sido un buen descubrimiento que ha pasado la prueba con Notable, y The Gates se queda en el aprobado justito pero no voy a hacerle el feo de dejarla aparcada, por lo menos de momento.

En cuanto a la primera, su trama conspiratoria, y sus personajes inteligentes me atraen mucho, y en cuanto a la segunda, es una mezcla algo bizarra entre Mujeres Desesperadas y el túnel del terror, con una trama intrigante de esas en las que tú lo sabes todo y el policía de turno tiene que descubrir lo que tú ya sabes. Creo que la ABC me pondrá las cosas fáciles y la cancelará pronto, así que no me quitará demasiado tiempo.

Dejo para otra entrega los estrenos de nuevas temporadas como Entourage o Hung, a las que todavía no he podido hincarle el diente, y mi opinión sobre esta polémica tercera temporada de True Blood, además de lo que pueda surgir...

martes, 11 de mayo de 2010

Meme: Donde dije digo...

... ¡digo Diego! Qué gran meme que ha puesto en marcha Thursnext. Un meme de esos para sacar un poquito nuestros trapos sucios y para reirse de una misma por, en ocasiones, prejuzgar las series con tanta facilidad y ligereza.

Además, en los últimos días no tengo nada sobre lo que escribir, así que un meme de estas características me ha venido que ni pintado. Estas son algunas de mis series descartadas de antemano y que después me han enganchado:


Doctor Who: Mi última obsesión seriéfila, sobre la que dije "yo eso no lo voy a ver nunca porque me parece súper cutre". David Tennant era un tipo que me caía muy simpático y había visto algo suyo en Youtube, pero cuando puse la primera temporada y vi a Eccleston dije: "¡pero si ese no es!". Así que de nuevo me eché atrás. Afortunadamente, esta Semana Santa le di la oportunidad definitiva y me rendí a sus encantos, no sólo a los de Tennant sino a los de la serie en general.


Entourage: "Eso es una serie para tíos". La crucifiqué sin conocerla, la taché de machista y cosas peores sin haber visto nada. Guardo un recuerdo fabuloso de su tercera temporada, aunque en general me lo ha hecho pasar muy bien, y encontré en Ari Gold uno de mis personajes favoritos de todos los tiempos.


Anatomía de Grey: "Valiente culebrón, yo paso". Pues un día la puse, me pegué el gran maratón, que hasta soñaba con el Seattle Grace y aquí sigo, con la 6a temporada, maldiciendo a Meredith, a Shonda y sus dramones. He estado a punto de abandonarla un par de veces, pero aquí sigo.


Supernatural: "¡¡Yo no veo cosas de miedo!!". Y es que Supernatural tiene un piloto muy traicionero. Te piensas que toda la serie va a ser un continuo de sustos. Además, os lo confieso: Jensen Ackles me caía fatal, me ponía nerviosa poniendo morritos todo el rato. Un amigo de mi pareja nos insistió tanto en que no daba miedo sino que era tan entretenida, que le dimos una oportunidad y pudimos comprobar que este amigo tenía razón.


Buffy: Mi hermana la seguía. Yo la veía como una serie cutre para críos, mal hecha y con unos monstruos que daban risa. Pero entonces, conocí a Valentina.

jueves, 22 de abril de 2010

Doctor Who - 4a temporada: Doctor & Donna

Tras haber visto los especiales que llegaron después del final de esta 4a temporada de Doctor Who, me pregunto si los hicieron así a propósito, para que nadie echase de menos a David Tennant.

No me gusta decir "son malos", porque aquí entramos en el terreno de la diversidad de opiniones, pero... ¡¡es que me han parecido muy malos!! Quizá el final de Water of Mars, cuando el Doctor se pone "farruco" es salvable... así como algunos momentos muy seleccionados de The End Of Time.

