El viajecito a Londres ha salido a la perfección. El principal objetivo de este viaje era la visita al British Museum y alguna visita cultural más y las hemos cumplido todas, y con creces, ya que hemos visitado algo más de lo que teníamos previsto, hemos caminado mogollón y afortunadamente, apenas nos ha llovido.
Llegamos el jueves por la tarde al hotel. Situado en la zona de 'la City', dejamos los bártulos en la habitación y salimos a dar nuestro primer paseo. Muchos currantes de traje y corbata dan la bienvenida a la Semana Santa pinta en mano atiborrando los pubs y las calles de la zona. Hay mucha vidilla. Tomamos algo y no nos recogemos muy tarde porque al día siguiente hay que levantarse pronto.

La primera visita del viernes es al British Museum. Tenemos suerte y durante el paseo del metro al museo no llueve, y más suerte tenemos aún cuando un cartel nos dice que el Viernes Santo el museo está cerrado pero que en esta ocasión, y de manera extraordinaria, nos dice el segurata, el museo está abierto. Suspiro de alivio y para adentro. La primera vez que estuve fue hace unos 14 años y por aquellos tiempos yo no estaba tan interesada en las cosas que se pueden ver allí. No obstante me impactó, pero no tanto como esta vez, en la que he alucinado con lo que ya recordaba, he redescubierto cosas a las que no había prestado atención y, sobretodo, me emocioné al encontrarme de morros con esta Cariátide. La cara que tengo en la foto parece de susto, pero es de pura emoción. Es una visita obligada, vale la pena ir a Londres exclusivamente para visitar este museo.

Saliendo nos dirigimos a Piccadilly, para pasear y para ver tiendas de discos y demás. Ahí es cuando se nos pone a llover. Es una lluvia fina pero naturalmente, es un incordio. Una cosa es ir preparados para que te llueva y otra es encontrarte con la molestia del chispeo constante. A ratos afloja, a ratos no llueve... Entramos en alguna megastore de DVDs y demás a ver series, cosas de música... pero todo más caro que en Amazon, así que seguimos paseando hasta Covent Garden y por allí aprovecho para comprarle un regalito a mi sobrino. Comiendo planeamos qué hacer durante la tarde. Las alternativas que incluyen pateadas con el frío que se ha girado y la lluvia intermitente, pasan a un segundo término y decidimos visitar el Museum of London.
Algún compañero de la UOC me lo había recomendado, pero no lo teníamos previsto. Nos bajamos en la parada de Bank y paseamos un rato hasta allí, viendo el Banco de Inglaterra y otros edificios que ya conocíamos de 'la City' pero que a plena luz de la tarde, tienen otro aspecto que por la noche. El museo, como los demás, es gratis; esto es de las cosas fantásticas de Londres. Allí podemos ver muchas de las cosas que leí hace poco en el libro La Formación de Inglaterra de Isaac Asímov y que tanto me gustó. El museo está dedicado naturalmente a la ciudad de Londres, pero trata también de modo general toda la historia de Gran Bretaña desde la Prehistoria (con restos de animales de hace miles de años), la Britania Romana, hasta hechos más recientes como los atentados terroristas de 2005 en la estación de King's Cross. Una grata sorpresa este museo al cual no teníamos previsto ir pero que nos encantó.
De camino al hotel paramos en la Catedral de Saint Paul. Es preciosa, enorme, impresionante. Entramos y, al ser Viernes Santo, hay un servicio en marcha con un coro cantando y demás. No podemos pasear mucho por dentro por este motivo pero lo que vemos vale muchísimo la pena. Nunca había entrado y me pareció preciosa.

