lunes, 15 de noviembre de 2010

Married to Rock: Mi Reality (El Estreno)

Dice Valentina que hay por lo menos un reality para cada tipo de persona. Y tiene toda la razón. Yo tengo los míos: tras The Osbournes y Tommy Lee Goes to School, ambos de hace unos años, llega a mi esta joya que es Married to Rock, de E!Online.



¿Habéis fantaseado alguna vez con mantener una relación (romántica/erótica/sentimental) con una estrella del Rock? Pues en este reality vemos cómo cuatro señoras o señoritas muy llamativas comparten su día a día con cuatro músicos de renombre de "La Escena". Como no podía ser de otra manera, la base de operaciones es Los Ángeles, Meca del Rock y ciudad de residencia de estas parejas.

Este mundo maravilloso de casas de ensueño, ropas fabulosas, viajes, curvas exhuberantes, melenas excesivas, y riffs de guitarra, se traslada al salón de mi casa durante 20 y pocos minutos por capítulo, a partir de ahora y quién sabe hasta cuándo. ¿Un Reality? ¡¡Un Fantasy!!

Antes de ver el episodio ya era fan. Después de verlo, me hice "talifán", y en mi cabeza ya me he hecho una lista de otros candidatos para hipotéticas futuras temporadas, que NECESITO ver. Tengo, no obstante, el presentimiento de que el programa no va a triunfar, y pienso apuntarme a toda campaña y club de fans que se precie para darle vida. ¡He dicho!

Fue a través de la cuenta de Twitter del bajista de Guns N' Roses (y Velvet Revolver, y Loaded), Duff McKagan, que me enteré de la existencia de este programa. Su mujer, Susan, es una de las participantes. Cuando eres fan de un grupo y sigues su música, las biografías de sus miembros, las entrevistas, etc., crees que les conoces. Te haces una idea preconcebida de sus personalidades, tomando como referencia esos pequeños detalles que ellos quieren que sepas.

Tras haber sido quizá el miembro más "guarreras", el punki de los Guns, McKagan se ha convertido, a mis ojos, en un señor respetable, atlético, incluso atractivo a sus 46 años. Un señor serio que una cree que no va a prodigarse por esos mundos televisivos por mucho que su esposa sea una de las protagonistas. Pero una cosa es que no lo esperes y otra cosa es que no lo desees.

Lo confieso, adoro el faranduleo. Y cuando, a los pocos minutos de haber empezado el episodio, el señor McKagan hizo su aparición y sus comentarios, semi tumbado en la cama de su dormitorio, el cielo se abrió y entre las nubes aparecieron ángeles con guitarras eléctricas tocando los primeros acordes del Welcome to the Jungle.

Eso, bajo mi punto de vista. Mi novio, por el contrario, se indignó y se marchó un poco cabreado del salón: "No quiero ver nada más". Y eso que no llegó a escuchar la anécdota que explica Mr. McKagan sobre la vez que llevó a sus hijas a un concierto de Justin Bieber (¡¡qué no hacen estos padres por sus niñas...!!).

Susan Holmes-McKagan es una bellísima mujer, que dice tenerlo todo en la vida y que en este reality estaría en el bando de las discretitas. La bio de Susan nos cuenta que a mediados de los 90 era una de las 10 modelos mejor pagadas del mundo y ganó millones de dólares durante ese período. En 1997 lanzó su propia línea de ropa de baño y desde entonces, el negocio le ha funcionado fantásticamente bien. Esta ex-modelo y empresaria está casada con Duff McKagan desde 1999 y tienen dos hijas, Grace y Mae.

Otra que en apariencia no está loca es AJ Celi, novia de Billy Duffy, guitarrista de The Cult, con quien lleva tres años. De apariencia tranquila y sin mucho protagonismo en el primer programa, parece ser que tendrá muchísima presencia en el segundo, a juzgar por el avance que hemos podido ver al final.

