domingo, 12 de abril de 2009

Escapada a Londres


El viajecito a Londres ha salido a la perfección. El principal objetivo de este viaje era la visita al British Museum y alguna visita cultural más y las hemos cumplido todas, y con creces, ya que hemos visitado algo más de lo que teníamos previsto, hemos caminado mogollón y afortunadamente, apenas nos ha llovido.

Llegamos el jueves por la tarde al hotel. Situado en la zona de 'la City', dejamos los bártulos en la habitación y salimos a dar nuestro primer paseo. Muchos currantes de traje y corbata dan la bienvenida a la Semana Santa pinta en mano atiborrando los pubs y las calles de la zona. Hay mucha vidilla. Tomamos algo y no nos recogemos muy tarde porque al día siguiente hay que levantarse pronto.


La primera visita del viernes es al British Museum. Tenemos suerte y durante el paseo del metro al museo no llueve, y más suerte tenemos aún cuando un cartel nos dice que el Viernes Santo el museo está cerrado pero que en esta ocasión, y de manera extraordinaria, nos dice el segurata, el museo está abierto. Suspiro de alivio y para adentro. La primera vez que estuve fue hace unos 14 años y por aquellos tiempos yo no estaba tan interesada en las cosas que se pueden ver allí. No obstante me impactó, pero no tanto como esta vez, en la que he alucinado con lo que ya recordaba, he redescubierto cosas a las que no había prestado atención y, sobretodo, me emocioné al encontrarme de morros con esta Cariátide. La cara que tengo en la foto parece de susto, pero es de pura emoción. Es una visita obligada, vale la pena ir a Londres exclusivamente para visitar este museo.

British Museum


Saliendo nos dirigimos a Piccadilly, para pasear y para ver tiendas de discos y demás. Ahí es cuando se nos pone a llover. Es una lluvia fina pero naturalmente, es un incordio. Una cosa es ir preparados para que te llueva y otra es encontrarte con la molestia del chispeo constante. A ratos afloja, a ratos no llueve... Entramos en alguna megastore de DVDs y demás a ver series, cosas de música... pero todo más caro que en Amazon, así que seguimos paseando hasta Covent Garden y por allí aprovecho para comprarle un regalito a mi sobrino. Comiendo planeamos qué hacer durante la tarde. Las alternativas que incluyen pateadas con el frío que se ha girado y la lluvia intermitente, pasan a un segundo término y decidimos visitar el Museum of London.

Algún compañero de la UOC me lo había recomendado, pero no lo teníamos previsto. Nos bajamos en la parada de Bank y paseamos un rato hasta allí, viendo el Banco de Inglaterra y otros edificios que ya conocíamos de 'la City' pero que a plena luz de la tarde, tienen otro aspecto que por la noche. El museo, como los demás, es gratis; esto es de las cosas fantásticas de Londres. Allí podemos ver muchas de las cosas que leí hace poco en el libro La Formación de Inglaterra de Isaac Asímov y que tanto me gustó. El museo está dedicado naturalmente a la ciudad de Londres, pero trata también de modo general toda la historia de Gran Bretaña desde la Prehistoria (con restos de animales de hace miles de años), la Britania Romana, hasta hechos más recientes como los atentados terroristas de 2005 en la estación de King's Cross. Una grata sorpresa este museo al cual no teníamos previsto ir pero que nos encantó.

De camino al hotel paramos en la Catedral de Saint Paul. Es preciosa, enorme, impresionante. Entramos y, al ser Viernes Santo, hay un servicio en marcha con un coro cantando y demás. No podemos pasear mucho por dentro por este motivo pero lo que vemos vale muchísimo la pena. Nunca había entrado y me pareció preciosa.



