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viernes, 4 de octubre de 2013

El derecho a releer

Como una novela es un libro de Daniel Pennac que he descubierto gracias al blog Club de lectura 2.0 y que ha pasado a engrosar mi lista de lecturas pendientes. En él, el autor enumera 'los derechos del lector' en forma de decálogo, y en el punto número cuatro aparece 'el derecho a releer'. 

Me gusta releer. El afán de descubrir libros y autores nuevos a menudo es un obstáculo, pero hay épocas en las que las relecturas cobran protagonismo porque las ganas de recordar y de revivir alguna historia ganan la partida. En el puesto número uno de mis relecturas está Forastera, una novela romántica (o histórica, o de aventuras, o incluso un poco fantástica) de Diana Gabaldon que me prestaron en 1997. ¿Han sido siete u ocho veces? No podría decirlo, no lo recuerdo con exactitud. Pronto Starz la adaptará a serie de televisión, y yo estoy temblando de miedo. Pero de eso ya me ocuparé en el futuro. 

Otras relecturas ilustres son las de la saga Canción de Hielo y Fuego, justificadas por la complejidad de la historia, los numerosos escenarios y la cantidad personajes. Siempre descubres nuevos detalles cuando relees algo tan cargado aunque la línea básica del argumento esté clara, y hechos que en apariencia no tenían importancia, se viven de otra manera al conocer ya el desenlace. Tras la relectura de los tres primeros volúmenes, me animé a meterme en una relectura de Festín de Cuervos y Danza de Dragones, que algunos consideran kamikaze y que yo estoy disfrutando como si leyese estos capítulos por primera vez. Una relectura de ambos libros, en orden cronológico, basándome en una lista realizada por fans. Perdón: Ultrafans. 

 Me consta que hay personas que no lo comprenden. ¿Por qué volver a leer una historia de la que ya conoces el final? ¿Por qué volver a meterte en las vivencias de unos personajes de las cuales ya conoces el desenlace? El tiempo es oro. Pero cuando hablamos del ocio y de las aficiones, la inversión del tiempo es subjetiva, y muchas veces no se rige por el sentido común. 

Tengo una memoria bastante selectiva. En lo que a literatura se refiere, a menudo me quedo con detalles inverosímiles, y olvido puntos fundamentales de la trama. Cuando tenía ocho años leí por primera vez la novela de Roald Dahl: Boy, Relatos de infancia. Recuerdo a la perfección que tenía ocho años porque coincidió con mi primer cambio de casa, el primero de muchos que vinieron.

Hace unas semanas me animé a releerlo y lo hice en inglés, sorprendiéndome de lo vívidos que eran algunos recuerdos, a destacar entre ellos el olor y el sabor que me venían a la nariz y a la boca al entrar en la tienda de chucherías de la señora Pratchett. También recordaba con todo detalle cómo se rompió el brazo el padre del protagonista, o la broma que le gastan al cuñado, sustituyendo el tabaco para fumar en pipa por cacas de oveja. Pero no recordaba mucho más de la historia, así que la relectura tuvo mucho de novedad, exceptuando esos olores y sabores que en un momento imaginé y que se grabaron en mi memoria, junto con un accidente y una broma pesada. Supongo que fue lo que más me llamó la atención por aquel entonces. 

Hay muchos otros libros que me gustaría volver a leer. Pero de momento no se me ocurre ninguno que me haya provocado tanta curiosidad y nostalgia como Boy. Me acerqué de nuevo a él con respeto, incluso con algo de miedo a la decepción, a que los muros que vamos construyendo a nuestro alrededor a medida que cumplimos años, le hubiesen robado la magia, o me la hubiesen robado a mí. Y he tenido la gran suerte de que la experiencia, con este componente místico si así lo queréis llamar, haya sido absolutamente maravillosa.

Aquí tenéis el post de "Como una novela" en Club de lectura 2.0.

jueves, 31 de enero de 2013

Tormenta de Espadas: la relectura (sin Spoilers)


Faltan dos meses para el estreno de la tercera temporada de la serie Juego de Tronos. Será el 31 de marzo en Estados Unidos y a través de la cadena HBO. Me propuse volver a leer Tormenta de Espadas antes de esa fecha, y misión cumplida. 

Meses atrás hice también relectura de Choque de Reyes, aunque lo que he disfrutado con este tercero no tiene ni punto de comparación. Una amiga me dijo que si existe un libro que merezca ser releído, es Tormenta de Espadas, "El Libro", dijo ella. He leído y escuchado repetidas veces eso de "El Libro", con sus pertinentes mayúsculas para enfatizar, y seguro que todos lo merecen... sin duda Tormenta de Espadas sí. 