AJ tiene 30 años y es licenciada en Comunicación. Procedente de New York, pronto se hizo un nombre como relaciones públicas y organizadora de eventos en prestigiosos clubs de los Hamptons. Actualmente trabaja en el Nightclub Playhouse de Hollywood como directora VIP.

AJ Celi además es aficionada a Twitter. De hecho, creo que todas lo son. Naturalmente que ya sigo a las cuatro, y cuál no fue mi sorpresa al recibir un Reply de esta integrante del programa, así como un Retweet días más tarde. Una anécdota que a mi me hizo especial gracia.

La más "graciosa" de las cuatro participantes es Josie Stevens. Lo primero que vemos de ella es cómo se mete en una maleta porque quiere irse de gira con su esposo. La palabra que mejor la define es "Excesiva".

Las escenas en las que ella pasea por el aeropuerto con su look súper explosivo y todo el mundo se la queda mirando y le hacen incluso fotos, es prueba de que estamos ante alguien a quien le gusta dejarse ver. Es tan excéntrica que lleva unos postizos en las uñas de Hello Kitty que le impiden teclear o tocar nada cómodamente, y de quien a juzgar por la decoración en su casa y en ella misma, es muy fan.

Josie está casada con el guitarrista Stevie Stevens. Es la clásica rubia exhuberante de pechos enormes que asociamos con el Hard Rock angelino. Una rubia platino de melena increíble y preciosos ojos azules que ha sido portada de varias revistas, incluída Playboy. Ha sido también modelo de vídeo juegos, tiene su propia línea de ropa y es estilista.

Divertida, alegre y muy sexual, no tiene reparos en mostrarnos cómo se prepara para tener sexo a través de vídeo conferencia con su marido. En el primer programa, lanza dos titulares: "Soy más lista de lo que parezco" y "en la carretera, si no te ocupas tú de mantener a tu marido contento, otra lo hará". Se muestra preocupada por las groupies y por lo que su esposo haga mientras esté de gira. ¡Promete!

Pero en este primer episodio, además de presentarnos a las cuatro "señoras del Rock", hemos tenido una clara protagonista, que aunque parezca mentira, no es Josie. Etty Farrell, nacida en Hong Kong, bailarina profesional y esposa de Perry Farrell, de Jane's Addiction, podría tener "Hiperactiva" como segundo nombre. Madre de dos hijos, trabaja como coreógrafa, es coordinadora de los bailarines que acompañan al espectáculo de su marido y además, le ayuda en la organización del Festival Lollapalooza.

Pero esto no es todo: Etty va a debutar como cantante solista y lo va a hacer en directo frente a miles de personas en este reputado festival. Entonces, sus tres amigas: Josie, AJ y Susan, se desplazarán para darle apoyo moral y aplausos entusiastas durante una actuación breve, mediocre y no destacable en el aspecto musical. La actuación es lo de menos, porque lo realmente importante es un hecho que tiene lugar en la noche previa y las consecuencias posteriores...

Perry Farrell, su esposa y sus amigas, acompañados de otros amigos y conocidos, salen a un Club a tomar algo, donde el marido de nuestra protagonista es el DJ. Etty se ve pronto acosada por un amigo de su marido, quien no tiene ningún reparo en meterle mano y besarla ante las cámaras, y decirle cuánto se siente atraído por ella.

Todo esto ocurre cuando sus amigas ya han abandonado la fiesta, y al día siguiente veremos cómo Etty se lo confiesa a Susan. Primera alianza: Etty-Susan. Me gusta. Me gusta porque Etty es excéntrica y bohemia, y Susan me parece una dulce y seria maravilla a la que el papel de confidente le va que ni pintado.

Pero la reacción más espectacular ante el presunto acoso sexual al que Etty se ve sometida es la de su marido. Perry Farrell cree que su esposa actúa de manera extraña.

¡Joder, qué frase...! ¡Qué grande es Married to Rock! Perdón, sigo...