El sábado le toca el turno a la exhibición en la Torre de Londres de 'Henry VIII, Dressed to Kill'. Como fan de la serie The Tudors y como amante de la historia, era algo que esperaba con mucha ilusión. La entrada (algo carilla) incluye una visita al interior de la Torre, a todo el recinto, a la visita a las Joyas de la Corona y a dicha exposición. La visita a las Joyas nos la saltamos porque la cola para verlas es obscena. En cambio, la exposición 'Dressed to Kill'... eso son palabras mayores. Nada más entrar te encuentras con una pedazo armadura montada en un caballo de mentira, el cual también lleva armadura, que perteneció a Enrique VIII. Todos los instrumentos expuestos pertenecieron en su día al monarca, y hay objetos realmente sorprendentes. No sólo espadacas, armaduras, sino también una pelota de tenis, y las lanzas que usaban para las justas. En la vitrina dedicada a las justas está la lanza del Rey y la de su amigo y Duque de Suffolk, Charles Brandon. Los fans de The Tudors me entenderán.
Bueno, realmente la exposición es digna de ver y os animo a visitarla, estará hasta enero de 2010, así que tenéis tiempo. No dejadla pasar, realmente impresiona y realmente vale la pena pagar los 17 Pounds que cuesta la visita al recinto de la Torre y que incluye dicha exhibición. Además, veréis la torre donde estuvieron presos Sir Tomas Moro y Lady Anne Boleyn antes de ser juzgados y la 'Traitor's Gate'. Todo genial. Y no me enrollo más que no paro. La pena es que no se podían hacer fotos dentro de la exposición, pero...
Durante este fin de semana largo en Londres se decidieron a hacer varias obras y labores de mantenimiento en el metro, cosa que para los residentes y currantes de allí va muy bien porque luego durante la semana lo tienen perfecto, pero que para los turistas ha sido un poco putadita. El metro que nos tenía que llevar desde Tower Hill hasta Hyde Park estaba cerrado. Y también lo estaría el día de la vuelta, pero eso lo cuento más tarde. La cuestión es que esto nos obligó a patear más de lo previsto, de nuevo, subiendo desde la Torre de Londres hasta la Catedral de San Pablo y coger allí un metro, hacer trasbordo... en fin, aventuras. El metro de Londres por suerte es algo que pillas enseguida: al segundo viaje y mapa en mano, le tienes el truco más que cogido.
En Hyde Park toca nuestra visita obligada al Hard Rock Cafe. Nos encanta visitar este restaurante-museo de todas las ciudades a las que vamos. Y este es especial puesto que es el primero que se abrió en todo el mundo. Hay varias joyas expuestas, y yo destaco la guitarra de Zakk Wylde, aunque el material expuesto de The Who, Rolling Stones, Beatles, Queen... es fantástico. Nos comemos los Hard Rock Nachos de rigor, la burguer de rigor y cómo no, lo regamos con sidra irlandesa Magners, de la que somos fans y con la que nos hemos puesto finos durante todo el fin de semana.

Después de comer hay que bajar la hamburguesa, los nachos y la sidra, así que subimos a pie hasta Piccadilly Circus para coger la Shaftsbury Avenue donde se encuentra la tienda de Forbbiden Planet. Después de otro largo paseo toca recogerse, y esta vez sin cenar (el Hard Rock Café tiene la virtud de dejarte satisfecho durante un día entero) porque al día siguiente se termina esta visita relámpago. Una de las cosas más guays del sábado ha sido que sólo ha llovido en tres momentos: el primero, mientras estamos disfrutando de la exhibición sobre Enrique VIII, el segundo, mientras vamos en metro hasta Hyde Park, y el tercero, mientras estamos comiendo en el Hard Rock. Cuando nosotros poníamos los pies en la calle, paraba de llover. Nice!!
Esta mañana temprano hemos cogido el metro y hemos tenido que hacer algún que otro malabarismo para llegar al aeropuerto de Heathrow, debido a las obras en el metro que os comentaba antes. Nada grave: dos trasbordos. Pero todo a la perfección. El vuelo ha ido tan bien que le pregunto a mi novio '¿ya hemos despegado, no?' y me dice 'llevamos un rato en el aire'. Así que, ¿qué más se puede pedir?