En cualquier revista, periódico o página web en los que se hagan reseñas literarias podréis ver cómo se cantan las excelencias de este pedazo de historia dentro de la saga de George R.R. Martin, así que no me voy a entretener en resumir el argumento y dar mi punto de vista de lo que ocurre, porque además, no quiero que esto tenga spoilers. Pero no me voy a quedar sin comentar lo enriquecedora que ha resultado esta segunda lectura, sobre todo viniendo de haber leído ya Danza de Dragones

Echar la vista atrás en la historia me ha hecho recordar momentos olvidados y sobre todo, captar detalles y 'pistas' que en una primera lectura se me pasaron por alto. Por ejemplo: atanasia es una hierba, y hasta aquí puedo leer. 

Otra de las ventajas que tiene releer un libro formado por tantas tramas, y tan complejas, es que ya sabes hacia dónde te diriges, y el 'stress' de la primera vez desaparece para dejar paso a "la sonrisa de La Gioconda", vamos a llamarlo así. Es esa expresión de autocomplacencia que enseña tu cara cuando conoces el destino (al menos en parte) de muchos de los personajes que ves desfilar ante ti, ¡sobre todo en el caso de Tormenta!, una novela que si tuviese que llevar un subtítulo por obligación este sería sin duda: hasta el apuntador. ¡Y hasta aquí puedo leer...! (otra vez). 

Y no solo eso: al saber el destino que les aguarda, por lo menos en los dos próximos libros, puedes saltarte esos capítulos protagonizados por aquellos que te aburren, que te caen mal... y ese tipo de trampitas sin importancia, como hacer un poco de lectura en diagonal. Os iba a poner un par de ejemplos, pero los he tenido que borrar porque hubiese caído en el spoiler... vamos, lo normal cuando hablamos de Canción de Hielo y Fuego

Con o sin trampas: daros el capricho. Aparcad durante uno o dos meses esas lecturas pendientes y esas novedades de moda que todos vuestros amigos estén leyendo y volved a leer Tormenta de Espadas, sobre todo, si ya habéis terminado Danza de Dragones. No os arrepentirés.

Nota: 5 / 5

lunes, 30 de julio de 2012

Danza de Dragones. (¡¡Sin Spoilers!!)



Quiero que este post sea sin spoilers, porque si quiero recomendar su lectura, no me puedo dedicar a destriparlo. Los que ya lo han leído, ya tienen su opinión, y el conocer mis teorías, miedos y alegrías, no les harán cambiarla. Así que me veo frente a la hoja (virtual) en blanco, y me doy cuenta de que no voy a poder decir el nombre de ningún personaje porque con Canción de Hielo y Fuego en esta página estás, ¿pero en la siguiente…?

Han sido tres semanas entregada en cuerpo y alma al quinto volumen de la saga. Y al terminar, entro en internet, busco opiniones y cuál no es mi sorpresa al ver que hay muchos detractores de Danza de Dragones, más de lo que esperaba. Y hacen que me sienta aún más afortunada. Algunas de estas opiniones contrarias coinciden en que se trata de una continuación de Festín de Cuervos (porque lo es), que es aburrido y que sobra mucha paja. Incluso una amiga que lo leyó antes que yo, se sorprendió ante mi entusiasmo y me dijo que ella no lo pone ni de lejos a la altura de los tres primeros.

Pues yo sí. Yo lo he disfrutado al nivel que disfruté aquella maravilla adictiva y enloquecedora que fue Tormenta de Espadas. Me ha parecido que está totalmente a la altura y sobre todo destaco que está lleno de sorpresas, algo muy de agradecer llegados a este punto de la historia, en el que sería fácil caer en la monotonía que da el conocer bastante a casi todos los personajes principales.

A Danza de Dragones vuelven los personajes olvidados en Festín de Cuervos, pero no con exclusividad, ya que a partir de cierto punto, estos se unen a los que tuvieron todo el protagonismo en el cuarto volumen, y se nos explica lo que les ocurre, aunque sea de manera breve. Para mí, uno de los grandes aciertos de la novela, ya que resulta hasta emocionante leer según qué nombres en la cabecera de los capítulos que llegan a partir de la intersección, y como no soy de mirar el índice antes de empezar, el factor sorpresa hizo su magia.

Pero independientemente de quién aparezca, de quién viva o muera, la historia siempre gira entorno a conseguir el poder, desde el punto de vista de los que siguen jugando al juego de tronos y también de los que se ven arrastrados por la ambición, por el amor o por la mera casualidad. Un juego de tronos que en este volumen está curiosamente representado por el juego del sitrang, una especie de ajedrez en el que los contrincantes se juegan el trono, sirviéndose de castillos, soldados e incluso de dragones.