Perry Farrell sabe que algo no marcha bien y finalmente Etty le confiesa, con algo de miedo, lo que ha ocurrido con su amigo en el club nocturno. Él en un principio parece bastante descolocado, aunque si lo conoces, sabrás que tantos años de excesos pasan factura, y sus reacciones no son todo lo rápidas que desearíamos.

Finalmente, reacciona y le dice a su esposa que entiende a la perfección que es una mujer muy atractiva y que otros hombres quieran violarla. Entiende perfectamente a su amigo, al que defiende y dice: "si mi amigo quiere un poco de amor, dáselo... si quieres a Rob, ten a Rob, pero mantén la boca cerrada". Él se preocupa de que el beso no fuese con lengua (ok, no lo fue, pues adelante).

La cara de espanto de Etty nos dice que ni ella misma sabe si su marido habla en broma o en serio. Yo apuesto por lo segundo, y me alegro de que la bella y dulce Etty se haya librado de su carga y de su preocupación, confiándole a Andrés Pajares... perdón... a Perry Farrell lo que le ocurrió con su amigo. Además, se lleva como premio el saber que si, en futuras ocasiones, le ocurre algo similar con un señor que le resulte más interesante... puede darle, sin miedo, un poquito de amor.

Como episodio de presentación me ha parecido simplemente sensacional. Ya sabemos quién es quién y podemos hacernos una idea de por dónde irán los tiros. Y aunque creo que es muy pronto para hacerse con una favorita, confieso que siento debilidad por Josie por lo divertida y excesiva, y también por Susan McKagan, por ser la esposa de un ex-miembro de Guns N'Roses, por alta, por guapa y por el rollito "cool" que transmite.

Estoy deseando que llegue el segundo episodio. Y aunque evangelizo todo lo que puedo, soy consciente de que el tipo de programa, la temática y la ausencia de subtítulos, echará a muchos para atrás. Yo me lo paso realmente bien con Married to Rock. Así que espero por lo menos que os alegréis por mi felicidad.

Pero, ¿cómo, cuándo y dónde puedes ver Married to Rock?: Twitter es la mejor manera de seguir este reality y de enterarse cuándo puede verse, sus emisiones bailan mucho y no siguen una pauta. Además, el primer episodio presuntamente se emitía el 21 de noviembre, pero dos semanas antes ya estaba disponible. Todo muy caótico, como el show en sí.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Octubre


Recordaré el mes pasado por muchas cosas, sobre todo por los grandes eventos. Tan intenso ha sido, que merecía un post. Un post en este blog que rara vez ha sido un 'diario' y muchas veces ha sido un reflejo de horas delante de la tele. Aunque también ha tenido momentos oscuros, Octubre ha sido un mes de buenas noticias, ilusiones y posibles proyectos que aún están por definirse.

The TV Slayers va asociado a risas y diversión, pero también a muchas otras cosas. No creáis ni por un momento que es sólo un podcast. Es un grupo de amigas, una hermandad, un clan... ¿Una secta? Eso dicen algunos. Nuestros correos no se limitan a la preparación de los guiones, si fuese así, no tendríamos tantos, y aunque la romántica del aquelarre es otra, y parece que la sensiblería no entra en mi campo, tengo que decir que estas chicas se han convertido en piezas clave de mi vida cotidiana.

Nuestra amistad ha cumplido un año. El pasado 18 de octubre hizo un año de la publicación de aquel S01E01: 'Hannah Montana Tiene Huevos'. ¡Y quién nos iba a decir que una chorrada tan grande iba a dar tanto de sí! Aunque nuestra historia no empezó ese día, sino el 24 de septiembre de 2009, día en que Lorena contactó con nosotras y no le costó demasiado ponernos en marcha. De hecho, Lorena me dijo un día una frase que perfectamente podríamos llevar como estandarte: 'Prefiero teneros como amigas que como compañeras de podcast'. Y es que The TV Slayers 'és més que un club'.


