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martes, 30 de agosto de 2011

Verano de 2011: SERIES - La Cara

Los tres meses de verano han dado para mucho en cuestión de series. Tanto, que me parece demasiado incluirlo todo en un único post. Así que daré primero las buenas noticias y en una próxima entrega… las malas.

LO MEJOR DEL VERANO: Miranda

Miranda ha sido mi serie favorita del verano. Y eso que ha sido el verano en el que me atreví con Parks and Recreation y The Big Bang Theory, con las que me lo pasé genial y me reí como loca. Pero es que Miranda se ha ganado el honor de permanecer indefinidamente en mi disco duro externo. Y esto, para alguien que lo borra todo y lo tira todo, es mucho decir.

Reconozco que lo primero que pensé cuando la vi fue: "qué tía más fea y más penosa". Y es que su torpeza en ocasiones te hará pasar vergüenza ajena, ya que tiene una facilidad asombrosa para ponerse en ridículo, ya sea con sus comentarios fuera de lugar o con sus irrefrenables impulsos de ponerse a cantar dondequiera que esté. Por cierto, algo que también me da vergüenza ajena de la serie es el numerito musical en cada final de episodio. Es el único "pero" que le saco. Pero como esto tiene fácil solución (avanzar al siguiente capítulo velozmente), no afecta negativamente a mi sensación general.

Miranda tiene 30 y pocos años, es poco agraciada y su corpulencia hace que sus "amigas" le llamen por el apodo Queen Kong. Aunque dice que se lo pasa bien viviendo sola en su apartamento, disfrazando a las verduras de personas y hablando con objetos inanimados, en realidad está loca por encontrar el amor. En concreto, quiere que Gary, el chef de su pub habitual, se fije en ella. Regenta una tienda de artículos de broma con su amiga Stevie, y tiene una madre asfixiante que quiere que su hija se case a toda costa, tanto si hay amor de por medio como si no.

Es una deliciosa aunque muy sencilla comedia británica que me ha hecho llorar de la risa y retorcerme con dolor de barriga en el sofá, con unos personajes adorables, empezando por la propia Miranda y siguiendo con Gary, que es un auténtico bombón, aunque el resto del elenco no se queda atrás. 12 episodios que volaron en una tarde y un desayuno. Con alegría recibo la noticia de que la tercera temporada de la serie está confirmada. Yo no puedo hacer más que recomendarla con tanto fervor como con el que Noa y Noe me la recomendaron a mi.

I DO IT MY WAY… y encima, acierto

En junio le dije adiós a una de las que para mi ha sido de las mejores del año: Juego de Tronos, la cual volví a ver por segunda vez en versión doblada al castellano; y bajé de la estantería a Hawaii 5.0., donde la dejé, en espera a que la climatología acompañase al espíritu de la serie.

Cuando me pongo a hablar o a escribir sobre la siguiente serie, siempre dudo: ¿Incluyo a Mujeres Desesperadas en la categoría de comedia o la trato como lo que oficialmente es? Cuando se proponen ser chorras, lo son más que nadie. Pero no hay que negar que la carga dramática y de intriga de la séptima temporada también ha sido importante. ¿Cuántas veces han estado estas señoras en peligro mortal por tener vecinos psicópatas? ¿No se han planteado en ningún momento cambiarse de ciudad, de estado o incluso de país? A destacar de esta séptima temporada, como siempre a Lynette Scavo que es mi predilecta y a destacar pero para mal a las hijas de Gabrielle Solís a las que no puedo ni soportar. Asco de niñas.

En agosto me subí por fin a la TARDIS. De nuevo, muy contenta por haber tomado en su día la decisión de acumular episodios y verlos como a mi me gusta ver Doctor Who: sin descanso. Al volver de mi semana de vacaciones en Palma de Mallorca, y antes de irme a visitar a la familia a Olot, le dediqué dos tardes a este fantástico grupito formado por The Doctah, Amy, Rory y River Song. Un primer tramo de temporada delicioso, con un séptimo episodio lleno de emociones fuertes y, como es habitual, una serie que pone tu mente a funcionar a mil por hora con sus intrigas y rompecabezas, y que luego no decepciona en sus resoluciones... no como otras (¿he oído a alguien susurrar "Lost"? A lo mejor he sido yo...).


REGRESOS y OPORTUNIDADES VERANIEGAS: Los Éxitos

Empiezo con dos series americanas, ambas etiquetadas como Ciencia Ficción: Falling Skies y Alphas. Ninguna de las dos me ha decepcionado, y ninguna de las dos ha tenido un efecto tan grande en mi como para que vaya por ahí escribiendo largo y tendido sobre ellas. Si tuviese que elegir entre las dos, no obstante, me quedaría con Falling Skies, con un final de temporada que deja las cosas más que bien para el año que viene. Me alegro de que vuelva y ahí estaremos para recibirla.

Y a este lado del Atlántico, una joya: The Hour. Es normal que comparemos series, aunque sea para que nos ayuden a la hora de recomendar o desaconsejar... Y a The Hour se la ha comparado con Mad Men y con Rubicon. En ambos casos, estoy de acuerdo. Pero, y no sé si se trata del poder de la novedad, creo que la británica sale ganando. ¿Será porque agradezco que su temporada haya sido tan corta o porque de lo que se ha hablado en estos seis episodios me era muy familiar? El trasfondo de Historia Contemporánea que se ganó mi corazón en el segundo episodio.