Sobre The End of Time pienso que eso que nos ofrecieron en dos episodios de una hora cada uno, podrían habérnoslo ofrecido en uno sólo de 40 minutos, y aún. Pero de nuevo: cuestión de gustos. Y de nuevo: David Tennant lo vale. A mí no me parece que lo mejor de la serie sean los especiales, de entre todos ellos me sigo quedando con The Runaway Bride.

Y tras haber visto The End of Time, lo que de verdad me apeteció fue seleccionar grandes momentos de capítulos que recordaba, y ver de nuevo el último episodio de la cuarta temporada, en el que tenemos a la plana mayor de Doctor Who y en el que vemos en toda su magnificencia la importancia del personaje de Donna Noble.

The Doctor se considera a sí mismo como un solitario...

Mi Companion favorita, y también me hace gracia que trabajase de Secretaria. Una tía del montón, nada segura de sus aptitudes, pero con mucho morro. Una compañera que ha puesto firme al Doctor desde el primer momento, con simpatía, desparpajo y sin complejos.

Junto a The Doctah ha formado un dúo cómico que ha dado momentazos como los dos que se pueden ver a continuación: la escena del reencuentro en Partners in Crime, y otro corte totalmente desternillante de The Unicorn and the Wasp, episodio en el que Donna y el Doctor conocían a Agatha Christie.





Todo lo maraviloso que me ha parecido esta serie ya lo he comentado en las tres entradas anteriores. Todos y cada uno de los episodios de esta temporada merecen ser comentados, y enumerar mis favoritos es incluirlos a todos.

Además, concibo esta última temporada como un conjunto y como el cierre de muchas tramas y pequeñas historias que se abrieron en la primera temporada con Eccleston y de otras muchas que nacieron a posteriori.

Esta cuarta temporada ha sido el broche final perfecto a mi relación intensa y obsesiva con Doctor Who. Una temporada de momentos, de detalles, el cierre de la era Tennant. ¿Saltar a Matt Smith? Algún día... Tengo antes que pasar el luto, volver a ver muchos episodios, recrearme en muchas escenas y en resumen, explotar un poquito más este idilio apasionado.



¡¡Si es que es imposible no quererle!!

martes, 20 de abril de 2010

Dr. Who - 3a temporada: Que siga el monográfico...

Empieza la tercera temporada con otro especial navideño: The Runaway Bride. En él, conocemos a Donna Noble. Sigo alegrándome de haber llegado más o menos virgen a Doctor Who, a pesar de la cantidad de información que circula sin mesura por la red. Porque para mí, Donna Noble fue, durante muchos capítulos (aunque durante pocos días) aquella que "le dijo no" a The Doctor.

Ahora que puedo comparar, diré que si tengo que elegir entre uno de los especiales navideños de inicio de temporada: The Christmas Invasion, The Runaway Bride y Voyage of the Damned (Kylie Minogue, really????), me quedo sin dudarlo con el protagonizado por Donna. Y ahora que puedo comparar entre las acompañantes que han estado junto al Doctor a lo largo de estas cuatro temporadas, diré que no rechazo a ninguna de las tres y que ahora que he terminado la 4a temporada, me decanto por Donna, seguida muy de cerca por Rose.

Puedo ver los encantos de todas y cada una de ellas, y las tres me parecen maravillosas. No obstante, y sin rechazar a Martha Jones, es más fácil que ella pierda puntos, pero no por su falta de valía, todo lo contrario, sino porque en ocasiones es inevitable ver a la Companion a través de los ojos del Doctor. Y evidentemente, la relación de The Doctah con Martha fue la menos "agradable", para simplificarlo.

Martha es consciente en todo momento de que nunca significará para él lo que Rose significó. Y él no se preocupa en ocultar lo mucho que echa de menos a Rose Tyler. El enamoramiento de ella y la indiferencia de él son tan evidentes que a mí me hicieron sufrir un poco. En más de un episodio le he hablado desde mi sofá: "Martha, vete a tu casa, ¿no ves que no te hace caso?, ¿no ves que estás sufriendo?". Pero Martha (que no me oye) es inteligente (su seña de identidad) y pone en una balanza la indiferencia que el Doctor siente por ella la mayor parte del tiempo, y todo lo que podrá vivir quedándose a su lado.