El último fin de semana de octubre tuvo lugar la tercera de nuestras reuniones al completo, y tuvo lugar en las JPod 2010, en Barcelona. Espacio para desvirtualizar a muchos, conocer a unos cuantos y reencontrarse con otros pocos. Por miedo a dejarme a alguien, no nombraré a ninguno, y a todos os digo que fue un placer. A pesar de los nervios y la vergüenza (disfraz, entrada, hablar en público...), fue súper divertido hacer nuestro podcast en directo, y una grata sorpresa que hubiese tanta gente dispuesta a dejarse caer por nuestra sala para hacernos compañía y reir un rato con (o de) nosotras. ¡¡Y Lorena se llevó el premio a Mejor Podcaster Femenina!!

El nuestro es un podcast de series, y aunque este post pretende salirse de lo que vienen siendo horas delante de la tele, no puedo negar que las series de televisión son una de mis aficiones principales, y es de ley recordar que en la noche del 13 de octubre acabé de ver una de las series que más me ha costado seguir, sino la que más. Y hablo de The Wire. La que para muchos es 'la serie', con mayúsculas, a mi me costó varios intentos, porque al principio se me hizo pesada y aburrida. Me costó arrancar. Si todos los episodios de The Wire fuesen como los finales de temporada de The Wire, me hubiese gustado mucho más. Ya, y si The Wire tuviese dos ruedas, sería una bicicleta. Pero ya escribí sobre ella en este post.

Retomando el hilo de encuentros y reencuentros, fueron ocho los años que pasaron antes de volverme a encontrar con alguien que tuvo un papel muy importante en mi pasado y en mi "crecimiento personal y profesional" (por decirlo de alguna manera). Hablo del que para mí fue mi primer jefe. Hubieron otros, pero de ninguno de ellos aprendí tanto. Hace cosa de un mes, comiendo con mi amiga Mireia, hablábamos de él. Le dije: 'si algún día me lo encontrase, le diría que aprendí mucho con él, que en multitud de ocasiones me he acordado de él y que yo en esa empresa hice la mili'. Pues el pasado 15 de octubre, en uno de esos encuentros donde menos te lo esperas, pude decírselo. No dejé pasar la oportunidad y me alegro por ello. Me hizo muchísima ilusión volver a hablar con él después de tantos años, y creo que a él también le hizo ilusión encontrarse conmigo.



Ese viernes 15 de octubre fue un día de emociones fuertes: cuando volví al despacho, contenta por ese encuentro, sonriendo y feliz, vi en un link de la revista Popular1 en Twitter que Duff McKagan se subió al escenario con Axl Rose a tocar, entre otras, esa joya que es el You Could Be Mine. Los que llevamos 15 años (o más, me fallan los cálculos) esperando una reunión de Guns N' Roses nos hemos acostumbrado a conformarnos con migajas. Y ese momento del que el mundo entero del Rock se hizo repercusión con una ilusión y una emoción brutal no fue precisamente una migaja, fue un rayito de esperanza y un chute de adrenalina.

A mi esa adrenalina me vino muy bien porque ese fin de semana fue de infarto. Cuando te visita gente de fuera, sabes que no vas a parar en casa. Así que la recarga de pilas del viernes 15 me vino fenomenal para aguantar durante un fin de semana en el que la tele y el descanso brillaron por su ausencia. Fin de semana movido, preludio de la semana que siempre recordaré por ser la semana del concierto de Avenged Sevenfold y Guns N' Roses. El primero de ellos, el miércoles 20 de octubre en el Sant Jordi Club, y el segundo el sábado 23 en el Pavelló Olímpic de Badalona.



No soy buena escribiendo crónicas, no es lo mío. Voy a un concierto, me entrego y enloquezco, y luego me cuesta recordar hasta el orden de las canciones. Pero sí puedo destacar alguna cosa de los dos grandes shows que tuve la suerte de ver este mes: del de Avenged Sevenfold diré que me sorprendieron gratamente las aptitudes vocales de M. Shadows en vivo, además del sonido potente y compacto de la banda en general; como punto negativo, la duración del concierto, y como bonus extra: el desvirtualizar a Gorka (calamar en Twitter) y el disfrutar de la compañía de Eva (evika en Twitter). Quien diga que el Twitter no mola, miente o no ha tenido la suerte de encontrar a gente tan guay como la que yo he encontrado.