Niños, ancianos, nobles, guerreros, reyes y plebeyos… el abanico de personajes es tan abrumador como al principio, aunque ahora ya estemos acostumbrados y sepamos detectar a nuestros favoritos, a los que creemos más importantes. Pero si ya has llegado hasta aquí, o quizá no es necesario que tan lejos, ya sabrás que es peligroso encariñarse con cualquier personaje. Las muertes sorprendentes siguen siendo protagonistas en Danza de Dragones. Muertes que a una le pueden arruinar un desayuno, sin ir más lejos. Y quien habla de muertes, habla de apariciones inesperadas, relaciones chocantes, y tramas enteras que cuando llegan a término, te dejan con cara de idiota, ni más ni menos.

En la novela no faltan el sexo y la violencia, y en ocasiones, llegan de la mano. Los personajes más salvajes, despiadados y crueles, conviven con las historias de devoto amor fraternal y de lealtad sincera. Con facilidad pasmosa, Martin consigue que sintamos lástima por personajes a los que anteriormente odiábamos a muerte y que estemos deseando que se salven de las garras de ese nuevo villano, que supera en maldad al que creíamos insuperable.

También se nos da la oportunidad de ampliar horizontes: de conocer otras tierras, imaginar escenarios impresionantes y sobre todo, de descubrir otras culturas, religiones, incluso costumbres gastronómicas, en ocasiones muy sorprendentes.

A George R.R. Martin es muy fácil amarlo por los buenos momentos que nos proporciona su arte, pero también es muy fácil odiarle, y no solo porque no le tiembla la mano a la hora de aniquilar a sus criaturas, sino porque sabe cómo hacer sufrir al lector, y cómo atraparlo para que no pueda dejar de leer y no tenga ganas de hacer otra cosa en sus ratos libres. Además, y esto no es ninguna novedad, te lo sirve todo tan bien presentado, que es muy fácil sentarse a devorar el menú, sin descanso y con deleite.

Resumiendo: Danza de Dragones me ha encantado. Me ha hecho pasar buenos ratos, malos ratos… y sobre todo me ha hecho vivir momentos muy intensos. Me vuelve loca cuando un libro consigue atraparte de esta manera, porque al fin y al cabo, es ‘a lo que hemos venido’. Y tras la re-lectura de Juego de Tronos y de Choque de Reyes que hice antes de empezar Danza, ya estoy deseando encontrar por ahí un hueco para leer de nuevo Tormenta de Espadas… Como toda obra excepcional, Canción de Hielo y Fuego es eterna.

jueves, 14 de junio de 2012

Juego de Tronos (2a temporada): 'Fuck the King'


 CUIDADO: ¡¡HAY SPOILERS!!

Ya han pasado varios días desde el final de temporada de Game of Thrones. El tiempo justo para empezar a echarla de menos y para empezar a plantearse la relectura de otro de los volúmenes de Canción de Hielo y Fuego, justo después de devorar Danza de Dragones, claro.

Ahora, en frío, es cuando llega el momento en el que me pregunto si la temporada me ha gustado... La respuesta es sí, pero menos que la primera. No han faltado los grandes diálogos, las interpretaciones magistrales y los escenarios y paisajes que dejan sin aliento. Tanta magnificencia pasa factura, y los costes contribuyen a que las temporadas sean más cortas de lo que sería deseable y a que se profundice más en unas tramas que en otras, a riesgo de que las elegidas no sean tus favoritas. Mala suerte.

Seguir una serie que es adaptación literaria tiene su parte buena y su parte mala, que son dos caras de la misma moneda: tienes una visión de la historia más amplia y un conocimiento más profundo de sus personajes, y precisamente por esto corres el riesgo de llevarte más de una decepción. Es inevitable que en algunos momentos, se tuerza el morro, se resople o incluso se maldiga. En esos momentos en los que te invade la duda y padeces una pequeña crisis de fe, solo tienes que pensar que George R.R. Martin está totalmente implicado en el proyecto y cerrar el pico o repetir el mantra 'por algo lo harán... por algo lo harán...'.

Muchos de los cambios que se han visto en esta segunda temporada con respecto a Choque de Reyes, sobre todo en lo que afecta a la relación entre personajes, han tenido una explicación más que lógica. Me ha parecido por ejemplo muy lógico el cambio de colocación para Shae, trabajando directamente con Sansa, y sobre todo me ha parecido genial y muy acertada la relación entre Tywin Lannister y Arya Stark, que no existe en la novela. Ha dado grandes momentos y unos diálogos muy buenos, que no han sido los únicos buenos ratos que nos ha hecho pasar la pequeña Stark... no olvidemos sus encuentros con Jaqen H'ghar, otro fantástico personaje. 