Prueba de que la serie me ha encantado es que la he seguido semana a semana, como otras más típicas del verano como White Collar o True Blood.

True Blood merece un punto y aparte porque esta temporada está mucho más encendida que la anterior, mucho más bizarra y mucho más absurda. Una locura de casi 60 minutos de duración, que a mi se me pasan en un suspiro. Incluso los personajes más inverosímiles, es decir, los hermanos Merlotte, están teniendo sus momentos de interés. Y no puedo cerrar el párrafo sin acordarme de la gran Antonia Gavilán de Logroño, que me hace reír con frenesí, casi casi como Miranda (bueno no, pero a su manera, ya me entendéis los que veáis la serie).

Y por último, otras dos fijas de cada verano: Entourage y Weeds, que han ido cayendo en grupos de dos o tres episodios por tanda. Ambas están en un momento excelente, y cada vez cuesta más armarse de paciencia y esperar esas dos o tres semanas entre sesión y sesión. Pero vale la pena.

miércoles, 29 de junio de 2011

Estas series son para el verano



Así como también hay discos que apetecen más en verano que en invierno (mi amigo Andrés nos lo explica en este post divinamente), con las series no iba a ser menos. Con más razón, incluso, ya que las cadenas las programan en uno u otro momento, colgándoles así la etiqueta de "serie veraniega" antes de que llegue a nuestro gestor de descargas favorito. Pero, yo os pregunto: ¿tienen las cadenas la última palabra en esto?

Por supuesto que no. Y el caso más claro es Hawaii 5.0. Una serie que se ha emitido en temporada regular, de otoño a primavera, con 20 y tantos episodios, poniéndonos los dientes largos con playas, zonas soleadas y trajes de baño de todos los tamaños, formas y colores. Pero una servidora lo sintió nada más ver el piloto: ¡esta serie es de verano!

Y para el verano la guardé. No es tampoco una gran serie en términos de trama, ni de interpretaciones... ni de nada. Pero sí que es una serie de acción muy entretenida con un Alex O'Loughlin bastante "bien", ideal para ver, sin más pretensiones, cuando tú ya has estado en la playa, y te tumbas en el sofá con el aire acondicionado puesto, en lugar de cuando estás tapada con una manta y con el té caliente entre las manos. Diría que "pega más".

Otra serie típica veraniega que no me planteo ver en invierno es Entourage. Aquí la HBO ya la emite cuando "toca", lo mismo que True Blood. Pero, así como True Blood podría perfectamente acumularla y verla en maratón en invierno (pobrecita mi salud mental), no me ocurre lo mismo con Entourage. Sus primeras temporadas las vi sin descanso, y lo hice en verano, concretamente en casa de mi padre, fresca tras los chapuzones en su piscina y relajada tras los baños de sol.

Así como el preludio del fin del invierno lo marcan Nurse Jackie y U.S. of Tara (en este caso, lo marcaban, ya que Tara ha sido cancelada), el verano es sinónimo también de Weeds. Nancy Botwin y sus chicos es esa serie adictiva, que pasa en un suspiro y de la que siempre digo lo mismo: voy a acumular cuantos más episodios pueda para ver del tirón. Pero al final, acabo viéndolos de dos en dos. Algo es algo.

Estas son, para mi, las fijas. Pero este año tengo además a medias Parks & Recreation y estoy poniéndome al día con 24. E intento por todos los medios no echarle nada más al plato, porque como fan y defensora a ultranza de la estación estival, me gusta disfrutarla a tope; pero es difícil... tengo el disco duro lleno de "Pailarecomendaciones". Sí, amigos, tengo una categoría especial para las recomendaciones de Pilar, aunque tengo que reconocer que seguirle el ritmo a cualquiera de mis amigas de The TV Slayers es misión casi imposible.

Y luego están las novedades veraniegas. Recuerdo que el año pasado disfruté mucho con Los Pilares de la Tierra y que me gustó bastante Rizzoli & Isles, sin ser tampoco nada del otro jueves. Este año no sé si continuaré con esta última, y la oferta de novedades en general no me llama mucho la atención, a excepción de Falling Skies, de la que sus dos primeros episodios me gustaron mucho. También me han recomendado Suits, pero no sé al final qué haré... ha vuelto Luther y ha vuelto también White Collar, a la que le encontré un ratito de domingo por la tarde para ver los tres primeros episodios de la actual temporada y he de decir que promete.

Veo promos de esperpentos como Wilfred y me entran unas ganas locas de abrir la puerta y lanzarme a la calle, a la primera terraza que vea y ahogar en cerveza el espanto que acabo de contemplar. Pienso que si te pierdes algún estreno veraniego, el sentimiento de perderse algo "importante" es mucho menor que si por ejemplo, en invierno no estás viendo The Good Wife. Así que ese gran mal de los aficionados a las series de televisión que es la falta de tiempo, es menos malo, ya sea porque las parrillas están en apariencia más despejadas, o porque le das menos importancia, ya que prefieres hacer otras cosas.

El verano: sol, calor, buen tiempo, playa, piscina, vacaciones, conciertos al aire libre, festivales, quejicas que no dejan de informarnos de que tienen calor (vaaaale, que te entendí a la primera)... Esa época que con tantas ganas espero, que tantas alegrías me da y qué tan poco nos dura... ¡Ah, el verano! ¡¿Por qué eres tan breve?!

Fin de las divagaciones en un maravilloso día caluroso y soleado.