Del show de Guns N' Roses, decir también que fue una grata sorpresa en varios aspectos. Primero, la puntualidad. Si en el resto de la gira, Mr. Axl Rose estuvo haciendo padecer al público con retrasos que en ocasiones alcanzaron las 2 horas, en Barcelona apareció en escena a las 22.15h (una hora y cuarto después de que se despidiese el telonero, Mr. Sebastian Bach). Bach nos regaló un show lleno de antiguos temas de Skid Row que me transportaron de golpe a 1995 (año en que los vi en lo que entonces llamábamos Sala Zeleste), y no cantó en directo tan mal como yo recordaba.


Axl Rose por su parte está más en forma de lo que yo esperaba, y la banda que le acompaña interpretó a la perfección su papel. Incluso en momentos, DJ Ashba le robó protagonismo a Rose, saltando por las gradas más cercanas al escenario e interactuando con el público. Es difícil destacar un sólo momento de ese concierto, ya que cuando estás escuchando en vivo temas que han sido banda sonora en los últimos 20 años de tu vida, todo te parece espectacular. Pero quizá yo me quede con el subidón de adrenalina sin parangón que sentí cuando empezó el Welcome to the Jungle, con la locura bailonga de Nightrain, y con la emotividad de Don't Cry. Pedacitos de la historia reciente del Rock y piezas imprescindibles para los headbangers de mi generación.

Entre salidas, entradas, visitas, familia, amigos, conciertos, etc... la sensación que me deja Octubre es que ha sido un mes de 90 días, pero al mismo tiempo, ha pasado volando. El balance es positivo y las buenas vibraciones recogidas, a pesar del cansancio, me vienen fenomenal para encarar un Noviembre que no ha empezado con buen pie. Pero eso ya no corresponde a este post.

lunes, 25 de octubre de 2010

The Wire: Misión cumplida (Sin Spoilers)


El pasado 13 de octubre terminé por fin con una de las series que más difíciles se me han hecho: The Wire. Muchos fueron los intentos infructuosos de pasar de la mitad de su primera temporada, pero finalmente este verano lo conseguí y aunque a un ritmo pausado, como el que tiene la serie de por sí, terminé de ver las cinco temporadas, quedándome al final una sensación bastante satisfactoria.

Quizá mi temporada favorita, y esto parece contradictorio a juzgar por las veces que se me atragantó, fue la primera, seguida muy de cerca por la cuarta. Publiqué una entrada sobre la primera temporada, en la que comparé a la serie con una novela, por su lentitud y multitud de detalles. Precisamente esta lentitud es el principal fallo que le encuentro a la serie, y precisamente por eso me costó tanto avanzar. Todas las temporadas siguen un esquema parecido en ese aspecto: los primeros episodios avanzan con una calma en ocasiones enervante, para luego hacer un sprint en los finales de temporada, que invariablemente son emocionantes, trepidantes y muy muy adictivos.

La primera temporada se centra en el tráfico de drogas en las calles del distrito oeste de Baltimore, ciudad donde está ambientada la serie. Conocemos a los policías y a los traficantes, y todos seguirán presentes en las cuatro temporadas restantes, alternando su protagonismo con otros temas. Por ejemplo, la segunda temporada se centra en el puerto de la ciudad, el contrabando, los sindicatos; y la tercera, en luchas políticas por el control de la ciudad. Quizá estas sean las dos temporadas que menos me gustaron, aunque insisto en que tanto el final de la segunda, como el de la tercera temporada, me hicieron olvidar todo el aburrimiento puntual que había sentido en episodios anteriores.

