
Creo que si un adjetivo define a Accidentally on Purpose es ese: simple. Pero en este caso, no me parece algo negativo. Sentarse durante 20 minutos para reirse un rato con esta comedia romántica me parece incluso saludable.
Intento dejar a un lado los prejuicios, e intento no decir cosas como "yo no soy de comedias" porque tras resbalones de impresión como los que me dí con The Shield o con Buffy, teniéndome que tragar mis propias palabras, tuve suficiente. Creo que es mejor ver algo sin demasiadas expectativas y con cero prejuicios y si gusta, gusta y si no, pues no.
Y en contra de lo que yo creía y esperaba, Accidentally on Purpose me gusta mucho. No ha flojeado como está flojeando White Collar, ni tampoco ha mejorado escandalosamente, sino que sigue en su línea de serie súper light que me hace pasar un buen rato.
Jenna Elfman me tiene cautivada con su papel de Billie, y Jon Foster, en su papel de Zack hace un buen trabajo aunque no mata y en un principio yo no le veía ni el atractivo. Supongo que con el paso de los capítulos una se acostumbra a su cara, hay que reconocer que la barbita no le sienta mal y si encima nos lo ponen en cada episodio un ratito sin camiseta... ¡pues oye: mejor que mejor!
Pero, aunque los dos personajes principales me hacen pasar muy buenos momentos, muchas más risas me provocan algunos de los que les acompañan, sobretodo la hermana de Billie, Abby (Lennon Parham) y el amigo de Zack: Davis (Nicolas Wright), con los que el disparate está garantizado. El papel de Grant Show en la serie, como el jefe y ex de Billie: James, no se queda atrás y quizás quien menos me gusta es la amiga escocesa de la protagonista, Olivia, quien me parece un poquito exagerada.
¡¿Y qué decir del marido de Abby, Nick?! En la sombra, aparece poco... pero cuando aparece, es brutal. Como se suele decir: cada vez que habla, sube el pan. Y en el episodio previo a las vacaciones de Navidad, It Happened One Christmas, en el que el romanticismo se desató y provocó muchos "ooooooooh" tanto en el salón de mi casa (y eso que la veo sola) como en la twittesfera, Nick supo ponerle la nota cómica e incluso llegó a ser desternillante, con sus rarezas y con el "maltrato light" que sufre por parte de los padres de Abby y Billie.
En definitiva, una serie que me hace pasar unos ratos muy buenos, me hace reir mucho, es más simple que el mecanismo de un lápiz, y que por eso mismo, merecía una entrada en este blog para ella solita. Espero que a la vuelta del parón siga divirtiéndome mucho y que no decaiga la fiesta pese al giro en los acontecimientos que pudimos ver en el último capítulo.
Intento dejar a un lado los prejuicios, e intento no decir cosas como "yo no soy de comedias" porque tras resbalones de impresión como los que me dí con The Shield o con Buffy, teniéndome que tragar mis propias palabras, tuve suficiente. Creo que es mejor ver algo sin demasiadas expectativas y con cero prejuicios y si gusta, gusta y si no, pues no.
Y en contra de lo que yo creía y esperaba, Accidentally on Purpose me gusta mucho. No ha flojeado como está flojeando White Collar, ni tampoco ha mejorado escandalosamente, sino que sigue en su línea de serie súper light que me hace pasar un buen rato.
Jenna Elfman me tiene cautivada con su papel de Billie, y Jon Foster, en su papel de Zack hace un buen trabajo aunque no mata y en un principio yo no le veía ni el atractivo. Supongo que con el paso de los capítulos una se acostumbra a su cara, hay que reconocer que la barbita no le sienta mal y si encima nos lo ponen en cada episodio un ratito sin camiseta... ¡pues oye: mejor que mejor!Pero, aunque los dos personajes principales me hacen pasar muy buenos momentos, muchas más risas me provocan algunos de los que les acompañan, sobretodo la hermana de Billie, Abby (Lennon Parham) y el amigo de Zack: Davis (Nicolas Wright), con los que el disparate está garantizado. El papel de Grant Show en la serie, como el jefe y ex de Billie: James, no se queda atrás y quizás quien menos me gusta es la amiga escocesa de la protagonista, Olivia, quien me parece un poquito exagerada.
¡¿Y qué decir del marido de Abby, Nick?! En la sombra, aparece poco... pero cuando aparece, es brutal. Como se suele decir: cada vez que habla, sube el pan. Y en el episodio previo a las vacaciones de Navidad, It Happened One Christmas, en el que el romanticismo se desató y provocó muchos "ooooooooh" tanto en el salón de mi casa (y eso que la veo sola) como en la twittesfera, Nick supo ponerle la nota cómica e incluso llegó a ser desternillante, con sus rarezas y con el "maltrato light" que sufre por parte de los padres de Abby y Billie.
En definitiva, una serie que me hace pasar unos ratos muy buenos, me hace reir mucho, es más simple que el mecanismo de un lápiz, y que por eso mismo, merecía una entrada en este blog para ella solita. Espero que a la vuelta del parón siga divirtiéndome mucho y que no decaiga la fiesta pese al giro en los acontecimientos que pudimos ver en el último capítulo.