El sábado le toca el turno a la exhibición en la Torre de Londres de 'Henry VIII, Dressed to Kill'. Como fan de la serie The Tudors y como amante de la historia, era algo que esperaba con mucha ilusión. La entrada (algo carilla) incluye una visita al interior de la Torre, a todo el recinto, a la visita a las Joyas de la Corona y a dicha exposición. La visita a las Joyas nos la saltamos porque la cola para verlas es obscena. En cambio, la exposición 'Dressed to Kill'... eso son palabras mayores. Nada más entrar te encuentras con una pedazo armadura montada en un caballo de mentira, el cual también lleva armadura, que perteneció a Enrique VIII. Todos los instrumentos expuestos pertenecieron en su día al monarca, y hay objetos realmente sorprendentes. No sólo espadacas, armaduras, sino también una pelota de tenis, y las lanzas que usaban para las justas. En la vitrina dedicada a las justas está la lanza del Rey y la de su amigo y Duque de Suffolk, Charles Brandon. Los fans de The Tudors me entenderán.

Bueno, realmente la exposición es digna de ver y os animo a visitarla, estará hasta enero de 2010, así que tenéis tiempo. No dejadla pasar, realmente impresiona y realmente vale la pena pagar los 17 Pounds que cuesta la visita al recinto de la Torre y que incluye dicha exhibición. Además, veréis la torre donde estuvieron presos Sir Tomas Moro y Lady Anne Boleyn antes de ser juzgados y la 'Traitor's Gate'. Todo genial. Y no me enrollo más que no paro. La pena es que no se podían hacer fotos dentro de la exposición, pero...

Con un pelín de discreción... algo sacamos

Durante este fin de semana largo en Londres se decidieron a hacer varias obras y labores de mantenimiento en el metro, cosa que para los residentes y currantes de allí va muy bien porque luego durante la semana lo tienen perfecto, pero que para los turistas ha sido un poco putadita. El metro que nos tenía que llevar desde Tower Hill hasta Hyde Park estaba cerrado. Y también lo estaría el día de la vuelta, pero eso lo cuento más tarde. La cuestión es que esto nos obligó a patear más de lo previsto, de nuevo, subiendo desde la Torre de Londres hasta la Catedral de San Pablo y coger allí un metro, hacer trasbordo... en fin, aventuras. El metro de Londres por suerte es algo que pillas enseguida: al segundo viaje y mapa en mano, le tienes el truco más que cogido.

En Hyde Park toca nuestra visita obligada al Hard Rock Cafe. Nos encanta visitar este restaurante-museo de todas las ciudades a las que vamos. Y este es especial puesto que es el primero que se abrió en todo el mundo. Hay varias joyas expuestas, y yo destaco la guitarra de Zakk Wylde, aunque el material expuesto de The Who, Rolling Stones, Beatles, Queen... es fantástico. Nos comemos los Hard Rock Nachos de rigor, la burguer de rigor y cómo no, lo regamos con sidra irlandesa Magners, de la que somos fans y con la que nos hemos puesto finos durante todo el fin de semana.


Después de comer hay que bajar la hamburguesa, los nachos y la sidra, así que subimos a pie hasta Piccadilly Circus para coger la Shaftsbury Avenue donde se encuentra la tienda de Forbbiden Planet. Después de otro largo paseo toca recogerse, y esta vez sin cenar (el Hard Rock Café tiene la virtud de dejarte satisfecho durante un día entero) porque al día siguiente se termina esta visita relámpago. Una de las cosas más guays del sábado ha sido que sólo ha llovido en tres momentos: el primero, mientras estamos disfrutando de la exhibición sobre Enrique VIII, el segundo, mientras vamos en metro hasta Hyde Park, y el tercero, mientras estamos comiendo en el Hard Rock. Cuando nosotros poníamos los pies en la calle, paraba de llover. Nice!!

Esta mañana temprano hemos cogido el metro y hemos tenido que hacer algún que otro malabarismo para llegar al aeropuerto de Heathrow, debido a las obras en el metro que os comentaba antes. Nada grave: dos trasbordos. Pero todo a la perfección. El vuelo ha ido tan bien que le pregunto a mi novio '¿ya hemos despegado, no?' y me dice 'llevamos un rato en el aire'. Así que, ¿qué más se puede pedir?