La cuarta temporada fue para mi la más dura y la más emotiva. Se centra en la juventud de los bajos fondos de Baltimore. Conocemos a los descendientes de los traficantes de la primera temporada, que no han desaparecido de escena, pero que perdieron algo de protagonismo, sobre todo en la segunda temporada. Vemos cómo los chavales viven unas vidas duras, cómo pierden la inocencia en la calle, cómo se enfrentan a un futuro que parece que ya les ha sido asignado al nacer, por sus padres, por sus vecinos del barrio, por el resto de sus amigos... Es muy interesante ver cómo los profesores, trabajadores sociales y algunos policías, luchan de manera altruista por darles a estos chavales la oportunidad de un futuro mejor. La cuarta temporada es además característica por cómo el personaje principal de la serie: Jimmy McNulty desaparece de escena casi por completo, y es también la temporada en la que decidí que mi personaje favorito de la serie era el policía Ellis Carver, en dura pugna con Lester Freamon y el mismo McNulty.

La última temporada es la temporada de la prensa, y quizá porque yo ya sabía a lo que me enfrentaba o quizá porque ya estaba pensada así, rezuma sensación de final por los cuatro costados. Sentí que se cerraban muchas cosas y que al mismo tiempo, se dejaban abiertos muchos frentes, porque así es la vida... y la vida continúa para los personajes, aunque nosotros ya no sigamos como testigos. Me gustó el final, y me gustó precisamente porque te deja con esa sensación de: 'la vida sigue igual' tan real. The Wire es, en definitiva, una de las series que más me ha transmitido realismo, aunque nunca haya puesto los pies en Baltimore, ni haya vendido drogas en una esquina. Pero me los he creído, a todos y cada uno de sus personajes.

Así que si alguien está leyendo esto y se encuentra como yo estuve, dudando a principios de la primera temporada, un poco aburrido quizá, y a punto de abandonarla, ¡no lo hagáis! Llegad al final de la temporada y haceros a la idea de que The Wire es así, pausada, llena de detalles, de silencios y de estatismo en sus primeros tramos de temporada y rápida, emocionante y agitada cuando se acercan al final. Sus personajes están tan bien trabajados y desarollados que a veces te da la sensación que estás viendo 'la vida de...', y supongo que para conseguir que sintamos eso necesitan tomarse su tiempo y contarnos con total tranquilidad de dónde vienen, hacia dónde van, y qué han encontrado por el camino.



Mi veredicto final es que no comparto el fanatismo de muchos, ni considero The Wire como 'la serie'. Pero al mismo tiempo, me llevo la sensación de haber visto una 'buena serie' y algo importante. Y cuando acabas de ver una serie y la primera idea que te viene a la cabeza es: 'La quiero volver a ver desde el principio, sabiendo lo que sé', no es para nada mala señal.

viernes, 1 de octubre de 2010

Descartes necesarios

Afortunadamente para mi salud mental y física, no me han gustado todos los pilotos que he visto... aquí están mis descartes y aquí se termina el repaso a este inicio de temporada que empecé hablando de la primera impresión que tuve de Terriers:


Him&Her: serie británica que nos muestra a una pareja de novios metida todo el día en su habitación roñosa de su piso roñoso, comiendo comida roñosa y teniendo sexo. Soez hasta decir basta, exageradamente escatológica y, perdonad que os diga, irreal. ¡O eso espero! ¿Pretenden decirnos que esto es la 'realidad'? Pues yo soy una princesa y la cigüeña se equivocó conmigo, porque ir al baño y dejar la puerta abierta, no tirar de la cadena, hurgar en la nariz de tu novio (y comerte a continuación una patata frita usando esa mano, atención), y mantener sexo sin un mínimo de higiene, no forma parte de la realidad, ni de lo que yo entiendo como vivir en pareja ni de nada. Vamos, una guarrería de serie con todas las letras. Dos episodios vistos y me parece demasiado.