Se me olvidaba: cartelacos de Wolverine por todo Londres, en el metro, por la calle, everywhere!!
Llegamos el jueves por la tarde al hotel. Situado en la zona de 'la City', dejamos los bártulos en la habitación y salimos a dar nuestro primer paseo. Muchos currantes de traje y corbata dan la bienvenida a la Semana Santa pinta en mano atiborrando los pubs y las calles de la zona. Hay mucha vidilla. Tomamos algo y no nos recogemos muy tarde porque al día siguiente hay que levantarse pronto.
La primera visita del viernes es al British Museum. Tenemos suerte y durante el paseo del metro al museo no llueve, y más suerte tenemos aún cuando un cartel nos dice que el Viernes Santo el museo está cerrado pero que en esta ocasión, y de manera extraordinaria, nos dice el segurata, el museo está abierto. Suspiro de alivio y para adentro. La primera vez que estuve fue hace unos 14 años y por aquellos tiempos yo no estaba tan interesada en las cosas que se pueden ver allí. No obstante me impactó, pero no tanto como esta vez, en la que he alucinado con lo que ya recordaba, he redescubierto cosas a las que no había prestado atención y, sobretodo, me emocioné al encontrarme de morros con esta Cariátide. La cara que tengo en la foto parece de susto, pero es de pura emoción. Es una visita obligada, vale la pena ir a Londres exclusivamente para visitar este museo.
Saliendo nos dirigimos a Piccadilly, para pasear y para ver tiendas de discos y demás. Ahí es cuando se nos pone a llover. Es una lluvia fina pero naturalmente, es un incordio. Una cosa es ir preparados para que te llueva y otra es encontrarte con la molestia del chispeo constante. A ratos afloja, a ratos no llueve... Entramos en alguna megastore de DVDs y demás a ver series, cosas de música... pero todo más caro que en Amazon, así que seguimos paseando hasta Covent Garden y por allí aprovecho para comprarle un regalito a mi sobrino. Comiendo planeamos qué hacer durante la tarde. Las alternativas que incluyen pateadas con el frío que se ha girado y la lluvia intermitente, pasan a un segundo término y decidimos visitar el Museum of London.
Algún compañero de la UOC me lo había recomendado, pero no lo teníamos previsto. Nos bajamos en la parada de Bank y paseamos un rato hasta allí, viendo el Banco de Inglaterra y otros edificios que ya conocíamos de 'la City' pero que a plena luz de la tarde, tienen otro aspecto que por la noche. El museo, como los demás, es gratis; esto es de las cosas fantásticas de Londres. Allí podemos ver muchas de las cosas que leí hace poco en el libro La Formación de Inglaterra de Isaac Asímov y que tanto me gustó. El museo está dedicado naturalmente a la ciudad de Londres, pero trata también de modo general toda la historia de Gran Bretaña desde la Prehistoria (con restos de animales de hace miles de años), la Britania Romana, hasta hechos más recientes como los atentados terroristas de 2005 en la estación de King's Cross. Una grata sorpresa este museo al cual no teníamos previsto ir pero que nos encantó.
De camino al hotel paramos en la Catedral de Saint Paul. Es preciosa, enorme, impresionante. Entramos y, al ser Viernes Santo, hay un servicio en marcha con un coro cantando y demás. No podemos pasear mucho por dentro por este motivo pero lo que vemos vale muchísimo la pena. Nunca había entrado y me pareció preciosa.