En cambio, los grandes perjudicados en esta segunda temporada de la serie han sido Daenerys Targaryen y Jon Nieve. Con respecto a la primera, no me ha gustado nada la manera en que su travesía por el desierto y su estancia en Qarth han sido adaptadas. No me ha gustado cómo nos han contado su paso por la Casa de los Eternos, y tampoco me ha gustado el secuestro de los dragones, básicamente porque me encanta verlos en pantalla y esto nos ha privado de muchos minutos de esas pequeñas bestias tan adorables.

Y en lo referente a Snow, confieso que esta primera parte de sus aventuras en tierras más allá del Muro no me interesaban demasiado ni en las dos ocasiones en que he leído el libro, así que no he prestado excesiva atención en su aparición en la serie. Me ha gustado la elección de Rose Leslie, vista en Downton Abbey, para el papel de Ygritte, y por supuesto me encantó oir el 'You know nothing, Jon Snow', como a todo el mundo. Nada más que añadir.

Del resto de tramas, destaco en positivo la de Theon Greyjoy y su ataque a Invernalia, aunque a juzgar por lo que iba leyendo en redes sociales y escuchando de mis amigos, la parte de la presunta muerte de los pequeños Stark no representó un golpe de efecto tan fuerte como lo hizo para los que en su momento leímos la novela. A mí me pareció que estuvo correcto sin más, pero entiendo que en mi caso el factor sorpresa se perdía y no es lo mismo. Y para terminar con Theon: da muchísima más rabia en la serie que en las novelas, así que ahí creo que lo han bordado.

Punto positivo también para la escena del parto de Melissandre, cuando en presencia de Davos da a luz a esa sombra que acabará con la vida de Renly. Y magistrales los hermanos Tyrell, tanto en la resolución al final como en ese triángulo amoroso, viciado y ambicioso que propone Margaery al pequeño de los Baratheon, y sus ardientes deseos de ser, no una reina, sino La Reina. Súper a favor de la elección de Natalie Dormer para el papel, ya que le viene como anillo al dedo.

Si bien todas estas tramas han estado suficientemente bien llevadas y han cumplido con las expectativas que pudiese tener, la que no ha brillado lo que debía, pero que tampoco ha sido desdeñable, ha sido la de Robb Stark, su madre, Brienne y Jamie. Aquí, una parte de lo que vemos en Tormenta de Espadas asoma la nariz, lo justo para que todos los frentes avancen y nos situemos ante la que se nos avecina. Impresionante por cierto la figura de Gwendoline Christie, actriz de 1.91m que interpreta a Brienne de Tarth y que deja a todos los que la rodean como liliputienses, incluído a mi amado Nikolaj Coster-Waldau, quien no ha tenido demasiados minutos esta temporada, pero que en la siguiente... me froto las patitas.

El escenario y el personaje protagonistas absolutos de esta temporada han sido Desembarco del Rey y Tyrion Lannister, el favorito de tantos. Su ratio de frases ingeniosas por capítulo ha sido elevadísimo, y Peter Dinklage está haciendo el papel de su vida. Yo aún lo recuerdo por su paso por Nip Tuck, en aquel papel tan marciano como marciana era la serie en su conjunto... Pero está claro que todo lo que hayamos visto del actor hasta la fecha quedará olvidado gracias a su paso por Juego de Tronos.

No ha sido Tyrion el único que ha brillado en Desembarco del Rey. Tanto Bronn, como Cersei, como Varys nos han dado buenos momentos y han mantenido grandes diálogos, pero personalmente me quedo con el Perro, un personaje por el que siempre he sentido debilidad. Me gusta su extraña relación con Sansa, me interesan mucho sus miedos y traumas, y me entusiasmó ese gran 'Fuck the King' en el súper capítulo Blackwater.

De nuevo un capítulo épico que abría la puerta a un final de temporada más tranquilo, igual que sucedió en la primera temporada, con la decapitación de Ned Stark en el penúltimo episodio. Un capítulo en el que vemos la fragilidad de un Reino dirigido por gobernantes incapaces que viven tan lejos y tan desconectados de su pueblo. Un pueblo, unos sirvientes, un ejército, cuya lealtad es también cada vez más frágil, sobre todo en un momento en el que tantos dicen ser el Rey, que una ya pierde la cuenta.