Esperaba un final más trágico para Martha, y no esperaba que se convirtiese en una militar de élite, tal y como se puede ver en la 4a temporada. ¿Hubiese sido más creíble una resolución más patillera, una vida más normal de vuelta a su familia y a su trabajo? Puede que sí pero, tratándose de Doctor Who, ¿quién quiere credibilidad y normalidad? The Doctah cambia la vida de sus acompañantes, y la vida de Martha no podía ser igual tras haberle conocido.

Otro personaje de peso que regresa en la tercera temporada es el Capitán Jack Harkness. Sus apariciones me siguen sabiendo a poco. Son breves pero intensas: en el capítulo Utopía y sobretodo posteriormente, en el final doble de la 3a temporada, se nos cuenta mucho más sobre Torchwood y sobre este personaje que aporta grandes cantidades de locura, de carga erótica y que en resumen, se hace querer. La historia de The Face of Boe, el You Are Not Alone (Y.A.N.A) que nos lleva a conocer a The Master, y este rompecabezas a lo largo del tiempo y del espacio, de encuentros entre The Face of Boe y The Doctor, me ha parecido una de las maravillas de la serie.

Aunque toda la temporada en conjunto me haya parecido genial y no consiga recordar ahora mismo ningún episodio de relleno, es de ley hacer mención a tres capítulos espectaculares que vienen además uno detrás de otro. Son el doble: Human Nature y The Family of Blood, y a continuación el súper comentado por todo el mundo: Blink. En los dos primeros, podemos alucinar con otra de las grandes interpretaciones de David Tennant. El Doctor se ha hecho a sí mismo humano para ocultarse de La Familia. Sólo conoce el secreto Martha. Una historia fantástica de ciencia ficción y aliens ambientada un año antes del estallido de la Primera Guerra Mundial. Y con una interpretación de David Tennant alucinante, que esto ya lo he dicho, pero vale la pena repetirlo.



Y Blink es un capítulo del que había leído comentar que es el ideal para que un neófito en la serie haga su degustación. Un episodio bastante aterrador en el que unas estatuas cobran vida. Os diré lo que pienso sobre los capítulos escritos por Steven Moffat: este hombre coge un miedo infantil o una leyenda urbana, lo destripa, lo viste con una historia maravillosa, lo adapta para que tenga sentido dentro de la serie y nos lo presenta de manera que un miedo infantil se convierta en algo épico, hermoso y a la vez terrorífico. Niños con máscaras de gas que llaman a su madre y están vacíos por dentro, hombres misteriosos que aparecen al otro lado del fuego, estatuas que cobran vida y sombras que te persiguen y te devoran... ¿Quién no ha temido a alguna de estas cosas en algún momento?

Pero insisto: no son en absoluto los únicos tres episodios destacables de esta temporada. Tenemos por ejemplo a Shakespeare en persona en The Shakespeare Code, el segundo capítulo de la temporada. Tenemos a los Dalek evolucionando y tomando Manhattan un año después del Crack del 29. Y tenemos un cierre de temporada espectacular, con la inclusión de The Master, un personaje crucial, que da comienzo con el episodio Utopía y que concluye con el doble The Sound of Drums y The Last of the Time Lords. Dos episodios en los que no solamente conocemos mucho más sobre la identidad de The Doctah y lo que fue su mundo y su raza, sino en los que además veremos a Martha Jones elevada a la categoría de super-heroína y podremos intentar hacer las paces con su odiosa familia.


Tal y como comenté cuando escribí sobre la 2a temporada, sigo maravillándome de la cohesión que tienen todos los episodios entre sí. Más que una sucesión de capítulos, parece que te has metido en la lectura absorbente de un libro de aventuras. Y aunque sé que la serie no está concebida para ser devorada en dos semanas escasas, a mí me ha sentado muy bien este banquete, porque me ha permitido verla como un todo.