Better with you: un auténtico horror casposo con las risas enlatadas más odiosas que recuerdo. ¿El típico tema tan manido de las relaciones de pareja que llevan poco tiempo, más tiempo, o muchísimo tiempo? ¿En serio? Qué original. Y no, señores, no hace gracia nada de lo que están diciendo, esas risas enlatadas no pegan. Me pareció muy patética y tuve tentaciones de quitar el episodio cuando estaba a la mitad, pero en lugar de eso, llamé a mi abuela por teléfono y lo dejé de fondo.


Chase: no tengo tantas quejas de esta serie en comparación con las dos anteriores. Pero no me interesa seguir los pasos de esta Marshall de Texas que lleva en el equipaje la mala vida que presuntamente le dio su padre. Entre los que acompañan a la protagonista, me hizo gracia ver a Sucre de Prison Break y al jardinero de Mujeres Desesperadas que se lía con Gabrielle Solís (aunque teñido de moreno, ¡¿por qué?!). Del resto del episodio, poca cosa me hizo gracia y me resultó bastante aburrido. Tanto, que me quedé frita durante unos minutos.


The Defenders: a veces es un alivio que una serie te guste tan poco. Las Vegas, dos abogados listillos, Jerry O'Connell y James Belushi, un remake, un procedimental legal y, Nathalie Zea. Pones todo esto en una coctelera y como resultado te da que he terminado el piloto porque soy voluntariosa, buena persona y porque me estaba arreglando mientras las uñas. Que si no, ni eso. Una menos.


Undercovers: Si con The Defenders lo tuve fácil, con esta ni os cuento. Ni siquiera me he tomado la molestia, porque no me gustan ni las fotos promocionales. Esperaré a leer la opinión de otros comentaristas de series en sus blogs, y quizá más adelante le dé una oportunidad... quizá no.


The Whole Truth: otra de abogados. Aunque la idea es chula, no me apetece seguirla. La primera razón que me viene a la cabeza para descartarla es: si ya tengo The Good Wife, ¿para qué quiero esta? Y la segunda, que yo no comparto la simpatía por Maura Tierney que adivino por lo que leo en varios tweets y blogs. No es que le tenga manía, pero no soy fan, y el hecho de que esté siempre poniendo morritos no me entusiasma tampoco.


Shit, my Dad Says: un señor que nos recuerda a Danny Crane se ha jubilado y hace comentarios políticamente incorrectos que a su hijo le parecen graciosísimos. Sinceramente, aquí todos tenemos un padre o un abuelo que son máquinas de hacernos reír con sus críticas, comentarios y teorías sobre lo divino y lo humano. Sorprende mucho su estética súper antigua, parece que la serie tiene 20 años. Y de nuevo, nos obligan a soportar las risas enlatadas a todo trapo. Si la serie me gusta y me hace gracia, las risas pueden llegar a pasar desapercibidas o, incluso, puede ocurrir que mis carcajadas no me dejen oirlas. Pero no ha sido el caso. Además, creo que en esta serie van a abundar las referencias a políticos, periodistas y personajes de la vida pública estadounidense que no conozco (y que me parecen de lo más normal), y me voy a perder muchas bromas por esta razón.

Lo mejor de Shit, my Dad Says fue ver a continuación el fantástico primer episodio de la segunda temporada de Community, en el que se hacía clara alusión a esta nueva comedia con la cuenta de Twitter: 'Oldwhitemansays'. ¡¡Brillante!!

También he descartado algunas de las que en un principio me hicieron dudar, como es el caso de The Event, a la que considero el nuevo bodrio tipo Flash Forward y que con su segundo episodio me confirmó que es el despropósito que se adivinaba con el piloto, y Hawaii Five-O, porque una vez has visto a O'Loughlin salir del agua a lo Chica Bond, no hace falta quedarse a esperar nada más. En la cuerda floja está Running Wilde, y no tardaré en tomar una decisión al respecto.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Blue Bloods, Lone Star y My Generation: 'Cariño, esto no es lo que parece'.