En resumen: sí, me ha gustado. A pesar de todos los 'peros' que suelen aparecer cuando se trata de una adaptación literaria. Hay que aprender a sentarse y disfrutar de la función, sobre todo si tiene una pinta tan espectacular y unos actores y actrices que saben hacer tan bien su trabajo. La cuenta atrás para la tercera temporada ya comenzó. Estamos de celebración: falta un día menos para el estreno de la tercera temporada de Juego de Tronos.

miércoles, 22 de junio de 2011

Juego de Tronos... la serie.


Parece mentira lo rápido que han pasado estas diez semanas... Tanta anticipación tuvo su recompensa, pero la relación con la serie de televisión ha sido fugaz, sobre todo en comparación con lo que representó leer la novela: toda una experiencia. Tengo mucho que agradecer a esta serie de HBO, ya que gracias al anuncio de su producción, entré en el universo de Canción de Hielo y Fuego y me uní a la causa con devoción e incluso con fanatismo. Espero con impaciencia Danza de Dragones y me identifico y solidarizo con los que temen que el autor no pueda acabar su obra.

La locura de Aerys Targaryen me acecha...

A PARTIR DE AQUÍ, ESTE POST CONTIENE SPOILERS... ASÍ QUE SI NO HAS VISTO JUEGO DE TRONOS... ¡¿A QUÉ ESTÁS ESPERANDO?!



Como aquí cualquier cosa puede ser considerada spoiler por los más radicales, he preferido poner el aviso antes de empezar a comentar el detalle más ínfimo, ¡que la gente es muy sensible con este tema!

¿Queréis saber lo que es un spoiler de verdad? Cuando empecé a leer Juego de Tronos, no había llegado ni a la mitad del primer libro, un amigo me destripó sin miramiento alguno la muerte de Ned Stark. Esto es un spoiler, y no decir que el Lord Comandante Mormont le regala su espada a Jon Nieve. La diferencia es evidente y nunca nunca nunca se lo perdonaré. Jamás.

Dicho esto, ¿me ha gustado la serie? Muchísimo. Me ha maravillado. Tenía además gran curiosidad por saber cómo iban a recrear según qué emplazamientos, criaturas y por saber también qué apariencia le iban a dar a según qué personajes. En cuanto a este último punto, sólo dos discrepancias: Jon Nieve y Theon Greyjoy. En mi cabeza tenían otra pinta, pero claro está que esto nos pasará a todos con más de un personaje y más de dos.

Contenta con la elección del resto, en general y a grandes rasgos. Pero no tan contenta con una de las cosas que se nos han dejado ver y que corresponden quizá a etapas más avanzadas de la historia. ¿Es eso un gesto de arrepentimiento en el rostro de Jaime Lannister? ¿Es eso la sombra de la duda en la expresión desafiante del gemelo de Cersei? Lo dudo mucho, pero así es. En la serie parece ser que le han echado la gota de suavizante antes de tiempo. Lo entiendo, pero no me gusta demasiado.


Por el contrario, hay otras licencias, como la confesión sobre el origen del Maestre Aemon, o la escenita entre Renly Baratheon y Ser Loras Tyrell, que encontré muy esclarecedoras y me gustó que "allanasen el camino" en este sentido, en lugar de esperar más y dar paso a insinuaciones y hechos velados, algo que en la novela puede resultar mucho más fácil de realizar que en la serie de televisión.

Y mi último "pero" va para algo relacionado con la iluminación de los decorados. Y eso que a mi no me gusta comentar este tipo de cosas porque soy consciente de que me faltan vocabulario y conocimientos, los que leéis este blog sabéis que huyo de este tipo de comentarios... Pero en esta ocasión, hablaré de lo que ven mis ojos: un cambio demasiado sutil de luz, de claridad, entre lo que vemos en Winterfell, por ejemplo, y las escenas que nos muestran Desembarco del Rey. Y en ningún momento me llegó la sensación de un sol abrasador en las escenas que nos muestran la travesía de los Dothraki, algo que en mi cabeza, tenía que ser muy exagerado y no lo fue.

Por lo demás, la serie me ha parecido simplemente maravillosa. La implicación en el proyecto del escritor es garantía de éxito y de que nada importante se les ha quedado en el tintero. La serie me ha emocionado desde el minuto uno, desde que reconoces a esos niños jugando en el patio de Invernalia, hasta ese glorioso momento del último episodio en el que vemos a los pequeños hijos dragón de Daenerys Targaryen, uno de los personajes más fascinantes de la saga, por su componente mágico y legendario.