Sé también que este gran libro de aventuras que es Doctor Who tiene su continuidad. Pero yo me voy a tomar la despedida de Tennant como un punto y final que, aunque no definitivo, sí que me va a permitir tomarme un descanso, durante el cual tengo intención de revisionar muchos episodios. Y esto me lleva a explicar una anécdota a modo de confesión sin importancia, que a uno que yo me sé le va a gustar: con esta serie he hecho algo que todavía no había hecho con ninguna... Ver la repetición de un episodio justo a continuación de que este episodio acabase (os invito a jugar a adivinar cuál). Y también detener el visionado de la tercera temporada para volver a ver un episodio de la segunda.

Doctor Who es una serie que, si consigue convencerte y atraparte en sus redes, hace de tí un friki. Ahora comprendo por qué hay tantos ultras de Doctor Who repartiendo amor por la red. Yo volveré con otro post sobre la 4a temporada... supongo que cuando me ventile los especiales, que en ello estoy.

lunes, 19 de abril de 2010

Dr. Who - 2a temporada: Que empiece el espectáculo

Aunque no tenía planeado que el maratón de Dr. Who fuese tan intenso, no hay nada como estar de baja para aferrarse a una serie y que vayan cayendo los capítulos uno tras otro y sin frenos. Bien pensado, tiene hasta su gracia que quien me esté haciendo compañía mientras estoy enferma, sea precisamente The Doctor.

En el momento de escribir esto, estoy con la 4a temporada (última para David Tennant)... pero me centraré en la segunda.


... un minuto de Tennant ...

El tan esperado cambio de Doctor había llegado y, aunque el capítulo de transición: The Christmas Invasion me pareció correcto sin más, todo lo que llegó después realmente ha cubierto mis expectativas. Sabía que Tennant no me iba a dejar indiferente, sólo faltaba ver hasta qué punto el ritmo de los episodios y las historias que nos explicasen estarían a la altura del skinny scottsman.

Tengo mis capítulos favoritos, como el primero de ellos: New Earth (al que pertenece el vídeo de arriba) o The Girl in the Fireplace, del que todo el mundo habla (sello Steven Moffat, ¿garantía de calidad?). En esta temporada también encontramos dos de los capítulos más estressantes, claustrofóbicos e intensos: The Impossible Planet y The Satan Pit.


De hecho, hay más episodios destacables, y en la segunda temporada se inicia la trama de los Cybermen, y vemos cuáles son los inicios de Torchwood y en qué se han convertido en el siglo XXI. Y como curiosidad: en el capítulo Army of Ghosts, aparece la actriz que luego será Martha Jones haciendo un pequeño papel como trabajadora de Torchwood (qué fallito...).

Y aunque me siguen fascinando los episodios que nos trasladan al pasado, los que nos muestran tanto el futuro de la Tierra como otros mundos cada vez me gustan más. Tienen algo que los primeros no ofrecen: nos muestran lo imposible, lo inconcebible y ponen nuestra imaginación a tropecientas revoluciones por minuto. Mención especial a los Daleks, por supuesto... que aunque su función no sea precisamente la de "enamorar", a mí me parecen absolutamente adorables.


Si algo no esperaba de la serie y me ha sorprendido, es la coherencia que tienen las historias entre sí. Al principio pensé que serían meras aventuras autoconclusivas. No esperaba que algo que podíamos ver y oir en el primer episodio de la primera temporada tuviese relación, no sólo con el primero de la segunda, sino también con los últimos de la tercera. Y por supuesto me refiero a The Face of Boe, a su mensaje críptico y al final, a su identidad. ¡¡Eso sí que no me lo esperaba!!

Pero sobre la 3a temporada tendré que escribir en otro post, porque si no este me va a quedar muy largo.