Blue Bloods: No esperaba nada de esta serie. O mejor dicho, no esperaba nada bueno. Pero el experimento de mezclar un drama familiar tipo Brothers & Sisters con una serie policíaca creo que no va a estar mal. Como curiosidad destacar que era la primera vez que escuchaba a Tom Selleck hablar con su voz y en su lengua, y me ha hecho hasta ilusión. Su voz me ha encantado, y ¡qué bien habla este hombre!

'Magnum' interpreta a un Comisario de la policía de Nueva York viudo que tiene una gran familia en la que todos sus miembros son, de una manera u otra, agentes de la ley. Un padre jubilado, policía de la vieja escuela; un hijo detective que en el primer episodio ya ha demostrado que le va la brutalidad policial; una hija en la fiscalía, un hijo muerto en acto de servicio, y otro hijo que está dando sus primeros pasos en el cuerpo.

Reunidos alrededor de la mesa, con las mujeres, novias, hijos y lo que esté por venir, hablarán, como no puede ser de otra manera, de trabajo, de sus diferentes puntos de vista sobre cómo ha de aplicarse la ley... No me encajó demasiado la trama que han abierto basada en la existencia de una organización súper secreta dentro de la policía de Nueva York, que sabe la verdad sobre el hijo muerto y quieren captar al hijo recién graduado. Un batiburrillo algo raro a primera vista, pero que creo que me puede gustar. Veremos cómo se desarrolla...

My Generation: Otra que ni siquiera me llamaba la atención. Para mi sorpresa, cuando tan sólo llevaba unos minutos del piloto he decidido que me la quedaba. No me puedo resistir a este pseudo-documental de vidas cruzadas, a esta continua mirada al pasado de unos jóvenes que en el año 2000 se atrevieron a adivinar lo que serían diez años después.

Además, me ha parecido que nos lo han narrado muy bien, presentándonos a todos los personajes y explicándonos qué ha sido de sus vidas en los últimos diez años, de una manera ágil y fácil de entender, pero no por eso carente de detalles. Con tan sólo un capítulo puedes perfectamente hacerte con tu favorito o favorita, y adivinar por dónde van a tirar tus simpatías en los episodios que le seguirán. Sí, estoy ilusionada, y desgraciadamente leo en Twitter que está recibiendo palos por todas partes y que su futuro no se adivina demasiado brillante...

Lone Star: El piloto me supo a poco, me pareció incompleto y no me dejó precisamente deseosa de saber más... pero por curiosidad le di una oportunidad y vi el segundo capítulo. Y me gustó, me gustó tanto como para darle el 'Sí' y, cinco minutos más tarde, echo un vistazo a Twitter y me encuentro con la noticia de la cancelación. ¡Qué mala suerte!

En un principio y a juzgar por la sinopsis, todo apuntaba a que me iba a gustar. Esperaba no obstante que la serie estuviese centrada casi en exclusiva en las relaciones que mantiene el protagonista con sus dos mujeres. Pero este personaje monín con piquito de oro es además un timador que comparte profesión con su padre, un señor de apariencia perturbadora y cabello teñido.

Punto positivo para lo de ser timador, punto negativo para el padre, y punto negativo también para los aires de película de domingo por la tarde en Antena 3 que me transmitió el primer episodio. Tampoco me gustó la música en el piloto, considero que se pasaron y tuvo una presencia excesiva, como si tuviese que rellenar huecos que no deberían existir.

Durante los 40 y pocos minutos que duró el episodio cambié varias veces de opinión: me gusta, no me gusta, me gusta, no me gusta... Y en los días posteriores, me pasó más o menos lo mismo: a ratos la recordaba como algo entretenido, a ratos como algo que no me había gustado casi nada. Definitivamente, necesitaba ver algo más para acabar de decidirme. Lamentablemente, tanta duda no ha servido para nada y finalmente tendré que dejar de ver Lone Star por causas ajenas a mi voluntad.

Próximamente: un post sobre los 'Descartes Necesarios', y se acabaron los pilotos ¡por fin!