Siguiendo con los personajes por los que siento preferencia en la novela, destacar a Sean Bean, impecable en su papel de Lord Eddard Stark y también, el gran acierto que me pareció encontrar a Aidan Gillen (Carcetti de The Wire) en el papel de un personaje tan fascinante como es "Meñique", Petyr Baelish, el cual, habiendo terminado Festín de Cuervos, aún no sé por dónde me va a salir y eso me encanta.

Pero, y aunque sé que los más populares son Tyrion y Nieve, mis personajes favoritos de la saga son Arya Stark y Jamie Lannister. La primera, encarnada muy bien por la pequeña Maisie Williams, de ojos enormes, cara de pilla, cuerpecillo de lagartija... parece hecha a medida para el papel; y el segundo, un perfecto Nikolaj Coster-Waldau que ha trabajado mucho en su acento desde aquella fantástica New Amsterdam, tan injustamente cancelada. Los villanos siempre logran cautivarme y, aunque a villana nadie le gana a Cersei, yo me quedo con el niño mayor de Tywin Lannister como predilecto.

Podría estar enumerando cosas que me han gustado, detalles que me han impresionado, escenas que me han emocionado y frases que he coreado a voz en grito con los personajes de la serie. Pero no acabaría nunca. Así que cierro alegrándome porque se haya llevado a cabo el proyecto, porque se haya hecho de una manera que no sólo no me ha defraudado sino que además, ha superado mis expectativas, y porque sé que la segunda temporada está confirmada.


Mientras, volveré a devorar estos diez episodios, esta vez del tirón y en versión doblada al castellano (y si TV3 me la pone en Català, también caerá), y pensando que, mientras Danza de Dragones llega y no llega, quizá podría dar un repasito a Juego de Tronos.

Choque de Reyes en formato serie estará aquí antes de que nos demos cuenta, porque aunque en Poniente las estaciones duran décadas, por estas tierras no pasa lo mismo... el tiempo vuela y, aunque acabemos de inaugurar el verano, no debemos olvidar que se acerca el invierno.

viernes, 18 de marzo de 2011

Festín de Cuervos

El hielo no es tan sólido y el fuego quema un poco menos en esta cuarta entrega de la saga de George R.R. Martin. Un volumen extraño, un volumen de transición, de recolocación de personajes antiguos y sobre todo, de presentación de muchos nuevos personajes que tendrán un papel importantísimo en el devenir de la historia.

Este Festín de Cuervos es denso y extenso, como los anteriores, pero no tan intenso como Tormenta de Espadas y a diferencia de los anteriores, y en palabras del autor: “...los lectores preferirían que relatara en un libro toda la historia de la mitad de los personajes a que relatara la mitad de la historia de todos los personajes. Así que eso fue lo que decidí”. Pues yo no estaría tan seguro, señor Martin...

Así pues, sabemos que el próximo libro: Danza de Dragones, narrará los hechos que ocurren simultaneamente en el tiempo a Festín de Cuervos, pero centrándose en otros personajes, en los personajes que no han aparecido en éste. Como todo, tendrá su parte buena y su parte mala, porque aquí cada uno tiene sus favoritos y los que, simplemente, nos interesan menos.

A PARTIR DE ESTE PUNTO, CUIDADO CON LOS SPOILERS SI NO HAS LLEGADO AL FINAL DE ESTE CUARTO LIBRO:

Lo que más me mosquea de que en el próximo libro se nos vaya a contar más sobre los personajes que no han aparecido en este, es que me temo, básicamente, que me van a dejar con las ganas de saber qué pasa con Cersei y con Brienne, y que Jamie Lannister puede perder presencia.

Las intrigas que ocurren en Desembarco del Rey suelen ser lo que más me gusta de esta novela. Cersei, la regente, que gobierna en nombre del pequeño Tommen de ocho años, se ha rodeado de inútiles y está llevando el reino a la ruina. Sus delirios de grandeza le hacen creerse la digna heredera, la sucesora o casi la reencarnación de su difunto padre, Tywin Lannister, asesinado por su hermano Tyrion (del que desconocemos su paradero por ahora).

Además, está obsesionada con una profecía que le leyeron de joven y cree que su nuera Margaery, traerá su ruina. A lo mejor no anda muy desencaminada... por el momento, la profecía está acertando.

Por fin, después de tanto tiempo, parece ser que va a recibir su merecido y a ser juzgada por sus maldades. Cersei envía un mensaje a Jaime, que está en las tierras de los ríos y que acaba de ganar Aguasdulces, pidiéndole ayuda y él quema la carta y aparentemente ignora el mensaje de su melliza. Un gran momento hacia el final del libro que me hizo lanzar un gritito ahogado.