La relación entre Rose Tyler y este nuevo Doctor es diferente. ¿Quién la puede culpar? Mis preguntas sobre qué sienten el uno por el otro que me hacía yo en el post sobre la 1a temporada han quedado resueltas. Y la prueba no está tanto en cómo el Doctor nº9 se relacionaba con Rose, sino en cómo el Doctor nº10 se relacionará con Martha Jones. Pero de nuevo estoy saltando a la 3a temporada...

Volviendo a la 2a y a Rose, su familia, la historia de su padre, y el personaje de Jackie, su madre, me parecen todos puntos positivos. No soporto a Mickey, pienso que es un panoli que ve que su novia o amiga o lo que sea se marcha con ese tío y él tan contento... Pero bueno, tampoco me parece tan importante. Y aunque Jackie pueda parecer en algún momento insoportable, finalmente le coges cariño, de la misma manera que ella acaba encariñándose con el Doctor, pese a tener reservas al principio.

El final escogido para Rose fue sensiblero, lacrimógeno, romántico... pero me gustó mucho la historia del universo paralelo, la no muerte, pero sí el final. Y un Doctor enamorado es un Doctor adorable.


En conjunto, las historias que se nos cuentan en la 2a temporada han pasado la barrera de ser simplemente entretenidas y ya son algo más intenso y la prueba irrefutable es que no me he cansado y no he visto apenas otra cosa mientras he estado con ella. La 3a temporada cuenta con una tríada de episodios que son un deleite: me refiero a Human Nature, The Family of Blood y Blink. Pero centrándome en la relación entre el Doctor y su acompañante, me quedo con lo que he visto en la 2a, ya que debo reconocer que me ha parecido preciosa.

miércoles, 14 de abril de 2010

Dr. Who (2005) - 1a temporada

La primera impresión (tras aquellos minutos fallidos hace un año) fue la de estar viendo algo muy diferente a lo que estoy acostumbrada. Y cuando llevaba tres episodios vistos: el de los maniquís, el de la explosión de la Tierra y el de Charles Dickens, mi veredicto era: "no está mal". Que tampoco es mucho.

Aunque los efectos especiales no son ninguna maravilla, tampoco están tan mal como yo creía. Y las historias que nos van contando son bastante entretenidas. Es una serie de aventuras y el personaje del Doctor es carismático, misterioso y divertido.

Confieso que una de las principales motivaciones que tenía para ponerme con esta serie era el actor David Tennant. De esas personas conocidas a las que ves en apariciones y te cae simpático al momento, y cada vez más... Y quería empezar a ver la serie a partir de la 2a temporada por este motivo... pero me lo desaconsejaron.


Pensaba que Eccleston no me iba a gustar, o que no me iba a caer bien. Todo lo contrario: desde el primer episodio, el personaje, y el actor por extensión, se ganó mis simpatías.

Soy amante de los detallitos tontos, y el hecho de que suene el Toxic de Britney Spears en el segundo episodio: The End of the World, como una balada de despedida para el planeta Tierra me pareció una excentricidad y una curiosidad genial. Y el rescate de personajes como Charles Dickens, los viajes a momentos históricos concretos... hacen las delicias de alguien como yo, aficionada a la Historia.

Son varios los momentos y los episodios que destaco de esta primera temporada, pero antes de hacerlo, especial mención a Rose Tyler, quien me ha parecido un personaje encantador. A lo mejor dentro de unos días os diré que no vale nada porque la compararé con otras Companions... pero de momento, sí me ha gustado. Guapa, encantadora, dulce, simpática, inteligente y un poco temeraria.

¿Cómo es la relación entre ambos? ¿Dormirán juntos? Por el momento no he visto nada que me aclare qué clase de relación tiene Rose con el Doctor, y supongo que ahí reside la gracia y la magia. Se cogen de la mano, se abrazan, e incluso se llegan a besar, pero... ¿Qué clase de relación mantienen en la intimidad? El hecho de que sea algo que se sugiere pero que no se muestra me parece muy acertado, ya que da pie a que cada uno piense lo que más guste.


