
Anoche no teníamos ganas de ponernos a ver ninguna serie y, como somos bastante fans de los programas de la gente de El Terrat, decidimos que veríamos a Jordi Évole (El Follonero) en Salvados.
El tema era interesante, y contaba con la presencia de Olga Viza e Iñaki Gabilondo. Como era de esperar, se trató el tema de que Olga Viza ya no encuentre su espacio en televisión y de que Iñaki Gabilondo haya visto cómo cerraban la puerta de CNN+ para dar paso a un canal de 24 horas de Gran Hermano.
No voy a ser demagoga. Si a CNN+ la sustituyen por Gran Hermano 24 horas será porque creen o saben a ciencia cierta que hay más gente interesada en lo que hacen los cachorros de la Milá que en la cadena de información. Que a mi me parezca mejor o peor ya es otra historia, y como este es mi blog personal, opinaré al más puro estilo Facebook: No me gusta.
Pero si por un lado, anoche LaSexta nos mostró la opinión de estos dos periodistas españoles al respecto de cómo habían cambiado los criterios en televisión y la poca importancia que se le daba al contenido en pos del continente (¿y las presentadoras de LaSexta Noticias, que parecen modelos, qué?), por otro lado emitió tras Salvados un docu-reality (estilo Mujeres Ricas) titulado Princesas de Barrio, en el que se nos presentaba a cuatro o cinco “productos de Gran Hermano”.
Confieso que sólo vi la primera parte del programa, sólo me quedé hasta el primer corte publicitario. De acuerdo que hay escenas bastante cómicas, y que el gusto estético y musical de las chicas que aparecen en el programa no coinciden en nada con los míos, por lo que en algún momento te puedes reír.
No nos engañemos: de la misma manera que Mujeres Ricas y Married to Rock, del que tanto he hablado en este blog, se emite para que nos ríamos con o de esas señoras que viven a todo tren, que se aburren y que hacen todo tipo de cosas absurdas porque pueden y porque quieren, Princesas de Barrio también está ahí para entretener, para divertir y para que nos riamos de ellas. Pero... ¿es lo mismo?
No creo que sea objeto de risa una madre soltera de 20 y pocos años que trabaja en una fábrica por una miseria, siempre con miedo a ser despedida, a la que su abuela le cuida el niño y que confiesa no haber leído un libro en su vida... A mi eso me da mucha pena.
Y también me da mucha pena que le pregunten a una chica de 25 años en paro que en qué quiere trabajar y diga que quiere ser “colaboradora en televisión”. Lo serás, querida, lo serás. ¿Por qué Belén Esteban sí y tú no?
Si fueses como Olga Viza no, no tendrías cabida en televisión, pero estás de suerte: eres un producto, o una consecuencia, o un daño colateral de lo que hace media hora escasa otro programa de esta misma cadena estaba encargándose de denunciar.
Como decía antes, no es mi intención hacer demagogia. Tenemos la televisión que la audiencia quiere, o a lo mejor es a la inversa: tenemos la audiencia que este tipo de televisión produce. Quien quiera que lo vea, quien no quiera no. No me veréis participando en esas campañas absurdas: “Recojo firmas para que Belén Esteban no salga en la tele más” (¡pues cambia de canal, alma de cántaro!), porque tengo libertad para bucear entre las diferentes ofertas que hay, y si ninguna de ellas interesa... siempre me quedará internet.