El sábado le toca el turno a la exhibición en la Torre de Londres de 'Henry VIII, Dressed to Kill'. Como fan de la serie The Tudors y como amante de la historia, era algo que esperaba con mucha ilusión. La entrada (algo carilla) incluye una visita al interior de la Torre, a todo el recinto, a la visita a las Joyas de la Corona y a dicha exposición. La visita a las Joyas nos la saltamos porque la cola para verlas es obscena. En cambio, la exposición 'Dressed to Kill'... eso son palabras mayores. Nada más entrar te encuentras con una pedazo armadura montada en un caballo de mentira, el cual también lleva armadura, que perteneció a Enrique VIII. Todos los instrumentos expuestos pertenecieron en su día al monarca, y hay objetos realmente sorprendentes. No sólo espadacas, armaduras, sino también una pelota de tenis, y las lanzas que usaban para las justas. En la vitrina dedicada a las justas está la lanza del Rey y la de su amigo y Duque de Suffolk, Charles Brandon. Los fans de The Tudors me entenderán.
Bueno, realmente la exposición es digna de ver y os animo a visitarla, estará hasta enero de 2010, así que tenéis tiempo. No dejadla pasar, realmente impresiona y realmente vale la pena pagar los 17 Pounds que cuesta la visita al recinto de la Torre y que incluye dicha exhibición. Además, veréis la torre donde estuvieron presos Sir Tomas Moro y Lady Anne Boleyn antes de ser juzgados y la 'Traitor's Gate'. Todo genial. Y no me enrollo más que no paro. La pena es que no se podían hacer fotos dentro de la exposición, pero...
Durante este fin de semana largo en Londres se decidieron a hacer varias obras y labores de mantenimiento en el metro, cosa que para los residentes y currantes de allí va muy bien porque luego durante la semana lo tienen perfecto, pero que para los turistas ha sido un poco putadita. El metro que nos tenía que llevar desde Tower Hill hasta Hyde Park estaba cerrado. Y también lo estaría el día de la vuelta, pero eso lo cuento más tarde. La cuestión es que esto nos obligó a patear más de lo previsto, de nuevo, subiendo desde la Torre de Londres hasta la Catedral de San Pablo y coger allí un metro, hacer trasbordo... en fin, aventuras. El metro de Londres por suerte es algo que pillas enseguida: al segundo viaje y mapa en mano, le tienes el truco más que cogido.
En Hyde Park toca nuestra visita obligada al Hard Rock Cafe. Nos encanta visitar este restaurante-museo de todas las ciudades a las que vamos. Y este es especial puesto que es el primero que se abrió en todo el mundo. Hay varias joyas expuestas, y yo destaco la guitarra de Zakk Wylde, aunque el material expuesto de The Who, Rolling Stones, Beatles, Queen... es fantástico. Nos comemos los Hard Rock Nachos de rigor, la burguer de rigor y cómo no, lo regamos con sidra irlandesa Magners, de la que somos fans y con la que nos hemos puesto finos durante todo el fin de semana.
Después de comer hay que bajar la hamburguesa, los nachos y la sidra, así que subimos a pie hasta Piccadilly Circus para coger la Shaftsbury Avenue donde se encuentra la tienda de Forbbiden Planet. Después de otro largo paseo toca recogerse, y esta vez sin cenar (el Hard Rock Café tiene la virtud de dejarte satisfecho durante un día entero) porque al día siguiente se termina esta visita relámpago. Una de las cosas más guays del sábado ha sido que sólo ha llovido en tres momentos: el primero, mientras estamos disfrutando de la exhibición sobre Enrique VIII, el segundo, mientras vamos en metro hasta Hyde Park, y el tercero, mientras estamos comiendo en el Hard Rock. Cuando nosotros poníamos los pies en la calle, paraba de llover. Nice!!
Esta mañana temprano hemos cogido el metro y hemos tenido que hacer algún que otro malabarismo para llegar al aeropuerto de Heathrow, debido a las obras en el metro que os comentaba antes. Nada grave: dos trasbordos. Pero todo a la perfección. El vuelo ha ido tan bien que le pregunto a mi novio '¿ya hemos despegado, no?' y me dice 'llevamos un rato en el aire'. Así que, ¿qué más se puede pedir?
Se me olvidaba: cartelacos de Wolverine por todo Londres, en el metro, por la calle, everywhere!!