Volviendo a los episodios que quiero destacar: sobretodo el doble The Empty Child y The Doctor Dances. Los destaco por varias cosas: primero, porque están ambientados en la 2a Guerra Mundial; porque puede llegar a dar mucho miedo, y porque conocemos al Capitán Jack Harkness. Ya me he informado de quién es, de dónde viene y a dónde va. Y lo que más me gusta del personaje no es precisamente su físico sino el uso que hace de él y, sobretodo, su ambigüedad sexual. Otro gran acierto y un personaje que deja un buen sabor de boca, aunque su aparición ha sido breve por el momento.

En los créditos de The Doctor Dances me di cuenta de que el que los había escrito era Steven Moffat, y me acordé automáticamente de lo que había leído de él en Al Final de la Escapada y de lo que Thursnext me había dicho al respecto del escritor. En la segunda temporada, dio la casualidad de que también él escribió uno de mis episodios favoritos, así que me uno a los que lo aclaman, aunque de este capítulo ya hablaré cuando escriba sobre la 2a temporada...

Doctor Who es una serie sobre la que puedes saber mucho sólo con darte un paseo por la blogosfera, ya que cuenta con grandes admiradores: además de Thursnext, está Alex de Basura and TV, Sunne en su Blog y Noa "de noibloc punto blogspot punto com" (no puedo evitar que la presentación de Lorena Gil "punto com" resuene en mi cabeza). Pero a pesar de que bloggers cercanos y amigos sean fans de la serie, he conseguido mantenerme bastante virgen y por ejemplo, no tenía ni idea sobre cómo se realizaba la transformación de un Doctor a otro.


¡¡Barcelona!! You rock, Doctor.

Y me gustó. No me pareció cutre en absoluto y además de visualmente bien hecho, Tennant entra por la puerta grande. Para desgracia de Eccleston, a mi modo de verlo, ya que sólo necesitó 5 segundos para hacerme olvidar al viejo Doctor. Claro está que, como he dicho antes... si me animé a ver la serie por este actor, lo raro hubiese sido otra cosa.

En el momento de escribir esta entrada, estoy a punto de terminar la 2a temporada de Doctor Who. Así que volveré al tema pronto... o no.

lunes, 5 de abril de 2010

La Semana Santa en capítulos

Hoy se acaban las mini vacaciones de Semana Santa. Podría haber dedicado más tiempo a ver series, y de hecho, es lo que esperaba, pero una también tiene una vida que atender, además de un libro absorbente entre manos del que va a necesitar una cura de rehabilitación cuando termine.


Es la Semana Santa de la revisión de Buffy. Una revisión a medias, y por conveniencia: mi pareja le está dando una oportunidad a la serie y yo soy su guía. ¿Divertido, verdad? Los capítulos no imprescindibles, aburridos o francamente insoportables (¿alguien recuerda aquel engendro llamado Beer Baaad...?) hago que se los salte. Aunque a partir de la cuarta temporada, el número de estos episodios que pueden saltarse desciende drásticamente.

La revisión aún no ha terminado, y nos ocupa mucho tiempo. Tiempo que no dedicamos a Battlestar Galactica. Aparcada al principio de la 4a temporada y que retomaremos una vez acabemos de cazar vampiros. La que no aparco pero no por falta de ganas es Lost: su último episodio, The Package, me pareció precisamente eso, un paquete. Pero un paquete de una tonelada, insoportable, cansino, aburrido y me paro aquí porque no me merece ni una línea más.

Si Lost no fuese Lost ya estaría en el cajón de los abandonos desde el quinto episodio de esta sexta temporada. Pero ya que hemos llegado hasta aquí, soportaremos, a trancas y barrancas, estos despropósitos hasta que por fin llegue el final. Y para muestra un botón: un grupo de twitteros/bloggers de Barcelona, ante el entusiasmo del estreno de esta última temporada, teníamos grandes planes de celebración para el final de la misma. Los planes, comentarios e ilusión brillan por su ausencia. Por algo será.