Se me olvidaba: cartelacos de Wolverine por todo Londres, en el metro, por la calle, everywhere!!

miércoles, 8 de abril de 2009

Heroes 3x22 - Turn and Face the Strange

Si obviamos los momentos tontos de Hiro y Ando, el capítulo de esta semana de Heroes me ha gustado, después de mucho tiempo sin que ningún episodio me haya dejado ni un poquito contenta. No lanzaremos las campanas al vuelo ni nos haremos ilusiones, pero hay que reconocer que con este 'Turn and Face the Strange' he vuelto a disfrutar... con cautela, vaya esto por delante. Además, vale la pena recordar que la serie ha marcado su peor dato de audiencia esta semana, sin llegar siquiera a los 6 millones de espectadores.

A PARTIR DE AQUÍ, ATENCIÓN, PORQUE HAY SPOILERS

Sylar ahora también puede cambiar de forma y está usando ese poder para ayudar a Danko, no sólo a ganar puntos y a cazar a otras personas con habilidades, sino para destruir a Bennet. Noah Bennet les descubre el juego, pero esto no impide que, por el momento, el dúo de villanos se haya salido con la suya. Bennet pierde su trabajo y a su esposa, pero recupera a su hija Claire y acude al abrigo de su amiga Angela Petrelli.

La familia Petrelli al completo se reunen en un lugar abandonado llamado Coyote Sands donde se dedican a desenterrar el pasado: un montón de esqueletos, personas muertas a quienes Angela dice haber conocido. Angela lleva a ese lugar a sus hijos y a su nieta, Claire, para que a través del conocimiento del pasado puedan enfrentarse al futuro.

Matt Parkman por fin hace algo útil y pone en un brete a Danko. Pero es un personaje que para mí ha perdido mucho, lo mismo que Hiro y Ando, cuyas actuaciones pseudo-cómicas son bastante de vergüenza ajena. Toda la situación con el bebé Parkman ha estado, para mi gusto, un poquito de más. Mohinder tampoco está teniendo uno de sus momentos más estelares, aunque vuelve a la investigación del trabajo de su padre, lo cual me parece una buenísima señal y no sólo porque sus investigaciones le han llevado precisamente a ese lugar misterioso llamado Coyote Sands, sino porque trae recuerdos de épocas mejores (de la primera temporada, vaya).

Intuyo que en próximos episodios todos los protagonistas de un bando se juntarán en dicho lugar y que algo más averiguaremos, de la mano de la siempre estupenda Angela Petrelli quien, a pesar de que la serie haya caído tanto, sigue siendo para mí un personaje genial, de mis favoritos de todas las series. Confío en que sea ella quien nos haga vivir algunos buenos momentos en el futuro explicándonos qué ocurrió en el pasado, y que sea ella quien arroje algo de luz a la trama. Yo por el momento no me hago ilusiones, pero este capítulo no me ha dado tanta lástima como los anteriores.

martes, 7 de abril de 2009

Dra. Miranda Bailey (Anatomía de Grey)

En el momento de escribir esta entrada, he visto hasta el episodio 14 de la quinta temporada. Si no has llegado hasta aquí, mejor no sigas leyendo... o hazlo por tu cuenta y riesgo.

Los pseudo-romances de esta serie son cansinos, y sus protagonistas, empalagosos. La relación entre Derek y Meredith es cargante, y aburrida hasta decir basta. A estas alturas de la quinta temporada, 'la pequeña Grey' y el Doctor Sloane también se han subido al carro del 'ahora sí, ahora no', del quiero y no quiero... Christina Yang y el Doctor Hunt están jugando a hacer manitas y a echarse miraditas, mientras una mujer sospechosa ha provocado en Hunt una reacción ansiosa, motivo de la cual supongo que no tardarán en desvelarnos.

Todo esto, junto a los vaivenes lésbicos de Callie Torres hacen de Anatomía de Grey un culebrón tonto a mis ojos. Pero, ¿por qué sigo viendo la serie?

En más de una ocasión he maldecido lo absurdo de las relaciones extracorpóreas de Izzie y Denny Duquette, lo bobalicón del personaje de O'Malley, incluso la horrible elección de la actriz Melissa George como nueva incorporación, pero lo que no niego a Anatomía de Grey es que los casos que se van tratando capítulo a capítulo son de lo más interesantes.