El cambio del personaje de Jaime a lo largo de la historia es también una de las cuestiones más interesantes de Canción de Hielo y Fuego. Aunque desde el principio fue uno de mis personajes favoritos debido a su fortaleza y a su maldad, los cambios que ha ido padeciendo y que parece que le han hecho menos retorcido y que sobre todo le han restado fuerza y habilidad, no han hecho que cambie mi impresión sobre este personaje.

Y quien interpretará a mi querido Jaime Lannister en la serie Juego de Tronos que está a punto de estrenarse, es el actor de New Amsterdam: Nikolaj Coster-Waldau. Me parece acertadísimo, estoy deseando verle, y sólo espero que su ya conocido “gafe” con las series de televisión desaparezca para siempre gracias a la magia de Game of Thrones.

En cuanto a la Doncella de Tarth, Brienne, siento que aún tiene mucho por hacer. Su personaje no es un personaje principal, es más bien uno de estos personajes que ayuda a conectar otros personajes entre sí. Creo que aún tiene mucho por hacer, así que no estoy del todo segura de que la casi-difunta Catelyn acabe del todo con su vida. Este tipo de personaje-zombie que son Beric Dondarrion y Catelyn Stark no me gusta demasiado, por cierto.

Preferencias a parte, y siguiendo con la trama, me parece que Brienne jugará un papel fundamental en los planes que Petyr Baelish tiene para su “hija” Alayne/Sansa. Eso, si no me equivoco y sigue viva.

Muy emocionante por cierto la historia de la joven Sansa Stark, imaginarla en los sueños de Meñique, con la capa del lobo huargo y dispuesta a recuperar para ella Invernalia... Sansa, esa niña repelente de Juego de Tronos que ha madurado a base de palos. Sansa, que cree que es la única superviviente de la Casa Stark, porque sabemos que para ella, Jon Nieve no cuenta como tal.

Aunque, también ha sido bonito y emocionante leer cómo Sansa ha descubierto que su hermanastro se ha convertido en Lord Comandante allá en el Muro, donde Stannis Baratheon está reuniendo fuerzas para arrebatarle el Trono de Hierro a Cersei y al pequeño Tommen.

Y no me olvido de la pequeña Arya, la prometedora joven “guerrera” que está viviendo un proceso de formación algo extraño en Braavos y que gracias a su trabajo como vendedora de pescado en los muelles, recopila también información sobre lo que le está ocurriendo a miembros de su familia, como su tía Lysa Arryn (que ha muerto a manos de su nuevo marido, Baelish).

Una de las características principales de Canción de Hielo y Fuego es que el lector es conocedor del paradero de todos, o de casi todos los personajes, y puede ver cómo van cruzándose entre ellos, o cómo están a punto de cruzarse y de conectar gracias a personajes como Brienne u otros de aún menos importancia.

Y otra de las cosas que más llama la atención de esta saga es que, en ese Juego de Tronos, en ese juego también de matrimonios y de todo tipo de intrigas fascinantes, las piezas claves no son los adultos, sino los niños. Y mientras vas leyendo las historias que les ocurren a todos estos jóvenes y niños, hijos legítimos y bastardos de los grandes señores, la sensación de novela río, de devenir, de historia en continua evolución, es todavía más evidente.

Si el temor a no saber más de los personajes que han aparecido en Festín de Cuervos es lo que más miedo me da del próximo Danza de Dragones, lo que más me atrae del quinto libro es, por el contrario, saber más de otros personajes que me interesan mucho, como pueden ser Bran Stark, Tyrion Lannister o Daenerys Targaryen.

Dany en concreto ha sido una constante en este Festín de Cuervos, aún sin que su personaje apareciese como tal. Ha sido mencionada en repetidas veces, no sólo por el Maestre Aemon, quien en sus últimos días se dio cuenta de la importancia de la última de su estirpe de dragones, sino también por otros personajes que la consideran candidata al matrimonio.

Es el caso de los hombres de las Islas del Hierro, quienes aparecieron en la historia de la mano de aquel casi olvidado Theon Greyjoy. Su tío, Euron Greyjoy, ha sido elegido rey. Su intención y la promesa que ha hecho a su reino es la de invocar a dragones que les lleven a la conquista de Poniente. Para ello, quiere que su hermano Victarion seduzca y secuestre a Dany, pero Victarion trama una venganza contra su hermano por crímenes pasados, y planea casarse con ella.

Y también los Targaryen están o han estado considerados para alianzas matrimoniales en Dorne, otro emplazamiento que en este Festín de Cuervos ha tomado mucha importancia y que me ha cautivado por el carácter libre y salvaje del que se ha dotado a sus mujeres. Creo que Arianne Martell es un personaje prometedor, que si se une a los planes de su padre para vengar a su tío Oberyn (a quien la Montaña mató en un combate en Desembarco del Rey), tendrá un papel muy importante en la historia.