Las series que sigo semanalmente están al día. Y tengo dos episodios de The Tudors haciéndome ojitos, pero yo sigo con mi propósito, que es el mismo que me marqué el año pasado: acumular toda la temporada y verla en forma de maratón. Es la última, y merece que le rinda honores, después de lo mucho que me ha gustado y los buenos momentos (y malos, que la última temporada fue bastante sangrienta) que me ha hecho pasar.

Por último, han sido unos días para abrir las puertas de mi casa a Inglaterra. Han entrado Absolutely Fabulous y Doctor Who. La primera de ellas, es una sitcom que he ido viendo esporádicamente y tiempo ha, en uno de los canales de Televisió de Catalunya. Tuve un compañero de trabajo, de Manchester, que me prestó una película que se hizo de esta serie, en VHS. Hace ya bastantes años que la vi, todavía no estaba tan extendido esto de las descargas a cascoporro.

Ahora, vuelvo a recibir en casa a Eddy y a Patsy. Es un placer verlas hablar en su lengua, después de haberlas conocido solamente en Català. Sus episodios me absorben, no tengo nada alrededor, no me distraigo con otra cosa. Y Eddy me recuerda muchísimo a una antigua compañera de trabajo... os vais a reir, pero es así. Son regalitos que me proporcionaba eso de trabajar en el showbusiness...


Y por último, he dado el paso: la oportunidad a esa serie de la que todo el mundo habla. Me he puesto con la primera temporada, de la nueva era, de Doctor Who. Hace un año tuve una mala entrada en el universo del Doctor, viendo sólo unos minutos del primer episodio, el de los maniquís de plástico que cobraban vida. Me pareció tan cutre visualmente, que pensé: nunca voy a poder tomar en serio esta serie. Y como tampoco estaba por la labor, no seguí con ella ni le presté la más mínima atención.

Necesitaba algo nuevo, algo para ver en solitario y en forma de maratón. Y algo con la carga histórica y en parte, mitológica, como es Doctor Who era ideal para mi propósito. Aunque cabía la posibilidad de que tras esta segunda (o primera) oportunidad, le diese una patada definitiva, con tres capítulos vistos diré que está entretenida, tiene curiosidades y detallitos deliciosos de los que a mí me gustan, y los personajes me caen bien.

Pero aún no soy fan. Soy consciente de que es una serie con una legión de fans impresionante y sólo hay que darse una vuelta por la blogosfera o por Twitter para darse cuenta. Tiene fans-fans, y fans-ultras. Y hace poco descubrí que todas las series tienen ultras, por cierto, gracias a un par de comentarios dejados en este blog por un par de seguidoras de Mujeres de Manhattan, muy enfadadas conmigo. Tiene que haber de todo.

Aaaaaaaaaayyyy la season finaleeeeeeeeeee!!!!!!

Mi filosofía, y ya la dejé clara en este post que tanto comentarios tuvo (porque os va la marcha...) es algo como... Dime de qué va la serie, dime con qué me voy a encontrar, y deja que yo sea la que decida si para mí, vale tanto la pena como para tí. Especial mención en este punto al post de Thursnext en su blog que leí ayer y que me situó perfectamente ante lo que me esperaba. Pero me estoy yendo por las ramas como siempre. Ya haré un post sobre el "Doctah" cuando termine esta primera temporada.

Tras la Semana Santa, se abre un nuevo ciclo: los finales de temporada. Estamos cercanos a los sweeps de mayo. Estamos próximos a la despedida de nuestras series de cada semana, de esas con las que tienes una relación estable, continuada y fiel. Pronto se abrirá una nueva etapa: la de desempolvar asuntos pendientes, aparcamientos de todo tipo y quién sabe, quizá también de dar nuevas oportunidades a algunos abandonos. Mi primer propósito para esa nueva etapa: How to Make it in America. Veamos si vista en formato - maratón gana puntos.