Junto a lo interesante de los casos clínicos, y a pesar de que abundan los niños enfermos (cosa que me sobrecoge mucho), quiero destacar el personaje de Miranda Bailey, interpretado por la actriz Chandra Wilson. Es un personaje que desde el primer capítulo de la primera temporada se ganó mis simpatías, cuando todos la llamaban 'la nazi', debido a su fuerte carácter y disciplina militar. La Doctora Bailey es, si se permite la expresión, la mano derecha del Doctor Webber, el jefazo. Él delega en ella muchas responsabilidades y su intención es que algún día ella le sustituya. Miranda es la Jefa de Residentes, pero tanto la Doctora Dixon (que está muy catacroquer) como la Doctora Arizona Robbins (me encanta este nombre), la creen muy cualificada para ocupar el puesto de cirujana pediátrica. La mano izquierda que la Dra. Bailey tiene con los críos, así como el resto de sus aptitudes, la hacen idónea para el puesto, pero ella es una mujer con sentimientos, madre de un niño pequeño, que no sabe hasta qué punto será capaz de mirar a la cara de la muerte con tanta frecuencia si se trata de críos.

Esta doble cara de médico implacable y de madre cariñosa hacen de Miranda Bailey un personaje entrañable. Actualmente, para mí, el mejor personaje de la serie, aquél por el que vale la pena sentarse frente al televisor, obviar los vaivenes amorosos y sexuales del resto de sus compañeros y disfrutar de los grandes momentos que ofrece y de las preciosas historias que los guionistas le reservan.

Guy Bois, 'el Imposible'

A lo mejor es que tengo poca paciencia pero, 18 páginas después de haber comenzado con la lectura del libro 'La Gran Depresión Medieval: Siglos XIV-XV' de Guy Bois, he llegado a la conclusión de que no es para mí. La cuestión es que, hasta hace unos días, no era opción el abandonarlo, ya que lo necesitaba para un ensayo que tenía que escribir para la evaluación continua de la asignatura de Historia Medieval Europea.

Hablo en pasado porque, después de meditar, de conversaciones con la profesora y mucho dudar, he tomado una decisión en firme: ir a examen. Prefiero ir estudiando, hacerme mis esquemas a mi ritmo, y hacer un examen que por lo que parece, no será difícil. El tener que entregar varios trabajos (pocos, pero más de uno) a lo largo del curso, me está resultando mucho más difícil de lo que pensaba, por cuestión de tiempo. Ya tomé esta decisión con la asignatura de Historia de Catalunya, aunque por motivos diferentes, y ahora voy a hacer lo mismo con las dos.

Volviendo al libro: se trata de un ensayo escrito en el año 2000, que se centra en la llamada crisis de la Baja Edad Media, o en el otoño de la Edad Media y que consta de más de 200 páginas escritas con un lenguaje cargante, rebuscado y, no sé si por culpa de la traducción o qué, con frases muy mal construidas que dificultan mucho la comprensión de lo que el autor intenta transmitir y que requieren ser leídas un par de veces para ordenarlas dentro de la cabeza.

No es una novela, y naturalmente esto lo hace más pesado. Pero he leído más ensayos en otras ocasiones, y algunos, muy parecidos a libros de consulta, son auténticas joyas, como 'La Introducción a la Grecia Antigua', de F.J. Gómez Espelosín o los ensayos sobre Mitología Griega de Jean-Pierre Vernant. Pero con Guy Bois mi primera experiencia no ha sido para nada satisfactoria. Le he cogido manía. Ahora sólo necesito que me confirmen que, tal y como he creído entender, los que nos presentamos a examen no tenemos que leer este libro obligatoriamente, sólo como recomendación. Y, si tengo la mala suerte de que me imponen la lectura de 'La Gran Depresión Medieval...', hay unos resúmenes en el Rincón del Vago la mar de apañaditos.

Y anoche empecé 'Ivanhoe' de Sir Walter Scott, que le tenía muchas ganitas.