Ahora toca esperar a tener Danza de Dragones entre las manos para saber si me equivoco o si estoy en lo cierto. Para saber si todas mis conjeturas y suposiciones tienen fundamento o son producto de mi deseo de que mis personajes favoritos tengan más momentos de gloria que los demás.

Canción de Hielo y Fuego no es una saga para impacientes: no sólo por la complejidad de sus tramas, las múltiples dinastías, lugares y historias que nos muestra, sino porque hay que esperar a que llegue el próximo volumen. Una espera que se hará muy larga, no lo dudo, pero que espero que la serie de la HBO sobre Juego de Tronos haga más llevadera.

viernes, 2 de abril de 2010

Juego de Tronos - George R.R. Martin

Juego de Tronos se ha ganado un puesto de honor entre mis libros favoritos. En mi cabeza está ya emparentado con los "Alexandros" de Manfredi y los viajes en el tiempo de Diana Gabaldon. Y por eso mismo, no dejé pasar ni un minuto entre la última página de Juego de Tronos y la primera de Choque de Reyes.


Dadme una novela con espadas, y me tendréis ganada.

Con muchas reminiscencias de la Europa Medieval, Juego de Tronos nos narra las luchas entre diferentes dinastías de un reino de fantasía por hacerse con el poder. Cada episodio lleva el nombre de uno de los personajes principales, y van turnándose en la narración de la historia para contarnos lo que va ocurriendo desde su punto de vista, pero siempre en tercera persona.

Es muy fácil empatizar con uno o varios de estos personajes principales, de los que vas conociendo más a medida que avanza la historia, ya que en Juego de Tronos no existen los antecedentes ni los preliminares, sino que vamos descubriendo cómo son, qué les ha ocurrido y qué les ha llevado al punto en el que están de una manera natural.



Esto da lugar a que hechos cruciales para la trama nos sean explicados desde el punto de vista de un mero espectador, y no del que está protagonizando estos hechos. Como si el narrador estuviese posado sobre el hombro de aquel que da nombre al capítulo.

George R.R. Martin tiene un estilo limpio, pero no simple. No usa grandes artificios que cargan la prosa, pero no escatima en detalles a la hora de describir. Usa lo justo y necesario para que nos hagamos una perfecta idea de lo que nos está explicando, y no me extrañó para nada leer en Twitter, en palabras de MissMacGuffin, que antes de novelista había trabajado como guionista de cine o de televisión. Su manera de escribir es muy cinematográfica, no te cuesta nada "ver" en imágenes lo que estás leyendo.

Son unas 800 páginas de aventuras, intrigas, y personajes cautivadores. Cuando todavía no había llegado a la mitad, un amigo me soltó el spoiler más grande que os podéis imaginar. Alguno de vosotros (Satrian, por ejemplo) saben a lo que me refiero. Es un spoiler que hace referencia a uno de mis personajes favoritos: Lord Eddard Stark. Aunque me dio mucha rabia, no os lo voy a negar, no perdí la ilusión de seguir con la lectura. Hubiese sido una lástima. Pero no se lo perdonaré nunca, y me cobraré mi venganza. Estoy esperando que empiece alguna serie interesante para destripársela.

Volviendo a los personajes, además de Eddard Stark, tengo varios favoritos. No puedo ni quiero quedarme con uno solo, y además de Jon Nieve, por el que creo que la mayoría de lectores de la saga sienten especial devoción, y Arya Stark, me he hecho fan de Daenerys... Daenerys de La Tormenta, "nacida de dragones, esposa de dragones, madre de dragones...", de la antigua Dinastía Targaryen. ¿No adoráis estos nombres tan rimbombantes? Me encanta. Y también me encanta Jaime Lannister, lo confieso.



Los personajes que en un inicio parecen villanos pueden llegar a sorprendernos con acciones heroicas que se ganen nuestras simpatías, y personajes que comenzaron la aventura señalados como héroes pueden desaparecer. Estos giros hacen que la novela no deje de sorprendernos ni por un momento.

Y pensar que comencé a leer Juego de Tronos únicamente por la noticia de la serie que va a hacerse de la novela... Ahora estoy segura de que me llevaré una gran decepción, sé que no estaré contenta con los actores que elijan, y sé que me quejaré de que no son lo suficientemente fieles a la historia, etc. etc. Es el peligro que corría y aquí estoy: alucinando con Choque de Reyes, la segunda parte de esta Canción de Hielo y Fuego.


Gracias a mi amigo Dani, por dejarme estos libros.